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OPINIÓN

La grieta, el relato y la hegemonía por Antonio Muñiz

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Antonio Gramsci fue el primero en plantear que la lucha por el poder primero se da en la sociedad civil, a través de la construcción de una “hegemonía cultural”. Esta batalla se da en los terrenos de la educación, la cultura, la religión, los medios y se triunfa cuando la mayor parte de la sociedad acepta como propio el “relato” que da sustento al proyecto que emana del poder.

En las sociedades modernas esta lucha por la hegemonía cultural y la construcción de un relato esta siempre presente, aun desconociendo los análisis gramscianos. Gramsci describió un hecho que ya estaba en la génesis de la política.

En los años 70 el sociólogo Portantiero, introductor del pensamiento gramsciano en Argentina, planteo la hipótesis del “empate hegemónico”, es decir grupos en pugna luchando por la hegemonía, sin que ninguno pueda afianzar su relato sobre el resto

“Cada uno de los grupos tiene suficiente energía para vetar los proyectos de los otros, pero ninguno logra las fuerzas necesarias para dirigir el país para imponer su modelo”.

Portantiero señalaba que en Argentina ese empate hegemónico se inició con el golpe de Estado a Perón de 1955, sin embargo podría rastrearse hasta 1930, con la decadencia del modelo roquista liberal.

Se inicia así un proceso de elecciones, intercalado por golpes cívico militares, pero que no significaban la construcción de una hegemonía permanente. En este contexto Argentina, hasta nuestro días, no ha podido construir un modelo hegemónico por sobre otros.

A lo sumo podemos hablar de “hegemonías débiles”. Hegemonías que podían imponerse transitoriamente y su relato era aceptado por una parte importante de la población, pero no por la mayoría de la población, o esa mayoría era muy transitoria y terminaba agotándose en la gestión de gobierno.

Esos dos grupos, luchando por la masificación de sus relatos, también se neutralizaban y jaqueaban unos a otros. Aun en situaciones de gobiernos militares muy violentos no pudieron imponer el relato del modelo elitista, neoliberal, agro exportador, conservador, a pesar de una fuerza represiva desatada sobre el resto de la población. Un fracaso evidente fue la Revolución Libertadora de 1955, o el golpe de 1976, que tuvieron como objetivo desperonizar el país, es decir aplastar todo vestigio de gobierno popular.

El empate hegemónico es la representación y explicación teórica de la “grieta”, y simboliza en sí mismo el fracaso de los dos sectores en pugna. Al ser una pelea de suma cero, que ninguno haya ganado significa que ambos perdieron. Es difícil en Argentina pensar hoy a la luz de la historia una victoria de una sobre otra, salvo que haya condiciones internacionales que vuelquen la balanza. Tampoco parece probable una síntesis dialéctica entre una y otra, son modelos excluyentes, que encima tienen su base casi al mismo tiempo del nacimiento de la Nación.

Las situaciones de hegemonías débiles, generan sociedades frágiles, fragmentadas. Y una sociedad fragmentada produce crisis periódicas, siempre sujeto a golpes de timón, según el grupo que logre transitoriamente el poder. Lo imprevisible genera desconfianza y miedo y estas, anomia y decadencia.

La debilidad hegemónica es hoy un fenómeno global. Casi todo el mundo occidental está en un proceso similar, producto de la crisis del capitalismo y de las secuelas que ha ido dejando el neoliberalismo globalizador.

Crisis políticas afectan a muchos países. EEUU, luego de cuatro años de gobierno de Trump y la vuelta al gobierno de los demócratas de la mano de Joe Biden, está hoy en una situación donde los candidatos republicanos alineados con Trump podrían arrasar en la las próxima elecciones, abriéndole el camino al candidato de ultra derecha en las próximas elecciones presidenciales.

Ahí está también el banquero ecuatoriano Guillermo Lasso, que con apenas año y medio en funciones enfrentó potentes movilizaciones contra sus políticas neoliberales.

Sebastián Piñera, que representaba un “modelo” para el continente y que sin embargo sucumbió ante las rotundas protestas que recorrieron el Chile en los últimos años. El triunfo consecuente de Boric marcó un cambio de época, un aire nuevo en la anquilosada democracia chilena-

En estos días, el huracán bolsonarista se apagó con pena y sin gloria, hundido en su propio pantano, permitiendo el regreso del candidato popular, Lula, luego de años de persecución, difamaciones, y cárcel por parte del poder. En casi toda Latinoamérica de dio el mismo fenómeno, el fracaso de gobiernos neoliberales, grandes movilizaciones populares y el surgimiento de gobiernos populares. Colombia, Argentina, Perú son similares a los casos anteriores.

La oleada de movilizaciones populares que recorrió varios países en los últimos años fueron respuesta a la orientación de los gobiernos conservadores/ neoliberales que intentaron reformas laborales, previsionales y tributarias en beneficios de los grupos empresarios y por ende contra los intereses populares.

El ciclo neoliberal está agotado a nivel internacional y las clases dominantes usufructuarios de estas políticas necesitan un nuevo ajuste regresivo de gran magnitud sobre los países periféricos y la misma población de sus países.

La pandemia de Covid, la guerra de la OTAN contra Rusia, el surgimiento de China como potencia hegemónica, la decadencia de Europa y EEUU y la consecuente guerra comercial, la violencia en Medio Oriente, la crisis ambiental y migratoria, el deterioro de los niveles de vida de los pueblos, etc, han puesto de rodillas el modelo globalizador.

En este marco las elites globales no logran reunir las condiciones políticas y la relación de fuerzas necesarias para llevar a cabo el reseteado de la sociedad global en su beneficio.

La inestabilidad, la violencia, las oscilaciones, la falta de un modelo sustentable, hacen muy difícil la construcción de «gobiernos hegemónicos sustentables». Esto no significa, a pesar del fracaso e impotencia del modelo neoliberal, la desaparición de este modelo político ideológico. Por el contrario a pesar de sus limitaciones el neoliberalismo construyó un relato hegemónico durante medio siglo que ha dejado secuelas de organización política importante en muchos países. Así, a pesar de las derrota, han consolidado minorías activas muy fuertes, atentas a retomar el poder.

Un fenómeno “nuevo” es la radicalización de sectores neoliberales hacia formas cuasi fascistas, violentas, xenófobas, anti derechos, etc. Las crisis llevan a sectores dañados a buscar salidas extremas, salidas mágicas o primitivas pero que le generan a esos sectores pertenencia y un “otro”, identificado como el enemigo. Estos grupos son utilizados para sembrar el temor, el caos, que justifique salidas autoritarias y violentas.

Las elites saben que será muy difícil la restauración neo conservadora, que limite más los derechos económicos, sociales y laborales populares, sin una fuerte represión que ponga en caja a los sectores que sean perjudicados por las reformas regresivas.

En el caso Argentino, la derecha más reaccionaria y retrograda, está representada por el macrismo, con nombre y apellido, Mauricio Macri y Patricia Bulrich, y su programa de gobierno esta expresado más crudamente en el libelo “Para que” donde Mauricio expone sin tapujos un programa de gobierno ultra liberal, inviable en democracia, ya que su implementación requerirá “palos y balas” y “bancar muertos en las calles” sobre los sectores del trabajo.

Desde los sectores populares deben estar preparados para una etapa de mucho conflicto y violencia, es fundamental trabajar en la unidad del espacio nacional y popular, organizar y fortalecer toda experiencia de organización popular, ampliar los límites de la democracia, hacia formas de democracia participativa y directa, aislar a los grupos más violentos y reaccionarios y en lo exterior trabajar en el logro de una unidad latinoamericana fuerte, que permita a nuestros países una mayor inserción en la política y el comercio global.

Un proyecto industrializador, con pleno empleo y salarios altos, que integre y de forma a una comunidad organizada, sin pobreza ni indigencia, solo será posible integrados en la unidad latinoamericana

No hay salidas individuales, la construcción de la Patria grande en es el camino para romper el mito del eterno fracaso.

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OPINIÓN

La Geografía: Capaz de explicitar los cambios climáticos como el devenir político por Ezequiel Beer

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Las severas advertencias publicitadas por el amplio arco científico durante las ultimas cuatro décadas en relación al ritmo de crecimiento, su expansión espacial, su nivel de acumulación monetaria y de sus efectos directos sobre el Medio Ambiente a vistas en el tiempo ya no son solo un pronostico sino una dura realidad cotidiana.
La disminución de la capa de ozono producto de la emisión masiva de gases contaminantes a la atmosfera también han dado origen al actual Cambio Climático que en estas semanas golpea de lleno la Argentina con un nivel récord de sequias y de altas temperaturas que pueden poner en peligro las previsiones de crecimiento económico para el año 2023 lo que auguraría que el país pueda llegar a entrar en una recesión.
Señalamos a la Geografía como una ciencia síntesis que puede interpolar variables físico/naturales con otras del tipo humano y de su plasmación territorial o regional es decir, comprender la relación entre un fenómeno climático con un proceso económico algo que la diferencia en su totalidad de otras ciencias.
Los acontecimientos del Cambio Climático exacerban otros procesos naturales como La Niña o El Niño que dan explicación a la situación atmosférica reinante en el país durante el mes de marzo del corriente año y que pueden tener una repitencia mayor en el tiempo de persistir el ritmo de desarrollo actual y de sus mecanismos intrínsecos.
La casi imposibilidad de un giro rotundo en el sistema productivo mundial solo deja la posibilidad de aggionar sus mecanismos en procura de preservación terrestre como así también – fenómeno que de cierta manera se esta dando – la existencia de cambios en las formas de consumo de la población.
La utilización de energía no fosil es un avance pero aun el poder del petróleo y de sus derivados sustenta los circuitos productivos mundiales y de hecho su traslado político y financiero.
Un antiguo concepto – guardado bajo siete llaves luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial – es el de la Geopolítica que ha entrado en un vigoroso desenvolvimiento a partir de los acontecimientos del año 2001, de la expansión estadounidense sobre Medio Oriente y ahora ante el conflicto ruso-ucraniano y de las consecuencias que ya todos conocemos.
También en el Cono Sur se ha producido una nueva situación geopolítica ante el esperado triunfo electoral de Lula en el año 2022 y de su estratégica incidencia en los procesos de integración regional entre Argentina y Brasil.
La presencia – casi casual – de Daniel Scioli como Embajador Argentino permito – a pesar del Ex Presidente Bolsonaro – una serie de sustantivos avances bilaterales que en el contexto electoral local del presente año podrían darle un lugar expectante en la grilla de candidatos pasibles de obtener la victoria presidencial.
Es decir la geopolítica regional podría enmarcar la profundización de un nuevo eje de desarrollo conjunto para que pueda luego irradiarse al resto de los países vecinos y como bloque interactuar en términos globales.
Nuestro Sur Continente se caracteriza por ser de las pocas regiones de paz del mundo y con una variedad tanto ambiental como cultural casi única.
El mundo que se avecina será aquel que pujara agresivamente por la ostensión de recursos naturales para su supervivencia vital por lo tanto se debe obrar en conjunto con todos los países para que los mismos puedan ser objeto de un consumo no solo responsable sino renovable.
Generar también una política nacional y regional de Defensa es otro de los desafíos venideros desde una posición defensiva.
La Geografía es la llave necesaria para comprender no solo la situación sino la evolución de un mundo en permanente transformación.

Ezequiel Beer
Geógrafo UBA
Analista Político

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OPINIÓN

LOS CAMINOS QUE CONDUCEN A LA VICTORIA 2023 por Jorge Rachid

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Desde que el Frente de Todos asumió en 2019, una estrategia de demolición comenzó por parte de los adversarios locales y de los enemigos externos, con el objetivo claro de dividir al Movimiento Nacional, separar las corrientes internas, en especial kirchnerismo de otras expresiones, con especial énfasis en el intento de destrucción de Cristina como eje y acumulación del conjunto.
Eso fue paulatinamente asociado al ataque sistemático la Gobierno Nacional y a cada una de sus iniciativas, lo cual se agudizó en el desarrollo de la Guerra Pandémica que asoló al mundo y fue enfrentada con éxito en la Argentina. Pero es claro que los enemigos no podían permitir ninguna victoria: quemaron barbijos en manifestaciones en plena cuarentena, atacaron las vacunas rusas y chinas, hicieron esotéricas especulaciones agitadas por los Medios dominantes como que el virus “no existía”, que las vacunas colocaban “chips” y desconocieron el drama promoviendo la no vacunación.
Querían sangre de argentinos tomados como rehenes de sus intenciones políticas destituyentes, sin importar los costos sociales, como lo hicieron durante los 4 años de entrega patrimonial, saqueo, fuga de capitales, toma de empresas para sus grupos económicos, exclusión social, destrucción de la industria nacional en especial Pymes, intentos de privatización de Aerolíneas, YPF, Banco Central, con acuerdos vergonzosos en el plano internacional como el de Foradori-Duccan con los ingleses, en una claudicación de soberanía en Malvinas, peor a los Acuerdos de Madrid del menemismo.
Entonces a que nos enfrentamos en éste año electoral es la pregunta y la respuesta es sencilla: a un enemigo externo con agentes locales dispuestos a consolidar el coloniaje institucional en nuestro país, con herramientas políticas supuestamente democráticas, como el PRO/UCR y Libertarios que no dudaron en tomar por asalto los poderes republicanos, en especial la Corte Suprema y el servicio de Justicia, como herramienta de persecución al peronismo y de consolidación de su sistema de intereses concentrados en el Círculo Rojo.
Es que el marco internacional ha dejado al descubierto un aislamiento de la ficción del hegemonismo unipolar de EEUU que en franca decadencia, que no sólo desata guerras en un intento de recuperar áreas euroasiáticas perdidas, sino que ante el giro del mundo hacia el multipolarismo, hace de América latina su bastión de defensa última, con apropiación de sus recursos naturales, bienes y servicios con anclaje institucional colonizado, con el concurso de la OTAN desde Malvinas como ariete en el Atlántico sur.
Sus herramientas de consolidación del coloniaje, son los organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial, ALADI, OMC, Tribunal de la Haya, más el pleno de Naciones Unidas que vota con 193 países proyectos viables al mundo encaminados a la paz, a la soberanía de los pueblos, a la terminación del colonialismo y al cuidado del ambiente, pero el Consejo de Seguridad veta sistemáticamente. Ese esquema de poder mundial de la pos guerra mundial, se está derrumbando, ya no existe más ante un nuevo orden que no sabemos cómo culminará, sólo rezaremos que no sea por confrontación atómica.
En ese mundo se encuentra el peronismo y Latinoamérica con una respuesta de paz y de cuidado del ambiente, ante la agresión de un capitalismo brutal e inhumano, que sólo sabe desplegar Fondos de Inversión Buitres arrasando soberanías y avasallando los pueblos.
En un escenario convulso se desarrolla un año electoral en nuestro país, con una compactación de poder contraria al movimiento nacional que nuclea desde riendas institucionales como la Corte corrupta y criminal asociada al Lawfare de diseño colonial, hasta los Medios que mienten, manipula, ocultan y tergiversan por ser parte de ese poder hegemónico, que sólo vela por sus intereses.
La victoria del enemigo fue desde siempre, hace más de 30 años de neoliberalismo explícito, la fragmentación del campo popular que logrado estallar en miles de expresiones que ningún liderazgo, como el de Cristina logra totalizar. La victoria del campo popular se consolida en la unidad, aún en andariveles separados pero de objetivos comunes, superando la cultura individualista y colocando los objetivos estratégicos sobre la mesa de los compromisos compartidos.
El sólo reconocimiento del poder de fuego del enemigo, debe dar paso a la máxima comprensión de la hora actual, en la cual debemos dar respuestas desde las necesidades del pueblo argentino, sus esperanzas y utopías que descansan en la cultura nacional que mantiene la identidad y la memoria, de un peronismo filosófico que logró sintetizar siglos de luchas emancipadoras.
Todos deberíamos saber ya a quien vamos a votar, por quien vamos a militar y esforzarnos en nuestro compromiso, a quienes depositaremos la esperanza de que luchen por una Patria justa, libre y soberana: ese compromiso es que en 2023 logremos erigir un Gobierno amigo, frente a un enemigo que persigue, mata, excluye y entrega la Patria.
Esa disyuntiva resuelve cualquier especulación o personalización de la política, es especial si se hace desde una institucionalización del Movimiento convocada por Cristina y todos los sectores de nuestro movimiento: CGT y ambas CTA, Movimientos sociales, curas villeros y opción, empresarios Pymes, organismos de DDHH, PJ, partidos aliados y agrupaciones políticas nacionales en un esfuerzo conjunto por conformar un Gobierno amigo de las necesidades y esperanzas del pueblo argentino.
Abandonar la agenda enemiga, dejar de contestar las provocaciones, elevar los sueños y emociones del pueblo con la alegría de un porvenir nacional que quiere ser arrebatado. Derrotar al odio sembrado con intención del caos, con propuesta programáticas estratégicas que marquen adónde vamos, los caminos a recorrer, las dificultades a enfrentar, los tiempos y espacios necesarios para plasmar una verdadera revolución nacional en paz, democrática y popular, que sólo puede consolidarse en la construcción de la Comunidad Organizada como poder popular constituyente con el conjunto de la Patria Matria Grande, que nos espera para reconstruir una Patria QUE NUNCA DEBIÓ DEJAR DE SER.
JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org
CABA, 16 de marzo de 2023
BIBLIOTECA
Horacio González: Restos Pampeanos Ed. Colihue
Tasat-Bomfim: Pensar América Ed. Universidad de 3 de febrero
Maximiliano Pedranzini compilador: El Pensamiento Nacional Ed Punto de Encuentro

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OPINIÓN

Las mochilas militantes se nutren de utopías por Jorge Rachid

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Los procesos dominantes culturales de las últimas décadas, han transformado la lucha política en el territorio de las racionalidades, sin otras motivaciones emocionales excepto la que despliegan los enemigos como el odio. Las emocionales son aquellas que movilizan el comportamiento humano, venciendo los miedos, superando los obstáculos, transformando la realidad, no acompañarla, que es sinónimo de apuntalar el sistema injusto, el mismo que debemos cambiar.
Jamás la invocaciones a la lucha que hicieron nuestros Padres Fundadores ante el pueblo, se apoyaban en certezas, ni explicaciones de los escenarios que se construirían en la épica de la Liberación Nacional, se llamaba a la lucha por valores, acompañada por cientos de miles de paisanos criollos, mulatos, zambos, negros libertos, pueblos originarios, españoles republicanos que acudían en masa a acompañar los sueños liberadores de la opresión colonial.
No fueron “racionales” las consignas federales de nuestros caudillos, que enfrentaron esas racionalidades del poder “civilizatorio” porteño y depredador, aliado a la sumisión colonial de cualquier signo. Lo hicieron con las banderas de Federación o Muerte o Viva la Santa Federación, mueran los salvajes unitarios, con las cuales encadenaron los combates por la libertad de los pueblos prexistentes a la Nación “civilizada”. Los santiagueños lo eran desde el 1550, lo mismo los cordobeses, riojanos, tucumanos, salteños, jujeños que desde entones constituyen un estamento superior a la Nación que es la Patria, en ese caso la Patria Grande de las Provincias Unidas de Sudamérica, como dice nuestra acta de la Independencia Nacional del Congreso de Tucumán.
El mismo Artigas, el primer peronista, en 1813 en la Constituyente instruyó a sus congresales elegidos en asambleas populares en el signo puntual de las propuestas como la libertad de los esclavos, la reforma agraria, la multiplicación de los puertos, el traslado de la capital a las provincias, pero en el marco conceptual de “los más infelices, serán los más beneficiados” y “mi poder emana de ustedes y cesa ante vuestra presencia”, ya en 1815 en la Independencia de los Pueblos Libres de Concepción del Uruguay.
Esas frases resumen los sueños de los pueblos, impulsan la idea de la lucha por un mundo mejor, identifican al enemigo y compactan al movimiento nacional y popular, como hoy cuando los dirigentes populares latinoamericanos son perseguidos, estigmatizados, encarcelados, proscriptos en función de un diseño estratégico del mundo unipolar, que pretende fortalecer el coloniaje imperial. Esos sueños se mantienen bajo el paraguas de las esperanzas de construcción de un modelo social más justo y solidario, el modelo filosóficamente peronista.
Perón resumió sus consignas: “Braden o Perón”, identificación plena del enemigo, además de “Patria sí, Colonia no”, convocando a la construcción de un poder popular organizado bajo la consigna de Comunidad Organizada, “única forma de vencer el sistema demo liberal burgués” en su formulación en el Congreso de Filosofía de Mendoza de 1949, reafirmando la Constitución Nacional de contenido social del mismo año, en dónde los derechos, del trabajador, de la niñez y de la ancianidad, de la propiedad privada como derecho social, figuran en las determinaciones del texto, sin invocaciones vacías e incumplidas como en las constituciones liberales.
Antes los radicales con Alem expresaban “que se rompa pero no se doble” o desde FORJA más adelante derrocado Irigoyen decían: «Somos una Argentina colonial, queremos ser una Argentina libre», todas invocaciones a la construcción de un futuro esperanzador basado en la lucha política contra los enemigos de la Patria.
En este contexto las utopías son una “alto filosófico” (Fornet-Betancourt) para verificar la continuidad del pensamiento de Martí del ”clamor de los pobres de este mundo”, que se plasma en la Filosofía de la Liberación que permitió ser el camino de un pensamiento nuestro, de alto contenido patriótico de Patria Matria Grande, que recuperó los sentimientos compartidos de los pueblos, a los cuales el enemigo, el gobierno de EEUU Comando Sur denomina “nuestros pueblos” a los que defenderán por sus recursos naturales: agua dulce, litio, gas petróleo, proteínas, lo cual expresado a viva voz estremece, pero que es ocultado por los cómplices del coloniaje, que son los ex Medios de comunicación, convertidos en verdaderos factores de poder, cómplices de la entrega y parte en la disputa del mismo.
No es necesario contestar la agenda del enemigo a diario para estar presente en la política, es más, esa práctica hace de amplificador del mensaje adversario, sino que se debe construir diariamente agenda propia, que deje de canibalizar la política internamente, cuando el país se enfrenta a un proceso de degradación democrática y golpe destituyente, que se difumina entre la manipulación, tergiversación, ocultamiento y mentiras de los medios hegemónicos, dejando atrás los temas esenciales. Esos ejes que hacen a los planteos estratégicos del peronismo y sus aliados del movimiento nacional y popular que en conjunto desde la política, el movimiento obrero, los movimientos sociales, los curas de opción de los pobres y villeros, los organismos de DDHH, los empresarios PYMES, van acariciando los mismos sueños.
Esa es la utopía compartida que debe plasmarse en la mesa institucionalizada de conducción compartida, convocada por el conjunto del peronismo y desde Cristina, sin dudas referencia mundial de una estadista, que junto a Lula deben estar en el cuadro de los 20 mejores cuadros políticos del mundo, que es nuestra y peronista.
Todos tenemos errores, lo cual no significa que sacrifiquemos al fuego sagrado a los compañeros que han asumido responsabilidades, que han intentado modificar, en el estrecho margen de maniobra que da ejercer el Gobierno, como explicó Cristina al asumir que sólo el 25% del poder reside en esa representación. Por esa razón levantar las banderas de las utopías y realizaciones que se plantean como necesarias a la construcción de una Comunidad Organizada con justicia social, como poder popular organizado. Ese es uno de los caminos de la liberación nacional y de la posibilidad de enfrentar a un enemigo tan poderoso como brutal e inhumano, como lo demostró en las dictaduras militares y en el período negro de democracia neoliberal macrista.
Entre una racionalidad resignada al “nada se puede”y el “todo mal”, debe oponer el “optimismo de la voluntad” que llena de alegría la lucha política, porque devuelve las ilusiones esperanzada al conjunto del pueblo argentino, sometido a una sucesión de miedos, que están destinados a crear el desasosiego necesario que lleve al caos, situación propicia para aquellos sectores de la dominación que pretenden subsumir la voluntad popular a la relación opresor oprimido, como natural de la condición humana.
Cabalgaron sobre la Pandemia carancheando las medidas sanitarias, bloqueando las vacunas, quemaron barbijos, intentando deteriorar al Gobierno, colocando de rehenes a millones de argentinos que terminaron dando la espalda a la degradación política. Pero cooptaron la Corte Suprema desde siempre, aliándose con el Lawfare impulsado por EEUU. No tienen dudas en desatar la violencia como método de la política, al fracasar el denuncismo perpetuo por agotamiento mediático.
Eso es el enemigo al cual no se lo puede combatir desde racionalidades profundas que les explique que están equivocados porque han logrado instalar un mito, que sólo se logra desmontar con perseverancia militante llena de ilusiones de los caminos a recorrer, en un proceso largo de construcción social y política que consolide la soberanía nacional.
Siempre hay un enemigo, potencias que necesitan del saqueo para controlar el poder hegemónico desplegando para ello un sistema comunicacional que nos hace ver el mundo por el ojo de la cerradura, pequeño de un tercio del mundo real, presionando y creando conciencia de sumisión y dependencia, diciplinando los pueblos o avasallándolos en un mecanismo perfecto de opresión. Eso se llama coloniaje cultural, económicofinanciero e institucional como hoy sucede en nuestro país.
Dejarse abatir por una realidad volcada por el enemigo, es como rendirse sin luchar, bajar los brazos que es lo que pretenden, de ahí surge con fuerza la necesidad de recrear las utopías transformadoras de esa realidad impuesta a través de las luchas sectoriales o totalizadoras con el signo de objetivos utópicos, al parecer inalcanzables, pero que la voluntad de los pueblos siempre consolida en los procesos históricos, más allá de nuestras demandas y ansiedades biológicas, producto de la finitud.
Esas utopías generan en las mochilas militantes la carga necesaria del impulso vital, de ser protagonista de la historia antes que testigo o relator de la misma, no se basa en el misticismo sino en los valores expresados hoy por Francisco, ese argentino Papa que enarbola desde la teología, esas utopías sobre el mundo. Son las que hacen dejar de lado los aspectos circunstanciales para centrarse en los ejes estratégicos de la Patria a construir, de los sueños a realizar, del compromiso a desplegar, junto a la voluntad y perseverancia de estar presente en la lucha, desde la barricada a la reflexión, desde el pensamiento crítico a la organización pero con un objetivo único de forjar el modelo social y productivo solidario, soberano, emancipador de la Patria Matria Grande Liberada.
JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org
CABA, 8 de marzo de 2023
BIBLIOTECA
Emilce Cuda: Teología, ética y política Ed. Manantial
Leopoldo Marechal: Didáctica de la Patria Ed. Revista de filosofía UBA año Xl N° 28
Juan Carlos Scannone: La filosofía de la Liberación Ed. Chile

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