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OPINIÓN

«Argentina debe encender el motor de los trabajadores», por Mario Mazzitelli.

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Algunos debates de este tiempo.

El debate sobre si más o menos Mercado o Estado, lo podríamos ejemplificar imaginando una bicicleta (Tiene dos ruedas, pedales con los que se transmite el movimiento….y un manubrio para conducir)

Unos afirman que la rueda delantera debe ser el Estado (dado que marca la orientación del desenvolvimiento estratégico de la comunidad toda; quedando el manubrio en manos de quien decida el pueblo. Cuando hay democracia. Así el poder político se eleva sobre las contradicciones inherentes a la sociedad, orientándola hacia el bienestar general) El Mercado debe ser la rueda trasera (porque su objetivo excluyente es optimizar la tasa de ganancia del capital y no logra dar respuesta a decenas de cuestiones esenciales)

Otros sostienen que la rueda delantera debe ser el Mercado (porque en él habitan los sectores de la innovación, el cambio permanente, la adaptabilidad rápida a las nuevas condiciones) y el Estado la de atrás (principio de subsidiaridad del Estado. Solo hace lo que no le interesa a los privados o para aquello que tienen baja competencia _-administrar justicia, defensa, seguridad…- En este caso los grandes empresarios -Poder Económico- se hacen cargo del manubrio, dejando al poder político la tarea de gestionar las cuestiones menores)

Una particularidad del Mercado, es su creciente financiarización. Es decir, dentro de todas las ramas del capital, el financiero se vuelve hegemónico; subordinando al resto. Incluso al factor trabajo. De esta manera la bicicleta financiera no es solo un área de la economía circunscripta a los bancos, especuladores de bolsa, contra la moneda, etc.; sino la característica de toda la economía, parasitando a toda la sociedad. Un poco es lo que pasa hoy con el gobierno incompetente.

Algunos defienden el Monociclo (tiene una sola rueda, un asiento y pedales -con los que se da movimiento y equilibrio-, no tiene manubrio ni frenos. Esto lo hace apto para espectáculos circenses, pero difícilmente nos crucemos con uno en la calle, dada su enorme inestabilidad) El estatismo exagerado sería un ejemplo (100% en manos del Estado, porque logra una planificación ajustada a las necesidades del pueblo…) Pero hoy no aparece en la escena política mundial. En el otro extremo anarco capitalismo (100% Mercado, porque sus operaciones son exactas, dado que resultan del libre consentimiento de las partes, y tiende a un equilibrio perfecto) sería la contracara. Tampoco hay ejemplos en la política internacional, pero apareció como experimento en Argentina. Plantea la extinción del Estado (sobre todo cuando el manubrio está en manos de otros) y trata de avanzar hacia el minarquismo en etapas sucesivas (algo así como la reducción permanente del Estado)

Sintetizando, de lo anterior podríamos definir cuatro fórmulas: 1.- Más Estado y menos Mercado. 2.- Más Mercado y menos Estado. 3.- Todo el Poder al Estado y 4.- Todo el Poder a los Capitalistas.

Otra propuesta.

Todos los debates son válidos. El asunto es el ámbito. Así un ágora sobre filosofía, un ámbito académico, un grupo de whatsapp o un cafetín (En tu mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas, yo aprendí filosofía, dados, timba y la poesía cruel…) van tirando ideas (locas o sensatas, revolucionarias o conservadoras…) cuyo destino futuro desconocemos.

Nuestro asunto particular es que, de una mente fallada pueden emerger soluciones imaginarias, pero nunca reales. En ese problema nos hemos metido solos, como pueblo. Más allá de lo que hayamos votado individualmente. Y el inconveniente que tenemos hoy es dar respuesta a una realidad compleja (pobreza, indigencia, derrumbe de las capas medias, de la actividad económica, desocupación, dolor, injusticias, etc.) en un mundo complicado… (guerras, hambrunas, crueldades, etc.)

Para empezar intervengo en este debate con sencillez, dejando para una próxima entrega la profundización del asunto.

El triciclo para el despegue.

Triciclo. (Este artefacto tiene tres ruedas, una delantera y dos traseras, pedales y un manubrio. Tiene una estabilidad que no logran la bicicleta y menos el monociclo) Propongo que abordemos una propuesta política definiendo:

a.- La rueda delantera es el Estado (que además de la prestación de los servicios esenciales, planifica estratégicamente, interviene en la producción de bienes -barcos, ferrocarriles, aviones, material militar…- y se reserva el dominio primario -en representación del pueblo argentino- sobre todo el territorio nacional, etc.)

b.- La rueda trasera derecha es el espacio del Mercado (empresas privadas, mínimas regulaciones, plena libertad para el desarrollo de las fuerzas productivas, etc.) y

c.- La rueda trasera izquierda es la economía Social (cooperativismo, economía familiar, agricultura de diverso tipo, ferias de intercambio, artesanías, oficios, difusión de las nuevas tecnologías, etc. Una masa de compatriotas cada vez más grande, que no será absorbida por la industria -aunque la debamos revitalizar; sucede que los procesos de automatización, informatización, robotización…cada vez demandarán menos mano de obra- ni por el Estado, donde va a ocurrir algo similar)

Entonces el desafío no es poner una rueda contra otra y jugar (como el actual gobierno a los autitos chocadores) sino alinearlas de cara al porvenir cercano, de manera tal que entre ellas se genere una sinergia, armonía, concordancia, que permita encender todos los motores de la economía para salir del estancamiento (una suerte de lodo o arenas movedizas en las que cuanto más confrontamos más nos hundimos. Reconozco la existencia de contradicciones insalvables, pero el tiempo histórico nos exige un acuerdo político para poner en marcha todos los motores y arrancar. En el camino iremos corrigiendo)

El primer motor a encender es el alma de los que trabajan.

El componente dinámico de los tres grandes espacios mencionados es el pueblo trabajador, el factor humano. El espíritu de ellos es el espíritu de la Nación. Alicaído, desanimado, resignado, desorientado; hoy se mueve rutinariamente como quien sobrevive, mientras busca su destino. Encenderlos es la piedra angular de nuestro despegue. ¿Por dónde empezar? Por la participación y el protagonismo activo. Ofrezco esta mirada.

Tierra, trabajo…

Tierra, trabajo y herramientas son el crisol creador de los bienes y servicios para la vida. La fuente del valor y la riqueza. Tierra y trabajo, podríamos sintetizar (porque las herramientas de todo tipo -algunos la llaman capital- son creaciones del trabajo) En Argentina tenemos tierra en abundancia con todo lo necesario para un gran encendido de motores. El trabajo, en cambio, está desaprovechado. Al igual que el herramental que está desactualizado, deteriorado o es insuficiente. Como el factor activo para la creación de todo lo que nos falta es el trabajo y la inversión, en ellos tenemos que poner el acento. Dicho de otra manera, la riqueza que nos falta (para brindarle bienestar a la población) viene del trabajo o no viene. Las inversiones parasitarias, especulativas, cortoplacistas (financieras y de saqueo de nuestros bienes naturales, que promueve el ministro de economía) pueden resultar en un alivio transitorio, pero nos condenan a agudizar la pobreza en el mediano y largo plazo. Por eso a los planes parasitarios y de saqueo vigentes debemos reconvertirlos (con inteligencia y astucia) en planes para el trabajo y la inversión.

El papel de los trabajadores en esta etapa histórica.

Participación, control y colaboración de los trabajadores: “…participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección…” dice la Constitución Nacional.

Cooperar en la dirección de las empresas, controlar la cantidad y calidad de la producción y participar en las ganancias. Es un mandato sabio de nuestra Constitución Nacional*. Respetar su texto es un deber ineludible. Y aprovechar la oportunidad para encender motores una necesidad histórica.

¿Qué es lo que impide que esto se cumpla, aunque figure en el texto desde 1957 y fuera ratificado en 1994? La desconfianza. ¿Abrir los libros de la empresa? ¿Mostrar los números? ¿Dejar ver las ganancias? ¿Cómo ocultar la fuga? ¿Transparentar la evasión o elusión impositiva? ¿Ser sometidos a la extorsión de dirigentes turbios? Hace décadas que se elude la realización de este mandato porque hay recelo entre las partes, y nadie quiere arriesgar.

Ganar y ganar.

Sin embargo hay una posibilidad de transformar la participación en un actor central para el desarrollo futuro del país. Es una propuesta de ganar y ganar. Ganan los empresarios, los trabajadores, los consumidores, el ambiente, el mercado y el Estado. Orientar todos los factores en una misma dirección y sentido es la clave. (Con las críticas por derecha y por izquierda que esto puede suscitar)

El lado práctico de la ética.

En un excelente libro, Bernadro Kliksberg desarrolla los beneficios de “La ética para empresarios” y la responsabilidad social de las empresas (RSE) Kliksberg pone el acento en la responsabilidad de Milton Friedman (máximo exponente de la Escuela de Chicago) cuando en nombre del neoliberalismo señala que “La (única) responsabilidad social de las empresas es aumentar las utilidades”. “…la responsabilidad social empresarial es puro socialismo”. Un destacado académico le respondió: “Friedman excomulgó a los líderes empresariales que estuvieran preocupados por sus empleados, la comunidad y el medio ambiente…Sus teorías tuvieron una monumental influencia sobre generaciones de economistas y ejecutivos que siguieron su filosofía”. Las distorsiones que esta teoría alucinada por el dinero) trajo al mundo de los negocios se verificaron en crisis empresariales y económicas que exceden las pocas líneas de las que disponemos. Digamos que la ética de los empresarios es condición ineludible para el éxito de esta propuesta. Pero también la ética superlativa de los trabajadores. Incorruptibles, inteligentes y comprometidos económica, social y ambientalmente. Esos son los trabajadores que deben ascender dentro de las empresas. Más la ética pública, sin la cual nada se puede garantizar. Y la ética social, para el control sano del desarrollo económico por parte de la sociedad. Ética empresarial, de los trabajadores, del Estado y la sociedad.

De tal manera que, la disciplina de la ética (que la viveza criolla elude sistemáticamente) se transforma en un nervio inmaterial e intelectual fundante de una nueva etapa. Está visto que desvincular el desarrollo de la ética, transitando el atajo de las ventajas menores, es un lastre insoportable. Si no queremos ser honestos por el “amor” a la acción bienhechora de las personas, seamos honestos por el “espanto” que nos causa la corrupción. Sintetizando: la cooperación inteligente, en un marco de confianza, es la condición para sacar el país adelante. La confrontación exagerada de las partes nos induce a viajar de frustración en frustración, sin encontrar una salida que nos entusiasme.

Comentarios finales para evitar confusiones.

Soy socialista, pero no dejo de ver que el debate capitalismo vs socialismo, es retroceder un siglo. EEUU es el país capitalista por antonomasia, sin embargo el motor más importante de su economía es el Estado con un 36,26% del gasto sobre su PBI. China es la experiencia socialista más grande de la actualidad, siendo el peso de su estado del 33,40%/PBI. Ni EEUU es tan capitalista como algunos propagandistas pintan, ni China es tan socialista. Ambos modelos tratan de tener encendidos todos los motores: Estado, mercado, etc. Y en ambos lugares; desde el desarrollo económico, su despliegue tecnológico, su inserción en el mundo, hasta la orientación política hacia una nueva arquitectura de sociedad (simplificando más o menos justa), transitan por el Estado.

Todos estamos en transición.

Todas nuestras sociedades están en etapa de transición. Nada nuevo decimos. Heráclito de Efeso (500 a.c): «No es posible bañarse dos veces en el mismo río, porque nuevas aguas corren siempre sobre ti». Parafraseándolo: “No es posible levantarse dos mañanas en la misma sociedad, porque el flujo de la historia hace que haya muchos cambios en 24 horas”.

El asunto es definir los principios y valores que consideramos más sanos (dentro de nuestras humildes fuerzas) para empujar la historia hacia ese lugar. La fraternidad, la igualdad, la libertad, la dignidad, el respeto, la autodeterminación, son fuerzas morales y principios que brotan con cierta naturalidad. Son valores a cuidar y cultivar para evitar los abusos, la explotación, la degradación, etc. Para que el hombre no sea el lobo del hombre, ni el destructor de la biosfera. Por otro lado, hay fuerzas materiales, productivas, creadoras de riqueza; que tienen una vitalidad enorme. Imponen un vector unidireccional del tiempo, hacia adelante, hacia el futuro. Son fuerzas desalmadas. Como tal, destructivas. En el marco de esa lucha nos movemos. Cargados de contradicciones y con final incierto.

Dios ciega a quienes quieren perder.

“Dice la biblia que Edith, la mujer de Lot, se convirtió en estatua de sal. Según esta historia el ángel le dijo que tenía el permiso de salir de la ciudad, con la condición de no mirar hacia atrás. No obstante, “miró atrás y se convirtió en estatua de sal”. Los argentinos nos la pasamos mirando para atrás. El presidente sueña con retrotraernos a las épocas de mayor injusticia social, a las que reivindica omitiendo el lado oscuro, trágico y doloroso de aquella realidad. Pero también nosotros exageramos la mirada en el espejo retrovisor. No estamos convertidos en sal, pero estamos estancados, al punto que algunos economistas dicen que el producto por habitante es equivalente al de 50 años atrás. Encima, como se exacerba el individualismo, el egoísmo y la indiferencia social se estrechan las posibilidades de revolucionar la economía. Cada uno actuando solo para sí, es una conducta antisocial que lejos de salvarnos nos hunde. Y frente a eso, la mano invisible del mercado nada puede hacer, porque nunca hizo nada. Solo la unidad y una acción inteligente pueden proyectarnos en un camino de grandeza que debemos conquistar. La seguimos.

 

*Art. 14 bis.- El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.
Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.
El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna_

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OPINIÓN

«El RIGI y la expoliación de Argentina», por Bruno Capra y Alejandro Romero.

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Los DDHH y el Pueblo de la Nación Argentina.
El RIGI y la expoliación de Argentina

Art. I, Inc. 2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos:
“Para el logro de sus fines, los pueblos pueden disponer libremente sus riquezas y recursos naturales sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio de beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia”.

Del Preámbulo de la Convención Americana sobre Derechos Humanos:
“Reiterando que con arreglo a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, solo puede realizarse el ideal del ser humano libre, exento del temor y la miseria, si se crean las condiciones que permitan a cada persona gozar de derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos”.

La explotación financiera de los Recursos Naturales (RRNN), casi todos los cuáles son “normalizados como objetos de comercio” (commodities) que hoy se negocian como “derivados”, genera un problema mundial por el crecimiento de “numerales,” que se convierten en riqueza real de sus propietarios al momento de gastar ese dinero, que no tiene contrapartida alguna en la producción de bienes.

Este mercado financiero se expande en forma continua desde 1980 en el mundo entero. Al principio, lentamente; pero muy rápido desde la creación de los “derivados” que tuvieron su primera crisis en USA en el 2008 (Leehman Brothers).
A nivel local, en simultáneo con esos fenómenos financieros mundiales sucede lo mismo, con la apropiación abusiva, privada y progresiva de los RRNN argentinos. Que son del Pueblo. Esto sucede en consonancia con la apropiación del ahorro interno por parte de la gran Oligarquía Financiera Transnacional. Fenómeno cuya institucionalización fue inaugurada por las leyes del “proceso” (Gobierno Cívico-Militar Genocida) y por el avance de los medios tecnológicos fuera de control, algo no percibido por los argentinos, complementando las nuevas leyes de Inversiones Extranjeras y de Entidades financieras.
Hablamos del complejo conformado por la Computación con más las Comunicaciones, con la venta de ENTEL como momento liminar, y luego, las novedades posteriores de los satélites de Comunicaciones, la paralización de la Red de fibra óptica de Argentina, etc. Todo esto, realizado con la ayuda a los grandes empresarios privados, de los aparatos de Estado de las grandes potencias (EEUU y G.B.). Este es el mecanismo esencial, en la versión Argentina, que le ha permitido a un pequeñísimo sector de la población planetaria (hoy un 1%) avanzar en una concentración desmesurada del control, cuando no directamente de la propiedad (Black Rock, Vanguard, Pimco, etc), de la riqueza planetaria con el significativo e indeseado aporte de la población de Argentina.
Ese proceso de apropiación ha significado para los pueblos y las naciones del mundo un ejercicio sistemático de desposesión y ha resultado, para sus mayorías, en un sostenido proceso de empobrecimiento, por no canalizar adecuadamente y en favor propio, la explotación de las riquezas disponibles.
Desde comienzos de la década del 70 del siglo XX, la destrucción deliberada y sistemática del salario real (la participación en la riqueza desde el trabajo de las personas) y del empleo formal, acompañó ese proceso de concentración oligárquica y se constituyó en el instrumento más poderoso de fragmentación, desmovilización y sometimiento de las clases trabajadoras, que componen/ían las grandes mayorías de los pueblos del mundo. Esto tuvo sus excepciones, como fueron en Argentina los tres gobiernos de signo K, pero, a la larga, fue más intenso en aquellos países que ofrecían menor “densidad nacional”, al decir de Aldo Ferrer. Los países de menor “densidad” se dejaron invadir por esas sugerencias reiteradas y contumaces de privatización, concentración de la riqueza y liberalización o desregulación. Los “mayores” recordarán al periodista Bernardo Neustadt, que machacaba permanentemente por TV las ventajas de las privatizaciones, del achicamiento y remate del Estado. Del mismo modo, recordarán también sus consecuencias más escandalosas, evidenciadas en la crisis “del 2001”. El efecto de estas políticas, inspiradas en el Consenso de Washington, no fue el mismo en todas partes, sin embargo. Brasil, sometido a las mismas presiones, reaccionó con mejores autodefensas. Hizo como un Packmann: se comió las presiones mientras engordaba su industria. Los argentinos, en cambio, la destruíamos. La diferencia de “densidad”, resultó evidente. Muchos queremos recuperar para Argentina esa “densidad nacional” perdida, de allí que escribamos estas líneas.
Porque como es evidente para cualquiera que se mantenga medianamente informado, hoy se asiste en Argentina a una profundización intensa de ese proceso cipayo de entrega nacional, concretado en la aprobación de la Ley “Bases” y de su capítulo más importante en cuanto a desposesión transnacional: el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, RIGI.
La aplicación del RIGI no es un mero asunto económico. Tiene consecuencias e implicaciones directas para los derechos de las personas y del pueblo argentino en general. Todas las declaraciones y pactos de DDHH suscritos por Argentina y que integran la Constitución Nacional desde 1994, (Vigentes como Ley 23054 desde el 22/11/1969-Hoy: ¡55 años!) dictaminan que los RRNN sitos en el territorio nacional son propiedad del Pueblo todo.
Por lo tanto, según los mismos pactos y acuerdos, el Estado Nacional tiene la obligación de poner todos los recursos con que cuenta para garantizar el libre acceso y disfrute de esos RRNN por parte de su legítimo propietario, el Pueblo de la Nación, de manera de garantizar que cada uno de sus miembros pueda vivir “libre del temor y la miseria”, tal como enuncia el preámbulo de la Declaración Americana de los DDHH que incluye a los DESC+A (Derechos Económicos, Sociales y Culturales + Ambientales)
Dado que el RIGI permitiría la exportación total del producto de la explotación de los RRNN del caso, sin obligación de atender el mercado interno, ni la reserva para procesar en Argentina siquiera una parte de esas materias primas, su aplicación es el equivalente a una flagrante violación de los mandatos constitucionales, porque el RIGI:
No genera obligación alguna de realización interna de las ganancias en dólares, las que podrían repatriarse en su totalidad;
No obliga a dejar, por ej, el cobre en Argentina para hacer todos los artículos que lo usan y exportar estos para beneficio de la ocupación de la población Argentina; y esto, con todas las demás materias primas extraídas;
Permite la importación sin restricción de los Bienes de Capital necesarios; siendo que estos bienes son el “motor” del desarrollo industrial, y fabricarlos localmente es la única forma de obtener la soberanía total del recurso para la Nación (de otra forma, la propiedad se convierte en un mero hecho formal, y el territorio en el mero soporte físico de la actividad foránea, mientras ese extranjero extractor queda como el real soberano de ese territorio y del elemento extraído);
Somete cualquier conflicto al juicio de tribunales internacionales, o peor, a arbitrajes de organizaciones privadas, conformando esto, la totalidad de la pérdida de soberanía.
De este modo, el RIGI concreta en Argentina la desposesión total de los RRNN propiedad del pueblo argentino. Esa desposesión, por parte de las empresas transnacionales dominantes, principalmente anglosajonas, constituiría una violación total y sistemática de los deberes del Estado Nacional en cuanto a defensa y garantía del disfrute de los RRNN argentinos (no sólo Vaca Muerta: reservas hidrocarburíferas continentales y marítimas, minería, pesquerías, pampa húmeda, litio, oro, cobre, agua, ríos, energía en todas sus formas, viento, etc.) por parte del pueblo, privándolo de los recursos fundamentales para su desarrollo económico y garantizando de ese modo, la permanencia y ampliación en el tiempo de condiciones de pobreza y miseria, hoy, con el RIGI, planificadas e incrementadas.

Garantizar la satisfacción de las necesidades del pueblo argentino es, en la visión de quienes esto escriben, el deber principalísimo del Estado. A ese fin deben orientarse también las políticas económicas y el marco jurídico. Por eso mismo, el centro de la política no puede ser el déficit fiscal, que no es más que una convención, sino que debe ser el ser humano, con sus necesidades y reconocidos derechos.
Desde este punto de vista, queda claro que, en efecto, dónde hay una necesidad nace un derecho. Y si satisfacer necesidades, garantizando derechos, implica costos, la apropiación y el aprovechamiento industrial soberanos, en manos argentinas, de los RRNN sitos en el territorio patrio son el principal medio para cubrir esos costos y garantizar la satisfacción de esas necesidades. Los costos del desarrollo y de la satisfacción de necesidades se cubren con el incremento de trabajo que permanentemente se crea con nuevas iniciativas productivas soberanas, autocentradas. Ese es el modo que los países crecen y distribuyen la riqueza: con industria propia y con impuestos progresivos. El que más gana, más paga. La visión limitadora que sostiene que “donde nace un derecho, nace un costo”, y que, por lo tanto, deberían quedar “lamentablemente”, necesidades insatisfechas, es una visión cruel y elitista, contraria al progreso de la Nación en su conjunto, con ciudadanos activos y organizados con el fin de tener un mejor disfrute de la vida. Esa visión elitista y excluyente es aquello a lo que alude la sabiduría popular al expresar que “hay gente que tiene la vaca atada”. Si la vaca la tengo “atada”, además, entonces “ni siquiera tengo que pagar impuestos por ella”: es mía en forma absoluta.

La puesta en práctica del RIGI, que destruye desde la base la posibilidad de que el pueblo argentino se apropie de modo soberano de sus propios recursos y los use para satisfacer sus propias necesidades y garantizar sus propios derechos apunta, pues, a gestar un proceso de exterminio de la población nacional para concentrar la riqueza “en 4 vivos”.
Algo contrario a todo razonamiento Político Nacional Argentino y de la Humanidad toda. Algo íntima y decididamente anti-humanista.
Contrario también a todas las religiones y a todos los pueblos.
Por eso es imperioso sostener que: Argentina no la vendemos, la defendemos. Argentina la queremos soberana.
Estamos decididos a no ser llevados de la nariz por un desactualizado y casual Presidente, no capacitado para serlo, y por “los 4 vivos” que lo han cooptado para sus fines.

Proponemos que el camino es: la ruptura con el status quo:
● NO acatamiento a la inconstitucional Ley de Inversiones Extranjeras, que es imperioso derogar.
● Reforma total del paquete de leyes de M. de Hoz, con especial y urgente tratamiento de la Ley de Entidades Financieras y vinculadas.
● Controlar las Fronteras, renacionalizar los puertos o recuperar su control por parte del Estado y revertir las fugas de exportaciones, que son muchas más que la registradas (por eso la Hidrovía: para facilitar la fuga). Una estimación rápida, da exportaciones por unos 250.000.- Mu$s/año.
● Aprovechar los astilleros, en particular Río Santiago, para reconstruir una marina mercante y una fuerza de control naval, de manera de atender y controlar nuestro litoral marítimo y el Rio Paraná
Avanzar lo más rápidamente posible en el dragado y balizamiento del Canal Magdalena.
Financiar todo ello con moneda local, para lo cual no hay límites reales si el auto-centramiento económico y social es la meta.

Esta lista, parcial e incompleta, se puede y se debe expandir todo lo necesario para el logro de la felicidad del pueblo de la Patria.

Autores: Bruno Capra y Alejandro Romero.
3-7-24

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OPINIÓN

«¡Mal estamos!», por Ariel Dulevich Uzal

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Después de un mensaje anunciado profusamente; que defraudó las expectativas del mercado y ante los fracasos para contener un dólar en ascenso que les quita el sueño; se ve a Caputo con un alto grado de desorientación, que lo lleva a resoluciones que juzgamos improvisadas; en tanto no se compadecen con la impronta financiera que caracteriza a la gestión Milei.

En primer lugar, se ha verificado el febril emisionismo de estos meses, que aumentó la fabricación de billetes en un 110%, comparado con el mismo período del año 2023; cuando Milei durante la campaña acusaba de «delincuentes empobrecedores»que con la «maquinita imprimían billetes falsos», al anterior gobierno. Sale ayer Milei como si no fuera responsable de tal exceso, anunciando enfáticamente; que cerrará la emisión monetaria, para recuperar el deteriorado poder adquisitivo de nuestra moneda, que golpea a toda la población e impacte de lleno en las privaciones que padecemos.

Ahora Caputo a través de la manipulación del «dólar blend» -creado por ellos en diciembre,-; que fija valores preferencias para la exportación; presiona a los productores agropecuarios para que vendan la cosecha, estimada en unos 15.000 millones de dólares. Los productores se niegan pues estiman que es inevitable una devaluación, y vendiendo hoy perderían dinero.

Va de suyo que el objetivo de Caputo es lograr que ésos dólares ingresen cuanto antes al circuito, para desactivar la tendencia alcista y achicar la brecha entre el dólar oficial y el «blue» que los agobia.

Caputo y Milei, no tienen escrúpulos en convertirse en «intervencionistas» contra su propio dogmátismo neoliberal y adoptar medidas como las aludidas, tipicamente dirigistas; para zafar de la difícil circunstancia que atraviesan las finanzas y la economía.

¡Mal estamos!

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OPINIÓN

«Perdónalos señor, no sabían lo que estaban firmando», por Mario Mazzitelli.

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Dieciocho (18) gobernadores concurrieron, el 8 de julio de 2024 a Tucumán para firmar el “Pacto de Mayo” (aunque parezca mentira), al que los convocó el autodenominado Topo Terminator (Milei) “para destruir el Estado desde adentro”. Adelanto: el fondo de la movida fue otro paso para terminar con el Estado, avanzar hacia la fragmentación y concluir en la disolución nacional.

Como la mayoría de los gobernadores, senadores y diputados, parecen ignorar la estrategia de Milei, pudieron acompañar este paso táctico, sin siquiera sospechar que estaban avanzando hacia la disgregación del país. Quizás, necesitados de unos pesos (dado que “no hay plata”) pusieron su mejor cara de inocentes, para firmar -en la Casa de Tucumán- el pre-anuncio de una sentencia mortal para la Nación Argentina.

Dos siglos atrás nacía un nuevo sujeto histórico: el Pueblo de la Nación Argentina.

En el primer cuarto del siglo XIX nacieron nuevos sujetos colectivos en el cono sur de América. Condiciones “histórico naturales” fueron incubando, gestando y desarrollando, el surgimiento de un “sujeto colectivo” que resultó en el Pueblo de la Nación Argentina. Sobre un proceso anterior de conquistas, fundación de ciudades, colonización, saqueos, rutas y postas correspondientes, rebeliones (Tupac Amaru) y revoluciones frustradas (25 de mayo de 1809, Revolución de Chuquisaca), la declaración de las independencia (4 de julio de 1776) de las 13 colonias de Gran Bretaña, la revolución francesa (1789), etc.; en aquel primer cuarto del siglo XIX podemos agregar: el papel de las invasiones inglesas a Buenos Aires (1806/1807) y el triunfo popular, la invasión napoleónica a España y la acefalía por la detención del rey Fernando VII, la voluntad de un autogobierno expresado por los patriotas durante la Revolución de Mayo de 1810, la guerra de liberación (que fue acentuando la idea de la independencia), la restauración del rey en 1814, resistir la restauración colonial, la necesidad de organizarse en torno a una constitución nacional, etc. Este proceso de nacimiento de la Patria tiene un actor principal, un protagonista, un sujeto colectivo que se va forjando: el Pueblo de la Nación Argentina.

La Independencia, la Soberanía y la Libertad.

¿Para qué quería declarar la Independencia? Para ejercer su Soberanía. (Si se dependía de la metrópoli no se podía ejercer) ¿Y que es el ejercicio de la Soberanía sino la expresión de la Libertad? ¿Y para que querría un Pueblo ser libre? Para vivir mejor. Para trabajar en un marco de igualdad con provecho para todos, respetando cierta equidad, buscando la Justicia, enalteciendo el bienestar general, propendiendo a la defensa común, cuidando la salud, educando a todos los habitantes, garantizándoles un conjunto de derechos personales y patrimoniales, etc. Así, la Independencia, la Soberanía y la Libertad, serían los pilares en los que se asentaría la Patria. (Patria que resistiría más de 200 años de nuevos intentos colonizadores de todo tipo) Sigamos.

Las herramientas.

Siendo esta la voluntad del Pueblo, ¿Cómo lleva a la práctica estos sentimientos, esta defensa de sus intereses, sus ideas, principios y valores? A través de herramientas: el Estado, el ejército, los sistemas de seguridad, justicia, salud, educación, etc. Es decir instituciones, organizaciones, instrumentos, artefactos que toman el carácter de “objetos” para la realización de un propósito, constituyendo el Estado Nación en la vida real. Si el pueblo fuera desposeído de esos “objetos”, su voluntad se evapora (como querer jugar al futbol y no tener una pelota o querer hacer la guerra y no tener armas) Sin los objetos creados por el sujeto, este no puede realizar su proyecto y entra en anomia, en zona de impotencia, de disgregación (como cuando se va a jugar un partido de futbol, no hay pelota y cada uno se vuelve a casa o cuando se rinde un batallón militar porque no tiene municiones) Entonces el Estado (institución, aparato, instrumento) no es una organización criminal. Es una herramienta (objeto) creada por el Pueblo (sujeto) para la realización de la Libertad. Sin Estado no hay Libertad. Sin Estado un Pueblo se transforma en una masa amorfa de individuos, escenario apropiado para el saqueo y la explotación (aspiración de Potencias extranjeras y grandes corporaciones que querrían acceder a nuestros bienes naturales y hacer uso de mano de obra al menor costo, para optimizar la tasa de ganancia de los accionistas de sus múltiples sociedades anónimas) Así, al poder democrático lo sucedería otro poder, absolutamente ajeno al de las mayorías populares.

Mercado libre + propiedad privada – Estado = disolución nacional.

En la cabeza del presidente los mercados son perfectos. Sin fallos, sin asimetrías de poder, sin que los monopolios hagan mella en los mismos, sin distorsiones en la información, etc. Resultando su funcionamiento un ideal para la convivencia humana; donde, a través de intercambios libremente acordados, se llegaría a un equilibrio general que daría lugar a grandes beneficios para todos. ¿Qué interfiere este tránsito a la felicidad? El Estado (El absurdo de esta ilusión neoliberal resulta evidente porque no existe en ningún rincón del planeta y cuando ellos mismos llegan al gobierno no la pueden ejecutar) El asunto, en nuestro caso particular, es que en el camino al anarco-capitalismo (experiencia desastrosa para las sociedades que lo transitaron) se pasa por una estación intermedia: el minarquismo. Se va disolviendo el Estado Nación paso a paso, luego los Estados Provinciales, Municipales, para concluir en ausencia total del Estado (del macro actual, al mni, para terminar en Estado 0) Sobre el territorio quedaría una comunidad de propietarios privados que cambian sus bienes y servicios en un mercado sin interferencias ni regulaciones. (Insisto todo avance en esta dirección servirá para que el poder democrático del Pueblo de la Nación Argentina, sea ocupado por corporaciones, mafias o potencias extranjeras. De manera que las condiciones de vida tenderán a la catástrofe social, a la que ya nos están conduciendo desde hace por lo menos 5 décadas, con el atenuante de algunos gobiernos, que no lograron revertir esta tendencia)

El texto del “Pacto de mayo», nos da las primeras señales sobre el paso a paso táctico, en el marco de una estrategia mayor.

1.- «Nos los representantes de las Provincias Unidas del Sur,…” Como bien dice el Dr Rodríguez Villafañe, esa fórmula fue válida en 1816, mientras se gestaba el surgimiento de una “nueva y gloriosa nación”, inexistente en la actualidad. Pero lo trascendente es que, en lugar de decir: “Nos los representantes del Pueblo de la Nación Argentina,…”, pasamos a ser “Provincias Unidas”; hasta que alguna encuentre motivos para su disgregación (Alfredo Cornejo en 2020: «mendoza puede ser un país independiente», etc.)

2.- Los fragmentos territoriales de propiedad privada (High Luck Group Argentina 1.148.000 hectáreas; Grupo Benetton 920.000 hectáreas; Integra Lithium 573.000; Cresud S.A de Eduardo Elzstain 538.822; etc.) serían inviolables. Así, la inviolabilidad de la propiedad privada, como primer punto firmado por los gobernadores; no es una declaración redundante sobre una garantía ya inscripta en nuestra CN. Es un paso hacia la balcanización del país. El desarme del Pueblo de la Nación Argentina, su empobrecimiento, el vaciamiento de la Democracia y el empoderamiento de la plutocracia, con la extinción de un Proyecto Colectivo de Nación Solidaria, Fraterna y Desarrollada integralmente.

3.- Sin sonrojarse los gobernadores firmaron: “Un compromiso de las provincias de avanzar en la explotación de los recursos naturales del país.” Lisa y llanamente entregar aquello que podría ser palanca de desarrollo, porque los bienes naturales son una ventaja competitiva en términos económicos al tiempo que su preservación (ambiente sano) parte de nuestro patrimonio inajenable.

4.- El papel de los trabajadores queda reducido a un tema de costos y optimización de la tasa de ganancia de los capitalistas. Por lo tanto no hablamos de nuevos derechos, conforme los avances tecnológicos, etc. sino de “Una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal”. Seguir precarizando las condiciones laborales…

En fin, el resto de los puntos como la reducción del gasto fiscal, etc. van en línea con la táctica de marchar al minarquismo camino al anarco-capitalismo. Una forma de suicidio colectivo para la calidad de vida de las grandes mayorías. Ya estamos viviendo el empobrecimiento descomedido de estos días, sin que el Estado atine, siquiera, a distribuir los alimentos que duermen en los galpones de Villa Martelli o Tafí Viejo.

Quizás la mayoría de los gobernadores, senadores, diputados y sus asesores no se hayan tomado el trabajo de leer o escuchar atentamente a Milei; entonces no comprendan que han sido objeto de un paso táctico hacia el abismo. Siendo así, el señor los debe perdonar, porque no sabían lo que estaban firmando.

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