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OPINIÓN

La filosofía de la liberación es base de construcción del pensamiento por Jorge Rachid

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Para el conjunto social argentino la mirada del mundo, de la vida y de las cosas viene marcado por las culturas dominantes en cada etapa histórica, en especial en tiempos en que los medios han adquirido un rol predominante en redes y otras plataformas, que operadas en forma eficiente por el enemigo, que conduce a las mismas en función de sus objetivos estratégicos a nivel global.
Es que los tiempos políticos están impregnados por las relaciones de poder, en donde la manipulación de la información y el ocultamiento, son parte de la práctica diaria de la comunicación hegemónica, que vuelca en ella sólo aquella que es vertebral a sus intereses y va penetrando en la conciencia colectiva del pueblo, en forma direccionada, condicionando la construcción del pensamiento, que en las últimas décadas ha sido colonizado por el neoliberalismo dominante.
Cuando se habla de la batalla cultural se omite en general desde dónde se da dicha confrontación, ya que uno de los ejes de la dominación colonial, es operar sobre la identidad y la memoria de los pueblos, debilitando las mismas. La historia no existió, el presente refleja la realidad global, no hay ninguna opción fuera de ella, los Mercados determinan la marcha de la Humanidad, el individuo es más importante que la Comunidad, el éxito rápido materializado por el esfuerzo personal medido en bienes, lleva a la diáspora social y a la fragmentación de las fuerzas nacionales que resisten la ofensiva.
Es en ese nivel de análisis donde emerge con fuerzas, la resistencia natural a la colonización que producen los pueblos por mecanismos complejos, que no siempre tienen representación filosófica consiente en su mirada cotidiana, pero preserva sin dudas una concepción natural del sentimiento patriótico, aunque éste remita a hechos históricos o presentes deportivos o culturales masivos, en cuyo caso se expresa con claridad.
Entonces podemos decir que existe una conciencia nacional?
Será el protagonismo del pueblo en la construcción de la historia como sujeto, lo que lo determine, no lo será una elección, ni una movilización, sino el conjunto de acciones políticas, sociales, gremiales y de las organizaciones libres del pueblo, destinadas a reponer las esperanzas y utopías en la Comunidad Organizada.
La lucha electoral en general disminuye el volumen de la política, al llevarla al nivel del personalismo de los candidatos, antes que en la profundidad de los debates sobre la necesidad de reconstruir un modelo argentino para un proyecto nacional, que sume al conjunto de los argentinos a objetivos comunes, desde una mirada que ha sido histórica en América Latina, desde los tiempos iniciáticos de las luchas por la liberación nacional de los pueblos.
Ese derrotero se fue consolidando en los pensadores/luchadores/patrióticos desde el inicio mismo de la conquista, que pretendió instalar y en parte lo logró, una impregnación eurocéntrica, desde lo religioso a lo político, desde lo económico a las prácticas sociales, todas las cuales fueron defendidas a sangre y fuego por el poder colonizador, instalando la relación opresor/oprimido, desde una concepción hegemónica amparada en un globalismo acotado.
Cuando esa situación se prolonga en el tiempo, la relación de sumisión y dependencia es naturalizada por las nuevas generaciones, no aparece en el horizonte colectivo la alternativa superadora, en especial en las que no vivieron las epopeyas épicas protagonizadas por el pueblo en otros momentos históricos. Son las que determinaron períodos de soberanía nacional, independencia económica y justicia social, con planificación estratégica de la Argentina Bicontinental del siglo XX.
Las luchas por la construcción del pensamiento nacional devienen de vertientes diferentes, pero que conducen a un mismo objetivo de liberación. Desde el nacionalismo del siglo XlX con aspectos diferentes, en especial en la Patria Grande, cuyos pensadores lograron sintetizar las luchas populares por la emancipación, quedaron registradas en la memoria de los pueblos, como antes la resistencia de los pueblos originarios, a la explotación y saqueo colonizador del “descubrimiento”.
Esa síntesis que comenzó a elaborase en el campo del pensamiento americano, moreno, mestizo, criollo sumado al inmigrante, definió un perfil de la posteriormente denominada filosofía de la Liberación, ya en pleno siglo XX. El Congreso de Filosofía de Mendoza del año 1949 comenzó un camino de síntesis del pensamiento que con más de 100 participantes del mundo y tuvo una conclusión que trasciende hasta hoy: la Comunidad Organizada expresada por Perón, como herramienta del poder popular democrático, constitucionalmente amparado, para derrotar al sistema demo liberal burgués. Ese punto de inflexión es el que determina si los pueblos son testigos o protagonistas de la historia.
La filosofía de la liberación compilada desde los años 70 por Enrique Dussel, Juan Carlos Scannone, Raúl Fornet-Betancourt y Mario Casalla entre otros, viene a suceder la experiencia de las prácticas de las Cátedras Nacionales de Horacio González, José Pablo Feinman y Alcira Argumedo entre otros pensadores que marcaron historia. Ese marco teórico se repitió en la iglesia católica en la reunión Episcopal de Puebla y en la Teología de la Liberación, en un proceso mundial de descolonización y de luchas populares con movimientos nacionales de liberación, con bases filosóficas que se mantienen en el tiempo, frente otros formatos colonizadores del siglo XXl. La filosofía de la liberación junto a la filosofía intercultural, nos interpela en la memoria subversiva que tienen los pueblos, que no es pétrea y propone usarla de base para caminar hacia la descolonización incluso epistemológica (Bentancourt), que tiene marcos estrechos frente a la aventura de compartir el conocimiento, en tránsito a la filosofía de liberación en un marco comunitario, enterrada en el “barro”.
Existe en nuestro tiempo una colonización que se apoya en la comunicación activa del colonizador, que se apropia de las palabras, cambia su sentido, impregna de nuevas demandas, permite determinados derechos minoritarios a ser ampliados, pero esencialmente impide cualquier modificación estructural a la dependencia conquistada en décadas por el neoliberalismo. Cercenar las autonomías, perforar la soberanía nacional, controlar socialmente al pueblo, reprimir y perseguir al díscolo, borrar la memoria como comunidad, son objetivos del poder colonizador.
El conjunto del campo nacional y popular debe asumir que contra el colonizador se lucha, no se negocia y aunque no se lo pueda vencer, se debe deteriorar su capacidad de maniobra que lo haga desistir por razones económicas o de esfuerzo presupuestario, como sucedió en la década del 70 cuando debió abandonar la escuela de las Américas de los dictadores, pasando al Consenso de Washington, intentando preservar la estructura del Mercado pero bajo fachada democrática. No les funcionó porque Néstor, Lula y Chávez con el No al ALCA, pusieron la piedra fundacional de la segunda Emancipación de la Patria Grande con el UNASUR, bajo el paraguas de una filosofía de Liberación que les costó esfuerzo y años demoler al imperio.
La estamos reconstruyendo si somos capaces de reconocer con claridad al enemigo, sin perdernos en las luchas internas electorales, que disminuyen el análisis político a niveles mínimos de promesas. El campo del pensamiento de liberación es siempre estratégico y de análisis internacional que llegue al barrio, para crear conciencia compartida en la Comunidad. Se denomina sentimiento patriótico y está más allá de lo partidario.
JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org
CABA, 22 de febrero de 2023

BIBLIOTECA
Enrique Dussel: Caminos de liberación latinoamericana Ed. Latinoamérica Libros
Alcira Bonilla: La filosofía en el cambio de época: desafíos y propuestas Ed. Cuadernos FHyCS N° 51
Raúl Fornet-Betancourt: El pensamiento iberoamericano como base de filosofía intercultural Ed. Revista de filosofía latinoamericana

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OPINIÓN

«Día Nacional del Abogado Víctima del Terrorismo de Estado», por Emilio Augusto Raffo

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El 19 de marzo de 2004, en la ciudad de Mendoza, la Junta de Gobierno de la Federación Argentina de ColegioS de Abogados de la República Argentina, dispuso instaurar el día 6 de julio de cada año como el m “Día Nacional del abogado víctima del terrorismo de estado” como modo de mantener en su memoria los acontecimientos ocurridos como prenda permanente que garantice la vigilia y protección del Estado de Derecho.

Una forma elocuente de repudiar el terrorismo de Estado y ratificar la necesidad de preservar, a cualquier costo, el Estado de Derecho y rendir memoria y homenaje permanente a las Abogadas y Abogados que padecieron secuestros, torturas, desapariciones y hasta la muerte.

Si bien estos aberrantes hechos ocurrieron en muchos lugares de nuestra Nación se tomó como referencia a los hechos ocurridos los días 6, 7 y 8 de Julio de 1977 en la Ciudad de Mar del Plata y conocida como “Noche de las Corbatas”.

El reclamo de aquellos profesionales de la abogacía fue de respetar el derecho de los que siendo más débiles suelen conocer poco de sus derechos y mucho de sus obligaciones.

A 47 años de aquellos hechos y a 20 de la Declaración de la FACA ya reseñada no debemos olvidar que miles de hermanos y hermanas han padecido un destino no merecido también de persecución, proscripción, desaparición y muerte emergiendo los abogados caídos como faros de luz de aquella noche oscura según reza el documento respectivo.

Como miscelánea cabria agregar que dicha declaración fue precedida por los discursos de los Dres. Eduardo Duhalde (Secretarios de Derechos Humanos) del Gerónimo Granel (Presidente Colegio Abogados Mar del Plata) del Dr. Carlos Andreucci (Presidente FACA) y de la lectura de un telegrama de adhesión del entonces Presidente de la Nación, Dr. Néstor Carlos Kirchner, quien lo hizo desde una avión rumbo a China.

Todo ello compendiado en un libro (cuya tapa ilustra esta nota) “Los Abogados, El estado de Derecho y los Derechos Humanos de la FACA.

(*)
Emilio Augusto Raffo
Abogado – Jubilado

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OPINIÓN

Loan, semanas de búsqueda y sin pistas claras del caso, constituyen un escándalo político

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Martin Rios, abogado penalista litigante de Corrientes, también ex titular de Migraciones de la provincia, dialogó con Vivian Elem y Rodolfo Colángelo acerca de la desaparición del niño Loan y los errores y/u omisiones institucionales que no actuaron con la inmediatez que la aparición del niño requería.

 

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OPINIÓN

«Evocando la fecha: un par de apuntes para pensar», por Ernesto Jauretche

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FORJA
Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina
Fundada el 29 de junio de 1935

Inicialmente, como corriente interna de la Unión Cívica Radical, desalojada del gobierno por el golpe de estado del 6 de setiembre de 1930, los forjistas se reivindicaban como los auténticos seguidores de Hipólito Yrigoyen. Se enfrentaron a la línea “antipersonalista” liderada por Marcelo Alvear. En el ejercicio de su conducción partidaria, en flagrante desnaturalización del pensamiento de la UCR y bajo falsas banderas de “democracia”, “pacificación” y “restauración institucional”, el partido de Alem e Yrigoyen inició su largo derrotero hacia el encubrimiento del fraude electoral y el apoyo a los regímenes impuestos por las clases dominantes.

Desde un programa antiimperialista, antioligárquico y latinoamericano, los irigoyenistas consecuentes analizaron y revelaron los mecanismos económicos del neocolonialismo, las políticas de entrega del patrimonio nacional y la destrucción del aparato productivo, la transferencia de la renta nacional y el empobrecimiento de la población argentina. Lo caracterizaron como “Estatuto Legal del Coloniaje”. ¿El RIGI?

Cualquier parecido con la realidad política, económica y social de nuestros días no será casualidad: sólo remplacemos el nombre de Yrigoyen por el de Perón. Estamos atravesando un momento histórico comparable al que dio origen a FORJA, de cuya fundación han transcurrido 89 años. Se repite la brutal recesión económica, profunda decadencia nacional, escepticismo de las masas, descomposición política, corrupción oficial y depresión intelectual. Cambalache de Discépolo.

Importa, por ello, actualizar la memoria de ciertas influencias sobre las bases en que los militantes forjistas asentaron sus ideas y programas. Aportamos una breve recopilación de algunos conceptos destacados que por su pertinencia merecen atenta lectura.

“La primera y fundamental verdad que comprobamos era la de nuestro coloniaje económico… Vimos la mano que estructuró la cultura, la política, lo institucional y lo económico… En FORJA, nosotros empezamos a descubrir el antiimperialismo concreto, y creo que con Scalabrini Ortiz… Desentrañada la trama de nuestro coloniaje económico, descubrimos que él se asentaba sobre el coloniaje cultural. Descubrimos que ambos coloniajes se apuntalan y conforman recíprocamente”.

Esa generación forjista destaca los dos hechos que más influyeron en su formación política: la Revolución Mexicana de 1910 y la visita que Haya de la Torre hizo a Yrigoyen en 1927. Y junto a Gabriel Del Mazo leen un texto del aprista Raúl Haya de la Torre que le pone piso a la perspectiva anticolonial y latinoamericana de la política:

“Nuestra América ofrece al mundo una nueva realidad, extraordinaria, excepcional… Con una idea de copia servil, de imitación… no haremos nada. En México encontramos una revolución espontánea, de instinto, sin ciencia… Es una sucesión maravillosa de improvisaciones, de tanteos, de tropezones, salvada por la fuerza popular, por el instinto enérgico y casi indómito del campesinado… Por eso es admirable. Es admirable porque ha sido hecha por hombres ignorantes… La experiencia nos ha enseñado que debemos hacer algo por nosotros mismos, sacudiéndonos la tutela de Europa y de la mentalidad de colonos con que, rendida y servilmente, hemos tratado de remedar, más que de imitar, la obra revolucionaria de los europeos”.

De allí vienen dos ideas jauretcheanas de larga trascendencia: la consigna: EL PUEBLO HACE LA HISTORIA. Y su consecuencia: LA HISTORIA ES LA MATERIA PRIMA DE LA POLÍTICA.

De su experiencia en Juventud del Sur, la práctica en el comité de Boedo y conceptos recogidos en la campaña electoral en apoyo a la segunda presidencia del Don Hipólito, en lo que hoy denominamos militancia territorial, sigue sacando conclusiones no menos significativas de otro orden:

“Se ha confundido la defensa de la soberanía del pueblo con la defensa de las instituciones en que se ampara el régimen para mantener esta normalidad institucional que ahora llaman democracia… La hostilidad del Régimen, ahora y antes, consistió siempre en crear un aparato legal para canalizar la protesta del pueblo y después, por su periodismo, su Universidad y su escuela acostumbrar al pueblo despojado a reverenciar el aparato del despojo… El vigilante no está puesto para cuidar la libertad de los argentinos sino para impedir que la libertad de los argentinos lastime los intereses de la finanza”.

Suma a ello opiniones de Homero Manzi, su amigo del alma, que en el primer discurso en público después de la fundación de FORJA pronuncia ideas que parecen recién escritas:

“La democracia sufre rudos ataques en el mundo, desde la derecha y desde la izquierda. Pero se ataca a una democracia conceptual y doctrinaria. A una democracia de alcance aritmético que creó, sintió y practicó Europa. La democracia como un sistema frío y racional, que coloca en los platillos dos cifras y se inclina hacia el peso físico. En América, esa democracia no existió nunca. …porque aquí le pusimos un alma… Democracia del destino le llama poéticamente Homero. La de los heroicos ejércitos de la libertad, la del tumulto del pueblo de Mayo, la de la bravura indómita de Güemes y hasta la de las cadenas que opone Rosas a la pretensión de las banderas extranjeras… la que descansa en la firme decisión de Yrigoyen cuando los más piden la guerra y él se aferra a la paz… Democracia de toda América que no puede morir nunca. Por eso la pedimos para nuestro partido y para nuestra patria”

Y abundando, Jauretche opina:

“Democracia y electoralismo no son términos equivalentes y sí muchas veces incompatibles… Porque el voto es sólo un medio, no un fin; el medio para expresar la voluntad del pueblo cuando existe el mecanismo legal de la democracia. Pero cuando éste no existe, no queda excluida la democracia pues el pueblo tiene otros medios de expresión, la huelga, movilización, la insurrección… y la lucha armada…”, que supo practicar también en el levantamiento cívico-militar de Paso de los Libres.

El tema de la democracia tan remanido hoy, casi en vísperas de una nueva convocatoria electoral, merece citar un documento de FORJA: “La cosa es sencilla; se nos quiere hacer pasar por democracia el mantenimiento del parlamento, la justicia, las instituciones, en una palabra lo formal que el régimen maneja. Para nosotros democracia es el gobierno del pueblo con o sin parlamento, con o sin jueces: si el pueblo no gobierna, las instituciones no son más que alcahuetas de la entrega”.

Arturo sintetiza: “Las formas no son más que medios para servir al ser. Para ser democracia se necesita ser Patria… Voluntad nacional, es cosa distinta a la simple y ocasional suma de voluntades que se da en oportunidades electorales… Y no puede construirse desde arriba sino trabajando en el seno del pueblo…”

Y, en consecuencia, aconseja: “Hay que actuar en dirigente revolucionario y no en dirigente electoral, porque se trata de la disputa del poder. No importa dónde están los votos ahora. Importa dónde estarán para ejecutar un programa. El que esté atento sólo a lo que piensa la gente ahora, se quedará al margen de lo que pensará la gente mañana y aquí está la clave para saber quién es dirigente o no”.

Su definición de FORJA explica las nacientes banderas del nacionalismo popular revolucionario: UN SALTO EPISTÉMICO, impuesto por la necesidad de innovar, crear y realizar una senda política diferente, superadora de la usanza convencional y trascendente a la circunstancia, en la que Jauretche incluye la modestia de nombrar a un par como su maestro: demandas urgentes de la práctica política argentina actual.

“Aportamos a la formación de las ideas en la Argentina, no una ideología, ni una doctrina, sino esencialmente un modo, una manera, un método para encarar nuestros problemas”. E insiste: “Mi tarea, aprendida junto a mi maestro Raúl Scalabrini Ortiz, fue la de trabajar en la formación de estados de conciencia y confieso que sólo he utilizado la política como trampolín para esa empresa”.

El principal aporte de FORJA nace de esa libertad de pensamiento, audacia para plantear lo inédito y coraje para enfrentar lo consagrado

FORJA sintetiza la idea de que NO HAY SOBERANÍA NACIONAL SIN INDEPENDENCIA ECONÓMICA Y QUE LA JUSTICIA SOCIAL ES REQUISITO DE POSIBILIDAD DE ESAS CONDICIONES.
FORJA ES EL ORIGEN DEL NACIONALISMO POPULAR REVOLUCIONARIO

Creación de volumen histórico que ante el riesgo de disolución de la Patria hoy nos desafía.

Ernesto Jauretche
La Plata
29 de junio de 2024

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