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OPINIÓN

«Transformar el Senado en el Centro Nacional de Planificación Estratégica», por Mario Mazzitelli

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Por una Democracia Republicana.

Soy partidario de la Democracia por ser el gobierno del pueblo y Republicana en tanto limita y controla el ejercicio del poder. Me parece uno de los criterios más evolucionados de la organización política. Superior a otras formas de gobierno extendidas por el mundo.

Dicho lo anterior sería un error pensar que esta se fundamenta en un dogma, por ejemplo la división en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Puede haber distintos formatos con contenido democrático, al tiempo que diversas técnicas con las que organizar la república.

El momento político, la cultura, la época, la geografía, el contexto, la experiencia sugieren el modelo a elegir. Por ejemplo: a la salida de la noche trágica de la dictadura, recuperar la Constitución que garantizaba el Estado de Derecho, era volver a vivir. Era recuperar la convivencia, la tolerancia, la libertad, la fraternidad, el destino común. ¡Que importaba si era un poco mejor o peor! ¡Si era vieja! ¡Si su contenido expresaba más el siglo XIX que el XX! Era lo que había, una verdadera tabla de salvación. En cualquier caso, superior a la arbitrariedad de grupos económicos, intereses extranjeros, bandas delictivas, etc. encaramadas en el poder por un golpe de fuerza. El corazón y las lágrimas superaban a cualquier apreciación sofisticada. Salir de una cueva oscura y ver la luz del sol debe ser una de las emociones más impactantes que un ser humano puede experimentar. Haber tenido la fortuna de vivirlo es un agradecimiento a la vida que jamás podré pagar.

Pero, como sabemos, después del amor como flechazo, viene el estómago a bajarnos a lo terrenal ¿Pan y cebolla o un buen plato de ravioles? ¿Pobreza de subsistencia o una sana abundancia sin derroche? Pasado un tiempo queremos vivir bien. Sin pedirle a la vida más de lo que nos puede dar. Pero sin privarnos de todo lo que está en condiciones de ofrecernos. Que es mucho.

El llamado de la realidad.

La Argentina ha atravesado todo tipo de crisis desde hace décadas: económicas, sociales, políticas, institucionales y morales. Después de cada una de ellas el país se fue rediseñando. Para peor. Una sociedad más fragmentada (económica, social y culturalmente) donde lo sobresaliente es el incremento del número de pobres. Además de otras consecuencias indeseadas. No a todos les va mal. Pero lo destacado es que de un pueblo integrado socialmente, con pleno empleo; pasamos a una sociedad dual. Donde bastiones de pobreza, en casuchas miserables, en peleas por un pedazo de tierra, etc. junto a construcciones deslumbrantes, barrios privados, etc. van dando lugar a una polarización, que niega los principios fundantes de la Patria donde la libertad es la estrella y en el trono la noble igualdad. Al negar la esencia de nuestro proyecto de vida, la crisis se retroalimenta. Desde las miradas conspirativas hacia los poderosos hasta la explicación de que son pobres porque son vagos y no quieren trabajar. Aunque los veamos arrastrar carros enormes cargados de cartón y revolviendo en la basura, actividad de la que alguno de nosotros nunca seríamos capaces de hacer. No, no son vagos ni quieren vivir en la pobreza. Son las víctimas, cada vez más y más chicos, de un sistema con fallas. Que por efecto de la incompetencia, pero también de la innovación tecnológica, fue hundiéndonos en el atraso. Y con él la injusticia y el estancamiento. Superar esta situación no será por imperio de un mago, curandero o vendedor de humo. Será una labor ardua de adaptación a las nuevas condiciones históricas. Sí, nada de regresiones nostálgicas a un pasado que no vuelve en ningún caso. Enfrentar los desafíos del futuro es el tema.

¿Qué nos pasa?

Se reitera una y otra vez la misma pregunta: ¿Por qué un país con tantas riquezas, con habitantes inteligentes y sin grandes divisiones religiosas, políticas, regionales; se empantana en la mediocridad?

La falla principal es sistémica.

Las respuestas que se intentan son múltiples: Saqueo, Déficit Fiscal, Corrupción, Dependencia, Estatismo, Liberalismo, Populismo, la Mentira como método para llegar al Gobierno, etc. Todas cargan una cuota de verdad. Pero son un efecto. (Incluso el saqueo, que desde mi punto de vista prevalece sobre las demás y en gran medida las explica; es un efecto) Resulta la exteriorización de una causa más profunda. Enmascara la falla principal que es sistémica. Es, ese defecto en el sistema, el que induce a un gobierno tras otro (independientemente del color político y la capacidad de las individualidades) al cortoplacismo, a respuestas fragmentadas y a la improvisación.

Los saqueadores.

Los saqueadores, las grandes corporaciones perfectamente organizadas, son las beneficiarias principales de la ausencia de esta pieza clave para cualquier organización y mucho más para un Estado Nación, no tienen interés en resolverlo. Muy por el contrario, cuanto mayor sea el libertinaje mejor. Hoy están en el paraíso (al decir de un empresario del petróleo)

Visto desde otro lado: si son los héroes, capaces de organizar eficazmente sus empresas ¿Por qué no le sacamos la casta de encima y dejamos que ellos se hagan cargo de todo? Un poco, parece ser el razonamiento de algunos. La respuesta es simple: sus organizaciones responden a un interés particular, faccioso, fragmentario. Su éxito se mide linealmente: la incorporación de más dinero al bolso de la empresa, la ganancia. Que después la fuguen o la inviertan es otra cosa. Pero, como cien conejos pueden pesar como un caballo, pero no son un caballo; cien empresarios pueden pesar como un Estado organizado por una Constitución que persigue el bien común, pero no son el Estado. (Volveremos sobre este tema)

La ignorancia al Poder. Oro por espejitos de colores.

Una dirección política del Estado que ignora para qué sirve, cuáles son sus objetivos, que rol le asiste a cada empresa pública en un proyecto de Nación; las pone a remate irresponsablemente.

YPF, Administración General de Puertos, Aerolíneas Argentinas, Empresa Argentina de Soluciones Satelitales, Agua y Saneamiento, Banco Nación de la Argentina, Banco de Inversión y Comercio Exterior, Casa de la Moneda, Corredores Viales, Correo, Etc. En el intercambio vamos a cambiar oro por espejitos de colores. No sería la primera vez.

Ahora, alguien con mayor sofisticación de pensamiento podría sostener que: “se trata de herramientas valiosas para desplegar un plan estratégico de desarrollo nacional.” Pero, si hoy no existe tal plan ¿Para qué las queremos? ¿Por qué no ponerlas en la vidriera de trastos viejos en liquidación?

Proyecto, Plan, Programa y Política.

El Proyecto.

No es precisamente que a la Argentina le falte un “Proyecto de Nación”. En este sentido podríamos darnos por satisfechos con la “Constitución Nacional”.

Objetivo: “…constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino…”

Además de su gobierno soberano con la forma representativa republicana federal…establece que “Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender.” “El trabajo…gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección…” “El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable…”

Debemos sumar los tratados internacionales con jerarquía constitucional. La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; la Declaración Universal de Derechos Humanos; la Convención Americana sobre Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, etc.

Sintetizando, los argentinos adherimos a la idea de construir una sociedad justa, próspera y moderna; asumiendo los valores más altos y nobles alcanzados por la humanidad en el tiempo histórico que nos ha tocado.

Entiendo que (excluyendo cabezas alocadas que entienden que las necesidades de las personas o de las familias son infinitas y por tanto hay que abolir todo el sistema de derechos tendientes a la Justicia Social) estos principios consagrados en la CN están fuera de discusión. Ese es el Proyecto.

El Plan.

Falta el plan con el que alcanzar los objetivos consagrados en la CN. Al tiempo que el órgano que elabore dicho plan. La Planificación debe ser Estratégica, Democrática, Flexible, Federal, Orientativa y Moderna. Para eso propongo que el Senado de la Nación se transforme en el Centro Nacional de Planificación. El plan es la guía para la acción, pero no la acción misma.

La propuesta que estoy promoviendo y poniendo en consideración, apunta a resolver dicha falla. Implica una Revolución en las Instituciones Argentinas, para lograr “Más y Mejor Democracia”. Sin embargo, su aplicación también puede realizarse sin cambios institucionales, con solo un acuerdo político. Hasta que el diseño de una nueva arquitectura constitucional disponga el cambio.

Además, la Planificación Estratégica debe servir como guía para la planificación en el resto de los estamentos del Estado, en el sistema educativo, en la actividad empresarial y en las familias. Así una cultura, una tecnología y una metodología de la planificación se derramarán por el país en beneficio de todos.

Los programas.

Los programas de gobierno deben ser presentados al pueblo por los partidos políticos o alianzas electorales con suficiente antelación. Se elaboran en el marco del respeto a la CN y el Plan Estratégico. Puede incluir incluso la reforma de ambos instrumentos. Pero el programa de gobierno debe dar cuenta de las acciones que se proponen ejecutar en cada área, en cada región, para cada uno de los 4 años de gobierno. De manera que pueda auditarse.

El sistema político argentino luce una disociación casi absoluta entre lo que se dice en campaña y lo que se hace en el gobierno. De manera que la mentira, la simulación, el espectáculo, los golpes de efecto; son usados sin ninguna limitación para el acceso al gobierno; para luego despacharnos que todo lo que se iba a hacer no se hace y en cambio se hace todo de manera diferente. La historia se repite. De esta manera el electorado no está en condición de tener un juicio certero sobre la calidad de la gestión. Todo es confusión, improvisación y chapucería. Así nos va.

La política.

A nadie se le ocurre que se puede construir un liderazgo desde la solvencia técnica que requiere el manejo de la cosa pública. Tampoco que quien tenga la responsabilidad de la gestión tenga sus manos atadas frente a la dinámica de los hechos. Quien conduce tiene un marco obligado de referencia (CN, Plan y Programa) que es una guía para la acción. A partir de allí surge el arte de la política y de la conducción. El dirigente que tiene a cargo un poder Ejecutivo, tiene límites presupuestarios, choca con eventos imprevistos (crisis, pandemia, accidentes, desastres naturales, atentados, etc.), convive con la resistencia de los opositores (políticos, económicos, sociales), sufre por los retrasos del cumplimiento de sus objetivos, la incompetencia o indolencia de los funcionarios públicos, las luchas de todo tipo. No se hace política en el vacío. Sino en un ámbito social de alta complejidad (nunca la Inteligencia Artificial va a reemplazar a la política. Aunque pueda hacer sus aportes) Con todo, debemos asumir que ninguna de estas circunstancias nos puede llevar a la inmoralidad de estas afirmaciones: “si hubiera dicho lo que iba a hacer no me votaba nadie”, “vamos viendo”, “llego sin equipo y tomo uno prestado”, “no sé qué hacer y un grupo político con el que confronté me impone un DNU o megaproyecto de ley inconcebible”, “Si quieres tener éxito, promete todo y no cumplas nada.”

Fundamentos.

El actual Senado Nacional es la institución más apropiada para transformarse en un organismo planificador.

Es democrático porque surge del voto popular. Es federal porque tiene una representación igualitaria por cada provincia y la CABA. Reúne una buena parte de la dirigencia política. Cuenta con presupuesto y muchos empleados capacitados. Allí se concentran asesores de buen nivel en todas las especialidades. Tiene la capacidad de convocar a individuos e instituciones de orden nacional o internacional para asesorarse de la mejor manera. Puede abrir los mejores debates sobre los temas más sensibles. En fin, lo veo como un verdadero salto de calidad para la democracia argentina.

Aprovechar la estructura y los conocimientos de esta Institución no tiene costos presupuestarios. Muy por el contrario dejaríamos de duplicar los costos de la labor legislativa.

Por otra parte, mi impresión, compartida por muchos, es que el Senado Nacional, tal cual lo conocemos, sirve para poco y nada. Es lógico: un poder con dos cabezas es un sinsentido. Parafraseando a los romanos: “es preferible una cámara legislativa mala a dos buenas”. Es evidente. Repite las tareas, los debates, duplica gastos, entorpece la tarea de legislar, cajonea proyectos sin explicaciones públicas, etc.

Transformarlo en un Centro Nacional de Planificación Estratégica, es una tarea que puede realizarse en etapas para llegar finalmente a una Reforma Constitucional que incorpore un nuevo Poder en el organigrama del Estado, el Poder Planificador.

“Terminar con la Improvisación en el manejo del Estado”.

Vemos que los principales problemas: Pobreza, Seguridad, Ambiente, Educación, Salud, Vivienda, Desarrollo, Energía, Industria, Comercio interior y exterior, Minería, Pesca, Política Fiscal, Monetaria, Financiera y Cambiaria, Deuda Pública, Coparticipación Federal, Inserción Internacional, etc. no se solucionan. Y en algunos casos se agravan.

Se habla mucho de “Políticas de Estado”. Eso está bien. Pero estas no se alcanzan a través del buen diálogo, reuniones bilaterales o mesas multisectoriales. Todos elementos positivos para el buen convivir democrático, pero incapaces de superar la coyuntura.

Entonces nos caracterizan las idas y vueltas. Lo podemos ver en: Derechos Humanos, Derechos Sociales, Deuda Externa, Malvinas, Traslado de la Capital, Inserción en el mundo, Papel del Estado, Empresas Públicas, Energía, Transporte, Política fiscal, monetaria y cambiaria, Educación, Salud, etc. Tantas contradicciones, improvisación y oportunismo terminaron por minar la confianza en el futuro nacional.

No hay planificación. Y cuando no hay plan; “reina el desorden”. Y allí los más beneficiados son los pescadores en “río revuelto”. Mayoritariamente de actividades ilícitas y corruptas. Vemos que faltan buenas inversiones en áreas estratégicas porque no hay seguridad. Quienes pagan el precio por todos los desatinos son las mayorías populares.

Poder Legislativo Unicameral.

La transformación del Senado en Poder Planificador nos permite “Avanzar hacia un Poder Legislativo Unicameral”. Es contrario a toda lógica tener un Poder bicéfalo. Las tareas legislativas las puede realizar con todo éxito y eficacia una sola Cámara. Para el caso la Cámara de Diputados. Si las provincias sintieran algún menoscabo en su representación, no resultaría difícil alcanzar un consenso para que todas puedan estar bien representadas a la hora de votar las Leyes de la Nación.

Por otro lado, la experiencia parlamentaria de muchas provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de varios países del concierto de naciones, muestra la funcionalidad de un Parlamento de tipo unicameral.

Quiero aclarar que la elaboración, aprobación y promulgación de las leyes no reemplazan al Plan. En general nuestras leyes son votadas bajo el imperio de la realidad. Puede ser una necesidad del Poder Ejecutivo, bajo el ímpetu de movimientos sociales o ambientales, por presión de organismos internacionales, etc. En condiciones de presión se vota. Luego decae la presión, se relajan las relaciones y se vuelve a la normalidad que, en Argentina, es respetar limitadamente las leyes. Por otro lado, pueden ser leyes con cierto grado de contradicción entre sí. No importa, después se va resolviendo sobre la marcha. Valen, pero no son un plan, ni siempre responden a una lógica estratégica.

Sólo el Estado a través de un Poder Planificador está en condiciones de resolver esta cuestión.

Cada Partido Político tiene más o menos elaborado un Proyecto, Plan o Programa. En las propias estructuras del Estado, en los Ministerios, existen planes confeccionados desde una mirada particular. Cada provincia tiene una visión regional sobre la Argentina deseada. Hay Universidades cuyos académicos trabajaron y trabajan en esa dirección. Científicos, ingenieros, técnicos que tienen respuestas elaboradas para la resolución de muchos problemas. Estudiosos que piensan en el futuro y tienen un caudal enorme de ideas que aportar. La Iglesia Católica con Universidades, Escuelas y Organizaciones de protección social que expresan la necesidad de elevación social de nuestro pueblo. Centros de estudio e investigación sindicales (que miran al país desde los grandes generadores de los bienes y servicios de la sociedad que son los trabajadores) Militares que han retomado la tarea de pensar integralmente a la Argentina. Diplomáticos capaces de abordar cuestiones internacionales y geopolíticas desde una formación y experiencia de primer nivel. Empresas y consultoras privadas que avanzaron sobre diversos asuntos. Pero ¿Quién puede reunir esta enorme riqueza y canalizarla provechosamente? ¿Qué estructura puede hacerse cargo de armonizar tanto material y sintetizarlo en un plan?

La realización de nuestros objetivos como Nación y los pasos para alcanzarlos, no pueden provenir: ni del gobierno de turno, ni de potencias extranjeras, ni de organismos internacionales, ni de empresas multinacionales, ni del sector privado. Tampoco, desde mi punto de vista, de un Ministerio de Planificación con un funcionario transitorio designado por el presidente, ni ente autárquico constituido a tal fin.

Síntesis.

La propuesta es crear un Nuevo Poder para subsanar la gran falla institucional que venimos padeciendo y que induce a la dirigencia política al cortoplacismo, la improvisación y el oportunismo electoral.

Esquemáticamente las autoridades de la Nación se dispondrían (cuando democráticamente acordemos una nueva arquitectura) de la manera siguiente:

– Poder Judicial. Garante de la constitucionalidad y la administración de Justicia.

– Poder Planificador. Con capacidad para establecer objetivos y planes para el largo plazo.

– Poder Ejecutivo. Con el deber de realizar el programa “cuatrienal” respaldado por el voto popular, compatible con el plan general y auditable anualmente.

– Poder Legislativo. Unicameral. Constituido solamente por la Cámara de Diputados.

– Ministerio Público. Etc.

OPINIÓN

«Día Nacional del Abogado Víctima del Terrorismo de Estado», por Emilio Augusto Raffo

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El 19 de marzo de 2004, en la ciudad de Mendoza, la Junta de Gobierno de la Federación Argentina de ColegioS de Abogados de la República Argentina, dispuso instaurar el día 6 de julio de cada año como el m “Día Nacional del abogado víctima del terrorismo de estado” como modo de mantener en su memoria los acontecimientos ocurridos como prenda permanente que garantice la vigilia y protección del Estado de Derecho.

Una forma elocuente de repudiar el terrorismo de Estado y ratificar la necesidad de preservar, a cualquier costo, el Estado de Derecho y rendir memoria y homenaje permanente a las Abogadas y Abogados que padecieron secuestros, torturas, desapariciones y hasta la muerte.

Si bien estos aberrantes hechos ocurrieron en muchos lugares de nuestra Nación se tomó como referencia a los hechos ocurridos los días 6, 7 y 8 de Julio de 1977 en la Ciudad de Mar del Plata y conocida como “Noche de las Corbatas”.

El reclamo de aquellos profesionales de la abogacía fue de respetar el derecho de los que siendo más débiles suelen conocer poco de sus derechos y mucho de sus obligaciones.

A 47 años de aquellos hechos y a 20 de la Declaración de la FACA ya reseñada no debemos olvidar que miles de hermanos y hermanas han padecido un destino no merecido también de persecución, proscripción, desaparición y muerte emergiendo los abogados caídos como faros de luz de aquella noche oscura según reza el documento respectivo.

Como miscelánea cabria agregar que dicha declaración fue precedida por los discursos de los Dres. Eduardo Duhalde (Secretarios de Derechos Humanos) del Gerónimo Granel (Presidente Colegio Abogados Mar del Plata) del Dr. Carlos Andreucci (Presidente FACA) y de la lectura de un telegrama de adhesión del entonces Presidente de la Nación, Dr. Néstor Carlos Kirchner, quien lo hizo desde una avión rumbo a China.

Todo ello compendiado en un libro (cuya tapa ilustra esta nota) “Los Abogados, El estado de Derecho y los Derechos Humanos de la FACA.

(*)
Emilio Augusto Raffo
Abogado – Jubilado

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OPINIÓN

Loan, semanas de búsqueda y sin pistas claras del caso, constituyen un escándalo político

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Martin Rios, abogado penalista litigante de Corrientes, también ex titular de Migraciones de la provincia, dialogó con Vivian Elem y Rodolfo Colángelo acerca de la desaparición del niño Loan y los errores y/u omisiones institucionales que no actuaron con la inmediatez que la aparición del niño requería.

 

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OPINIÓN

«Evocando la fecha: un par de apuntes para pensar», por Ernesto Jauretche

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FORJA
Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina
Fundada el 29 de junio de 1935

Inicialmente, como corriente interna de la Unión Cívica Radical, desalojada del gobierno por el golpe de estado del 6 de setiembre de 1930, los forjistas se reivindicaban como los auténticos seguidores de Hipólito Yrigoyen. Se enfrentaron a la línea “antipersonalista” liderada por Marcelo Alvear. En el ejercicio de su conducción partidaria, en flagrante desnaturalización del pensamiento de la UCR y bajo falsas banderas de “democracia”, “pacificación” y “restauración institucional”, el partido de Alem e Yrigoyen inició su largo derrotero hacia el encubrimiento del fraude electoral y el apoyo a los regímenes impuestos por las clases dominantes.

Desde un programa antiimperialista, antioligárquico y latinoamericano, los irigoyenistas consecuentes analizaron y revelaron los mecanismos económicos del neocolonialismo, las políticas de entrega del patrimonio nacional y la destrucción del aparato productivo, la transferencia de la renta nacional y el empobrecimiento de la población argentina. Lo caracterizaron como “Estatuto Legal del Coloniaje”. ¿El RIGI?

Cualquier parecido con la realidad política, económica y social de nuestros días no será casualidad: sólo remplacemos el nombre de Yrigoyen por el de Perón. Estamos atravesando un momento histórico comparable al que dio origen a FORJA, de cuya fundación han transcurrido 89 años. Se repite la brutal recesión económica, profunda decadencia nacional, escepticismo de las masas, descomposición política, corrupción oficial y depresión intelectual. Cambalache de Discépolo.

Importa, por ello, actualizar la memoria de ciertas influencias sobre las bases en que los militantes forjistas asentaron sus ideas y programas. Aportamos una breve recopilación de algunos conceptos destacados que por su pertinencia merecen atenta lectura.

“La primera y fundamental verdad que comprobamos era la de nuestro coloniaje económico… Vimos la mano que estructuró la cultura, la política, lo institucional y lo económico… En FORJA, nosotros empezamos a descubrir el antiimperialismo concreto, y creo que con Scalabrini Ortiz… Desentrañada la trama de nuestro coloniaje económico, descubrimos que él se asentaba sobre el coloniaje cultural. Descubrimos que ambos coloniajes se apuntalan y conforman recíprocamente”.

Esa generación forjista destaca los dos hechos que más influyeron en su formación política: la Revolución Mexicana de 1910 y la visita que Haya de la Torre hizo a Yrigoyen en 1927. Y junto a Gabriel Del Mazo leen un texto del aprista Raúl Haya de la Torre que le pone piso a la perspectiva anticolonial y latinoamericana de la política:

“Nuestra América ofrece al mundo una nueva realidad, extraordinaria, excepcional… Con una idea de copia servil, de imitación… no haremos nada. En México encontramos una revolución espontánea, de instinto, sin ciencia… Es una sucesión maravillosa de improvisaciones, de tanteos, de tropezones, salvada por la fuerza popular, por el instinto enérgico y casi indómito del campesinado… Por eso es admirable. Es admirable porque ha sido hecha por hombres ignorantes… La experiencia nos ha enseñado que debemos hacer algo por nosotros mismos, sacudiéndonos la tutela de Europa y de la mentalidad de colonos con que, rendida y servilmente, hemos tratado de remedar, más que de imitar, la obra revolucionaria de los europeos”.

De allí vienen dos ideas jauretcheanas de larga trascendencia: la consigna: EL PUEBLO HACE LA HISTORIA. Y su consecuencia: LA HISTORIA ES LA MATERIA PRIMA DE LA POLÍTICA.

De su experiencia en Juventud del Sur, la práctica en el comité de Boedo y conceptos recogidos en la campaña electoral en apoyo a la segunda presidencia del Don Hipólito, en lo que hoy denominamos militancia territorial, sigue sacando conclusiones no menos significativas de otro orden:

“Se ha confundido la defensa de la soberanía del pueblo con la defensa de las instituciones en que se ampara el régimen para mantener esta normalidad institucional que ahora llaman democracia… La hostilidad del Régimen, ahora y antes, consistió siempre en crear un aparato legal para canalizar la protesta del pueblo y después, por su periodismo, su Universidad y su escuela acostumbrar al pueblo despojado a reverenciar el aparato del despojo… El vigilante no está puesto para cuidar la libertad de los argentinos sino para impedir que la libertad de los argentinos lastime los intereses de la finanza”.

Suma a ello opiniones de Homero Manzi, su amigo del alma, que en el primer discurso en público después de la fundación de FORJA pronuncia ideas que parecen recién escritas:

“La democracia sufre rudos ataques en el mundo, desde la derecha y desde la izquierda. Pero se ataca a una democracia conceptual y doctrinaria. A una democracia de alcance aritmético que creó, sintió y practicó Europa. La democracia como un sistema frío y racional, que coloca en los platillos dos cifras y se inclina hacia el peso físico. En América, esa democracia no existió nunca. …porque aquí le pusimos un alma… Democracia del destino le llama poéticamente Homero. La de los heroicos ejércitos de la libertad, la del tumulto del pueblo de Mayo, la de la bravura indómita de Güemes y hasta la de las cadenas que opone Rosas a la pretensión de las banderas extranjeras… la que descansa en la firme decisión de Yrigoyen cuando los más piden la guerra y él se aferra a la paz… Democracia de toda América que no puede morir nunca. Por eso la pedimos para nuestro partido y para nuestra patria”

Y abundando, Jauretche opina:

“Democracia y electoralismo no son términos equivalentes y sí muchas veces incompatibles… Porque el voto es sólo un medio, no un fin; el medio para expresar la voluntad del pueblo cuando existe el mecanismo legal de la democracia. Pero cuando éste no existe, no queda excluida la democracia pues el pueblo tiene otros medios de expresión, la huelga, movilización, la insurrección… y la lucha armada…”, que supo practicar también en el levantamiento cívico-militar de Paso de los Libres.

El tema de la democracia tan remanido hoy, casi en vísperas de una nueva convocatoria electoral, merece citar un documento de FORJA: “La cosa es sencilla; se nos quiere hacer pasar por democracia el mantenimiento del parlamento, la justicia, las instituciones, en una palabra lo formal que el régimen maneja. Para nosotros democracia es el gobierno del pueblo con o sin parlamento, con o sin jueces: si el pueblo no gobierna, las instituciones no son más que alcahuetas de la entrega”.

Arturo sintetiza: “Las formas no son más que medios para servir al ser. Para ser democracia se necesita ser Patria… Voluntad nacional, es cosa distinta a la simple y ocasional suma de voluntades que se da en oportunidades electorales… Y no puede construirse desde arriba sino trabajando en el seno del pueblo…”

Y, en consecuencia, aconseja: “Hay que actuar en dirigente revolucionario y no en dirigente electoral, porque se trata de la disputa del poder. No importa dónde están los votos ahora. Importa dónde estarán para ejecutar un programa. El que esté atento sólo a lo que piensa la gente ahora, se quedará al margen de lo que pensará la gente mañana y aquí está la clave para saber quién es dirigente o no”.

Su definición de FORJA explica las nacientes banderas del nacionalismo popular revolucionario: UN SALTO EPISTÉMICO, impuesto por la necesidad de innovar, crear y realizar una senda política diferente, superadora de la usanza convencional y trascendente a la circunstancia, en la que Jauretche incluye la modestia de nombrar a un par como su maestro: demandas urgentes de la práctica política argentina actual.

“Aportamos a la formación de las ideas en la Argentina, no una ideología, ni una doctrina, sino esencialmente un modo, una manera, un método para encarar nuestros problemas”. E insiste: “Mi tarea, aprendida junto a mi maestro Raúl Scalabrini Ortiz, fue la de trabajar en la formación de estados de conciencia y confieso que sólo he utilizado la política como trampolín para esa empresa”.

El principal aporte de FORJA nace de esa libertad de pensamiento, audacia para plantear lo inédito y coraje para enfrentar lo consagrado

FORJA sintetiza la idea de que NO HAY SOBERANÍA NACIONAL SIN INDEPENDENCIA ECONÓMICA Y QUE LA JUSTICIA SOCIAL ES REQUISITO DE POSIBILIDAD DE ESAS CONDICIONES.
FORJA ES EL ORIGEN DEL NACIONALISMO POPULAR REVOLUCIONARIO

Creación de volumen histórico que ante el riesgo de disolución de la Patria hoy nos desafía.

Ernesto Jauretche
La Plata
29 de junio de 2024

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