CULTURA
Gilda, la dimensión humana del ídolo popular
volanta
La película sobre la bailantera. La cineasta Lorena Muñoz cuenta cómo decidió llevar al cine la vida de la famosa cantante tropical, con Oreiro como protagonista.
«Como el resto de la gente, creía conocer el mito de Gilda. Claro que tenía idea de lo que se tejió en torno a la muerte trágica de esa mujer de 36 años, que estaba en la cima de su carrera de cantante. Sin embargo, desconocía algunos aspectos de su vida íntima, que me resultaron interesantes y misteriosos. Cuando empecé a indagar,por ejemplo, descubrí que Miriam Alejandra Bianchi había sido maestra jardinera. Que provenía de una familia de clase media, del barrio porteño de Villa Devoto. Que luego se casó y se dedicó al cuidado de sus dos hijos pequeños. Hasta que, un tiempo más tarde, decidió que su vocación verdadera era ser cantante de música tropical. De ahí en más,puso todas sus fuerzas y orientó sus energías en lograr ese objetivo.
Lo que más me interesó de Miriam –a quien todos conocemos como Gilda–fue, justamente, la motivación que tuvo la maestra para convertirse en ese otro personaje,una de las cantantes más populares de cumbia tropical.
«Natalia Oreiro es perfecta para este personaje. Es una actriz completa y versátil. Y, además, resultó una excelente compañera de trabajo».
Suelo escuchar distintos y muy variados estilos de música: tango, folklore, rock. De hecho, mi primer documental (Yo no sé qué me han hecho tus ojos) fue sobre Ada Falcón,la cantante de tangos. Después dirigí un filme sobre Vinicius de Moraes y su disco La fusa, y una serie para el canal Encuentro que se llamó Insurgentes, dedicada a cuatro bandas de rock argentino: Peligrosos gorriones, Me darás mil hijos, Shaman y los hombres en llamas, y Palo Pandolfo y la hermandad. Ahora mismo, estoy terminando otro documental (Patria o muerte), acerca de Don Cornelio y la zona. A la cumbia me acerqué por Gilda.
Durante la investigación documental, entrevisté a músicos, amigos, a su familia. Grabé algunas de estas entrevistas: la que hicimos con Raúl Cagnin que era su marido, la de Susana Diorio que fue su mejor amiga y la de Toti Giménez que era su socio en la música. También escuché muchas veces sus discos y vi todos los reportajes que ella dio. Leí libros sobre el tema e hice una recorrida por los lugares que solía frecuentar. Una ayuda no menor fue la de los clubes de fans que nos ofrecieron su apoyo y están muy contentos de que la vida de Gilda se lleve a la pantalla.
Hasta que, llegado un momento, me di cuenta de que ya tenía el guion en la cabeza. Que sabía lo que quería contar y que sabía quién sería la protagonista. Ahora confieso que Natalia Oreiro siempre fue Gilda. Desde el primer momento escribí pensando en ella. Como para tantos otros, Natalia también es perfecta para este personaje. Es una actriz completa y versátil. Y, además, resultó una excelente compañera de trabajo, una coproductora comprometida con cada detalle del rodaje.
En cuanto a las canciones, decidí que cante Natalia no sólo porque lo hace muy bien, sino porque tiene un timbre de voz muy parecido al de Gilda. Además, porque en las películas biográficas que más me interesan, los que cantan son siempre los actores. Pienso, por ejemplo en Francisca Gavilán como Violeta Parra en Violeta se fue a los cielos, en Val Kilmer como Jim Morrison en The doors, en Bette Midler como Janis Joplin en The Rose o en Joaquin Phoenix como Johnny Cash en Johnny and June.
Con todo eso dando vueltas en la cabeza, todavía no había conseguido los derechos para filmar la vida de Gilda. Natalia me confirmó que otras productoras habían intentado en vano hacer la misma película. Entonces, le propuse que escribiéramos juntas una carta dirigida a Fabricio, el hijo de Gilda. Se la llevamos a su casa. A partir de ahí, hubo dos años de espera que aproveché para investigar y escribir la primera versión del guion, junto con una amiga y colega: Tamara Viñes.Al cabo de dos visitas más y un encuentro en casa, Fabricio nos autorizó a filmar Gilda. No me arrepiento de este amor.
A menudo me preguntan por qué decidí contar la vida de Gilda en clave de ficción, en vez de rodar un documental. Mi respuesta es siempre la misma: para mí las historias no se dividen en documentales o ficcionales. Las historias están ahí, en el aire. Cada realizador elige con qué herramientas narrarlas. En el caso de mi primera película, tenía hecho un guion de ficción y me enteré de que Ada Falcón aún vivía. Si me resultó más interesante la forma documental fue por la fuerza que tiene lo real. En el caso de Gilda, prefiero trabajar en el terreno de la ficción, para poder reconstruir un universo propio de la historia, sin atenerme a la verdad de esa vida en su totalidad.
Por supuesto, se trata de un desafío enorme: por la responsabilidad de trabajar con un personaje real, por el amor que aún le profesan sus seguidores, y por la idealización que gravita sobre su persona, al punto tal de convertirla en santa. Aun así, el reto está en construir un relato que dé cuenta de cómo todo eso convive con lo terrenal y con las contradicciones que devuelven a Gilda a su dimensión humana».
Lorena Muñoz es directora, guionista y productora de cine y TV. Su primer largometraje fue Yo no sé qué me han hecho tus ojos (2003) que escribió y dirigió junto a Sergio Wolf. Los próximos pasados (2006) fue su segundo largo. Con Benjamín Ávila y Maxi Dubois, fundó y dirige Habitación 1520 Producciones, reconocida y prestigiosa compañía consagrada a la producción de películas de ficción, documentales, publicidad y series de TV. Entre sus títulos destacan: Infancia clandestina, Mentiras piadosas,Güelcom, Los próximos pasados, Tiempo muerto, Nietos, El otro Maradona e Imagen final.
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