OPINIÓN
«Irán, Arabia Saudita y una rivalidad milenaria» por Manuel Carreras
volanta
Definir la situación política en Medio Oriente representa uno de los dilemas más complejos de describir. Múltiples estados en disputa y guerras constantes suceden en esta región, sin embargo, dos potencias se dirimen el liderazgo en el mundo islámico.
Actualmente, tanto Irán como Arabia Saudita se encuentran en discusiones bilaterales, con el objetivo de resolver algunas temáticas de suma conflictividad entre ellos. No es común que entre Riad y Teherán, exista voluntad de llegar a acuerdos, debido a una conflictividad con orígenes ancestrales.
Ambos países representan a dos polos opuestos en el islamismo. Arabia Saudita es un defensor de la cultura sunita, mientras que Irán defiende a los chiitas. Obviamente, no son los únicos países en donde estas dos ramas del islam son populares. El chiismo es mayoritario en países como Azerbaiyán, Irak y Bahrein, mientras que el movimiento sunita es popular en su gran mayoría en países como Egipto, Yemen, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Siria y Qatar.
Tanto Riad como Teherán tienen como misión la expansión de su versión del islam por la tierra. Se han enfrentado mediante guerras indirectas en varios campos de batalla, mediante la financiación de mercenarios o grupos terroristas como el caso de Hezbolá, por parte de Irán.
La guerra en Siria, Yemen, Irak o Líbano son algunos ejemplos en donde se plasmó las consecuencias de los enfrentamientos entre ambos. Los dos cuentan con una capacidad militar enorme, Arabia Saudita es el principal importador de armas a nivel mundial, mientras que Irán cuenta con dos fuerzas militares paralelas. Además de contar con una fuerza militar convencional, desde 1979 posee un cuerpo de elite militar independiente, los llamados Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, creada por el ayatolá Ruhollah Jomeiní.
Para encontrar las razones de todos estos enfrentamientos en la región, debemos remontarnos al siglo VII. En el año 632, tras la muerte del profeta Mahoma, dos grupos se dirimieron la sucesión del califato islámico.
Un sector, afirmaba que el sucesor debía ser designado por la gracia divina y era necesario algún tipo de parentesco familiar con Mahoma para poder adjudicarse este título. El designado fue el yerno del profeta, Alí. A este grupo se lo llamó “chíat-u-Ali” que significa “partidario de Alí”, de allí proviene el nombre chiita. Finalmente Alí fue asesinado debido a conflictos internos y se le negó a sus hijos, Hassan y Hussein, de reclamar su derecho legítimo de sucederlo.
Opositores a la designación de Alí, se encontraba otro sector islámico, que entendía que el sucesor del profeta debía ser elegido por la mayoría de los miembros de la comunidad musulmana, sin privilegios ni designaciones de índole familiar o dinástica. A estos últimos se los conoció como sunitas, ya que se basaron en los extractos de la Sunna, que es un libro que contenía las palabras del profeta Mahoma y sus seguidores.
Otro factor relevante que marcó la división entre ambos bandos, fue la revolución iraní de 1979, en donde, se lanzó una agenda islamista radical de índole chiita, bajo el mando del ayatolá Jomeini, derrocando a la Dinastía Pahlaví que había estado gobernando al país desde la década de los años cincuenta. Este nuevo régimen teocrático, aumentó la influencia sobre el mundo chiita en la región, interviniendo en cada ocasión que implicaba debilitar a los sunnitas y en especial a su rival, Arabia Saudita.
Una división de carácter religioso, condujo a conflictos geopolíticos, militares y económicos. Sunitas y chiitas poseen algunas diferencias en cuanto al culto a líderes espirituales, textos sagrados y lugares de peregrinación. Sin embargo, cabe destacar, que más de un 80% del mundo islámico pertenece a los sunitas, mientras que los chiitas representan a un poco más del 10% de los musulmanes.
El ex embajador argentino en Israel, Mariano Caucino, señaló: “En este momento hay que tener presente más que nunca cuál es la verdadera tendencia del eje del conflicto regional en las presentes circunstancias y este no es el que existe entre árabes e israelíes sino el que se vertebra en torno a la rivalidad entre sunnitas y chiitas, que a su vez puede sintetizarse en el enfrentamiento existente entre Arabia Saudita e Irán como actores fundamentales en Medio Oriente”
Al tratarse de las dos potencias más grandes de la región, la puja por liderar al mundo islámico se evidencia año tras año. Las conversaciones entre los representantes del príncipe heredero Mohamed Bin Salmán de Arabia Saudita y su contraparte iraní, el Líder Supremo Alí Jamenei, marcarán la agenda para vislumbrar si estaremos ante el deshielo de uno de los conflictos más profundos de la región o simplemente un deseo sin concreción.
Lic. Manuel Ignacio Carreras. Especialista en Relaciones Internacionales.
DÓLAR HOY
-
política4 semanas ago
¿Guiño al duhaldismo? Alak suma a Remes Lenicov ante la incertidumbre nacional
-
Educación4 semanas ago
Día Mundial de la Cuántica: la tecnología que redefine los límites del siglo XXI
-
ECONOMÍA4 semanas ago
Kicillof se reunió con la vicepresidenta española Yolanda Díaz y mantuvo un encuentro con empresarios*
-
ECONOMÍA4 semanas ago
Los libertarios militando la carne de burro: el asado es un lujo
