CULTURA
*Para la felicidad de los pueblos, el socialismo está vivo y hace latir de esperanza el corazón de una parte de la humanidad.*
Por Mario Mazzitelli
*“El socialismo no muere”,* dijo el gran dirigente italiano Giacomo Matteotti, asesinado hace 102 años por las hordas fascistas. No muere mientras la injusticia se cuele por todos los intersticios de la sociedad. No muere mientras la riqueza se concentre en pocas manos y una gran masa viva en la pobreza. No muere mientras la prosperidad solo entre por la puerta de las minorías privilegiadas. No muere mientras la democracia no desborde los límites de la política para decir presente en los campos cultural, social, deportivo y ambiental. No muere mientras la voracidad monetaria de los capitalistas siga dando por tierra con el cuidado del ambiente. No muere mientras la ultra derecha se despliegue por el mundo pisoteando conquistas y derechos; que muchos creyeron consolidados. No muere porque es la alternativa al capitalismo. Y, por tanto, la mayor expresión de la libertad humana.
«El socialismo es la lucha en defensa y para la elevación del pueblo trabajador…” dijo el fundador del socialismo argentino, el Dr Juan B. Justo, en 1898. Y agregó: “…que guiado por la ciencia, tiende a realizar una libre e inteligente sociedad humana…” Así el socialismo contrapone: a la destrucción competitiva la cooperación constructiva; a la guerra la paz, al egoísmo la solidaridad, a la confrontación la fraternidad y a la polarización de la riqueza la equidad. Para edificar una sociedad que se realiza; porque todos y cada uno de sus individuos se realiza. Desarrollando en libertad sus potencialidades, sin que una limitación de clase le quite las perspectivas de una vida plena.
Además de lucha, el socialismo es esperanza. No es un sistema pre-configurado. Es una acción cuyo objetivo es el bien común, el buen vivir y convivir; definiendo objetivos claros y utilizando la planificación estratégica para alcanzarlos. Superando con creces al capitalismo, que no puede exteriorizar su objetivo principal: optimizar la tasa de ganancia de los capitalistas, porque estos son pocos y mostrarían su naturaleza minoritaria y supremacista.
También, el socialismo es la modernización de las fuerzas productivas, la reconversión energética, la eficiencia en el transporte y las comunicaciones, el cuidado de la biosfera y el despliegue de la cultura. Por eso el socialismo es un puente al futuro.
Es cierto que (_en la segunda mitad del siglo XX_) quedaron expuestos los límites estructurales de la primera experiencia en crear una sociedad alternativa a la heredada. Esto generó interrogantes, dudas y confusión. Los intentos por aplicar las correcciones adecuadas fracasaron y con el derrumbe de la URSS una larga sombra se proyectó sobre los ideales del socialismo ¿Podríamos crear una sociedad alternativa o deberíamos resignarnos a las existentes? “No hay alternativa” dijo Margaret Thatcher. Los defensores del régimen capitalista se llenaron de entusiasmo y llegaron a sostener el “fin de la historia”. Para ellos el libre mercado como el asignador más eficiente de los recursos y el sufragio universal plutocrático como fuente de legitimación, constituían la culminación evolutiva superior a la que podía aspirar la condición humana. Miles de millones de seres humanos hundidos en condiciones de miseria no podían entender la afirmación. Pero las elites dominantes saltaban de algarabía pensando que ya nada cambiaría. Como quien, en el atardecer de un día esplendoroso, desea que no termine y no quiere pensar que mañana llegará, y será otro día. Y después de muchas vueltas, de crisis, de insuficiencias, de guerras, … los rayos de luz empiezan a iluminar un nuevo amanecer. El nuevo día está naciendo. Que lo haga desde el oriente no nos debería sorprender. Podríamos tomarlo como una buena armonía con el cosmos.
Invitados por el Partido Socialista Ruso, bajo el nombre de Unión Socialista Internacional «SOVINTERN» para el Socialismo en el Siglo XXI; Moscú albergará a dirigentes comprometidos con la suerte de sus pueblos. Será a finales de abril de 2026.
He sido invitado y viajaré con la mayor expectativa.
La idea es avanzar en una red internacional donde las luchas, las aspiraciones, los proyectos puedan ser compartidos a través de una plataforma digital online, moderna, segura y multilingüe del siglo XXI. Una internacional que muestra que el socialismo es humanista. Comprometido con la paz y la cooperación. Siendo el respeto a la dignidad de cada persona un derecho inalienable, por el solo hecho de existir; sin importar su nacionalidad, raza, religión, cultura o situación económica.
Creo que los pueblos deberían recibir alguna propuesta del «SOVINTERN». Desde el Socialismo Argentino desearíamos llevar tres mociones concretas para el debate. Uno, la idea de un Ingreso Básico Universal. Dos, la reducción de la jornada laboral. Tres, educar para la Paz, el cuidado del ambiente y la cooperación.
Creemos que en ese puente al futuro que es el socialismo, habrá temas universales ineludibles.
IBU. La polarización de la riqueza llegó a niveles inmorales. Una minoría de super ricos ve acrecentar su patrimonio mientras millones de personas se van hundiendo en la miseria. El proceso creciente de automatización, robotización y adopción de la Inteligencia Artificial para los procesos productivos, agudiza esa polarización; con un impacto devastador para grandes sectores, hasta hoy ocupados. Si a ellos sumamos los que hoy están en la precariedad o marginalidad, notaremos que un Ingreso Básico Universal puede ser una solución para una buena parte de nuestros pueblos. Su implementación requiere de un trabajo político sobre la opinión pública y una ingeniería financiera a debatir. Nosotros aportamos la idea de Socializar la Herencia Difusa.
Reducción de la Jornada Laboral. Recordemos que el 28 de septiembre de 1864 nacía la Asociación Internacional de Trabajadores o I Internacional, reivindicando la reducción de la jornada laboral. Lucha por las 8 horas de trabajo fue bandera de la clase trabajadora y dió origen a la celebración del 1° de mayo como “Día Internacional de los Trabajadores”. Lucha que chocó una y otra vez con las pretensiones de las burguesías por asentar su progreso en la explotación a mansalva del trabajo humano. Pasado el siglo y medio de aquella reivindicación, ya es hora que se discuta una jornada diaria o semanal de menos horas. Herramienta imprescindible en muchos países, no solo para mejorar la calidad de vida de los trabajadores; sino, también, para posibilitar su participación política y social.
Educar para la Paz, el cuidado del ambiente y la cooperación. Las armas de destrucción masiva, el calentamiento global, la contaminación, la pérdida de biodiversidad y la proliferación de las guerras (_propias de una etapa signada por el imperialismo, el colonialismo, el supremacismo, el racismo, el fanatismo y la xenofobia_) ponen a la especie humana al borde de su auto extinción. El socialismo es vida y puede expresar lo que al capitalismo le resulta imposible.
Creemos que estas propuestas son internacionalistas por naturaleza, aunque su implementación deba ejecutarse progresivamente en el marco de las particularidades de cada país.
Estamos interesados en participar de un intercambio honesto, fluido y virtuoso.
Construir una sociedad que merezca ser vivida, por todos y cada uno, es nuestra misión. La tierra como la casa común y en el altar la condición humana. Ojalá el encuentro en Moscú sea un paso en ésa dirección.
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