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Es el saqueo, así de sencillo. Nota complementaria n° 3
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*El agua.*
La alquimia de transformar el flujo del agua en un flujo de dólares que se fugan al exterior, es una pretensión persistente de la elite dominante. De esta manera un stock de bienes naturales y capitales comunes, que deberían ser la palanca del desarrollo nacional, se transforman en otra arteria por donde se desangra la Argentina.
*Los alquimistas.*
Los alquimistas tenían la pretensión de transformar algunos metales elementales como el plomo y el cobre, en metales nobles como la plata y el oro. También buscaban una suerte de pócima, el elixir de la vida, que prolongara hasta la inmortalidad la existencia humana. Tales pretensiones fracasaron. Pero podríamos decir que fueron metalúrgicos y farmacéuticos utópicos que, aunque naufragaron en sus intentos, sentaron las bases de los llamados “nuevos materiales” y los “fármacos modernos”.
Transformar el plomo en oro resultaría en el milagro de hacer ricos a quienes dominaran ese oficio (_Siempre que no se extendiera demasiado, dado que la sobreabundancia de oro, haría caer su precio. Así se transformaría algo escaso y preciado, en algo abundante y depreciado, de bajo valor y de muy poca utilidad. La otra cara de la moneda sería administrar con picardía esta mutación para alcanzar la producción justa. Ni poco, ni demasiado_)
*El agua vale más que el oro*
Que el agua vale más que el oro, no hay ninguna duda. Del oro podemos prescindir, mientras que del agua no, ya que es indispensable para la vida. Sin embargo, la lucha en defensa de esos gigantescos tanques de agua dulce llamados glaciares (_ley 26.639 de presupuestos mínimos para su protección_) y la corrupta ferocidad de los afiebrados por el oro; muestra que hay visiones antagónicas sobre el cuidado o desprecio de nuestra casa común.
Sigamos. El valor de uso del agua es inconmensurable, mientras que el valor de uso del oro es despreciable. Entonces ¿Por qué el precio del oro se nos aparece como mayor al del agua? Porque el agua está en abundancia (_o suficiente, según las regiones_) y el oro en muy baja cantidad. ¡Es una cuestión del mercado!… Nos dirá un liberal. Así ha ganado una batalla cultural. Nos ha hecho creer que el agua y el oro son mercancías (_bienes de cambio_) cuya expresión de mercado (_el precio_) se mide en el denominador común del valor de cambio de todos los bienes: el dinero. Así: “x” cantidad de agua = “n” cantidad de dinero. Si: “y” cantidad de oro = a “n” cantidad de dinero; luego (“x” = “y”) es decir, cierta cantidad de agua es igual a cierta cantidad de oro. Son equiparables. La primer trampa esta tendida. Aunque más que alquimia aparezca como prestidigitación.
*El agua convertida en oro.*
Suponiendo que hay agua suficiente, alguien puede comercializar la que sobra. Agua por dinero. Con ese dinero comprar oro. O dólares. Así, transformó el agua en mercancía (_primer etapa de la alquimia_) luego la pudo vender a buen precio (_transformo el agua en pesos, segunda etapa de la alquimia_) con esos pesos pudo comprar dólares (_tercera etapa_) y dada la propiedad privada de esas divisas las pudo fugar adonde quiso. Para, finalmente, transformarlas en bienes, servicios, ahorro o inversión, en el lugar al que fueron destinadas esas divisas (_cuarta etapa_) Cerrado el circuito, la transformación parece mágica. Pero solo ha sido el juego de un prestidigitador que nos ha engañado como a niños. *Nuestra agua transformada en riqueza ajena.*
*La viveza criolla.*
Los argentinos nos creemos muy vivos, pero (_al decir del formidable humorista Roberto Fontanarrosa_) somos bastante “pelotudos”.
En 1993, el gobierno de Menem, entregó al consorcio Aguas Argentinas (_liderado por el grupo francés Suez_) la concesión de los servicios de agua potable y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires y muchos partidos del conurbano, por 30 años. Prestación que hasta ese momento venía realizando Obras Sanitarias de la Nación. (_Esta había sido creada por el Poder Ejecutivo Nacional a cargo de Roque Sáenz Peña en 1912. Con una extensa trayectoria, experiencia de primer nivel, buenos profesionales, la empresa brindó un gran servicio. Tenía vicios por fallas en la gestión. Fallas y vicios que había que solucionar. Pero jamás hacer lo que se hizo_)
¿Cómo se hizo? Primero la concesionaria se comprometió a bajar las tarifas y realizar un conjunto enorme de inversiones, con 6 planes quinquenales con los que mejoraría el servicio. Apenas pasado un tiempo, adujo multitud de inconvenientes y logro aumentar las tarifas; para, más tarde, reducir la inversión. De manera que en pocos años las ganancias eran exuberantes y las prestaciones lastimosas. Escribió María Seoane que: “Según surge de los balances anuales, entre 1994 y 1999, Aguas Argentinas registró en promedio, una tasa de beneficio sobre patrimonio neto superior al 23%…” Siendo la ganancia de este tipo de empresa en la mayoría de los países entre el 5 y el 8%. “Negocios privados con bienes públicos”. Los grandes ganadores fueron los accionistas extranjeros y los grandes perjudicados los vecinos del área metropolitana. No quiero ser maleducado, pero creo que la palabra “pelotudo” nos queda chica.
Sensatamente, en 2006, el gobierno de Néstor Kirchner anuló el contrato y creó la actual AySA. Medida correcta que ahora se querría revertir. Cuidado!!!
*Mekorot*
Antes de realizar un acuerdo con una empresa extranjera, lo mínimo que podríamos pedirle a un funcionario público (_o varios funcionarios públicos y su legión de asesores_) es que busquen en internet los antecedentes del sujeto con quien van a firmar un pacto. Si lo hicieron y siguieron adelante, algo no anda bien en Argentina.
Mekorot es la “empresa estatal” para el manejo del agua del Estado de Israel. Ha sido denunciada en Naciones Unidas por el manejo de los recursos hídricos contrario a las poblaciones palestinas de Gaza y Cisjordania. Además se la acusa (_con pruebas_) de saquear el agua a los palestinos y de construir infraestructura para abastecer a los “asentamientos ilegales” en territorio palestino. Hambre y sed son armas tan potentes como los tanques, los fusiles o los misiles en la Franja de Gaza. De manera que no estamos frente a una impresa con prestigio. Más vale una empresa formateada para la extensión de influencias del Estado de Israel, para la ocupación territorial y para el abastecimiento de ingresos económicos a ese Estado. Que usa el agua como arma de guerra.
“Oxfam revela cómo Israel ha estado utilizando sistemáticamente el agua como arma contra los palestinos en Gaza, mostrando un desprecio absoluto por la vida humana y el derecho internacional. El informe, titulado «Crímenes de guerra relacionados con el agua» , concluye que el corte del suministro externo de agua por parte de Israel, la destrucción sistemática de las instalaciones de agua y la obstrucción deliberada de la ayuda han reducido la cantidad de agua disponible en Gaza en un 94%, hasta 4,74 litros al día por persona, poco menos de un tercio del mínimo recomendado en situaciones de emergencia…”
En Argentina, lo más absurdo es que se justifique su presencia para mejorar el manejo del agua, desconociendo el formidable papel del Estado Argentino en el manejo pulcro e inteligente de este recurso, como queda probado a lo largo de la historia (_y siempre con capacidad de mejorar_) Reitero. OSN fue una extraordinaria repartición pública con capacidades superlativas, personal altamente calificado y que por décadas garantizó de manera eficiente la toma, potabilización y el suministro seguro de agua para millones de hogares argentinos. Queda la mala experiencia de la privatización. Pero hoy AySA es una empresa eficiente que debe seguir perfeccionándose. ¿Qué tiene que hacer Mekorot en Argentina? ¿Por qué nuestras provincias hacen convenios con ella en lugar de fortalecer las bases nacionales para la administración de un recurso esencial? En el plan de destrucción del Estado Nacional (_largo proceso próximo a cumplir 5 décadas_) para facilitar el saqueo de los bienes naturales, la disgregación social y la desintegración territorial; a Carlos Menem lo siguieron muchos dirigentes. No solo el presidente Topo.
*Nuestros representantes.*
¿Cómo nos representan nuestros representantes? Gran pregunta. Vale la pena recordar que, un día de febrero de 2023: “El ministro del Interior, Wado de Pedro, encabezó junto a su par de Obras Públicas, Gabriel Katopodis; un nuevo acuerdo, a través del Consejo Federal de Inversiones (CFI), para que otras cinco provincias reciban asistencia técnica de la compañía nacional de agua de Israel, Mekorot, para hacer más eficiente el manejo del agua en Catamarca, Formosa, La Rioja, Río Negro y Santa Cruz.” “En el acto, donde estuvieron presentes el embajador de Israel, Eyal Sela; el presidente de Mekorot, Yitzhak Aharonovich; y el presidente de la Cámara de Comercio Argentino Israelí, Mario Montoto; el ministro del Interior destacó que, con la firma de estos convenios, “en Argentina estamos dando pasos importantes para poder discernir y sacar del ruido de la discusión política diaria cuáles son los temas centrales que hacen al futuro de la producción, del trabajo y de la vida de los argentinos y argentinas”. Parece mentira, pero en ese momento nadie preveía que el Topo que vino a destruir el Estado argentino, siguiera por la ruta asfaltada por algunos de sus predecesores.
Como se observa, los alquimistas no han muerto. Están en la Argentina haciendo de las suyas. Y no solo con los materiales. También con los dirigentes. A los que habrá que darles un buen gualicho para que vuelvan a recordar que son representantes del pueblo argentino y que no hay alquimia posible que los lleve a representar los intereses de ninguna potencia extranjera.
Seguirá…
(*) Mario Mazzitelli
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