POLÍTICA
Sergio Massa: «Nuestro primer compromiso es la lealtad con el trabajo»
El postulante de Unión por la Patria se mostró confiado en los resultados del domingo. «Vamos a ganar y a empezar a dar vuelta la historia», dijo. Anunció que su propuesta para un gobierno de unidad nacional incluirá diez políticas de Estado en torno a cinco ejes: empleo en blanco y protegido; desarrollo de la industria nacional; explotación inteligente de los recursos naturales; discusión de la deuda externa y derechos humanos.
Unión por la Patria cerró su campaña en la provincia de Buenos Aires -en la cancha Arsenal de Sarandí, en Avellaneda- con la presencia del gobernador y candidato a la reelección, Axel Kicillof, y del candidato a presidente, Sergio Massa. «El domingo, cueste lo que cueste, tenemos que ganar. Vamos a ganar y a empezar a dar vuelta la historia«, dijo el ministro de Economía desde el escenario y aseguró que «nuestro primer compromiso es la lealtad con el trabajo«. La jornada soleada reunió a cerca de 40 mil militantes que se congregaron para, además de cerrar la campaña bonaerense, conmemorar el Día de la Lealtad peronista. «El 17 de octubre se trataba de meter las patas en la fuente, hoy se trata de meter los votos en las urnas. El objetivo es el mismo: defender los mismos derechos, la dignidad y pelear por una patria justa, libre y soberana», expresó Kicillof desde el atril y la militancia estalló en aplausos. Este miércoles será el cierre de UxP en la Ciudad de Buenos Aires y el jueves el cierre a nivel nacional que, según dicen en el entorno de Massa, podría tener lugar en el interior del país o nuevamente en el conurbano bonaerense.
Durante su discurso, Massa anunció que, en caso de ganar, va a proponer para el gobierno de unidad nacional diez políticas de Estado. «Desde el 10 de diciembre, haciendo honor al lema que dice: ‘para un argentino no hay nada mejor que otro argentino’, vamos a llamar a la construcción de un gobierno de unidad nacional que deje diez políticas de Estado para el futuro de la Argentina», expresó y detalló que esas políticas girarán en torno a cinco ejes: empleo en blanco y protegido; desarrollo de la industria nacional; explotación inteligente de nuestros recursos naturales; discusión del endeudamiento externo y derechos humanos.
En la cancha de Arsenal había un sector especial para el movimiento obrero -hubo referentes de sindicatos de la CGT y la CTA-; en las gradas, a la derecha del escenario, se podían ver las banderas de la UOCRA, UPCN y ATE, entre otros. Del otro lado, estaban las organizaciones sociales y las agrupaciones políticas, como Movimiento Evita, Barrios de a Pie y La Patria es el Otro. En el campo de juego, frente al escenario, había sillas de plástico para dirigentes y funcionarios. Estuvo, entre ellos, el presidente del PJ bonaerense, y quien encabeza la lista de diputados nacionales por Buenos Aires, Máximo Kirchner. Al lado se sentaron la presidenta de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau, y el gobernador de Tucumán, Juan Manzur. Cerca estuvieron el ministro del Interior y primer candidato a senador por Buenos Aires, Eduardo «Wado» de Pedro, y la titular de Aysa, Malena Galmarini.
Más atrás se podía ver a todo el gabinete provincial y a la vicegobernadora Verónica Magario, a quien, finalizados los discursos, Kicillof subió al escenario junto con el «Tula» y su bombo, para las fotos y los saludos. Una clásica postal peronista. También hubo intendentes de distintas localidades de la provincia y candidatos de todos los distritos. Los primeros en llegar fueron los ministros provinciales de Desarrollo Social, Andrés Larroque, de Trabajo, Walter Correa, y el jefe de asesores de la gobernación, Carlos Bianco, que estaban en la organización del evento y coordinaban todo desde el escenario antes de la llegada de Massa, Kicillof y el intendente de Avellaneda, el anfitrión, Jorge Ferraresi.
En medio de los cánticos que coreaban «ponga huevo / Massa ponga huevo / que el domingo cueste lo que cueste/ el domingo tenemos que ganar», el candidato a presidente fue el encargado de cerrar el acto. Allí enumeró las prioridades que tendrá su hipotético gobierno: «Lealtad con la educación pública, queremos crecimiento de la inversión en educación, 8 puntos del producto», comenzó. Luego, dijo que habrá políticas para las personas con discapacidad; y otras para fortalecer «la independencia económica de nuestra patria». «Queremos una Argentina que honre sus deudas, insertada al mundo, pero queremos discutir con el FMI un programa que tenga que ver con el crecimiento y el desarrollo de la Argentina, y no con la inflación y la acumulación de reservas para que ellos cobren su deuda», remarcó.
El ministro dijo también que tiene «lealtad y compromiso» con la soberanía de las Islas Malvinas y expresó su «lealtad con el federalismo». «Venimos a decirles más ferrocarriles, más inversión pública para que tengamos igualdad de desarrollo, pero sobre todas las cosas, un nuevo pacto federal. Más coparticipación a las provincias«, puntualizó. También habló de «vender el talento argentino al mundo», y remarcó la importancia de que haya salido por ley la eliminación del Impuesto a las Ganancias. En ese momento aprovechó para criticar a Bullrich: «Ya hay más de un millón de argentinos que, aunque vaya Bullrich a la tele a decir que lo va a sacar, desde este mes ya no pagan Ganancias».
Por último, prometió seguir de cerca el problema de la inseguridad en la provincia de Buenos Aires. «La lucha contra la inseguridad va a ser una pelea personal», expresó y mirando a Kicillof añadió: «Me van a tener al lado trabajando codo a codo porque quiero que la defensa de la vida y de la paz sean valores que representen a UP», reforzó.
Ya cuando el sol caía y daba una luz especial en la cara de los candidatos, Massa prometió «dejar hasta la última gota de sudor, la piel, para construir el triunfo de UxP el próximo domingo». «Vayan a buscar a aquellos argentinos que confían en nosotros, pero también a los que tienen dudas. díganles que el 10 de diciembre empieza un nuevo gobierno con un presidente que tiene coraje y determinación para encarar la reconstrucción. Lo peor está pasando y viene algo mucho mejor», les dijo.
«No van a pasar»
El primero en tomar la palabra, después de Ferraresi, había sido Kicillof. Para comenzar dijo que «este es un acto de militancia, de unidad, de alegría, de futuro y es el acto donde cargamos las pilas para que Sergio Massa sea presidente este domingo». Hizo un repaso de las luchas del peronismo y de lo que significó el 17 de octubre para el país y añadió: «Mientras nosotros estamos acá otros candidatos proponen borrar las conquistas de Perón, Evita, Néstor y Cristina. Pero no van a pasar».
En línea con las críticas a la oposición, Kicillof marcó la diferencia del proyecto político oficialista con el del resto: «Hay dos candidatos a presidente que se la han pasado atacando las conquistas del pueblo trabajador, de los sectores medios, de la industria nacional. Proponen exterminar al peronismo y a la justicia social. Proponen odio y violencia y el punto máximo de eso fue el atentado a CFK. Nosotros respondemos con propuestas, con amor y cuidando a nuestro pueblo», se diferenció.
Reivindicó la soberanía de las Islas Malvinas, la cifra de 30 mil desaparecidos y enumeró logros de su gestión: «Otros hablan de privatizar la educación y terminar la obra pública, nosotros contestamos con 201 nuevas escuelas, 6600 obras terminadas, 170 mil computadoras entregadas para los pibes y pibas y 300 mil viajes de egresados gratis». «Una cosa es hablar de libertad, pero para que haya libertad primero tiene que haber igualdad de oportunidades«, disparó.
Por último, remarcó que «hay una boleta que es un escudo para defender los derechos y es la que empieza con Sergio Massa». «Ninguna de las dificultades que tenemos se resuelve con motosierra y con ajuste», subrayó: «La provincia no se salva sola, necesitamos un proyecto nacional que aguante los embates de esa deuda externa que nos dejaron los sectores concentrados».
DÓLAR HOY
ECONOMÍA
Sector privado en un laberinto: El empleo registrado toca su mínimo histórico bajo la era Milei
Mientras el Gobierno Nacional celebra el cumplimiento de las metas fiscales, el «motor de la economía» muestra signos de agotamiento estructural. Los últimos datos procesados por el economista Christian Buteler revelan una cifra alarmante: desde el inicio de la gestión en noviembre de 2023 hasta octubre de 2025, la Argentina ha perdido 240.000 puestos de trabajo registrados. Lo más preocupante no es solo el recorte en el Estado, sino la caída libre del sector privado, que acaba de perforar su piso histórico.
📊 La Radiografía de la Sangría
El análisis de los datos oficiales de la Secretaría de Trabajo (con el habitual rezago de publicación) muestra que el ajuste no discriminó sectores, pero el «derrame» esperado hacia el empleo privado nunca llegó:
Sector Público: Una baja de 63.000 puestos, producto de la motosierra y la no renovación de contratos.
Sector Privado: Una pérdida neta de 177.000 puestos, dejando el total de trabajadores registrados en 6,196 millones en octubre de 2025.
El piso histórico: Esta cifra representa el nivel más bajo de empleo privado registrado bajo la actual administración, confirmando que las empresas no están absorbiendo la mano de obra desplazada del Estado, sino que están achicando sus propias plantillas.
🔍 ¿Por qué no arranca el empleo?
Para un portal con rigor técnico, es necesario explicar que el empleo es un indicador rezagado: las empresas son las últimas en contratar cuando la economía mejora y las primeras en despedir cuando el horizonte es incierto.
Consumo por el piso: La caída de las ventas minoristas (reportada por CAME y resaltada por Buteler) quita incentivos para ampliar personal. Sin demanda, no hay necesidad de nuevas manos.
Costo de Capital vs. Costo Laboral: Con tasas de interés reales positivas (las «tasas moscas» que analizamos antes), las empresas prefieren el rendimiento financiero antes que la inversión productiva o la contratación de personal.
Incertidumbre Normativa: A pesar de los anuncios de flexibilización, la «industria del juicio» y los costos no salariales siguen pesando en la decisión de las Pymes, que son las principales generadoras de trabajo.
💬 La Batalla en X: Datos vs. Promesas
En la comunidad económica de X (antes Twitter), los posteos de Buteler con estos gráficos generaron un fuerte impacto. Mientras las cuentas oficiales intentan desviar la atención hacia la baja de la inflación anual, los analistas independientes advierten que la paz inflacionaria es «paz de cementerio» si no hay creación de valor real.
«Perder 177 mil empleos privados en dos años no es ‘limpiar la grasa’, es destruir el tejido productivo que debe sostener el modelo a largo plazo», señalan los críticos del programa económico.
✅ Conclusión: El riesgo de la «Recesión Permanente»
Celebrar el superávit fiscal mientras el empleo privado toca mínimos históricos es, cuanto menos, arriesgado. Sin una recuperación del mercado laboral, el sustento social del modelo queda pendiendo de un hilo.
El desafío de 2026 no es solo bajar los precios, sino evitar que la Argentina se convierta en un país de cuentas públicas ordenadas pero con trabajadores en la calle.
INTERNACIONALES
100 niños en 100 días: La tregua en Gaza que solo frena las bombas, no los entierros
100 niños asesinados en 100 días. Esa es la aritmética del «alivio» en la Franja de Gaza desde que entró en vigor el frágil alto el fuego en octubre de 2025. Mientras la diplomacia global vende una reducción en la intensidad de los bombardeos, los datos de UNICEF al 14 de enero de 2026 exponen una realidad visceral: la tregua no detuvo el entierro de menores, solo cambió la metodología del goteo sanguíneo.
La masacre silenciosa: Desde el inicio del cese al fuego, se documentaron 100 muertes infantiles (60 varones y 40 niñas). No son daños colaterales de grandes ofensivas; son víctimas de ataques quirúrgicos con drones, cuadricópteros y disparos directos.
El frío como arma: Al menos 6 niños murieron por hipotermia en lo que va de enero. Con el 80% de los edificios destruidos, el invierno se transformó en un ejecutor tan eficaz como la artillería.
Bloqueo selectivo: El 1 de enero, Israel suspendió el acceso a 37 agencias de ayuda, cortando suministros vitales en un contexto donde el Ministerio de Salud de Gaza eleva la cifra de menores fallecidos a 165 durante este período de «paz».
*Para el lector argentino, Gaza parece una abstracción de mapa, pero la estructura de la violencia es un espejo del desapego humanitario global. La frase de James Elder (UNICEF) resuena con una crudeza local: «Un alto el fuego que sigue enterrando niños no es suficiente». En un país que conoce el peso de las ausencias y las crisis de infraestructura, ver cómo el sistema internacional normaliza un muerto por día bajo el rótulo de «tregua» es el diagnóstico definitivo de una humanidad rota.
Lo estructural
No estamos ante incidentes aislados; es un patrón de desgaste sistémico. El alto el fuego funciona como un anestésico para la opinión pública mientras el territorio sigue siendo invivible. La destrucción del 80% del tejido urbano no es una consecuencia de la guerra, es una sentencia de muerte a largo plazo para las próximas generaciones que no tienen dónde refugiarse del frío ni de los drones.
UNICEF denuncia que más de 100 menores han muerto desde principios de octubre en Gazs, la mayoría por ataques aéreos y con droneshttps://t.co/RA4PZaiFI9
— Noticias ONU (@NoticiasONU) January 14, 2026
INTERÉS
¿Autos chinos o industria nacional? El cruce Caputo-Pichetto
La apertura de importaciones de vehículos chinos, defendida por Luis Caputo como una victoria de la libertad de mercado, chocó de frente con el histórico pragmatismo de Miguel Ángel Pichetto. El intercambio en la red social X no fue solo una anécdota digital; dejó al descubierto el conflicto central de la etapa: la desprotección del entramado productivo local frente al gigante asiático.
Los ejes de la confrontación:
El «libre mercado» de Caputo: El Ministro celebró el ingreso de unidades chinas con aranceles reducidos, argumentando que la competencia obligará a las terminales locales a bajar precios. «Es beneficio para la gente», sostuvo el titular de Hacienda, manteniendo la línea de «apertura total» que impulsa el Ejecutivo.
La réplica de Pichetto: El diputado nacional no tardó en marcar la cancha con una visión industrialista. “Hay que cuidar la industria nacional y el empleo de los argentinos. No podemos regalar el mercado a China, que subsidia su producción”, disparó. Pichetto advirtió que una apertura sin reciprocidad ni equilibrio fiscal para los fabricantes locales es, en los hechos, una sentencia de muerte para las terminales y autopartistas de la Provincia de Buenos Aires y Córdoba.
Competencia desleal: El eje del reclamo de Pichetto radica en que las empresas chinas operan con fuertes subsidios estatales y condiciones laborales que la industria argentina no puede igualar, lo que convierte a la «libre competencia» en una ficción desigual.
Escenario estructural: No es la primera vez que Pichetto actúa como el «sensor» de los sectores productivos que el oficialismo ignora. En un contexto de consumo interno por el piso, la entrada de stock chino podría ser el tiro de gracia para miles de puestos de trabajo calificado en el cordón industrial bonaerense.
Conclusión: Es probable que el Gobierno logre imponer la medida en el corto plazo para mostrar una baja nominal en el precio de los bienes durables, pero el costo será una mayor tensión en la Legislatura y un endurecimiento de los bloques que, como el de Pichetto, ya no compran el discurso de la «eficiencia» a costa del cierre de fábricas.
La pregunta es: ¿De qué sirve un auto barato si el trabajador que debería comprarlo perdió su empleo?
Business
Enero 16 1846 Combate de San Lorenzo
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INFOSIBERIA, AGENCIA DE NOTICIAS
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NFOSIBERIA N° 2421*
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