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OPINIÓN

Estrategia y Políticas para la soberanía y el desarrollo (Por Antonio Muñiz/ Especial para #Motorcumple6Soberanias )

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Agentina lleva más de cuatro décadas de continuas crisis económicas, sociales y políticas, sin encontrar un modelo sustentable en el tiempo, que a su vez pueda contener e integrar al total de la población. La contienda siempre permanente en la historia argentina entre un modelo basado en la exportación de commoditys dependiente y un modelo autónomo de desarrollo industrial y pleno empleo no ha podido ser saldada.

El fracaso del modelo neoliberal financiero agro minero exportador, vigente, aunque con intervalos, desde 1976, nos llevó a esta crisis estructural que hoy padecemos. El proceso de desindustrialización acelerada iniciada con las políticas económicas de Martínez de Hoz, continuadas luego por Menem – Cavallo en los 90 y completada el círculo perverso de ruptura de todo el aparato productivo industrial con la gestión de Mauricio Macri.

No son casuales los índices de pobreza e indigencia, escandalosos para nuestro país, sin industrias no hay trabajo y sin trabajo estable bien remunerado no hay sociedad integrada.

Esta situación de crisis permanente y alternancia en los modelos, debería llevarnos a pensar un nuevo modelo desarrollo productivo que tenga como objetivo una rápida industrialización y un programa de desarrollo social y económico sustentable e integrador.

Romper ese estancamiento requiere un modelo con objetivos claros, junto con una estrategia de largo plazo, que vaya más allá de manejo a corto plazo de la macroeconomía. Debemos pensar un modelo de desarrollo a 20/30 años, cuyos objetivos estratégicos no se modifiquen de acuerdo a cada nuevogobierno.

Por supuesto que un modelo de estas características deberá lograr un gran consenso social y político. Una gran acuerdo nacional que fije claramente políticas de estado para el largo plazo.

A fines del siglo XIX la clase dominante argentina opto por un modelo de país subordinado al imperio Ingles, como productor y proveedor de materias primas para sostener el proceso de industrialización de Gran Bretaña. Esa elección condiciono a nuestro país hasta nuestros días. Hoy nos encontramos con un escenario similar. Las nuevas potencias hegemónicas que están surgiendo como China, India y casi todo el sudeste asiático requieren de nuestros commoditys, alimento, energía, minerales, etc. No podemos caer nuevamente en la tentación de insertarnos en el mundo que viene como meros exportadores de materias primas sin valor agregado.

La relación con los Brics, en especial con China, abre un escenario de alta potencialidad, si y solo si tenemos políticas de industrializar nuestros recursos y exportar valor agregado, o sea exportar trabajo argentino.

Durante las décadas 1930 – 1976 se implementó un programa de industrialización basado en la sustitución de importaciones. Más allá de los cambios políticos el programa se mantuvo estable durante todo ese periodo, mostrando números muy interesante no solo en lo económico sino sobre todo en lo social. Argentina durante esas décadas fue el país con mejores índices de integración social, económica y educativa de Latino América.

El gobierno militar de 1976, vino precisamente a destruir esa Argentina industrial, empobrecer a la clase media y quitarle derechos y beneficios al sector de los trabajadores.

Luego de la crisis del 2001 donde el modelo neoliberal estalló por el aire, mostrando con crudeza las consecuencias de pobreza e indigencia. Argentina se “latinoamericanizo” alcanzado índices sociales paupérrimos, muy por debajo de la media sudamericana.

Como decíamos luego del 2001 y más claramente a partir del 2003, con los gobiernos peronistas de Néstor y Cristina Kirchnerse reinició un proceso de reindustrialización, basada en el modelo de sustitución de importaciones. El proceso político – económico 2003- 2015 alcanzó objetivos muy interesantes, en cuanto a crecimiento del PBI, pero sobre todo con altos niveles salariales para el sector trabajador.

Hoy estamos, a pesar de la crisis de la deuda heredada, de las secuelas de la pandemia, un guerra abierta comercial y política por la hegemonía global, conflictos armados muy peligrosos, crisis globales en lo sanitario, climático, alimenticio, migratorio, etc, creciendo nuevamente en cuanto a producción primaria e industrial.

El proceso de sustitución de importaciones hoy es relativamente viable, aunque tiene algunas restricciones. Primero la falta de dólares para financiar las importaciones de insumos, materia primas y bienes de capital necesarias para sostener el proceso. La deuda externa, como siempre, fue usada para, entre otras cosas, frenar cualquier proyecto de industrialización independiente.

Y la más clara y estructural es que argentina perdió cincuenta años de políticas neoliberales que no solo destruyeron gran parte del aparato productivo sino que además ampliaron la brecha entre los países ricos desarrollados y países pobres o sub desarrollados.

Perdimos cincuenta años en la carrera por el desarrollo. El proceso de sustitución de importaciones es muy lento hoy para nuestras necesidades actuales.

Por lo que es necesario pegar un salto, recuperar el tiempo perdido. Y eso solo se puede hacer con un sólido programa de investigación, innovación y desarrollo, donde prime una cultura que busque nuevas tecnologías, nuevos procesos, nuevos modos de hacer las cosas, nuevos productos, etc, para elevar la productividad de toda nuestra economía.

Para que esto sea posible se requiere una política de estado que tienda a la construcción de una cultura emprendedora e innovadora.

Esta política debe incluir y darles protagonismo a los actores de la comunidad: empresarios, trabajadores, científicos e investigadores, ong, los distintos estamentos y organismos del estado, (universidades, Inti; Inta, Conicet, etc) y el sector financiero.

Argentina cuenta con los recursos humanos y materiales altamente calificadas, podríamos decir sin equivocarnos que Argentina es una fuente de iniciativa emprendedoras, sin embargo tiene uno de los índices de fracaso más altos del mundo, cerca del 80% o más fracasan dentro de los primeros dos años. Esto se debe a que por un lado la macro economía y sus continuas crisis quitan previsibilidad a los mercados, por el otro el nulo acceso al crédito para este tipo de iniciativas y la falta de un acompañamiento por parte del estado, sobre todo en los primeros años de vida del emprendimiento.

Las nuevas tecnologías 4 y 5G, la energía, tanto la convencional como las alternativas, los alimentos, la bio tecnología, la industria farmacéutica y la salud, las tecnologías aeroespaciales y la industria de la defensa, minería, la industria automotriz y su cambio hacia la electro movilidad, etc, son ámbitos donde nuestro país tiene desarrollos interesantes y ventajas competitivas importantes desde donde construir una base de desarrollo futuro, que permitan saltar etapas en integrar nuestra gente en el trabajo, la educación, el consumo y los derechos ciudadanos.

Argentina está hoy en un momento crucial, mas allá de la crisis heredada de la deuda y la destrucción macrista del sistema productivo, puede y debe pegar un salto tecnológico, que permita al país recuperar el tiempo perdido y ubicarse a la vanguardia.

Para ello es necesario el apoyo al desarrollo de un ecosistema de innovación proporcionando herramientas para afianzar la I+D en la industria, articulando al Estado, las universidades, los sectores empresariales más dinámicos, buscando desarrollar una investigación científica avanzada y un mercado de capitales, público y privado, que pueda asumir el riesgo.

La experiencia mundial indica que los modelos de desarrollo exitosos requieren de un estado activo. Tal el ejemplo de los países orientales, China, Corea, Japón, los tigres orientales, el mismo Israel, que en los últimos 50 años pegaron un salto cuali – cuantitativos significativo, desplazando en muchos casos a los países occidentales como Europa y EEUU.

En primer lugar el estado en el único agente que puede funcionar como articulador entre todos los sectores involucrados, fijando reglas claras, objetivos estratégicos y sobre todo recursos financieros.

Las actividades de I+D son un alto riesgo, la tasa de mortalidad de los proyectos es muy alta, y aun en proyectos viable la tasa de retorno puede no ser la esperada, lo cual dificulta el desarrollo de un mercado de capitales maduro en el sector. El estado puede y debe compensar estos desfasajes, reduciendo el riesgo de las empresas y alentar sus inversiones en la I+D requerida.

El Estado cuenta con una batería de herramientas que pueden ser medidas de apoyo directo e indirecto. Las medidas directas incluyen inversiones gubernamentales directas en forma de subvenciones o préstamos para I+D dedicados al sector empresarial o para actividades de I+D intergubernamentales, como la I+D militar o la adquisición de tecnologías. Las herramientas de apoyo indirecto incluyen principalmente varios incentivos fiscales para las empresas innovadoras.

En una primera etapa es necesario desarrollar y fomentar una cultura empresarial y un audaz espíritu de innovación. Capital humano de calidad tenemos, falta desarrollar una cultura empresarial innovadora, liderazgo tecnológico y un ecosistema bien establecido. Hay que sumarle el compromiso de todos los estamentos del Estado en apoyar las actividades de investigación y desarrollo innovadoras, desde la idea primera hasta su puesta en el mercado.

La soberanía pasa hoy por tener un sistema productivo eficiente, un mercado interno importante, buenos salarios y pleno empleo. Ese escenario solo puede darse en una Argentina industrial, inserta en al mundo global que viene, con sus productos, su industria, su ciencia y su cultura.

Antonio Muñiz

Vicepresidente del Instituto Independencia

Ex Director de Pymes. Ministerio de Producción de la Provincia de Buenos Aires

Ex Director de Economías Regionales, Ministerio de Producción de la Pcia de Buenos Aires

Ex Secretario de Economía y Producción de la Municipalidad de Lujan

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OPINIÓN

«El abuso de los laboratorios farmacéuticos», por Mario Mazzitelli

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En un gráfico sobre la evolución de los precios relativos e inflación (Eco Go – Marina Dal Poggetto) quedó radiografiada la estructura de poder (o relaciones de fuerza) en Argentina.

Iniciada la comparación en diciembre de 2018 y cerrada en febrero de 2024 (62 meses) el índice general de precios fue de 2519% (algo así como multiplicar los precios por 25) Ese cuadro muestra que las jubilaciones se multiplicaron solo por 13,56 y los salarios por 15,17 (pérdidas del 46 y del 40% respectivamente) Para el caso que nos interesa, vemos que los medicamentos se multiplicaron por 34,77 (ganándole al IPC – Índice de precios al consumidor – un 38% y a las jubilaciones un 155% – Por ejemplo: si un jubilado necesitaba el 20% de su ingreso para pagar sus medicamentos luego necesito destinar el 50% para comprarlos. En distintas proporciones se trasladó a todos los sectores de la sociedad) ¿Cómo repercutió en el mercado de medicamentos? Según el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB): “la venta de los remedios cayeron un 35% en los últimos cinco meses…”. Además afirmó que: “el gasto en remedios representa un alto porcentaje del ingreso de los trabajadores activos y reveló que en las farmacias hay un 20% de recetas caídas, lo que significa que las personas que padecen alguna enfermedad dejan de tratarlas por falta de recursos económicos.”

¿Mercancía o remedio?

Con el avance del mercantilismo, la división del trabajo, los descubrimientos científicos, las innovaciones tecnológicas, etc. fue quedando atrás la economía de subsistencia (donde una familia o una aldea producía todo lo que consumía) para dar lugar a la producción para el mercado. ¿Con que objeto? Ganar dinero. Así, la cantidad de dinero inicial con la que empieza una producción se acrecentará al momento de vender el producto (mercancía) y se logrará recuperar el costo más una ganancia. En este proceso de acrecentar la cantidad de dinero se produce una acumulación que, bien invertida, permitirá nuevas innovaciones, mayor producción, etc. En líneas generales, la transacción de vender y comprar resulta conveniente para las partes. El precio convalida la operación. Gana el vendedor y gana el comprador. La pregunta es: ¿Esto es cierto en todos los casos? Supongamos que necesito una mesa y unas sillas. Veo si me gustan (porque se muestran sin secretos) observo la calidad, el precio, el costo del flete, etc. y compro. Feliz el vendedor y yo. ¿Ocurre lo mismo cuando necesito un medicamento? No. En principio es una suerte de caja negra porque desconozco lo que hay adentro, sus componentes, elementos activos, etc. Como no se puede confiar en los laboratorios la circulación de medicamentos, el Estado tiene el ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) que busca garantizar que estas mercancías sean seguras y eficaces. De manera que confiamos que al tomar un medicamento, estamos consumiendo un producto presuntamente de buena calidad. Y sobre el precio ¿qué conocemos? Nada.

Cuando se unen ignorancia y necesidad, nace una posibilidad de negocio.

Hace una década, en EEUU, Martin Shkreli gerente de Touring Farmacéutica, dio una muestra cabal de este asunto. Ejecutó un plan para lograr el monopolio del Daraprim, un medicamento para la toxoplasmosis que salva vidas. Lo aumento un 5.000%. Dado el escándalo y el proceso judicial que se le inició, fue preguntado por una periodista “si bajaría el precio”, su respuesta fue rotunda “no”.

Sin duda se planteaba este dilema dentro de un sistema capitalista: optimizar la ganancia del capital o asumir una actitud solidaria (con quienes necesitaban el medicamento para salvar su vida y no tenían los recursos para comprarlos) Para mucha gente, los intereses de los accionistas (por exagerados que sean) son más importantes que la salud de los pacientes. Es un modelo de negocios despiadado, brutal. Pero no inhumano, porque si ninguna especie puede alcanzar los niveles de solidaridad, amor al prójimo y altruismo al que llegamos los seres humanos; igualmente cierto es que ninguna especie llega a la crueldad de la que somos capaces. Tenemos este dilema porque ambas partes viven en nosotros. Que se exacerbe una u otra, depende del contexto, los sentimientos, cuestiones culturales o políticas; que habilitan al monstruo o al amoroso que llevamos dentro. Si se defiende un sistema en el cual “quien no puede pagar no recibe el medicamento” se resuelve el dilema de la peor forma. Aunque resulte muy habitual.

Sigamos con Martin Shkreli. Nuevamente interrogado si después de semejante aumento (que ocasionó tantas demandas) estaría dispuesto a modificar aquella conducta, con gran cinismo contestó que sí, sería para aumentar aún más el Daraprim. ¿Por qué? Respondió: “En el sector sanitario hay una demanda constante, de esa manera hubiera obtenido aún más ganancias con el precio más alto. Y ese es mi objetivo final. Nadie lo dice ni se enorgullece de eso, pero vivimos en un sistema capitalista que tiene sus reglas y mis inversores quieren que obtenga el máximo de ganancias. No quieren el 50 o el 70%, quieren el 100.” O el 5.000 si fuera posible. ¿Este aumento de precios exorbitante es inmoral? Puede tener distintas respuestas. Lo cierto y concreto es que es legal.

Desde mi punto de vista el problema es que hay una relación desigual, inequitativa, de asimetría de poder entre el comprador y el vendedor. Imagine el lector que necesita un medicamento para el familiar que más quiere en el mundo (hijos, padres…) Su situación de debilidad es total ¿Qué no daría por ellos? Y, del otro lado, un monstruo que quiere apropiarse del máximo de dinero posible. Monstruo gigante, poderoso, fuerte; que puede prescindir de usted. Pero usted no puede prescindir de él. Paga lo que no vale, porque lo que está en juego no es un medicamento, es la vida de su ser amado. Por esta contradicción o dilema, muchas sociedades han socializado la medicina. Yo voy por ese lado. Pero esa es otra historia.

La fuerza de los pulpos.

Las industrias farmacéuticas son cada vez más poderosas e influyentes, con tentáculos extendidos en el poder mediático, financiero, político, etc. Tienen una relación parasitaria con los Estados. Estos hacen investigación de base con recursos públicos, y ellos la aprovechan transformándola en ganancia para sus accionistas. Para tomar idea de su magnitud observemos el valor de marca de las principales farmacéuticas en 2023: Johnson & Johnson 12.759 millones de dólares, Roche 8.466, Pfizer 6.201, Merck 5.769, Astra Zéneca 5.595, Bayer 5.471, etc. Son enormes. La liquidez (dinero contante y sonante) que tenían las principales farmacéuticas para todo tipo de acción (compra de empresas competidoras, pago de patentes, fusiones, propaganda, pago de lobistas, dádivas a médicos, periodistas, políticos, etc.) en 2022 superaba los 120.000 millones de dólares (pandemia mediante) Serían la envidia de muchos estados nación (que apenas alcanzan a tener equilibrio fiscal, cuando no déficit) Son un poder dentro de la sociedad que descompensa a la misma democracia.

La ley Oñativia.

Éste es un buen ejemplo. Durante el gobierno del Dr Arturo Humberto Illia, su ministro de salud Arturo Oñativia, impulsó una ley sobre medicamentos (la 16.463, promulgada el 9 de agosto de 1964, que pasaría a la posteridad por el apellido del ministro) que marcó uno de los puntos más altos de la democracia argentina. Al tiempo que puso en evidencia las debilidades institucionales y los enormes intereses de los laboratorios. Estos, en una confrontación sistémica contra el gobierno participaron de una acción de desgaste político, que devendría en su caída por acción del golpe de Estado del 28 de junio de 1966. ¿Cuál era el problema? Esta ley de medicamentos estableció una política de precios, de control sobre los medicamentos, recomendaba recetas según genéricos y no por las marcas comerciales, fijaba límites a los gastos en publicidad y a los pagos al exterior en concepto de patentes, regalías y compra de insumos. Iba en defensa de la salud pública y el bolsillo del pueblo. Recibió el apoyo de los partidos populares. La derecha, en cambio, defendió los intereses de los laboratorios, especialmente los extranjeros. La historia no se repite, pero guarda episodios bien parecidos.

La propaganda de medicamentos en los medios masivos de comunicación.

Vuelvo a los dilemas. Si no viviéramos en un clima de inseguridad, el negocio de la seguridad no prosperaría. (Recuerdo, hace casi 30 años, haber recibido el ofrecimiento de seguridad privada en torno a nuestro comercio familiar. La rechace. En menos de tres meses sufrí dos asaltos. No pudimos ofrecer pruebas, pero siempre nos quedó la sospecha que el rechazo a la oferta tuvo un precio alto. Sigo.) El productor de medicamentos necesita la enfermedad (como el fabricante de ropa necesita las inclemencias del clima y el buen gusto de sus clientes, o el productor de alimentos el apetito del consumidor) Entonces, como podemos ver en la TV la seductora propaganda de un alfajor de chocolate, también podemos ver la propaganda de medicamentos para las más variadas dolencias. Dolores de cabeza, estomacales, estreñimiento, insomnio, obesidad, disfunción eréctil, etc. Está claro que esto alienta a la automedicación (práctica exageradamente difundida), genera presión sobre los médicos (sienten que el paciente se va más aliviado cuando lleva una receta), eleva el costo y el precio del medicamento de manera artificial, etc. Nunca vi una publicidad de “remedios” que hable de sus contraindicaciones o efectos secundarios. Hacen lo que todo buen vendedor, solo hablan de las bondades del producto; dejando en la oscuridad los daños potenciales. En otro orden (sin opinar sobre la cuestión de fondo) todavía observo los debates alrededor de vacunas poco probadas en torno a su seguridad y eficacia; las que, presumiblemente serían responsables de muchas muertes. Por todo esto entiendo que la propaganda de medicamentos debe estar prohibida. Prohibida.

El Estado debe tener un papel activo en la producción de medicamentos.

Los grandes capitales que se invierten en las compañías privadas velan por optimizar sus beneficios. Producir al más bajo costo y vender al mayor precio posible. No trabajan en beneficio de la salud pública sino de sus propios intereses. Es así. “Nunca es triste la verdad y en ocasiones tiene remedio”. Por ejemplo en Argentina, por la Ley 27.113 de 2014, se creó la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP) como un ente nacional descentralizado del Ministerio de Salud de la Nación. Su objetivo es coordinar la actividad de los laboratorios públicos de producción de medicamentos. Son varias decenas de laboratorios esparcidos a lo largo y ancho del país. Nacionales, provinciales, municipales, dependientes de universidades o insertos en hospitales, como es el caso del Hospital Posadas. La concurrencia de todos ellos con una política clara, sumando sus capacidades, conocimientos, instrumental, cooperación con laboratorios públicos de otros países, etc. resultaría en una competencia infernal para los laboratorios privados, que deberían esmerarse al extremo para mejorar y abaratar sus productos. Para que esto ocurra solo se necesita el espíritu solidario y patriótico de los protagonistas. Desatar estas potencialidades es un deber de los gobernantes (no sería el caso del anarco capitalismo) para que la renta económica de su producción quede en el pueblo y la salud pública luzca como se merece.

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OPINIÓN

«Luces y sombras sobre la revolución neoliberal», por Antonio Muñiz

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Nunca como hoy parece ser valida aquella frase de shakesperiana “la historia humana es un cuento contado por un idiota, una historia llena de ruido y furia, que nada significa.”

La actual política nacional parece girar en un torbellino enloquecido, donde una realidad agobiante parece entumecer poco a poco a todos los rincones de nuestra sociedad.

Como una espada de Damocles se mece sobre la Argentina un ajuste brutal que impacta sobre toda la población, y una reforma estructural, que pretende resetear toda la institucionalidad, un cambio tan profundo que esconde una verdadera reforma económica, legal, social y cultural encubierta, de cuyo negativo impacto la sociedad parece no percatarse.

El gobierno esta entrando en una parálisis preocupante. Acciones directas y concretas que debería afrontar el estado hoy están paralizados, por falta de financiamiento y de una decision de reducir el estado a una minima expresión. Por supuesto que estas políticas de ajuste brutal están destinados a los sectores de menos recursos, mas desvalidos, por ejemplo salud, educación, comedores de sectores populares, discapacitados, menores sin hogar , personas mayores, etc.

Un estado mínimo significa una democracia mínima y por ende la exclusion de los sectores populares.
La lógica neoliberal quiere ese estado mínimo para servir de vehiculizar los negocios de los grandes grupos económicos. Por eso es que los grupos económicos concentrados, a pesar que están perdiendo plata producto de la alta recesión que afecta a toda la economía, apuestan al capitalismo de saqueo, que deja hacer el gobierno: salarios bajos, quita de derechos laborales y sobre todo contratos suculentos en energía, petroleo, minería, etc, sobre todos los recursos naturales.

Chocando con la realidad:
A cinco meses del inicio del gobierno de Javier Milei solo puede mostrar números irreales y una crisis magnificada en su relato para justificar el mas feroz e irracional ajuste sobre la población argentina, cargando el peso sobre todo en las jubilaciones y pensiones y el salario de la clase trabajadora.

El ajuste hizo que la economía real cayera en nivele históricos: ocho sectores de actividad registraron caídas en la comparación inter anual, entre los que se destacan el de la construcción (-19,1% ) e Intermediación financiera (-12,1% ) junto con la industria manufacturera (-8,4% ) y comercio mayorista, minorista y reparaciones (-5,5%) .

Esta caída en la actividad económica tuvo como efecto real un aumento de 3,2 millones de nuevos pobres, así la pobreza alcanza al 55 % de la población o sea que hay mas 23 millones de personas en la pobreza y la indigencia.

Estos “logros” alcanzados y que Milei califica casi como milagros económicos, como la baja en los indices inflacionarios, son una falacia, construida por el relato oficial, que no dice que el gobierno de entrada devaluó en mas del 118 % e indujo una inflación galopante que llevó a indices del 25% . De esos números es que se fue bajando a indices de un dígito, pero que son similares a los del gobierno anterior. Lo que ayer era una tragedia, un 8/9 % mensual, hoy es un “éxito”.

Mientras tanto en ambas cámaras del Congreso Nacional, también se cuecen habas, en un cambalache pocas veces visto en la historia.

Están pendientes de tratamiento la derogación el DNU, que los diputados hacen malabarismos para no tratarlo y que siga vigente una legislación a todas luces lesiva para la población y totalmente inconstitucional.

Por otro lado la Cámara de Senadores debe tratar en los próximos días la Ley Bases, otro engendro legal, que esconde detrás un verdadero latrocinio sobre la riqueza y el trabajo de los argentinos.

El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), contemplado por la Ley Bases del Gobierno, implica la profundización del modelo extractivo con amplios y exagerados beneficios para las empresas internacionales.

Lo que suceda en el Senado es todavía incierto, no obstante, no sorprendería que una mayoría de senadores vote a favor de la Ley Bases y RIGI consumando un nuevo régimen de saqueo, entrega y sacrificio de nuestros territorios. Van a votar un nuevo “estatuto del coloniaje”. Una vergüenza mayor que lo que fue en la década infame el pacto Rocca – Ruciman.

Será entonces, como siempre ha sido, en las calles, en las plazas y en la organización local, donde surja la resistencia a este nuevo y brutal avance contra nuestros recursos y el medio ambiente.

Como corolario en los próximos meses se ira agudizando la desocupación, alcanzando indices de dos dígitos, como producto de la alta recesión y la caída de la actividad.

Ya hoy la perdida del empleo es una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía, superando ampliamente el tema inflación y seguridad.

Los errores no forzados de Javier Milei:

Como si este escenario interno no fuera de por si grave y alarmante sobre el futuro cercano, hemos visto en estos días escenas que deberían darnos a los argentinos vergüenza ajena.

El triste paso de Javier Milei por España, donde a partir de su participación en un acto partidario de la oposición española, la derecha franquista, un resabio del peor pasado de la historia europea.

No solo es cuestionable su participación en una actividad claramente opositora al gobierno actual, sino que ademas dedicó frases a atacar al Presidente español Pedro Sanchez y a su esposa, acusándola de corrupción. Un exabrupto del presidente Milei, incomprensible e innecesario, contra el gobierno de un país amigo y aliado.

Este comportamiento, no es nuevo, desde el comienzo de su gobierno, ha mostrado un desprecio y una ignorancia supina en cuanto a políticas diplomáticas y a errores geopolíticos, producto de una incomprensión de la realidad global y un ideológismo sostenido en paradigmas superados por la historia.

Así el gobierno de Milei renuncio al grupo BRICS, se distancio de China, y luego de Brasil, cuestionando a su presidente Lula, generó conflictos con Colombia, con Chile, con Cuba, se alineo gratuitamente con Israel, generando conflictos con los países árabes, etc, etc. Un verdadero papelón internacional, de un gobierno que poco a poco nos va aislando del mundo.

Lo llamativo es que este ruido política exterior ocurre mientras el país intenta dar señales en búsqueda de mayores inversiones y la apertura de mercados para los productos locales.

Todo este panorama parece contrarrestar con lo que muestran algunas encuestas en cuanto a medir el nivel de aprobación y consenso que tienen estas políticas de Javier Milei. Según los principales encuestadores dan como un éxito que el gobierno tenga una aprobación de la gestión cercana al 50%. Esta cifras sirven como excusa a varios gobernadores no oficialistas y a muchos legisladores a hacer seguidismo de las políticas nefastas del gobierno, y hacen que muchos especulen y no definan una oposición mas fuerte, esperando que el gobierno empiece a perder consensos.

Ahora si se mide con mas detalles las encuestas pueden detectarse inconsistencia en los análisis. Por ejemplo parecen olvidar que todo gobierno nuevo tiene una luna de miel con la sociedad de entre seis meses y un año, le paso a todos los gobiernos, por lo menos desde 1983 a la fecha. En muchos casos los nuevos presidentes sumaban mas adhesion que los votos obtenidos en las elecciones, cosa que no es el caso actual. En el mejor de los casos conserva los votos obtenidos, un 50/55 %, y según otra encuestas a caído a cifras cercanas al 45 %, siendo igualmente alta esta adhesion. También la opinión pública no es tan optimista cuando se consultan sobre políticas especificas, llegando el rechazo en algunos casos a un 70% de rechazo en temas específicos.

En realidad tampoco se mide correctamente que así como el 50 % acompaña o espera con cierto optimismo, también las encuesta muestran que hay un firme rechazo y oposición al Milei, en cifras cercanas al otro 50%. Si bien todavía este porcentaje de la sociedad no encuentra un liderazgo que los aglutine, es cuestión de tiempo que surjan nuevos liderazgos que puedan conducir esa fuerza opositora.

En el horizonte cercano solo se avisoran grandes nubarrones, tanto en lo económico como en lo social.

a macro economía no muestra signos de mejora, mas allá del invento de números y la construcción de un relato por parte del gobierno cada vez mas alejado de la realidad.

Este programa económico es demasiado precario e improvisado, si o si necesita una fuerte inyección de dolares para lograr cierto equilibrio, dolares que por ahora no se ven.

Por otro lado, a pesar del silencio de los medios oficialistas, se esta conformando desde el interior movimientos sociales de protesta contra las políticas económicas y sociales del gobierno. Misiones puede ser la mecha que encienda la pradera. Hay movimientos similares en varias provincias, Corrientes, Mendoza, Cordoba, Santiago del Estero; sin conexión entre si pero unificados en un reclamo de defensa del salario y una vida digna.

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OPINIÓN

«¿Rebelión popular o destitución?», por Ariel Rolfo

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El mes de mayo suele ser un mes frio por la época preinvernal que le toca en el calendario pero a veces supo ser un mes muy cálido como 55 años atrás en mayo del año 1969 donde se produjo el Cordobazo y el Rosariazo o como actualmente ocurre en Misiones que esta prendida fuego socialmente y donde Corrientes daría la impresión que amenaza seguirla es ese aspecto.

Las medidas de austeridad fiscal del gobierno nacional además de ser recesivas y antipopulares amenazan con generar un verdadero genocidio social, a su vez estas son seguidas voluntariamente o involuntariamente por las provincias debido a la política del ejecutivo nacional de restringir todo tipo de recursos económico o los giros coparticipables a las provincias.

A la feroz inflación y tarifazos se suman progresivamente los despidos por cierre de empresas o suspensión de actividades. Esta política sin solución de continuidad va profundizando la pauperización económica y la exasperación de la población generando un presión social in crescendo que puede detonar en cualquier momento. El nivel cuantitativo y cualitativo de tal eclosión será la que determinara la nueva etapa política del país.

PRIMERA OPOCION DE CAMBIO: SALIDA A LO BUCARAM

Una de las posibilidades es la salida institucional de la destitución presidencial por insania o falta de idoneidad para ejercer el cargo donde sobran hechos para declararla e inclusive quizá un análisis psicofísico al presidente Javier Milei pueda en forma indubitable dar el basamento psiquiátrico suficiente para destituirlo.

En ese aspecto es interesante la comparación de lo ocurrido en ecuador en 1996 donde se destituyo al presidente.

Abdala Bucaram Ortiz fue Presidente de la República del Ecuador desde el 10 Agosto de 1996 hasta el 6 de Febrero del 1997 cuando en Congreso Nacional lo destituyó alegando ‘incapacidad mental para gobernar’.

Esa destitución se produjo tras un momento de agitación social en el país, principalmente en la ciudad de Quito, por el ajuste de tarifas de la electricidad y el gas así como un alza de impuestos. Adicionalmente, Bucaram fue acusado de peculado.

Algo parecido podría ocurrirle a Javier Milei si el verdadero poder permanente de la argentina que son los Grandes Grupos Económicos (Oligarquía Contemporánea Argentina) deciden que ya se pudo exprimir al máximo a este “hombre de paja” y pasar a poner en su reemplazo a la Vicepresidente Victoria Villarruel, la que además de mayor sensates y equilibrio mental para gobernar, garantizaría que sigan vigentes los grandes cambios realizados por el Títere Milei en forma meteórica, con la complicidad de gobernadores y legisladores traidores al pueblo y la nación, en el caso de aprobarse las leyes elaboradas por los lacayos serviles a la elite de poder económico y enviadas por Javier Milei al Congreso.

Un factor con alto peso específico más a considerar será la posición que ante tal escenario asumiría EE.UU. que es el Hegemon Colonial de argentina.
Como queda claro con las visitas del Director de la CIA y de declaraciones de la Generala Laura Richardson (comandante del Comando Sur del ejercito de EE.UU.) los recursos naturales de argentina, sus vías logísticas como la Hidrovía del Paraná y su importancia geopolítica en el hemisferio sur no son cuestiones menores y hasta ahora nadie como Javier Milei, ni siquiera Carlos Menem, les garantizo tanto a sus intereses y a su voracidad imperial.

SEGUNDA OPCION DE CAMBIO: Rebelión popular e insurrección urbana

Si el cambio no tuviera esa modalidad institucional sino que se diera en un contexto de confrontación frontal feroz del poder de estado represor contra un pueblo organizado y movilizado con acciones contundentes entonces el cambio de gobierno se demoraría un poco más y podrían no solo repetirse eventos como los del año 1969 que detono la caída del dictador General Onganía o los del 2001 que se llevó puesta con el “Que se vayan todos” la gestión de Fernando de La Rúa, sino que quizas la carga de violencia pero también de cambio político-económico del modelo país podría llegar a ser mucho mayor, algo que está haciendo ya cavilar al poder permanente de la Oligarquía Argentina y el Hegemon Imperial.

La movilizaciones populares, los paros del movimiento obrero organizado, los reclamos estudiantiles, las medidas de protesta de sectores ligados a la seguridad de estado, como está ocurriendo con la policía de la provincia de Misiones que amenaza con contagiar a la de la provincia de Corrientes, etc. son síntomas que los niveles tolerancia se están agotando y que la presión popular está empezando a construir mojones contra este gobierno de la lucha de un pueblo por recuperar el derecho a vivir con dignidad y en un país dueño de su destino.

Las circunstancias futuras y la resultante de la sumatoria de las acciones que lleven adelante los sectores implicados dará la pauta final de cómo se resolverá esta cuestión en esta etapa histórica del país.

Pero si por un endurecimiento de la accion del gobierno sigue profundizándose la destrucción del estado nacional, el saqueo de las riquezas naturales, vulnerándose nuestra soberanía y en particular aumentando el nivel de desempleo y pauperización social por más represión y mano dura que aplique el gobierno de Javier Milei inevitablemente probablemente se cumplirá esa máxima que nos legara el mayor líder político argentino del Siglo XX… “CUANDOS LOS PUEBLOS AGOTAN SU PACIENCIA SUELEN HACER TRONAR EL ESCARMIENTO”

Ariel Rolfo

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