CULTURA
La Fundación Eva Perón y la comunidad organizada en el escenario global
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Introducción: la justicia social como política exterior
La Fundación Eva Perón fue la concreción más acabada de la «comunidad organizada» en acción. No era una obra de caridad ni un ministerio, sino una articulación directa entre el Estado, la sociedad civil y la comunidad, sin la burocracia que separa a las instituciones de la gente.
Pero su acción no se limitó a las fronteras argentinas.
Los aportes internacionales de la Fundación fueron una extensión natural de su política de justicia social, llevada al plano geopolítico. No se trató de simples gestos de caridad, sino de una diplomacia humanitaria que proyectó la «Tercera Posición» argentina en el escenario mundial, construyendo puentes con países devastados por la guerra y desafiando la hegemonía de las potencias, incluyendo a Estados Unidos.
El origen de la Fundación
Una respuesta a una demanda popular no burocrática
El origen de la Fundación fue tan práctico como político. Cuando Perón asumió la presidencia en 1946, ya no podía atender en persona las crecientes demandas de los trabajadores y los pobres, quienes se congregaban en la Residencia Presidencial. Evita comenzó a atenderlos con su propio dinero desde un garaje que llamó «La Tienda de las Delicias». La Fundación se creó formalmente el 19 de junio de 1948 para darle un marco legal a esta respuesta directa.
Justicia social, no caridad
Para Evita, la ayuda social no era caridad, sino un acto de justicia. Mientras la Sociedad de Beneficencia (de la élite) la había rechazado por «joven», Evita construyó una institución que llegaba allí donde el Estado no llegaba. Su objetivo era «pensar en rico» para los pobres, construyendo lo que ella consideraba digno para todos.
Un método descentralizado
Su eficacia residió en su estructura: piramidal y verticalista para decidir rápido, pero descentralizada para llegar lejos. La clave fueron las «células mínimas»: equipos de 4 asistentes sociales que recorrían el país en camionetas identificando necesidades sin preguntar afiliación política, solo para resolver problemas concretos.
La obra en Argentina
Salud y asistencia sanitaria
· Hospitales y policlínicos: Construyó 21 hospitales y policlínicos en 11 provincias, con un total de 22.650 camas. De estas, 17.150 camas se ubicaban en el Gran Buenos Aires.
· Hogares de tránsito: Se construyeron 3 hogares con 1.150 camas, que ofrecían alojamiento temporal y atendían anualmente a 60.180 personas (dato al año de su habilitación).
Educación y protección a la niñez
· Escuelas: La Fundación fue responsable de la construcción de más de 1.000 escuelas en todo el país, principalmente en la Provincia de Buenos Aires.
· Hogares Escuela: 19 Hogares Escuela, que ofrecían 25.320 vacantes (entre construidos y en construcción en julio de 1952), distribuidos en 16 provincias.
· Atención a la infancia: Entre 1948 y 1950, 8.726 chicos fueron internados para su cuidado en estas instituciones.
Vivienda y desarrollo urbano
· Viviendas obreras: Se construyeron más de 25.000 viviendas, que incluyeron tanto casas individuales como complejos habitacionales.
· Proveedurías: Se abrieron 181 proveedurías para abastecer de artículos de primera necesidad a las familias a precios accesibles.
Ancianidad y asistencia social
· Hogares de ancianos: La Fundación construyó hogares para ancianos que albergaban a 2.350 personas.
· Reinserción laboral: Entre 1948 y 1950, 20.148 familias sin trabajo en la ciudad fueron reinsertadas en sus provincias de origen con trabajo y vivienda.
· Empleo femenino: La Fundación logró que 13.402 mujeres consiguieran empleo entre 1948 y 1950.
Magnitud de la operación
Al momento de su disolución en 1955, la Fundación contaba con 11.000 empleados y una flota de 7.000 vehículos. Su capital al momento del golpe de 1955 superaba los $3.280 millones de pesos de la época, el 70% proveniente de aportes de trabajadores y sindicatos.
La Fundación no se financió solo con donaciones privadas. Recibió aportes obligatorios de sindicatos (como un porcentaje de los convenios colectivos) y una parte del presupuesto nacional, lo que la convirtió en un brazo ejecutor de políticas de Estado con una capilaridad territorial única.
La dimensión internacional
Un alcance global
La ayuda de la Fundación no se limitó a América Latina, sino que llegó a países de Europa, Asia y Oriente Medio, en el contexto de la devastación de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. La lista de naciones beneficiadas incluye:
· Latinoamérica: Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Honduras, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
· Europa: Austria, Checoslovaquia, España, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Noruega, Países Bajos, Portugal, Turquía y el Reino Unido.
· Otros: Croacia, Egipto, El Salvador, Filipinas, Israel, Japón, El Líbano y Siria.
Volumen de ayuda internacional
· Asistencia global: La Fundación brindó ayuda a más de 30 países en todo el mundo, enviando víveres, medicinas y ropa.
· Volumen de ayuda: Se distribuyeron en el país 3.000.000 de libros, juguetes, máquinas de coser y prendas de ropa anualmente. Para las fiestas, se repartían 1.500.000 unidades de sidra y pan dulce cada año.
La Gira del Arcoíris: diplomacia humanitaria en acción
Un hito clave fue la gira europea de Eva Perón en 1947, conocida como la «Gira del Arcoíris». Este viaje combinó objetivos diplomáticos y humanitarios, en los que Evita actuó como una «embajadora de la paz».
España y la posguerra
La visita a España fue especialmente significativa. En un momento en que el régimen de Franco estaba aislado internacionalmente, Argentina fue uno de los pocos países que mantuvo relaciones fluidas, enviando envíos masivos de trigo, carne y medicamentos para combatir el hambre de la posguerra.
Italia y el Vaticano
En Italia, Eva se reunió con las máximas autoridades y en el Vaticano con el Papa Pío XII, ofreciendo ayuda alimentaria y cooperación. La audiencia papal fue un acto de enorme valor simbólico que ayudó a legitimar al gobierno peronista en el escenario internacional y a contrarrestar las acusaciones de Washington. Italia, devastada por la guerra y con una economía en recesión, recibió ayuda alimentaria y un préstamo de 350 millones de pesos.
Francia
Argentina firmó un tratado que incluía un préstamo de 600 millones de pesos a Francia. Eva Perón también donó fondos a la Federación Nacional de Deportados de la Resistencia y a las víctimas de la ciudad de Brest, mostrando su solidaridad con los afectados por la guerra.
En América Latina: solidaridad y proyección regional
La ayuda a los países hermanos fue una constante en la política de la Fundación, que enviaba personal médico y recursos en caso de catástrofes. La ayuda se extendió a países como Bolivia, Uruguay, Colombia, Chile, Ecuador, Honduras, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela.
Ecuador
La Fundación envió ayuda a Ecuador debido al Terremoto de Ambato. En un acto de servicio, las enfermeras Amanda Allen y Luisa Komel fallecieron al regresar de este viaje de ayuda humanitaria.
Venezuela, Colombia y Ecuador
El 9 de septiembre de 1950, Evita mandó ayuda humanitaria (alimentos, medicina y personal médico) a Venezuela, Colombia y Ecuador tras distintas catástrofes.
En Estados Unidos: una ayuda que desafió al imperio
El envío de ayuda a la capital de Estados Unidos fue un acto con un fuerte contenido simbólico y geopolítico, en plena Guerra Fría.
El hecho
En 1949, la Fundación Eva Perón envió ropa de invierno para 600 niños pobres de Washington D.C. La donación fue gestionada por el agregado obrero argentino, quien contactó a Evita directamente. La ayuda consistió en seis cajones con abrigos y zapatos, que llegaron días antes de la asunción del presidente Truman.
La reacción
La donación causó «desconcierto» en el Departamento de Estado y en la prensa estadounidense, que temía que la Unión Soviética la usara como propaganda para mostrar la pobreza en el corazón del capitalismo. Un miembro del consejo de la organización benéfica que recibió la ayuda renunció en señal de protesta.
El simbolismo
Evita escribió que la ayuda se hacía «con todo el respeto y todo el cariño por el gran pueblo de los Estados Unidos», pero el gesto era también una demostración de que Argentina podía tender la mano incluso a la potencia hegemónica, rompiendo con el rol tradicional de país receptor de ayuda.
Servía para que el imperio viera que hay otra forma de relacionarse.
Más que asistencia, proyección política y cultural
Una estrategia de poder global
La ayuda exterior fue el brazo visible de una estrategia más amplia, que incluía el envío de enfermeras de la Fundación a zonas de desastre y el despliegue de «agregados obreros».
Estos últimos, sindicalistas argentinos con rango diplomático, buscaban establecer lazos con los movimientos obreros de otros países y difundir el ideario justicialista, en una competencia directa con las centrales sindicales alineadas con Estados Unidos o la Unión Soviética.
La Fundación y la comunidad organizada global
La Fundación fue un puente poderoso entre la comunidad y el Estado en el plano internacional:
· Ejecutora de justicia social global: Mientras los sindicatos negociaban condiciones laborales, la Fundación protegía a los excluidos del sistema en cualquier parte del mundo, sin preguntar afiliación política.
· Rompía el clientelismo burocrático: Su eficacia operativa residía en su capacidad de acción directa, evitando la burocracia tradicional de los organismos internacionales.
· Creaba soberanía popular a escala global: Al atender las necesidades básicas, generaba una identidad política y una conciencia de pertenencia a una «comunidad organizada» que trascendía las fronteras nacionales.
La Fundación en el marco de la Tercera Posición
La geopolítica de la solidaridad
La Fundación Eva Perón fue un instrumento de la Tercera Posición en el escenario internacional. La Tercera Posición se definía por:
· Soberanía política: Argentina decidía su política exterior sin interferencias extranjeras.
· Independencia económica: La Fundación operaba sin depender de los centros financieros globales.
· Rechazo al imperialismo: Argentina no se subordinaba ni a Estados Unidos ni a la Unión Soviética.
· Continentalismo: La ayuda a América Latina era parte de una estrategia de integración regional.
La solidaridad como herramienta de insumisión soberana
La ayuda internacional de la Fundación no fue neutral. Fue un acto de insumisión soberana:
· Frente a Estados Unidos: La ayuda a los niños de Washington demostró que Argentina no era un satélite del imperio.
· Frente a la Unión Soviética: Argentina tendió puentes sin caer en el bloque soviético.
· Frente a Europa: Argentina mostró que podía ser un actor global, no un país periférico.
La vigencia de la Fundación en el siglo XXI
La Fundación Eva Perón fue la expresión más acabada de la «comunidad organizada» en acción. Su legado sigue siendo relevante para pensar las políticas sociales y la inserción internacional de los países del Sur Global:
· Soberanía sobre los recursos: La Fundación demostró que un país puede usar sus recursos para la justicia social sin pedir permiso a las potencias.
· Solidaridad global: La Fundación anticipó la idea de que los países del Sur deben ayudarse mutuamente, sin esperar la caridad del Norte.
· Descentralización y eficacia: El modelo de las «células mínimas» sigue siendo una referencia para las políticas sociales.
La Fundación como comunidad organizada global
La Fundación Eva Perón convirtió la «comunidad organizada» en un concepto que trascendió las fronteras argentinas. No fue solo una institución de asistencia social, sino una herramienta de política exterior que buscaba construir un orden mundial basado en la justicia social y la cooperación entre pueblos, en línea con la doctrina de la Tercera Posición.
En un mundo donde la caridad internacional suele ser un instrumento de dominación, la Fundación Eva Perón demostró que es posible una solidaridad soberana, que no pide permiso ni da explicaciones, y que se basa en la dignidad de los pueblos que se ayudan entre sí.
_La comunidad organizada no es solo un concepto nacional. Es un principio de acción global._
Y la Fundación Eva Perón fue su expresión más concreta: una institución que articulaba al Estado con la comunidad, que llegaba donde el Estado no llegaba, y que demostraba que la justicia social no tiene fronteras.
(*) Fernando Silvestre
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