ECONOMÍA
El monotributo crece como una herramienta de supervivencia, no de independencia
En el actual escenario económico, donde la generación de empleo formal en el sector privado sigue en caída, las estadísticas oficiales revelan un fenómeno contundente: el monotributo en Argentina ha alcanzado un récord histórico con casi 5 millones de inscriptos. Sin embargo, lejos de ser un indicador de pujanza emprendedora o de una «independencia» laboral elegida, el crecimiento de este régimen refleja una estrategia de supervivencia frente a la licuación de los ingresos. Para la gran mayoría, el monotributo no es una opción de carrera, sino la única vía para formalizar «changas», servicios eventuales o la búsqueda desesperada de un ingreso extra que permita llegar a fin de mes.
El mito del emprendedor en la economía de plataformas
El sector donde más se evidencia esta realidad es en la economía de plataformas. Los repartidores de apps, el eslabón más visible del trabajo bajo demanda, enfrentan hoy una encerrona crítica. Debido al contexto de «alta competencia» de trabajadores —personas que han perdido su empleo formal y se volcaron masivamente a las entregas—, la oferta de mano de obra ha saturado el mercado. Esto ha diluido la cantidad de pedidos disponibles por persona, obligando a los repartidores a trabajar jornadas cada vez más extensas para intentar mantener un nivel de vida básico.
Según informes recientes del sector, los repartidores necesitan hoy realizar casi un 8% más de pedidos que el año pasado solo para cubrir sus gastos esenciales de mantenimiento (gasoil, repuestos de motos o bicicletas, y seguro). Esta presión los empuja a una precarización constante: más horas en la calle por menos dinero neto, mientras el costo de vida en el AMBA y las principales ciudades del país no da tregua.
Un sistema que cruje ante el desbalance
El incremento en las inscripciones al monotributo también esconde otro fenómeno: el de los trabajadores en relación de dependencia que, ante la insuficiencia de sus salarios, se inscriben para facturar servicios adicionales por fuera de su horario habitual. Lo que el Gobierno presenta como «crecimiento del empleo independiente» es, para los especialistas, una fragmentación de la fuerza laboral.
Mientras se debate la regulación del monotributo y los derechos de los trabajadores de apps, la realidad en las calles muestra que el sistema está funcionando como un amortiguador social de baja calidad. Sin los beneficios de la estabilidad, el aguinaldo o la cobertura plena de salud —en un contexto donde ya vimos el ajuste en salud con el desmantelamiento de programas como el Remediar—, el monotributista queda expuesto a la intemperie económica.
En 2026, ser «tu propio jefe» en Argentina parece ser más una condena a la autoexplotación que una puerta a la libertad financiera.
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Lili
26 de abril de 2026 at 23:57
Esto venía pasando hacé rato del monotributo en el año 2010 , en estos dos años fue creciendo paso acelerado x la falta de trabajo y el sistema nos lleva a esto .
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