OPINIÓN
YPF: la soberanía energética no es un botín de campaña
El reciente fallo judicial favorable a YPF debería ser recibido como un triunfo de la Nación, pero la arrogancia de la clase política argentina vuelve a nublar el horizonte. Mientras los dirigentes de turno intentan capitalizar la noticia como una «ganancia partidaria» o una pieza de su relato electoral de cara al 2027, la realidad es mucho más profunda: YPF es, y debe ser, una política de Estado que trascienda las ambiciones personales de quienes habitan la Casa Rosada o pretenden habitarla.
La técnica frente a la política
Es imperativo expresar gratitud hacia el cuerpo de técnicos y abogados que lucharon judicialmente durante los últimos años. Ellos sostuvieron nuestro derecho sobre Yacimientos Petrolíferos Fiscales sin importar quién ocupara el Ejecutivo. Gracias a esa persistencia, YPF ha tomado una relevancia estratégica inédita desde la aparición de Vaca Muerta. Hoy, el yacimiento nos pone en el umbral de la soberanía petrolera, aunque todavía convivamos con la contradicción de seguir importando combustibles debido a que las refinerías no trabajan a su máxima capacidad.
En un mundo convulsionado, con la guerra en Medio Oriente disparando el precio del petróleo, nuestros recursos dejan de ser simples commodities o unidades de negocio. Son recursos estratégicos de supervivencia. En un planeta en guerra, tener energía propia no es un lujo, es una condición necesaria para la existencia misma de la patria.
El fin de la dependencia del agro
Históricamente, la economía argentina ha sido rehén de las cosechas y el clima. La consolidación de YPF y Vaca Muerta nos brinda, por primera vez en décadas, la posibilidad de solucionar la falta estructural de divisas. Vamos camino a tener dos fuentes fiables de ingresos: el campo y la energía. Esto no solo nos dará estabilidad cambiaria, sino que nos permitirá proyectar un desarrollo industrial real, lejos de las urgencias de la «motosierra» o el «parche» de turno.
Si logramos mantener una conducta de Estado, priorizando la soberanía por sobre el marketing político, en diez años esta será una realidad consolidada. El fallo judicial es solo un respiro; el verdadero desafío es proteger a YPF de quienes solo piensan en las urnas y no en las próximas generaciones.
La energía es soberanía, y la soberanía no se negocia.
Enlaces internos:
-
Este desarrollo energético es el contrapunto necesario ante la crisis de los subsidios energéticos actuales.
Enlaces externos:
DÓLAR HOY
-
Business4 semanas ago
Dolares Banco Nación: «Usá tu colchón para descansar»
-
INTERÉS3 semanas ago
Colapso en Unión Personal: pacientes quedan sin tratamiento
-
OPINIÓN3 semanas ago
Cuartango advierte sobre los errores estratégicos del peronismo
-
CULTURA3 semanas ago
Israel bombardea la Universidad Libanesa: dos académicos muertos y el fantasma del borrado cultural
