OPINIÓN
Julio Zamora recibió en Tigre a Julia Rosemberg y Oscar Cuartango para conmemorar el Día del Trabajador
En la víspera del 1° de mayo, el Museo de Arte Tigre (MAT) se transformó en el escenario de una profunda reflexión sobre el pasado, presente y futuro del empleo en nuestro país. El intendente Julio Zamora encabezó el segundo encuentro del ciclo “Pensar la Argentina”, una iniciativa del Gobierno local que busca fortalecer la identidad nacional a través del diálogo. En esta ocasión, la jornada contó con la participación de la historiadora Julia Rosemberg y el exministro de Trabajo bonaerense, Oscar “Cacho” Cuartango.
Dos visiones en pugna sobre el mundo laboral
Durante el encuentro, Zamora subrayó la importancia de entender las raíces de los derechos laborales en un momento donde las conquistas históricas vuelven al centro de la escena política. El intendente señaló que en Argentina persisten dos miradas contrapuestas: una vinculada al peronismo, que otorga un estatus especial y dignidad al trabajador, y otra, propia de principios del siglo pasado, que concibe al trabajo meramente como un elemento de explotación.
Por su parte, Julia Rosemberg destacó la urgencia de estos espacios en un presente «difícil de comprender y de proyectar». Para la historiadora, el Día del Trabajador cobra hoy un valor renovado frente a un contexto marcado por la explotación, las dificultades para llegar a fin de mes y el endeudamiento de las familias.
El trabajo como eje de la identidad nacional
En este marco, Oscar Cuartango aportó su vasta trayectoria en la gestión pública para trazar una comparativa histórica. El exministro recordó cómo, durante el primer centenario de la Patria, los trabajadores fueron excluidos de los festejos por el estado de sitio, mientras que en el segundo centenario pudieron celebrar como protagonistas.
Luego, el exministro de Trabajo bonaerense dio su visión sobre el pasado cercano del Peronismo, el presente y el futuro político en nuestro país.
Sobre esto, esgrimió que «Perón nos dejó otra enseñanza: cuando se pierde una elección, no hay que echarle la culpa al adversario, porque para eso está el adversario. Debemos preguntarnos qué hicimos mal, qué no hicimos, o qué dejamos de hacer para que nos ganara».
Y agregó: «Tras la muerte de Néstor nos fuimos alejando, progresiva y paulatinamente, del legado de Perón: abandonamos los superávits gemelos, descuidamos el desarrollo, el crecimiento, la producción y el empleo, y pusimos el énfasis en los derechos de tercera generación. Sumamente respetables, por cierto, pero que para sustentarlos es imprescindible producir riqueza. Nos alejamos de Perón y nos acercamos al populismo».
«Hoy atravesamos una severa crisis de intolerancia política: la sociedad está fracturada entre oficialistas y opositores, sin puntos intermedios. Todo es blanco o negro. Los grises —que es donde habitualmente aparece la mejor salida posible— han desaparecido del debate público», señaló el historico dirigente Peronista.
Para finalizar: «El cambio cultural que Argentina necesita —pasar del debate ideológico al problema concreto, de lo ideal a lo posible— probablemente no vendrá de los partidos políticos ni de las universidades. Vendrá de una generación que haya sufrido suficientemente las consecuencias del dogmatismo de todos los signos, y que decida hacer las cosas de otra manera sin pedir permiso a las estructuras existentes. Lo ideal suele ser enemigo de lo posible. Y lo posible, hoy, es esto: identificar cinco o seis personas con credibilidad transversal y sin agenda de poder visible, que convoquen una primera comisión sobre un tema concreto. Demostrar que funciona. Construir desde ahí».
«Afortunadamente, contamos con riquezas inmensas y tierras fértiles, y no padecemos el flagelo de la sobrepoblación sino el de una mala distribución demográfica. Aún perdura lo que Ortega y Gasset señaló desde el palacio municipal de La Plata: Argentina es un gran país donde aún está todo por hacer. ¡Argentinos, a las cosas!. Hay que volver a Perón, adecuando su doctrina a los tiempos actuales: recuperar la atención a la infraestructura productiva, al superávit fiscal y de la balanza comercial exterior, a la estabilidad, al crecimiento y al trabajo», concluyó el conductor del Grupo Descartes.
Cabe destacar que este ciclo de charlas se consolida como una herramienta del municipio para debatir la ciudadanía en tiempos de crisis. Mientras el país atraviesa tensiones por la reforma laboral y la pérdida del poder adquisitivo, Tigre apuesta a la formación de pensamiento crítico como base para construir una alternativa nacional que recupere la centralidad de quienes producen y trabajan.
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