INTERNACIONALES
La flotilla humanitaria Global Sumud fue interrumpida ilegalmente por el ejército de Israel
Anoche las fuerzas de ocupación israelí interceptaron a las embarcaciones de la Flotilla Global Sumud, integrada por voluntarios de 47 países. El objetivo de esta misión era abrir un corredor humanitario para llevar alimentos, medicamentos y agua potable para la población gazatí que desde el 2007 sufre un asedio ilegal por parte del Estado de Israel.
Esta grave situación de hambruna ya fue reconocida y denunciada por la comunidad internacional. Sin ir más lejos, la Corte Penal Internacional ya ha ordenado el arresto de Benjamín Netanyahu por crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Durante horas se atacaron a la Flotilla Global Sumud con cañones de agua, los rociaron con agua sucia y bloquearon sistemáticamente las comunicaciones, en nuevos actos de agresión contra civiles desarmados. Nuevamente el Estado de Israel violó el derecho internacional y los derechos humanos fundamentales.
Cientos de participantes fueron secuestrados y según lo que informaron, llevados a bordo del buque de guerra MSC Johannesburgo hacia Ashdod dónde serían procesados. Los abogados de Adalah, que representan a los participantes de la flotilla, están esperando tener acceso al puerto para poder ver a los participantes y brindar más información a familiares, amigos y el mundo entero que vuelve a ser testigo de los atropellos que con total impunidad sigue perpetuando el Ente Sionista.
Los argentinos secuestrados
Uno de los argentinos secuestrados ilegalmente, es Carlos “Cascote” Bertola, militante de la organización Corriente NuestraPatria- ALBA Movimientos y el Frente Popular Patria y Futuro, hijo de desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar que azotó a la Argentina. Navegaba en el Estrella y Manuel, una de las tantas embarcaciones que fueron declaradas como interceptadas tras permanecer muchas horas sin comunicación.
Su vida e integridad física, así como también la de la argentina María Celeste Fierro -de la embarcación Adara- y del argentino Jorge Ezequiel Peressini -de la embarcación Sirius- son responsabilidad directa del Estado de Israel.
Por su parte, el Estado argentino tiene la obligación de interceder para resguardar a cada argentino secuestrado. Exigimos una intervención inmediata para tener información clara y concreta de la situación de nuestro compañero “Cascote” Bertola y de cada integrante secuestrado ilegalmente. Es obligación de los gobiernos, los líderes mundiales y las instituciones internacionales accionar por la seguridad y liberación inmediata de todos los civiles.
Pero esto no termina acá, sigue firme el compromiso con la humanidad: romper el asedio ilegal de Israel y poner fin al genocidio en curso contra el pueblo palestino. Son cientos de miles las vidas que se pierden día tras día. Algunas trascienden en números oficiales, pero no dimensionan todas aquellas que se encuentran enterradas bajos los escombros o destrozadas por los bombardeos constantes.
Una atrocidad que tiene que terminar ya. Cada acto de represión contra la flotilla, cada escalada de violencia en Gaza y cada intento de reprimir las acciones de solidaridad no hacen más que reforzar esta determinación. Alto al genocidio en Palestina.
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