OPINIÓN
La madrugada del 20 de noviembre de 1845 por Eduardo Rosa
La madrugada del 20 de noviembre de 1845 por Eduardo Rosa
¿QUE ESPERÁBAMOS LOS ARGENTINOS ESA MADRUGADA DEL 20 DE NOVIEMBRE DE 1845 EN LA VUELTA DE OBLIGADO ANTE UNA FORMIDABLE FORMACIÓN BUQUES DE GUERRA Y BARCOS MERCANTES?
¿Impedir que pasen? Imposible, nuestra débil fuerza era palpable: Teníamos 60 cañones de calibres pequeños (otros no serían fácilmente transportables por los barrosos caminos) y ellos tenían 418. Y ademas los recién estrenados cohetes Congrave.
Pero no estábamos para GANAR, solo para demostrar – como lo dijese San Martín – que LOS ARGENTINOS NO ERAMOS EMPANADAS QUE SE COMEN CON SOLO ABRIR LA BOCA.
¿Que buscaba esta formidable flota de guerra seguida por una caravana de noventa barcos mercantes cargados de ponchos y espuelas y bombillas y sillas de montar (todo de acuerdo a el “perfil consumidor” cuidadosamente estudiado y – seguramente también – “jabones de olor” como los que lamentaba no encontrar debido a la “tiranía” Mariquita Sánchez (viuda de Thompson y ahora de Mandeville, porque no habría varones decentes en esta hirsuta tierra). Buscaba vender sus mercaderías hechas a máquina y hacerlo con precios bajos sin molestos impuestos aduaneros y con eso MATAR por inanición a la naciente industria nacional que no debía dejarse que creciera.
Y había que hacerlo con armas, eliminando todo astíbo de reacción de aquellos incultos que no comulgaban con la moderna ciencia de la economía dictada por el gurú Adam Smith o no habían leído con fervor religioso su “La riqueza de las naciones”.
A eso lo llamaban “LIBRE MERCADO”; que es el credo de los “Libertarios”; (Milei, Espert y Cía (SA.); y “ay” también fue el de un descendiente de unos de los bravos que defendieron esa patriada; me refiero a Álvaro de Alsogaray.
Pero no solo venían a vender o comprar materia prima para procesarla y quedarse con la plusvalía. A eso lo llamaban “Libertad de Mercado”. Y el sometimiento debía ser cuidadoso con los gobiernos nativos, (ya habían tenido problemas en China cuando en 1839 la Emperatriz china – que seguramente no habría leído a Adam Smith – tuvo la tonta idea de prohibir el comercio de opio regenteado especialmente por ingleses, que lo importaban desde sus dominios en la India. Venían a SOMETER y a cortar el camino de un seguro crecimiento. (Buscaban anular la competencia futura pateando la escalera por donde ellos habían subido)
El objetivo estratégico-político de Gran Bretaña era claro: terminar con el proceso de insubordinación fundante iniciado por Juan Manuel de Rosas en diciembre de 1835 con su LEY DE ADUANAS y enseñar a los latinos a resignarse a ser proveedores de materia prima que al volver que regresaría con convertido en telas botas muebles espuelas o arados y a convertir a la Argentina en una semi-colonia británica.
Francia recibiría como premio por su participación en el conflicto el dominio informal –bajo la forma de protectorado– de la República de la Mesopotamia que, conformada por las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, se convertiría en un nuevo estado tapón entre la Confederación Argentina y el imperio de Brasil. (nota: Inglaterra tampoco quería que el Brasil, su perla Ibérica creciese mucho).
Conviene recordar, para apreciar y valorar bien los hechos, que en 1830 Francia invadió Argelia para liberarla de la “tiranía” del sultán de Marruecos y que se retiró recién el 5 de julio de 1962, luego de una dolorosísima y sangrienta guerra que bañó de sangre las calles de Argel.
La guerra “del Paraná” que se estaba comenzando en Obligado; de la cual la Confederación Argentina resultó victoriosa, fue calificada correctamente por el general San Martín como “segunda guerra de independencia.»
Carta de San Martín a Rosas del 11 de enero de 1846
… «nuevamente, ofrecerle mis servicios (como lo hice a usted en el primer bloqueo por la Francia), servicios que, aunque conozco serían inútiles, sin embargo demostrarían que en la injustísima agresión y abuso de la fuerza de la Inglaterra y Francia contra nuestro país …. esta contienda, que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España.
Convencido de esta verdad, crea usted, mi buen amigo, que jamás me ha sido tan sensible, no tanto por mi avanzada edad como por el estado precario de mi salud, que me priva en estas circunstancias ofrecer a la patria mis servicios, no por lo que ellos puedan valer, sino para demostrar a nuestros compatriotas que aquélla tenía aún un viejo servidor cuando se trata de resistir la agresión más injusta y la más inicua de que haya habido.
¿COMO TERMINÓ LA GUERRA DEL PARANÁ?
La expedición comercial remontó el Paraná siendo hostigada permanentemente desde tierra.
Su aventura comercial fue un fracaso ya que en muy pocos puertos alcanzaron a vender algo. Y el 4 de junio de 1846 – regresando aguas abajo – fueron vapuleados por Lucio Mansilla desde una posición inmejorable en la angostura del quebracho (cerca de Rosario), con un solo muerto y dos heridos. Los invasores tuvieron 6 buques hundidos y 60 muertos.
Luego de esa derrota la diplomacia británica convino con el canciller Argentino Arana la evacuación de la isla Martín García; la devolución de los buques Argentinos capturados; el reconocimiento de nuestra soberanía en el Paraná y en el Uruguay (compartida con el estado Oriental) y un saludo de veintiún cañonazos sin respuesta homenajeando el pabellón Argentino.
No fue mucho, pero está el dicho: A enemigo que huye, puente de plata. E Inglaterra y Francia juntas son un enemigo poderoso.
Muchos datos de este escrito fueron transcriptos del formidable libro de Marcelo Gullo recientemente editado: «La historia oculta: La lucha del pueblo Argentino por su independencia del imperio inglés”.
Eduardo Rosa – Noviembre de 2022
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