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OPINIÓN

La ingeniería electoral debe basarse en acuerdos estratégicos por Jorge Rachid

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Las últimas décadas han permitido al neoliberalismo, degradar los procesos democráticos en base a la superficialidad de la política, como una cuestión sólo electoral y personificada en determinadas figuras, apuntaladas desde usinas del poder real, sin otro sustento que la promoción, las promesas, los mecanismos de armado del mensaje y la comunicación, la manipulación de la opinión publicada, la tergiversación, ocultamiento y mentiras como método planificado.
Esa es la expresión de la antipolítica, concebida ésta en los términos de cuestionamiento y destrucción de las complejidades doctrinarias, filosóficas e ideológicas de las miradas de los pueblos, diluyendo sus identidades, borrando sus memorias y produciendo la frivolización de esos contenidos en el seno del pueblo, que son desplazados del eje del pensamiento crítico, llevando incluso a la militancia al contestarismo cotidiano superficial, repitiendo la agenda comunicacional que producen en forma diaria las usinas del poder.
Las complejidades de la política nunca son tácticas ni coyunturales, esas son las demandas cotidianas y presiones originadas en un sistema de intereses, que no contempla a los de las mayorías populares, cuyo nivel de presión sólo puede sustentarse en la movilización del pueblo cuando lo hace, pero que siguen siendo frágiles ante el poder, si no se sustentan en una organización permanente de la comunidad en la defensa de sus propios intereses. Eso se llama Comunidad Organizada y organizaciones libres del Pueblo, que el poder real ubica en forma permanente como el enemigo principal de sus objetivos de acumulación capitalista, de manera peyorativa llamando al mismo “populismo”.
Comienza entonces la discusión sobre el rol del Estado, que la antipolítica desplegada por el poder colonizado, intenta poner a su servicio, evitando las regulaciones de cualquier tipo, con un eje centrado cuando ejerce el gobierno, en el control social del conflicto y el disciplinamiento del pueblo que establece desde la relación gubernamental, similar a la dinámica opresor-oprimido, con mecanismos más sutiles revestidos de supuestas garantías constitucionales, en estructuras legales instituidas por esos mismos factores de poder. El poder popular constituido por el voto del pueblo en términos democráticos es denostado, aún en los marcos formales republicanos, siendo entonces demonizado como “totalitario” o “autoritario” aunque atraviese múltiples elecciones populares, llevando al poder real, Círculo Rojo por ejemplo, a desplegar acciones destituyentes o golpistas.
En ese marco la dilución y debilitamiento de los sentimientos patrióticos, el recorte de los términos de Patria y Pueblo como expresión antigua o nostálgica, van provocando una diáspora social en el afianzamiento del individualismo como proyecto no comunitario, donde sólo prevalecen los más fuertes y sucumben aquellos sectores mayoritarios, condenados a la exclusión y a la pobreza-indigencia. No hay Patria sin pueblo, ni soberanía nacional sin políticas estratégicas, que marquen el modelo hacia el cual se conduce el gobierno y se van tomando las decisiones tácticas, pero con objetivos a largo plazo, que expresen esos contenidos que en un mundo conflictivo de guerra mundial, adquieren relevancia geopolítica, en especial regional y latinoamericana, permitiendo diseñar una política común defensiva, ante el avance imperial que lo sustenta en el uso de la fuerza, en una región que ha hecho de la paz un culto permanente, sólo alterado por la acción depredadora de fuerzas externas a la región.
Sin memoria y con identidad diluida, sin compartir el sentimiento patriótico que atraviesa a todas las capas sociales y las pertenencias políticas, el coloniaje cultural se traslada al sometimiento institucional, colocando al país en condiciones de ser amordazado en su capacidad de decisión política estratégica por temas que suman desde la deuda externa a los intentos privatizadores de todos los aspectos de la vida nacional, entregando herramientas claves de soberanía política y económica, desde el río Paraná a la Patagonia, desde el Mar territorial a la Antártida y Malvinas, eliminando derechos y reprimiendo la protesta social emergente a la situación provocada de ajuste y exclusión.
Es entonces cuando se instala en el seno del pueblo el desconcierto sobre el rumbo que podrá tomar cualquier gestión futura en el marco democrático, dado que la ingeniería electoral, marquetinera y direccionada a los oídos sensibles de la preocupación del día al día, legítima por cierto, pero aprovechada por la respuesta fácil de la mentira a futuro, que una vez consolidada la captura del gobierno nacional se diluyen. Esa fue la realidad de un gobierno neoliberal macrista, que ofreció el “oro y el moro”, produciendo la mayor depredación del país en sus recursos naturales, cercenando su soberanía con un endeudamiento único en la historia nacional y excluyendo sin pudor a las mayorías populares.
Por eso cuando se reúne una Mesa Política del PJ a discutir las propuestas electorales, independientemente del proyecto nacional que sustente el Modelo argentino de construcción social productiva y política, con objetivos expresados al conjunto de la comunidad, desde una Nueva Constitución a la recuperación estatal de todas las empresas de servicios públicos, que son Derechos Humanos esenciales a la calidad de vida del pueblo, pasando por la liberación del Paraná a las reformas financieras y fiscales, con libertad inmediata a los prisioneros políticos del régimen macrista, con la consecuente expulsión de la Corte y la reforma del sistema de servicio de Justicia hacia un marco democrático y republicano al servicio del pueblo y no de las minorías dominantes del poder, se vuelve un ejercicio retórico sobre personas que disminuye la política.
Marcando esos caminos y difundiendo los objetivos, de emancipación nacional basados en la filosofía y la teología de la liberación que parecen haberse diluido en el tiempo y sin pudor ni vestimentas ajenas al sentir nacional, sin necesidad de aparecer “políticamente correctos” como demanda la prensa hegemónica y el poder real, el peronismo filosófico, eje vertebral del movimiento nacional y popular en la Argentina que trasciende partidos, sindicatos, movimientos sociales, religiosos y políticos porque se dispone a asumir las demandas de la hora, con la valentía necesaria de enfrentar los cambios estructurales que necesita el país, para salir de las garras de la dependencia y la claudicación nacional, que ha sido eje dominante neoliberal en las últimas décadas, aún con la recuperación de identidad y compromiso de los 12 años felices de Néstor y Cristina no pudimos consolidar una estructura institucional y patriótica que nos preserve de la voracidad imperial.
Patria si colonia no sigue siendo un norte a construir, más aún en la hora actual.
JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org
CABA, 16 de febrero de 2023

BIBLIOTECA
Atilio Boron: América Latina en la Geopolítica del Imperialismo Ed. Todos tus libros
Juan Carlos Scannnone: Sociedad civil y Estado: reflexiones ético-políticas de América Latina
Jorge Bolívar: Que es el peronismo Ed. Octubres

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OPINIÓN

«El RIGI y la expoliación de Argentina», por Bruno Capra y Alejandro Romero.

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Los DDHH y el Pueblo de la Nación Argentina.
El RIGI y la expoliación de Argentina

Art. I, Inc. 2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos:
“Para el logro de sus fines, los pueblos pueden disponer libremente sus riquezas y recursos naturales sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio de beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia”.

Del Preámbulo de la Convención Americana sobre Derechos Humanos:
“Reiterando que con arreglo a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, solo puede realizarse el ideal del ser humano libre, exento del temor y la miseria, si se crean las condiciones que permitan a cada persona gozar de derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos”.

La explotación financiera de los Recursos Naturales (RRNN), casi todos los cuáles son “normalizados como objetos de comercio” (commodities) que hoy se negocian como “derivados”, genera un problema mundial por el crecimiento de “numerales,” que se convierten en riqueza real de sus propietarios al momento de gastar ese dinero, que no tiene contrapartida alguna en la producción de bienes.

Este mercado financiero se expande en forma continua desde 1980 en el mundo entero. Al principio, lentamente; pero muy rápido desde la creación de los “derivados” que tuvieron su primera crisis en USA en el 2008 (Leehman Brothers).
A nivel local, en simultáneo con esos fenómenos financieros mundiales sucede lo mismo, con la apropiación abusiva, privada y progresiva de los RRNN argentinos. Que son del Pueblo. Esto sucede en consonancia con la apropiación del ahorro interno por parte de la gran Oligarquía Financiera Transnacional. Fenómeno cuya institucionalización fue inaugurada por las leyes del “proceso” (Gobierno Cívico-Militar Genocida) y por el avance de los medios tecnológicos fuera de control, algo no percibido por los argentinos, complementando las nuevas leyes de Inversiones Extranjeras y de Entidades financieras.
Hablamos del complejo conformado por la Computación con más las Comunicaciones, con la venta de ENTEL como momento liminar, y luego, las novedades posteriores de los satélites de Comunicaciones, la paralización de la Red de fibra óptica de Argentina, etc. Todo esto, realizado con la ayuda a los grandes empresarios privados, de los aparatos de Estado de las grandes potencias (EEUU y G.B.). Este es el mecanismo esencial, en la versión Argentina, que le ha permitido a un pequeñísimo sector de la población planetaria (hoy un 1%) avanzar en una concentración desmesurada del control, cuando no directamente de la propiedad (Black Rock, Vanguard, Pimco, etc), de la riqueza planetaria con el significativo e indeseado aporte de la población de Argentina.
Ese proceso de apropiación ha significado para los pueblos y las naciones del mundo un ejercicio sistemático de desposesión y ha resultado, para sus mayorías, en un sostenido proceso de empobrecimiento, por no canalizar adecuadamente y en favor propio, la explotación de las riquezas disponibles.
Desde comienzos de la década del 70 del siglo XX, la destrucción deliberada y sistemática del salario real (la participación en la riqueza desde el trabajo de las personas) y del empleo formal, acompañó ese proceso de concentración oligárquica y se constituyó en el instrumento más poderoso de fragmentación, desmovilización y sometimiento de las clases trabajadoras, que componen/ían las grandes mayorías de los pueblos del mundo. Esto tuvo sus excepciones, como fueron en Argentina los tres gobiernos de signo K, pero, a la larga, fue más intenso en aquellos países que ofrecían menor “densidad nacional”, al decir de Aldo Ferrer. Los países de menor “densidad” se dejaron invadir por esas sugerencias reiteradas y contumaces de privatización, concentración de la riqueza y liberalización o desregulación. Los “mayores” recordarán al periodista Bernardo Neustadt, que machacaba permanentemente por TV las ventajas de las privatizaciones, del achicamiento y remate del Estado. Del mismo modo, recordarán también sus consecuencias más escandalosas, evidenciadas en la crisis “del 2001”. El efecto de estas políticas, inspiradas en el Consenso de Washington, no fue el mismo en todas partes, sin embargo. Brasil, sometido a las mismas presiones, reaccionó con mejores autodefensas. Hizo como un Packmann: se comió las presiones mientras engordaba su industria. Los argentinos, en cambio, la destruíamos. La diferencia de “densidad”, resultó evidente. Muchos queremos recuperar para Argentina esa “densidad nacional” perdida, de allí que escribamos estas líneas.
Porque como es evidente para cualquiera que se mantenga medianamente informado, hoy se asiste en Argentina a una profundización intensa de ese proceso cipayo de entrega nacional, concretado en la aprobación de la Ley “Bases” y de su capítulo más importante en cuanto a desposesión transnacional: el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, RIGI.
La aplicación del RIGI no es un mero asunto económico. Tiene consecuencias e implicaciones directas para los derechos de las personas y del pueblo argentino en general. Todas las declaraciones y pactos de DDHH suscritos por Argentina y que integran la Constitución Nacional desde 1994, (Vigentes como Ley 23054 desde el 22/11/1969-Hoy: ¡55 años!) dictaminan que los RRNN sitos en el territorio nacional son propiedad del Pueblo todo.
Por lo tanto, según los mismos pactos y acuerdos, el Estado Nacional tiene la obligación de poner todos los recursos con que cuenta para garantizar el libre acceso y disfrute de esos RRNN por parte de su legítimo propietario, el Pueblo de la Nación, de manera de garantizar que cada uno de sus miembros pueda vivir “libre del temor y la miseria”, tal como enuncia el preámbulo de la Declaración Americana de los DDHH que incluye a los DESC+A (Derechos Económicos, Sociales y Culturales + Ambientales)
Dado que el RIGI permitiría la exportación total del producto de la explotación de los RRNN del caso, sin obligación de atender el mercado interno, ni la reserva para procesar en Argentina siquiera una parte de esas materias primas, su aplicación es el equivalente a una flagrante violación de los mandatos constitucionales, porque el RIGI:
No genera obligación alguna de realización interna de las ganancias en dólares, las que podrían repatriarse en su totalidad;
No obliga a dejar, por ej, el cobre en Argentina para hacer todos los artículos que lo usan y exportar estos para beneficio de la ocupación de la población Argentina; y esto, con todas las demás materias primas extraídas;
Permite la importación sin restricción de los Bienes de Capital necesarios; siendo que estos bienes son el “motor” del desarrollo industrial, y fabricarlos localmente es la única forma de obtener la soberanía total del recurso para la Nación (de otra forma, la propiedad se convierte en un mero hecho formal, y el territorio en el mero soporte físico de la actividad foránea, mientras ese extranjero extractor queda como el real soberano de ese territorio y del elemento extraído);
Somete cualquier conflicto al juicio de tribunales internacionales, o peor, a arbitrajes de organizaciones privadas, conformando esto, la totalidad de la pérdida de soberanía.
De este modo, el RIGI concreta en Argentina la desposesión total de los RRNN propiedad del pueblo argentino. Esa desposesión, por parte de las empresas transnacionales dominantes, principalmente anglosajonas, constituiría una violación total y sistemática de los deberes del Estado Nacional en cuanto a defensa y garantía del disfrute de los RRNN argentinos (no sólo Vaca Muerta: reservas hidrocarburíferas continentales y marítimas, minería, pesquerías, pampa húmeda, litio, oro, cobre, agua, ríos, energía en todas sus formas, viento, etc.) por parte del pueblo, privándolo de los recursos fundamentales para su desarrollo económico y garantizando de ese modo, la permanencia y ampliación en el tiempo de condiciones de pobreza y miseria, hoy, con el RIGI, planificadas e incrementadas.

Garantizar la satisfacción de las necesidades del pueblo argentino es, en la visión de quienes esto escriben, el deber principalísimo del Estado. A ese fin deben orientarse también las políticas económicas y el marco jurídico. Por eso mismo, el centro de la política no puede ser el déficit fiscal, que no es más que una convención, sino que debe ser el ser humano, con sus necesidades y reconocidos derechos.
Desde este punto de vista, queda claro que, en efecto, dónde hay una necesidad nace un derecho. Y si satisfacer necesidades, garantizando derechos, implica costos, la apropiación y el aprovechamiento industrial soberanos, en manos argentinas, de los RRNN sitos en el territorio patrio son el principal medio para cubrir esos costos y garantizar la satisfacción de esas necesidades. Los costos del desarrollo y de la satisfacción de necesidades se cubren con el incremento de trabajo que permanentemente se crea con nuevas iniciativas productivas soberanas, autocentradas. Ese es el modo que los países crecen y distribuyen la riqueza: con industria propia y con impuestos progresivos. El que más gana, más paga. La visión limitadora que sostiene que “donde nace un derecho, nace un costo”, y que, por lo tanto, deberían quedar “lamentablemente”, necesidades insatisfechas, es una visión cruel y elitista, contraria al progreso de la Nación en su conjunto, con ciudadanos activos y organizados con el fin de tener un mejor disfrute de la vida. Esa visión elitista y excluyente es aquello a lo que alude la sabiduría popular al expresar que “hay gente que tiene la vaca atada”. Si la vaca la tengo “atada”, además, entonces “ni siquiera tengo que pagar impuestos por ella”: es mía en forma absoluta.

La puesta en práctica del RIGI, que destruye desde la base la posibilidad de que el pueblo argentino se apropie de modo soberano de sus propios recursos y los use para satisfacer sus propias necesidades y garantizar sus propios derechos apunta, pues, a gestar un proceso de exterminio de la población nacional para concentrar la riqueza “en 4 vivos”.
Algo contrario a todo razonamiento Político Nacional Argentino y de la Humanidad toda. Algo íntima y decididamente anti-humanista.
Contrario también a todas las religiones y a todos los pueblos.
Por eso es imperioso sostener que: Argentina no la vendemos, la defendemos. Argentina la queremos soberana.
Estamos decididos a no ser llevados de la nariz por un desactualizado y casual Presidente, no capacitado para serlo, y por “los 4 vivos” que lo han cooptado para sus fines.

Proponemos que el camino es: la ruptura con el status quo:
● NO acatamiento a la inconstitucional Ley de Inversiones Extranjeras, que es imperioso derogar.
● Reforma total del paquete de leyes de M. de Hoz, con especial y urgente tratamiento de la Ley de Entidades Financieras y vinculadas.
● Controlar las Fronteras, renacionalizar los puertos o recuperar su control por parte del Estado y revertir las fugas de exportaciones, que son muchas más que la registradas (por eso la Hidrovía: para facilitar la fuga). Una estimación rápida, da exportaciones por unos 250.000.- Mu$s/año.
● Aprovechar los astilleros, en particular Río Santiago, para reconstruir una marina mercante y una fuerza de control naval, de manera de atender y controlar nuestro litoral marítimo y el Rio Paraná
Avanzar lo más rápidamente posible en el dragado y balizamiento del Canal Magdalena.
Financiar todo ello con moneda local, para lo cual no hay límites reales si el auto-centramiento económico y social es la meta.

Esta lista, parcial e incompleta, se puede y se debe expandir todo lo necesario para el logro de la felicidad del pueblo de la Patria.

Autores: Bruno Capra y Alejandro Romero.
3-7-24

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OPINIÓN

«¡Mal estamos!», por Ariel Dulevich Uzal

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Después de un mensaje anunciado profusamente; que defraudó las expectativas del mercado y ante los fracasos para contener un dólar en ascenso que les quita el sueño; se ve a Caputo con un alto grado de desorientación, que lo lleva a resoluciones que juzgamos improvisadas; en tanto no se compadecen con la impronta financiera que caracteriza a la gestión Milei.

En primer lugar, se ha verificado el febril emisionismo de estos meses, que aumentó la fabricación de billetes en un 110%, comparado con el mismo período del año 2023; cuando Milei durante la campaña acusaba de «delincuentes empobrecedores»que con la «maquinita imprimían billetes falsos», al anterior gobierno. Sale ayer Milei como si no fuera responsable de tal exceso, anunciando enfáticamente; que cerrará la emisión monetaria, para recuperar el deteriorado poder adquisitivo de nuestra moneda, que golpea a toda la población e impacte de lleno en las privaciones que padecemos.

Ahora Caputo a través de la manipulación del «dólar blend» -creado por ellos en diciembre,-; que fija valores preferencias para la exportación; presiona a los productores agropecuarios para que vendan la cosecha, estimada en unos 15.000 millones de dólares. Los productores se niegan pues estiman que es inevitable una devaluación, y vendiendo hoy perderían dinero.

Va de suyo que el objetivo de Caputo es lograr que ésos dólares ingresen cuanto antes al circuito, para desactivar la tendencia alcista y achicar la brecha entre el dólar oficial y el «blue» que los agobia.

Caputo y Milei, no tienen escrúpulos en convertirse en «intervencionistas» contra su propio dogmátismo neoliberal y adoptar medidas como las aludidas, tipicamente dirigistas; para zafar de la difícil circunstancia que atraviesan las finanzas y la economía.

¡Mal estamos!

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OPINIÓN

«Perdónalos señor, no sabían lo que estaban firmando», por Mario Mazzitelli.

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Dieciocho (18) gobernadores concurrieron, el 8 de julio de 2024 a Tucumán para firmar el “Pacto de Mayo” (aunque parezca mentira), al que los convocó el autodenominado Topo Terminator (Milei) “para destruir el Estado desde adentro”. Adelanto: el fondo de la movida fue otro paso para terminar con el Estado, avanzar hacia la fragmentación y concluir en la disolución nacional.

Como la mayoría de los gobernadores, senadores y diputados, parecen ignorar la estrategia de Milei, pudieron acompañar este paso táctico, sin siquiera sospechar que estaban avanzando hacia la disgregación del país. Quizás, necesitados de unos pesos (dado que “no hay plata”) pusieron su mejor cara de inocentes, para firmar -en la Casa de Tucumán- el pre-anuncio de una sentencia mortal para la Nación Argentina.

Dos siglos atrás nacía un nuevo sujeto histórico: el Pueblo de la Nación Argentina.

En el primer cuarto del siglo XIX nacieron nuevos sujetos colectivos en el cono sur de América. Condiciones “histórico naturales” fueron incubando, gestando y desarrollando, el surgimiento de un “sujeto colectivo” que resultó en el Pueblo de la Nación Argentina. Sobre un proceso anterior de conquistas, fundación de ciudades, colonización, saqueos, rutas y postas correspondientes, rebeliones (Tupac Amaru) y revoluciones frustradas (25 de mayo de 1809, Revolución de Chuquisaca), la declaración de las independencia (4 de julio de 1776) de las 13 colonias de Gran Bretaña, la revolución francesa (1789), etc.; en aquel primer cuarto del siglo XIX podemos agregar: el papel de las invasiones inglesas a Buenos Aires (1806/1807) y el triunfo popular, la invasión napoleónica a España y la acefalía por la detención del rey Fernando VII, la voluntad de un autogobierno expresado por los patriotas durante la Revolución de Mayo de 1810, la guerra de liberación (que fue acentuando la idea de la independencia), la restauración del rey en 1814, resistir la restauración colonial, la necesidad de organizarse en torno a una constitución nacional, etc. Este proceso de nacimiento de la Patria tiene un actor principal, un protagonista, un sujeto colectivo que se va forjando: el Pueblo de la Nación Argentina.

La Independencia, la Soberanía y la Libertad.

¿Para qué quería declarar la Independencia? Para ejercer su Soberanía. (Si se dependía de la metrópoli no se podía ejercer) ¿Y que es el ejercicio de la Soberanía sino la expresión de la Libertad? ¿Y para que querría un Pueblo ser libre? Para vivir mejor. Para trabajar en un marco de igualdad con provecho para todos, respetando cierta equidad, buscando la Justicia, enalteciendo el bienestar general, propendiendo a la defensa común, cuidando la salud, educando a todos los habitantes, garantizándoles un conjunto de derechos personales y patrimoniales, etc. Así, la Independencia, la Soberanía y la Libertad, serían los pilares en los que se asentaría la Patria. (Patria que resistiría más de 200 años de nuevos intentos colonizadores de todo tipo) Sigamos.

Las herramientas.

Siendo esta la voluntad del Pueblo, ¿Cómo lleva a la práctica estos sentimientos, esta defensa de sus intereses, sus ideas, principios y valores? A través de herramientas: el Estado, el ejército, los sistemas de seguridad, justicia, salud, educación, etc. Es decir instituciones, organizaciones, instrumentos, artefactos que toman el carácter de “objetos” para la realización de un propósito, constituyendo el Estado Nación en la vida real. Si el pueblo fuera desposeído de esos “objetos”, su voluntad se evapora (como querer jugar al futbol y no tener una pelota o querer hacer la guerra y no tener armas) Sin los objetos creados por el sujeto, este no puede realizar su proyecto y entra en anomia, en zona de impotencia, de disgregación (como cuando se va a jugar un partido de futbol, no hay pelota y cada uno se vuelve a casa o cuando se rinde un batallón militar porque no tiene municiones) Entonces el Estado (institución, aparato, instrumento) no es una organización criminal. Es una herramienta (objeto) creada por el Pueblo (sujeto) para la realización de la Libertad. Sin Estado no hay Libertad. Sin Estado un Pueblo se transforma en una masa amorfa de individuos, escenario apropiado para el saqueo y la explotación (aspiración de Potencias extranjeras y grandes corporaciones que querrían acceder a nuestros bienes naturales y hacer uso de mano de obra al menor costo, para optimizar la tasa de ganancia de los accionistas de sus múltiples sociedades anónimas) Así, al poder democrático lo sucedería otro poder, absolutamente ajeno al de las mayorías populares.

Mercado libre + propiedad privada – Estado = disolución nacional.

En la cabeza del presidente los mercados son perfectos. Sin fallos, sin asimetrías de poder, sin que los monopolios hagan mella en los mismos, sin distorsiones en la información, etc. Resultando su funcionamiento un ideal para la convivencia humana; donde, a través de intercambios libremente acordados, se llegaría a un equilibrio general que daría lugar a grandes beneficios para todos. ¿Qué interfiere este tránsito a la felicidad? El Estado (El absurdo de esta ilusión neoliberal resulta evidente porque no existe en ningún rincón del planeta y cuando ellos mismos llegan al gobierno no la pueden ejecutar) El asunto, en nuestro caso particular, es que en el camino al anarco-capitalismo (experiencia desastrosa para las sociedades que lo transitaron) se pasa por una estación intermedia: el minarquismo. Se va disolviendo el Estado Nación paso a paso, luego los Estados Provinciales, Municipales, para concluir en ausencia total del Estado (del macro actual, al mni, para terminar en Estado 0) Sobre el territorio quedaría una comunidad de propietarios privados que cambian sus bienes y servicios en un mercado sin interferencias ni regulaciones. (Insisto todo avance en esta dirección servirá para que el poder democrático del Pueblo de la Nación Argentina, sea ocupado por corporaciones, mafias o potencias extranjeras. De manera que las condiciones de vida tenderán a la catástrofe social, a la que ya nos están conduciendo desde hace por lo menos 5 décadas, con el atenuante de algunos gobiernos, que no lograron revertir esta tendencia)

El texto del “Pacto de mayo», nos da las primeras señales sobre el paso a paso táctico, en el marco de una estrategia mayor.

1.- «Nos los representantes de las Provincias Unidas del Sur,…” Como bien dice el Dr Rodríguez Villafañe, esa fórmula fue válida en 1816, mientras se gestaba el surgimiento de una “nueva y gloriosa nación”, inexistente en la actualidad. Pero lo trascendente es que, en lugar de decir: “Nos los representantes del Pueblo de la Nación Argentina,…”, pasamos a ser “Provincias Unidas”; hasta que alguna encuentre motivos para su disgregación (Alfredo Cornejo en 2020: «mendoza puede ser un país independiente», etc.)

2.- Los fragmentos territoriales de propiedad privada (High Luck Group Argentina 1.148.000 hectáreas; Grupo Benetton 920.000 hectáreas; Integra Lithium 573.000; Cresud S.A de Eduardo Elzstain 538.822; etc.) serían inviolables. Así, la inviolabilidad de la propiedad privada, como primer punto firmado por los gobernadores; no es una declaración redundante sobre una garantía ya inscripta en nuestra CN. Es un paso hacia la balcanización del país. El desarme del Pueblo de la Nación Argentina, su empobrecimiento, el vaciamiento de la Democracia y el empoderamiento de la plutocracia, con la extinción de un Proyecto Colectivo de Nación Solidaria, Fraterna y Desarrollada integralmente.

3.- Sin sonrojarse los gobernadores firmaron: “Un compromiso de las provincias de avanzar en la explotación de los recursos naturales del país.” Lisa y llanamente entregar aquello que podría ser palanca de desarrollo, porque los bienes naturales son una ventaja competitiva en términos económicos al tiempo que su preservación (ambiente sano) parte de nuestro patrimonio inajenable.

4.- El papel de los trabajadores queda reducido a un tema de costos y optimización de la tasa de ganancia de los capitalistas. Por lo tanto no hablamos de nuevos derechos, conforme los avances tecnológicos, etc. sino de “Una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal”. Seguir precarizando las condiciones laborales…

En fin, el resto de los puntos como la reducción del gasto fiscal, etc. van en línea con la táctica de marchar al minarquismo camino al anarco-capitalismo. Una forma de suicidio colectivo para la calidad de vida de las grandes mayorías. Ya estamos viviendo el empobrecimiento descomedido de estos días, sin que el Estado atine, siquiera, a distribuir los alimentos que duermen en los galpones de Villa Martelli o Tafí Viejo.

Quizás la mayoría de los gobernadores, senadores, diputados y sus asesores no se hayan tomado el trabajo de leer o escuchar atentamente a Milei; entonces no comprendan que han sido objeto de un paso táctico hacia el abismo. Siendo así, el señor los debe perdonar, porque no sabían lo que estaban firmando.

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