ECONOMÍA
Todavía no llegó el invierno y ya hay restricción de GNC en el AMBA
La irrupción de una ola de frío polar sobre el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) disparó las primeras alarmas energéticas del año. Las distribuidoras de gas comenzaron a notificar a las estaciones de servicio la restricción en el despacho de GNC para priorizar el consumo residencial en los hogares. La frase que se repite en las filas de taxis y remises es de pura incertidumbre: todavía no llegó el invierno y ya hay restricción de GNC.
El impacto en el bolsillo y el transporte
La medida afecta principalmente a los contratos «interrumpibles», una cláusula que permite cortar el suministro a grandes consumidores y estaciones para evitar caídas de presión en la red doméstica. Este recorte llega en un momento crítico, donde trabajadores de plataformas y transporte de cargas livianas ya lidian con una caída del 92% en el poder adquisitivo del peso en los últimos tres años. La falta de combustible barato no solo frena la actividad, sino que encarece la logística en una economía que busca desesperadamente estabilidad.
Infraestructura bajo la lupa
La precocidad de las restricciones pone en duda la eficiencia de las obras de transporte de gas. A pesar de los discursos oficiales, la necesidad de importar energía o aplicar cortes ante el primer frío de abril revela la fragilidad de la red nacional. Mientras el Gobierno nacional aplica topes de precios en servicios como AySA para contener la inflación, el desabastecimiento de GNC aparece como un nuevo escollo para la producción y el normal funcionamiento del AMBA.
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