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OPINIÓN

«Marcando el camino», por Antonio Muñiz

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Todo pareciera indicar que a un año vista de las elecciones del 2023, el actual gobierno argentino podría enfrentarse a una derrota. Según todas las encuestas el Frente de Todos va directo a una derrota electoral frente a la oposición de Juntos por el Cambio, algo impensable hace tres años cuando el peronismo unido y renovado se imponía ante el expresidente Mauricio Macri luego de su pésima gestión gubernamental.

La situación actual del gobierno parece amesetada, luego de un largo periodo de declinación persistente, casi desde el comienzo mismo de su gestión. La sumatoria de una herencia muy pesada, gruesos errores propios, más una situación internacional muy compleja, guerras, pandemia, crisis económica, ambiental, migratoria, un fuerte avance de las ultraderechas en los países centrales, etc, fueron construyendo un escenario dificil. En síntesis tuvo que enfrentar un mundo en crisis, con problemas nuevos y otros estructurales que no supo, no pudo o no quiso resolver,.

Enfrento una situación heredada del gobierno anterior muy compleja, una inflación galopante, recesión y una negociación de la deuda externa impagable, que no solo condiciona hoy la economía sino sobre todo la soberanía sobre las políticas internas del país. No hay que olvidar nunca que la deuda externa es un mecanismo de dominación imperial para dominar, controlar y saquear las riquezas de los países.

Así la gestión de Alberto Fernández se vio jaqueada por restricciones externas pero también por una oposición muy dura, tanto en lo político y lo económico. Detrás de la inflación persistente hay un establishment empresario que está apropiándose de la riqueza de los argentinos, acaparando el excedente generado y fugando las divisas.

A partir de políticas correctas durante la pandemia logro altos índices de imagen positiva, pero que fue perdiendo en la medida que no pudo darle respuestas a la crisis ni a las demandas de la población, sobre todo en medio de una larga cuarentena que acentuó la crisis económica, pero que también generó tensiones sociales e intra familiares de difícil medición. También hay demandas insatisfechas como la seguridad, donde tanto el gobierno nacional como el de provincia de Buenos Aires muestran un fracaso evidente.

Puede mostrar logros como el aumento del empleo registrado, baja en los índices de desocupación, crecimiento de las industrias y del uso de la capacidad instalada, pero que estas mejoras no se ve reflejada en la situación ni en las expectativas personales y económicas de la mayor parte de la población.

El gobierno de Alberto Fernández languidece, nunca se atrevió a traspasar los límites muy marcados por los grandes medios, voceros de la derecha. La oposición y los medios vienen corriendo al gobierno con una agenda “republicana” y una “ética de gobierno” que esa derecha violó históricamente. Así atacan y descalifican sus políticas económicas, por más pro mercado y claudicante ante el poder real, en nombre de un programa ultraliberal, que siempre fue un fracaso en la Argentina y sus voceros son los eternos mercaderes del ajuste permanente.

En este contexto el Poder Judicial funciona como brazo armado del poder real, insiste en su trabajo de demolición, atacando, cuestionando las acciones de gobierno, poniendo límites a la gestión, judicializando la política, siempre en beneficio del poder hegemónico. Además este aparato judicial actúa como gendarme y verdugo, persiguiendo o amenazando con juicios a dirigentes populares por actos de corrupción reales o supuestos de la etapa anterior. Blandiendo además su espada de Damocles sobre la cabeza de muchos funcionarios actuales, que sienten el temor de su suerte cuando este gobierno termine y se vean desfilando por Comodoro PY

Y ahora Massa.

Hoy el FDT está atado a la suerte de la gestión del superministro Sergio Massa, quien se puso al hombro la gestión en medio de una crisis y casi un golpe de mercado, llevado adelante por los sectores empresarios que bregan por la devaluación. La buena relación de Massa con el establishment local y los contactos fluidos con la dirigencia empresaria y política de EEUU facilitaron los primeros tiempos. Por ahora viene mostrando buenos resultados.

Atado a las políticas económicas fijadas por el FMI, ha lanzado en estos días su carta más compleja, el acuerdo de precios con los grandes grupos económicos, tratando de morigerar la tasa inflacionaria a niveles de cierta normalidad. El “ajuste” que nadie nombra es muy fuerte y se ve claramente en el presupuesto recientemente aprobado. Además, esto tampoco nadie lo dice por su nombre, el plan “cierra”, favoreciendo las actividades de exportación, sobre todo commoditys, para atraer dólares, y salarios muy bajos. Salvo en algunos rubros donde existen sindicatos fuertes que puedan negociar las paritarias, el resto corre detrás de la inflación. Donde más se siente está perdida constante del poder adquisitivo es en los sectores informales y el sector estatal, provincial y municipal sobre todo, donde los salarios, como se ve en estos días en los trabajadores de la salud, son irrisorios.

Por supuesto que esta política económica genera tensiones hacia dentro de la coalición de gobierno. Si bien Massa tiene mayor respaldo político y peso propio que su antecesor Martin Guzmán, y son pocos por ahora quienes cuestionan la gestión del superministro, los ruidos internos continúan. La salida del FdT de varios movimientos sociales acaudillados por Grabois, se postergó, luego del intento de asesinato de la vice presidenta, pero tiene fecha próxima de ruptura. Sectores duros del kirchnerismo también vienen planteando la salida del gobierno y habían puesto fecha de salida en diciembre.

El intento terrorista de asesinato de la vice presidenta Cristina Fernández, marcó un quiebre en la situación política del país. La centralidad de CFK, tanto hacia dentro del espacio como hacia afuera es innegable. Sus palabras o sus silencios marcan la agenda política, no solo del FdT sino también de toda la oposición.

El operativo clamor “Cristina Presidenta”, llevado adelante por los sectores kirchnerista, tiene como objetivo instalar su candidatura en el 2023 y sumar detrás de su figura a todo el campo nacional y popular. Como medida táctica es buena, porque permite retomar cierta iniciativa política de cara al 2023. También los gestos y las palabras de Cristina generan una fuerte expectativa, sobre su futuro político. Si es candidata o no, pasa hoy por una decisión propia.

Pero mientras tanto pasan cosas. El lawfare sigue en pie y más belicoso que nunca contra ella. Han reflotado causas que ya habían sido desestimadas y al mismo tiempo anuncian los periodistas una dura condena en el caso vialidad. Pocas veces nuestro país vivió situaciones de tanto bochorno en manos del aparato mediático judicial.

El trato judicial dado al intento de asesinato de CFK es un ejemplo de esto. Un acto de terrorismo evidente, de una gravedad que no vivíamos desde la dictadura militar de 1976, que mostró claramente el contubernio de la Justicia Federal con los grupos económicos macristas. La jueza Capuchetti se negó reiteramente a seguir la pista política porque llevaba directamente al grupo de Patricia Bulrich, tampoco quiso seguir la pista del dinero, cuando está casi comprobado provino del grupo Caputo, íntimos de Macri y grandes beneficiarios de los negocios espurios del gobierno de Mauricio.

Nadie investiga el comportamiento de la policía metropolitana, que dejó tierra liberada en muchas ocasiones cuando actuaban estos grupos de choque como Revolución Federal, tanto contra la vice presidenta como a dirigentes políticos oficialista, ni el comportamiento de esta esta policía el día de la vallas, donde, después se conoció, hubo un primer intento de asesinato frustrado. Nunca se quiso investigar la acción de agentes de la AFI en los días previos al atentado y en los numerosos escraches frente a la casa de gobierno o el Instituto Patria, o la Policías Federal y la misma custodia el día del atentado. No es intención acusar a nadie desde esta líneas, pero es claro que un intento de magnicidio de esta magnitud no es un hecho aislado, producto de un grupo de loquitos. Una investigación seria va por todos los indicios, sin preconceptos previos.

El gobierno del FdT nunca fue seriamente contra el aparato del lawfare. Creyó y lo dijo ingenuamente que la justicia debía depurarse a si misma, no se quiso reponer la ley de medios, cuando se podría haber hecho por decreto, no se quiso remover al Procurador General o reponer a la anterior Alejandra Gils Carbo, injustamente obligada a renunciar y no se fue contra la Corte Suprema, que se convirtió en un ariete opositor al servicio del macrismo.

Podríamos seguir con el listado de acciones y medidas que hubieran cambiado la situación política, solo y a título de ejemplos tres casos extremos, donde queda claro la mediocridad y cobardía imperante, Caso Vicentín, una estafa colosal al erario público y a los trabajadores y productores agropecuarios, todavía impunes y protegidos por la Justicia Federal de Santa Fe. El otro caso trágico y doloroso, es la prisión y la persecución arbitraria de Milagro Salas, en manos del gobierno de Jujuy y la de muchos presos o procesados políticos, víctimas de una campaña sistemática por parte del aparato político, judicial y mediático, donde Clarín y la Nación son arietes sistemáticos del rencor y la revancha de los grupos de poder.

Los casos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel asesinados por los grupos de tareas de la prefectura y la gendarmería, liderados por Patricia Bulrich, nunca investigados en tres años de gobierno. La persecución del pueblo mapuche, por el solo hecho de pedir un pedazo tierra para continuar con sus tradiciones, mientras por el otro lado se permite la apropiación de miles de hectáreas en el sur argentino por empresas extranjeras. Siendo el caso Lewis el más escandaloso, generando en territorio argentino un feudo propio, con sus propias leyes y su fuerza de seguridad.

La lista es larga, podríamos nombrar tambien, las medidas pusilánimes en el tema de la vías navegables Paraguay – Paraná, puertos en manos privadas donde no existe el control del estado, donde además del contrabando de granos es una entrada y salida de la droga hacia los países europeos, en ese marcó las idas y vueltas con el dragado del canal magdalena, que rompería la dependencia argentina del puerto de Montevideo y a su vez permitiría el desarrollo de los puertos de aguas profundad, tanto la Plata, Quequén y Bahía Blanca.

No se quiso avanzar en políticas democratizadoras, ampliar la participación y la organización popular es básica en cualquier gobierno que se precie de peronista. Se discutió hasta estos días la supresión de las PASO, si bien tienen cosas para corregir y mejorar, fue y es una herramienta que abre la participación popular y permite escuchar más y mejor la opinión del electorado. Los problemas de la democracia se arreglan con más democracia.

Siempre se vio con temor la presencia de la gente en la calle y cuando hubo manifestaciones callejeras, rápidamente se las desestimo, cuando la movilización popular es una herramienta fundamental de un gobierno popular.

Un gigante con pies de barro.

Con la constitución del FdT, bajo la conducción estratégica de CFK, permitió generar una coalición política muy fuerte, que puso término a la pésima experiencia macrista. Sin embargo ocurrió lo que muchos temíamos, una coalición pensada para ganar una elección no necesariamente garantizaba un buen gobierno.

En la heterogeneidad del Frente primaron las fuerzas “progresistas”, una especie de frepasismo tardío, que se puso como centro una agenda porteño céntrico, de “izquierda progre” en lo cultural pero muy cercana a la derecha en el pensamiento económico. Se perdió de vista el país federal, los amagues de Alberto de construir poder alrededor de los gobernadores, quedó en eso, en intenciones.

Agravada esta situación, por un factor que se viene manifestando desde 2008, poco a poco el kirchenrismo se fue convirtiendo en un partido del conurbano. Primero se perdieron las grandes ciudades del interior, Bahía Blanca, Mar del Plata, La Plata y luego la mayor parte de las pequeñas ciudades del interior bonaerense, se perdieron provincias importantes, como Mendoza o Córdoba. Al principio era una franja amarilla que dividía en dos el mapa del país. Era la pampa sojera, sin embargo esa mancha amarilla se fue extendiendo, marcado claramente el alejamiento de los sectores medios del interior hacia la alianza cambiemos.

Tal fue así, que en 2015 no solo se perdió la elección nacional, sino que también se perdió la provincia de Buenos Aires y la mayoría de los municipios del interior.

Hoy de cara a las elecciones del 2023, volvemos a ver la misma situación, o muy parecida al 2015. Los sectores de gobernadores e intendentes se cierran sobre su territorio, tratando de alambrarlo para que la ola amarilla pase de largo. Un sálvese quien pueda que es suicida. Las políticas defensivas solo no van a condenar a otra derrota, sino todavía a una más catastrófica. Se van a perder municipios del conurbano y se va a perder la provincia, salvo que se pueda compensar loa votos pedidos en el conurbano con una mayor cantidad de votos en las grandes ciudades del interior bonaerense. Algo improbable al día de hoy.

Para ver la gravedad de la crisis estructural del movimiento popular, las últimas encuestas muestran un avance importante de los votantes de Milei en los sectores juveniles del conurbano, otrora fortaleza del kirchnerismo. El mismo fenómeno se ve en Córdoba, donde Milei se está convirtiendo en una segunda o tercer fuerza, captando votos que antes apoyaban a los candidatos K.

El aparato político del peronismo bonaerense, otrora imbatible, hoy muestran fisuras y limitaciones serias. Totalmente en retroceso, buscó la alianza con La Campora para fortalecer y alambrar el distrito. Sin embargo este proceso de vaciamiento político, de nulo debate y participación está alejando a la militancia silvestre y a la militancia orgánica ante el sentimiento de fracaso e impotencia. La política bonaerense se convirtió nada más que en una lucha por la caja y la lapicera.

Y la oposición de mal en peor.

Por otro lado la alianza cambiemos navega en una interna feroz, unida por el temor a las represalias a los que rompan el armado y además nadie se baja por si mismo de un carro ganador. Sin embargo la derecha argentina, bruta e ignorante, tensa la cuerda hasta los límites planteando ideas de gobierno inviables por el retroceso político y social que significaría. Una aplicación lisa y llana de las ideas para su futuro gobierno que expresa Macri en el libelo “Para Que”, significara un escenario muy violento, con movilizaciones populares y una represión gubernamental con palos y balas y con muertos en las calles, según prometen Mauricio y Bulrich.

Los grandes grupos internacionalizados agro exportadores sueñan con una fuerte reseteo de toda la sociedad, refundar “la República” oligárquica conservadora y terminar de una vez por todas con el “peronismo”. Detrás de ese sueño está el apoderamiento de la renta generada por los argentinos, acumular y concentrar toda la riqueza en las mil familias dominantes, para ello deben llevar adelante un ajuste brutal, sobre todo sobre salarios y jubilaciones, anular las leyes y beneficios laborales y previsionales.

Las agresiones materiales y simbólicas contra los intereses populares parecen marcar una nueva agenda de gestión para un futuro gobierno de Juntos por el Cambio. De mas esta decir que estamos a ante un escenario de conflicto social agudo.

Una partido opositor que solo siembra odio y resentimiento desde el llano y solo promete violencia para el que piense diferente cuando sea gobierno, un escenario de caos asusta a los sectores medios “independientes” y a los grandes grupos económicos. La violencia en la calles no es buena para los negocios.

 

Cristina, siempre Cristina, marcando el camino.

En el día de la militancia se realizó el gran acto de reaparición de CFK en la ciudad de La Plata ante más de sesenta mil militantes y ella como única oradora.
Mostró una vez más que sigue siendo la gran líder argentina, el mayor punto de acumulación del proyecto nacional y popular.

Fue un discurso emotivo pero con propuestas para el futuro. Hablo del pasado pero sobre todo lanzado hacía el futuro, convocó al debate de modelos y a una síntesis a través de grandes acuerdos políticos para afianzar la democracia. Convocó a la unidad, a construir una democracia sin violencia política y a una nueva mayoría.

Ante tanto desanimo, ante tanta frustración, ante tanto mensaje de odio y resentimiento CFK convocó a la esperanza.

Argentina vive en los límites de un laberinto, donde no se puede ver la salida. Parece condenada a repetir una y otra vez la misma historia de fracasos y frustraciones. En ese marasmo CFK marcó una agenda de cara al futuro, para el gobierno de Alberto Fernández, pero sobre todo para todos los argentinos.

Antonio Muñiz

Noviembre 2022

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OPINIÓN

«El abuso de los laboratorios farmacéuticos», por Mario Mazzitelli

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En un gráfico sobre la evolución de los precios relativos e inflación (Eco Go – Marina Dal Poggetto) quedó radiografiada la estructura de poder (o relaciones de fuerza) en Argentina.

Iniciada la comparación en diciembre de 2018 y cerrada en febrero de 2024 (62 meses) el índice general de precios fue de 2519% (algo así como multiplicar los precios por 25) Ese cuadro muestra que las jubilaciones se multiplicaron solo por 13,56 y los salarios por 15,17 (pérdidas del 46 y del 40% respectivamente) Para el caso que nos interesa, vemos que los medicamentos se multiplicaron por 34,77 (ganándole al IPC – Índice de precios al consumidor – un 38% y a las jubilaciones un 155% – Por ejemplo: si un jubilado necesitaba el 20% de su ingreso para pagar sus medicamentos luego necesito destinar el 50% para comprarlos. En distintas proporciones se trasladó a todos los sectores de la sociedad) ¿Cómo repercutió en el mercado de medicamentos? Según el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB): “la venta de los remedios cayeron un 35% en los últimos cinco meses…”. Además afirmó que: “el gasto en remedios representa un alto porcentaje del ingreso de los trabajadores activos y reveló que en las farmacias hay un 20% de recetas caídas, lo que significa que las personas que padecen alguna enfermedad dejan de tratarlas por falta de recursos económicos.”

¿Mercancía o remedio?

Con el avance del mercantilismo, la división del trabajo, los descubrimientos científicos, las innovaciones tecnológicas, etc. fue quedando atrás la economía de subsistencia (donde una familia o una aldea producía todo lo que consumía) para dar lugar a la producción para el mercado. ¿Con que objeto? Ganar dinero. Así, la cantidad de dinero inicial con la que empieza una producción se acrecentará al momento de vender el producto (mercancía) y se logrará recuperar el costo más una ganancia. En este proceso de acrecentar la cantidad de dinero se produce una acumulación que, bien invertida, permitirá nuevas innovaciones, mayor producción, etc. En líneas generales, la transacción de vender y comprar resulta conveniente para las partes. El precio convalida la operación. Gana el vendedor y gana el comprador. La pregunta es: ¿Esto es cierto en todos los casos? Supongamos que necesito una mesa y unas sillas. Veo si me gustan (porque se muestran sin secretos) observo la calidad, el precio, el costo del flete, etc. y compro. Feliz el vendedor y yo. ¿Ocurre lo mismo cuando necesito un medicamento? No. En principio es una suerte de caja negra porque desconozco lo que hay adentro, sus componentes, elementos activos, etc. Como no se puede confiar en los laboratorios la circulación de medicamentos, el Estado tiene el ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) que busca garantizar que estas mercancías sean seguras y eficaces. De manera que confiamos que al tomar un medicamento, estamos consumiendo un producto presuntamente de buena calidad. Y sobre el precio ¿qué conocemos? Nada.

Cuando se unen ignorancia y necesidad, nace una posibilidad de negocio.

Hace una década, en EEUU, Martin Shkreli gerente de Touring Farmacéutica, dio una muestra cabal de este asunto. Ejecutó un plan para lograr el monopolio del Daraprim, un medicamento para la toxoplasmosis que salva vidas. Lo aumento un 5.000%. Dado el escándalo y el proceso judicial que se le inició, fue preguntado por una periodista “si bajaría el precio”, su respuesta fue rotunda “no”.

Sin duda se planteaba este dilema dentro de un sistema capitalista: optimizar la ganancia del capital o asumir una actitud solidaria (con quienes necesitaban el medicamento para salvar su vida y no tenían los recursos para comprarlos) Para mucha gente, los intereses de los accionistas (por exagerados que sean) son más importantes que la salud de los pacientes. Es un modelo de negocios despiadado, brutal. Pero no inhumano, porque si ninguna especie puede alcanzar los niveles de solidaridad, amor al prójimo y altruismo al que llegamos los seres humanos; igualmente cierto es que ninguna especie llega a la crueldad de la que somos capaces. Tenemos este dilema porque ambas partes viven en nosotros. Que se exacerbe una u otra, depende del contexto, los sentimientos, cuestiones culturales o políticas; que habilitan al monstruo o al amoroso que llevamos dentro. Si se defiende un sistema en el cual “quien no puede pagar no recibe el medicamento” se resuelve el dilema de la peor forma. Aunque resulte muy habitual.

Sigamos con Martin Shkreli. Nuevamente interrogado si después de semejante aumento (que ocasionó tantas demandas) estaría dispuesto a modificar aquella conducta, con gran cinismo contestó que sí, sería para aumentar aún más el Daraprim. ¿Por qué? Respondió: “En el sector sanitario hay una demanda constante, de esa manera hubiera obtenido aún más ganancias con el precio más alto. Y ese es mi objetivo final. Nadie lo dice ni se enorgullece de eso, pero vivimos en un sistema capitalista que tiene sus reglas y mis inversores quieren que obtenga el máximo de ganancias. No quieren el 50 o el 70%, quieren el 100.” O el 5.000 si fuera posible. ¿Este aumento de precios exorbitante es inmoral? Puede tener distintas respuestas. Lo cierto y concreto es que es legal.

Desde mi punto de vista el problema es que hay una relación desigual, inequitativa, de asimetría de poder entre el comprador y el vendedor. Imagine el lector que necesita un medicamento para el familiar que más quiere en el mundo (hijos, padres…) Su situación de debilidad es total ¿Qué no daría por ellos? Y, del otro lado, un monstruo que quiere apropiarse del máximo de dinero posible. Monstruo gigante, poderoso, fuerte; que puede prescindir de usted. Pero usted no puede prescindir de él. Paga lo que no vale, porque lo que está en juego no es un medicamento, es la vida de su ser amado. Por esta contradicción o dilema, muchas sociedades han socializado la medicina. Yo voy por ese lado. Pero esa es otra historia.

La fuerza de los pulpos.

Las industrias farmacéuticas son cada vez más poderosas e influyentes, con tentáculos extendidos en el poder mediático, financiero, político, etc. Tienen una relación parasitaria con los Estados. Estos hacen investigación de base con recursos públicos, y ellos la aprovechan transformándola en ganancia para sus accionistas. Para tomar idea de su magnitud observemos el valor de marca de las principales farmacéuticas en 2023: Johnson & Johnson 12.759 millones de dólares, Roche 8.466, Pfizer 6.201, Merck 5.769, Astra Zéneca 5.595, Bayer 5.471, etc. Son enormes. La liquidez (dinero contante y sonante) que tenían las principales farmacéuticas para todo tipo de acción (compra de empresas competidoras, pago de patentes, fusiones, propaganda, pago de lobistas, dádivas a médicos, periodistas, políticos, etc.) en 2022 superaba los 120.000 millones de dólares (pandemia mediante) Serían la envidia de muchos estados nación (que apenas alcanzan a tener equilibrio fiscal, cuando no déficit) Son un poder dentro de la sociedad que descompensa a la misma democracia.

La ley Oñativia.

Éste es un buen ejemplo. Durante el gobierno del Dr Arturo Humberto Illia, su ministro de salud Arturo Oñativia, impulsó una ley sobre medicamentos (la 16.463, promulgada el 9 de agosto de 1964, que pasaría a la posteridad por el apellido del ministro) que marcó uno de los puntos más altos de la democracia argentina. Al tiempo que puso en evidencia las debilidades institucionales y los enormes intereses de los laboratorios. Estos, en una confrontación sistémica contra el gobierno participaron de una acción de desgaste político, que devendría en su caída por acción del golpe de Estado del 28 de junio de 1966. ¿Cuál era el problema? Esta ley de medicamentos estableció una política de precios, de control sobre los medicamentos, recomendaba recetas según genéricos y no por las marcas comerciales, fijaba límites a los gastos en publicidad y a los pagos al exterior en concepto de patentes, regalías y compra de insumos. Iba en defensa de la salud pública y el bolsillo del pueblo. Recibió el apoyo de los partidos populares. La derecha, en cambio, defendió los intereses de los laboratorios, especialmente los extranjeros. La historia no se repite, pero guarda episodios bien parecidos.

La propaganda de medicamentos en los medios masivos de comunicación.

Vuelvo a los dilemas. Si no viviéramos en un clima de inseguridad, el negocio de la seguridad no prosperaría. (Recuerdo, hace casi 30 años, haber recibido el ofrecimiento de seguridad privada en torno a nuestro comercio familiar. La rechace. En menos de tres meses sufrí dos asaltos. No pudimos ofrecer pruebas, pero siempre nos quedó la sospecha que el rechazo a la oferta tuvo un precio alto. Sigo.) El productor de medicamentos necesita la enfermedad (como el fabricante de ropa necesita las inclemencias del clima y el buen gusto de sus clientes, o el productor de alimentos el apetito del consumidor) Entonces, como podemos ver en la TV la seductora propaganda de un alfajor de chocolate, también podemos ver la propaganda de medicamentos para las más variadas dolencias. Dolores de cabeza, estomacales, estreñimiento, insomnio, obesidad, disfunción eréctil, etc. Está claro que esto alienta a la automedicación (práctica exageradamente difundida), genera presión sobre los médicos (sienten que el paciente se va más aliviado cuando lleva una receta), eleva el costo y el precio del medicamento de manera artificial, etc. Nunca vi una publicidad de “remedios” que hable de sus contraindicaciones o efectos secundarios. Hacen lo que todo buen vendedor, solo hablan de las bondades del producto; dejando en la oscuridad los daños potenciales. En otro orden (sin opinar sobre la cuestión de fondo) todavía observo los debates alrededor de vacunas poco probadas en torno a su seguridad y eficacia; las que, presumiblemente serían responsables de muchas muertes. Por todo esto entiendo que la propaganda de medicamentos debe estar prohibida. Prohibida.

El Estado debe tener un papel activo en la producción de medicamentos.

Los grandes capitales que se invierten en las compañías privadas velan por optimizar sus beneficios. Producir al más bajo costo y vender al mayor precio posible. No trabajan en beneficio de la salud pública sino de sus propios intereses. Es así. “Nunca es triste la verdad y en ocasiones tiene remedio”. Por ejemplo en Argentina, por la Ley 27.113 de 2014, se creó la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP) como un ente nacional descentralizado del Ministerio de Salud de la Nación. Su objetivo es coordinar la actividad de los laboratorios públicos de producción de medicamentos. Son varias decenas de laboratorios esparcidos a lo largo y ancho del país. Nacionales, provinciales, municipales, dependientes de universidades o insertos en hospitales, como es el caso del Hospital Posadas. La concurrencia de todos ellos con una política clara, sumando sus capacidades, conocimientos, instrumental, cooperación con laboratorios públicos de otros países, etc. resultaría en una competencia infernal para los laboratorios privados, que deberían esmerarse al extremo para mejorar y abaratar sus productos. Para que esto ocurra solo se necesita el espíritu solidario y patriótico de los protagonistas. Desatar estas potencialidades es un deber de los gobernantes (no sería el caso del anarco capitalismo) para que la renta económica de su producción quede en el pueblo y la salud pública luzca como se merece.

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OPINIÓN

«Luces y sombras sobre la revolución neoliberal», por Antonio Muñiz

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Nunca como hoy parece ser valida aquella frase de shakesperiana “la historia humana es un cuento contado por un idiota, una historia llena de ruido y furia, que nada significa.”

La actual política nacional parece girar en un torbellino enloquecido, donde una realidad agobiante parece entumecer poco a poco a todos los rincones de nuestra sociedad.

Como una espada de Damocles se mece sobre la Argentina un ajuste brutal que impacta sobre toda la población, y una reforma estructural, que pretende resetear toda la institucionalidad, un cambio tan profundo que esconde una verdadera reforma económica, legal, social y cultural encubierta, de cuyo negativo impacto la sociedad parece no percatarse.

El gobierno esta entrando en una parálisis preocupante. Acciones directas y concretas que debería afrontar el estado hoy están paralizados, por falta de financiamiento y de una decision de reducir el estado a una minima expresión. Por supuesto que estas políticas de ajuste brutal están destinados a los sectores de menos recursos, mas desvalidos, por ejemplo salud, educación, comedores de sectores populares, discapacitados, menores sin hogar , personas mayores, etc.

Un estado mínimo significa una democracia mínima y por ende la exclusion de los sectores populares.
La lógica neoliberal quiere ese estado mínimo para servir de vehiculizar los negocios de los grandes grupos económicos. Por eso es que los grupos económicos concentrados, a pesar que están perdiendo plata producto de la alta recesión que afecta a toda la economía, apuestan al capitalismo de saqueo, que deja hacer el gobierno: salarios bajos, quita de derechos laborales y sobre todo contratos suculentos en energía, petroleo, minería, etc, sobre todos los recursos naturales.

Chocando con la realidad:
A cinco meses del inicio del gobierno de Javier Milei solo puede mostrar números irreales y una crisis magnificada en su relato para justificar el mas feroz e irracional ajuste sobre la población argentina, cargando el peso sobre todo en las jubilaciones y pensiones y el salario de la clase trabajadora.

El ajuste hizo que la economía real cayera en nivele históricos: ocho sectores de actividad registraron caídas en la comparación inter anual, entre los que se destacan el de la construcción (-19,1% ) e Intermediación financiera (-12,1% ) junto con la industria manufacturera (-8,4% ) y comercio mayorista, minorista y reparaciones (-5,5%) .

Esta caída en la actividad económica tuvo como efecto real un aumento de 3,2 millones de nuevos pobres, así la pobreza alcanza al 55 % de la población o sea que hay mas 23 millones de personas en la pobreza y la indigencia.

Estos “logros” alcanzados y que Milei califica casi como milagros económicos, como la baja en los indices inflacionarios, son una falacia, construida por el relato oficial, que no dice que el gobierno de entrada devaluó en mas del 118 % e indujo una inflación galopante que llevó a indices del 25% . De esos números es que se fue bajando a indices de un dígito, pero que son similares a los del gobierno anterior. Lo que ayer era una tragedia, un 8/9 % mensual, hoy es un “éxito”.

Mientras tanto en ambas cámaras del Congreso Nacional, también se cuecen habas, en un cambalache pocas veces visto en la historia.

Están pendientes de tratamiento la derogación el DNU, que los diputados hacen malabarismos para no tratarlo y que siga vigente una legislación a todas luces lesiva para la población y totalmente inconstitucional.

Por otro lado la Cámara de Senadores debe tratar en los próximos días la Ley Bases, otro engendro legal, que esconde detrás un verdadero latrocinio sobre la riqueza y el trabajo de los argentinos.

El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), contemplado por la Ley Bases del Gobierno, implica la profundización del modelo extractivo con amplios y exagerados beneficios para las empresas internacionales.

Lo que suceda en el Senado es todavía incierto, no obstante, no sorprendería que una mayoría de senadores vote a favor de la Ley Bases y RIGI consumando un nuevo régimen de saqueo, entrega y sacrificio de nuestros territorios. Van a votar un nuevo “estatuto del coloniaje”. Una vergüenza mayor que lo que fue en la década infame el pacto Rocca – Ruciman.

Será entonces, como siempre ha sido, en las calles, en las plazas y en la organización local, donde surja la resistencia a este nuevo y brutal avance contra nuestros recursos y el medio ambiente.

Como corolario en los próximos meses se ira agudizando la desocupación, alcanzando indices de dos dígitos, como producto de la alta recesión y la caída de la actividad.

Ya hoy la perdida del empleo es una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía, superando ampliamente el tema inflación y seguridad.

Los errores no forzados de Javier Milei:

Como si este escenario interno no fuera de por si grave y alarmante sobre el futuro cercano, hemos visto en estos días escenas que deberían darnos a los argentinos vergüenza ajena.

El triste paso de Javier Milei por España, donde a partir de su participación en un acto partidario de la oposición española, la derecha franquista, un resabio del peor pasado de la historia europea.

No solo es cuestionable su participación en una actividad claramente opositora al gobierno actual, sino que ademas dedicó frases a atacar al Presidente español Pedro Sanchez y a su esposa, acusándola de corrupción. Un exabrupto del presidente Milei, incomprensible e innecesario, contra el gobierno de un país amigo y aliado.

Este comportamiento, no es nuevo, desde el comienzo de su gobierno, ha mostrado un desprecio y una ignorancia supina en cuanto a políticas diplomáticas y a errores geopolíticos, producto de una incomprensión de la realidad global y un ideológismo sostenido en paradigmas superados por la historia.

Así el gobierno de Milei renuncio al grupo BRICS, se distancio de China, y luego de Brasil, cuestionando a su presidente Lula, generó conflictos con Colombia, con Chile, con Cuba, se alineo gratuitamente con Israel, generando conflictos con los países árabes, etc, etc. Un verdadero papelón internacional, de un gobierno que poco a poco nos va aislando del mundo.

Lo llamativo es que este ruido política exterior ocurre mientras el país intenta dar señales en búsqueda de mayores inversiones y la apertura de mercados para los productos locales.

Todo este panorama parece contrarrestar con lo que muestran algunas encuestas en cuanto a medir el nivel de aprobación y consenso que tienen estas políticas de Javier Milei. Según los principales encuestadores dan como un éxito que el gobierno tenga una aprobación de la gestión cercana al 50%. Esta cifras sirven como excusa a varios gobernadores no oficialistas y a muchos legisladores a hacer seguidismo de las políticas nefastas del gobierno, y hacen que muchos especulen y no definan una oposición mas fuerte, esperando que el gobierno empiece a perder consensos.

Ahora si se mide con mas detalles las encuestas pueden detectarse inconsistencia en los análisis. Por ejemplo parecen olvidar que todo gobierno nuevo tiene una luna de miel con la sociedad de entre seis meses y un año, le paso a todos los gobiernos, por lo menos desde 1983 a la fecha. En muchos casos los nuevos presidentes sumaban mas adhesion que los votos obtenidos en las elecciones, cosa que no es el caso actual. En el mejor de los casos conserva los votos obtenidos, un 50/55 %, y según otra encuestas a caído a cifras cercanas al 45 %, siendo igualmente alta esta adhesion. También la opinión pública no es tan optimista cuando se consultan sobre políticas especificas, llegando el rechazo en algunos casos a un 70% de rechazo en temas específicos.

En realidad tampoco se mide correctamente que así como el 50 % acompaña o espera con cierto optimismo, también las encuesta muestran que hay un firme rechazo y oposición al Milei, en cifras cercanas al otro 50%. Si bien todavía este porcentaje de la sociedad no encuentra un liderazgo que los aglutine, es cuestión de tiempo que surjan nuevos liderazgos que puedan conducir esa fuerza opositora.

En el horizonte cercano solo se avisoran grandes nubarrones, tanto en lo económico como en lo social.

a macro economía no muestra signos de mejora, mas allá del invento de números y la construcción de un relato por parte del gobierno cada vez mas alejado de la realidad.

Este programa económico es demasiado precario e improvisado, si o si necesita una fuerte inyección de dolares para lograr cierto equilibrio, dolares que por ahora no se ven.

Por otro lado, a pesar del silencio de los medios oficialistas, se esta conformando desde el interior movimientos sociales de protesta contra las políticas económicas y sociales del gobierno. Misiones puede ser la mecha que encienda la pradera. Hay movimientos similares en varias provincias, Corrientes, Mendoza, Cordoba, Santiago del Estero; sin conexión entre si pero unificados en un reclamo de defensa del salario y una vida digna.

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OPINIÓN

«¿Rebelión popular o destitución?», por Ariel Rolfo

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El mes de mayo suele ser un mes frio por la época preinvernal que le toca en el calendario pero a veces supo ser un mes muy cálido como 55 años atrás en mayo del año 1969 donde se produjo el Cordobazo y el Rosariazo o como actualmente ocurre en Misiones que esta prendida fuego socialmente y donde Corrientes daría la impresión que amenaza seguirla es ese aspecto.

Las medidas de austeridad fiscal del gobierno nacional además de ser recesivas y antipopulares amenazan con generar un verdadero genocidio social, a su vez estas son seguidas voluntariamente o involuntariamente por las provincias debido a la política del ejecutivo nacional de restringir todo tipo de recursos económico o los giros coparticipables a las provincias.

A la feroz inflación y tarifazos se suman progresivamente los despidos por cierre de empresas o suspensión de actividades. Esta política sin solución de continuidad va profundizando la pauperización económica y la exasperación de la población generando un presión social in crescendo que puede detonar en cualquier momento. El nivel cuantitativo y cualitativo de tal eclosión será la que determinara la nueva etapa política del país.

PRIMERA OPOCION DE CAMBIO: SALIDA A LO BUCARAM

Una de las posibilidades es la salida institucional de la destitución presidencial por insania o falta de idoneidad para ejercer el cargo donde sobran hechos para declararla e inclusive quizá un análisis psicofísico al presidente Javier Milei pueda en forma indubitable dar el basamento psiquiátrico suficiente para destituirlo.

En ese aspecto es interesante la comparación de lo ocurrido en ecuador en 1996 donde se destituyo al presidente.

Abdala Bucaram Ortiz fue Presidente de la República del Ecuador desde el 10 Agosto de 1996 hasta el 6 de Febrero del 1997 cuando en Congreso Nacional lo destituyó alegando ‘incapacidad mental para gobernar’.

Esa destitución se produjo tras un momento de agitación social en el país, principalmente en la ciudad de Quito, por el ajuste de tarifas de la electricidad y el gas así como un alza de impuestos. Adicionalmente, Bucaram fue acusado de peculado.

Algo parecido podría ocurrirle a Javier Milei si el verdadero poder permanente de la argentina que son los Grandes Grupos Económicos (Oligarquía Contemporánea Argentina) deciden que ya se pudo exprimir al máximo a este “hombre de paja” y pasar a poner en su reemplazo a la Vicepresidente Victoria Villarruel, la que además de mayor sensates y equilibrio mental para gobernar, garantizaría que sigan vigentes los grandes cambios realizados por el Títere Milei en forma meteórica, con la complicidad de gobernadores y legisladores traidores al pueblo y la nación, en el caso de aprobarse las leyes elaboradas por los lacayos serviles a la elite de poder económico y enviadas por Javier Milei al Congreso.

Un factor con alto peso específico más a considerar será la posición que ante tal escenario asumiría EE.UU. que es el Hegemon Colonial de argentina.
Como queda claro con las visitas del Director de la CIA y de declaraciones de la Generala Laura Richardson (comandante del Comando Sur del ejercito de EE.UU.) los recursos naturales de argentina, sus vías logísticas como la Hidrovía del Paraná y su importancia geopolítica en el hemisferio sur no son cuestiones menores y hasta ahora nadie como Javier Milei, ni siquiera Carlos Menem, les garantizo tanto a sus intereses y a su voracidad imperial.

SEGUNDA OPCION DE CAMBIO: Rebelión popular e insurrección urbana

Si el cambio no tuviera esa modalidad institucional sino que se diera en un contexto de confrontación frontal feroz del poder de estado represor contra un pueblo organizado y movilizado con acciones contundentes entonces el cambio de gobierno se demoraría un poco más y podrían no solo repetirse eventos como los del año 1969 que detono la caída del dictador General Onganía o los del 2001 que se llevó puesta con el “Que se vayan todos” la gestión de Fernando de La Rúa, sino que quizas la carga de violencia pero también de cambio político-económico del modelo país podría llegar a ser mucho mayor, algo que está haciendo ya cavilar al poder permanente de la Oligarquía Argentina y el Hegemon Imperial.

La movilizaciones populares, los paros del movimiento obrero organizado, los reclamos estudiantiles, las medidas de protesta de sectores ligados a la seguridad de estado, como está ocurriendo con la policía de la provincia de Misiones que amenaza con contagiar a la de la provincia de Corrientes, etc. son síntomas que los niveles tolerancia se están agotando y que la presión popular está empezando a construir mojones contra este gobierno de la lucha de un pueblo por recuperar el derecho a vivir con dignidad y en un país dueño de su destino.

Las circunstancias futuras y la resultante de la sumatoria de las acciones que lleven adelante los sectores implicados dará la pauta final de cómo se resolverá esta cuestión en esta etapa histórica del país.

Pero si por un endurecimiento de la accion del gobierno sigue profundizándose la destrucción del estado nacional, el saqueo de las riquezas naturales, vulnerándose nuestra soberanía y en particular aumentando el nivel de desempleo y pauperización social por más represión y mano dura que aplique el gobierno de Javier Milei inevitablemente probablemente se cumplirá esa máxima que nos legara el mayor líder político argentino del Siglo XX… “CUANDOS LOS PUEBLOS AGOTAN SU PACIENCIA SUELEN HACER TRONAR EL ESCARMIENTO”

Ariel Rolfo

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