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OPINIÓN

Los riesgos de votar un candidato artificial. Por Santiago Blanco

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Según sostienen muchos especialistas, la campaña de Fernando de la Rúa que derivó en su obtención del cargo de presidente de la Nación en 1999 se convirtió en un hito en la historia reciente del Marketing Político de nuestro país.

En ese momento, la estrategia se basó en adoptar el uso de herramientas provenientes de la publicidad comercial al servicio de la creación de la imagen de un candidato a un cargo político.

Esto no fue una novedad, ya que la utilización de estas técnicas en la arena política había sido introducida por el publicista Gabriel Dreyfus en la campaña que llevó a Alfonsín al poder en 1983. Pero en esa ocasión, la comunicación estuvo apuntada a fortalecer aspectos positivos y diferenciales que el entonces candidato efectivamente poseía.

Por el contrario, el caso de De la Rúa tuvo la novedad de adoptar a un candidato de una cantidad de atributos que el mismo de ninguna manera poseía, atributos que fueron bien recibidos por la ciudadanía y traducidos posteriormente en votos.

Desde el punto de vista estrictamente profesional, la estrategia adoptada en ese momento por dos exitosos especialistas que provenían del mundo publicitario, Ramiro Agulla y Carlos Bachetti, fue intachable y adaptada a la coyuntura política y socioeconómica de la Argentina post-menemista.

Ahora bien, la pregunta que uno se hace es si en la política el fin justifica los medios, sobre todo teniendo en cuenta que a poco de asumir, Fernando de la Rúa comenzó a mostrar indicios de no ser ese hombre impoluto, austero, incorruptible y con habilidad de gestionar que nos vendieron desde los spots televisivos.

Los argentinos bien sabemos como terminó esa historia: con saqueos, con más de 20 muertos en todo el país, con un país sumergido en una crisis terminal y con un Presidente que tuvo que escapar del poder en un helicóptero que lo esperaba en la terraza de la Casa Rosada.

Este tema cobra actualidad cuando uno de esos publicistas, Agulla, fue designado como jefe de campaña del actual diputado Nacional y candidato presidencial del Frente Renovador, Sergio Massa.

En sus nuevos spots, Massa ya está mostrando características propias del “sello Agulla”. A veces incluso esto llega al borde del auto-homenaje, como es el caso de la publicidad gráfica basada en el slogan “Distinto”, concepto calcado de la frase “Se viene una Argentina distinta” utilizado a fines de los 90 en la cartelería publicitaria de De la Rúa.

Esta semana comenzaron a difundirse en el interior del país distintos spots en los cuales el candidato del Frente Renovador se dirige, de manera aparentemente personalizada y por separado, a los habitantes de provincias como La Pampa, Misiones y Córdoba.

Lo que llama la atención es el poco natural e impostado acento de Massa, comiéndose las “eses”, a través del cual intenta mostrarse cercano al electorado del interior.

Esto no sucede con el spot grabado para el público bonaerense, en el cual el candidato sí se muestra con mayor naturalidad: “Hola, soy Sergio Massa y al igual que vos vivo en la provincia de Buenos Aires”, reza el tigrense al comienzo del video.

Por lo que se vislumbra tras recorrer medios periodísticos de las mencionadas provincias anteriormente, esta jugada fue advertida de inmediato y por eso el intento de Agulla no estaría obteniendo los resultados esperados. Muy por el contrario, el mensaje estaría siendo interpretado de manera muy negativa.

Siguiendo este razonamiento, la ciudadanía de todo el país ha madurado lo suficiente en estos años como para no basar su preferencia electoral en atributos artificiales de candidatos prefabricados.

De todas maneras, no será el autor de esta nota sino el resultado de las urnas el que dictaminará si efectivamente los argentinos ponemos mayores reparos al momento de votar.

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