CULTURA
*Es la geografía, Patricia*
Por Mario Mazzitelli
Si Patricia Bullrich no fuera senadora, jefa de la bancada libertaria en el Senado de la Nación y defensora de la venta de nuestro territorio a testaferros, colonos, capitalistas, especuladores, empresarios y potencias extranjeras; no estaría escribiendo estas líneas.
Pero teniendo ella tan alta responsabilidad y siendo estratégico el tema que está en sus manos, es un deber detenerse a escucharla.
Sobre la calle Hipólito Yrigoyen, entre Combate de los Pozos y la avenida Entre Ríos, con el Congreso de fondo y en respuesta a periodistas, dijo: El “concepto de propiedad es un concepto que lo define nuestra constitución, un extranjero que vive en la argentina tiene los mismos derechos y también las mismas responsabilidades que tiene un nacional. Es decir puede comprar tierras, puede comprar un departamento, puede comprar una fábrica, puede trabajar…”. Interrumpe el periodista y pregunta: ¿la cantidad de tierras sin limitación de hectáreas?…responde la senadora Bullrich: “eso no puede tener limitaciones porque la limitación es algo que no está dentro del sentido de lo que la argentina plantea como concepto. Uno no tiene limitaciones en la cantidad de departamentos que tiene…”
El razonamiento sería el siguiente: “Como uno no tiene limitación en la cantidad de departamentos que tiene…tampoco debería existir limitación sobre la cantidad de tierra que puede comprar”. Creo que sintetizo su lógica sin distorsión alguna. Ahora veamos.
La tierra no se fabrica. Nos es dada. Es una creación del cosmos o de dios. Es anterior y ajena a nosotros. Seguirá así por millones de años. Su cantidad es inelástica, es la que hay; ni más ni menos. Y los cambios geológicos son tan distantes que, en relación a nuestras vidas, la tierra es una realidad fija.
En cambio, los departamentos se construyen. Donde hace un año había un terreno baldío, hoy puede existir un edificio con 100 departamentos. Son una creación humana. Fruto del trabajo. Ésa es la diferencia que hace imposible la analogía. La senadora Patricia Bullrich parece ignorar lo esencial del asunto.
Para superar esa limitación, le recomendaría un curso acelerado de geografía. Aquí unos títulos.
*Geografía I. Magnitud.*
El territorio de la Argentina en el continente americano es de 2.791.810 km2. La octava geografía política mundial. Siete naciones tienen más territorio que nosotros: Rusia, Canadá, China, EEUU, Brasil, Australia y la India. Ciento ochenta y cinco tienen menos. Cada nación tiene la superficie que tiene. Si quiere más, es a expensas de otro. El planeta tiene una superficie total de 510 millones de km2. La superficie de tierra firme es de 148.900.000 km2. Es decir somos poseedores de algo menos del 2% total. Pero como solo la mitad es apta para la vida humana, nuestra superficie vital queda cercana al 4%. (_Como se ve, por ahora no estoy sumando a la Argentina Antártica, etc._)
*Geografía II. La población.*
Los argentinos somos menos del 0,6% de la población mundial (48M/8300M) Frente a la necesidad de tierras amigables, somos un imán para personas que buscan tener un lugar para vivir; pero también para las elites dominantes. Frente a ellos, el pueblo ocupante del territorio (_es decir nosotros, los argentinos_) somos una molestia. No por racistas; sino por diversos, altivos, orgullosos y capaces. La herramienta para la realización de nuestros ideales es el Estado (_con la totalidad de sus instituciones y herramientas_) en el marco de la CN. Por eso el enemigo ataca al Estado. No para que sea más eficiente (_como dicen ellos_) sino para destruirlo. Están destruyendo o enajenando el sistema de salud, educativo, científico, tecnológico, las fuerzas armadas, nuestras fuerzas morales, etc. y ahora vienen por el territorio. Decía que sobramos los argentinos: «el único problema de la Argentina es que está llena de argentinos» (_Demian Reidel, jefe del “Consejo de Asesores Económicos” de Javier Milei_) Ellos lo dicen con desparpajo. Mientras nosotros hacemos oídos sordos a sus temibles advertencias. En fin, es hora de que estemos más atentos.
*Geografía III. El poder político del pueblo en relación con su territorio.*
Aquí tomo el desglose de César Lerena. Territorio continental: 2.791.810 km². Territorio marítimo y plataforma dentro de las 200 millas: 3.146.345 km² (_Incluye Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, Shetland del Sur y Orcadas del Sur_). Plataforma continental más allá de las 200 millas: 1.784.000 km². Antártida Argentina: 965.597 km². *Total: 8.687.752 km2.*
El primer deber es resguardar su integridad. La mayoría de los pueblos del mundo no manifiestan ningún problema sobre nuestra soberanía. Por eso en Naciones Unidas y otros foros internacionales, respaldan nuestro reclamo sobre Malvinas. Saben, esos pueblos, que cuando quieran venir, encontraran hospitalidad y respeto por sus derechos. En cambio, existen minorías ambiciosas con pretensiones desmedidas, que no ven con buenos ojos tanto poder en nuestro pueblo. Son ellos los que organizan una tropilla de vocerías contrarias al ejercicio de nuestra soberanía territorial.
El segundo deber es ocuparlo con nuestra población en toda su extensión, en todos los límites fronterizos y en todos los rincones. Así, la tierra cumple sus roles más importantes para los seres humanos: lugar donde vivir y producir. Por eso a ningún argentino le debería faltar una buena porción de tierra. Siempre para habitarla, no para especular con ella. (_¿Cómo no podría ser propietario de su tierra quien viviera en ella? Cuanto mejor si alli produjera. Solo así se justificaría que el pueblo soberano, a través de la constitución, las leyes y los procedimientos competentes, otorgue un verdadero título de propiedad privada a alguien_)
El tercer deber es cuidarlo. Hacer un buen uso del espacio. Cuidar el aire, las nacientes de agua, los glaciares, ríos, lagunas, los bosques, la biodiversidad, la sanidad y fertilidad de los suelos, el subsuelo, etc. La parte de la biosfera sobre la que tenemos la responsabilidad de cuidarla para nosotros y la humanidad.
*Geografía IV. La concentración en la propiedad de la tierra.*
Algunos se rasgan las vestiduras como si el peligro se situara por delante y nada hubiera que reprocharse para atrás. Sin embargo, la concentración lleva mucho tiempo y poco se ha hecho al respecto. De una nota del periodista Ariel Stemphelet, publicada en Perfil, el 16-02-2024, extraigo esta lista de los 10 mayores propietarios privados de Argentina:
1) High Luck Group Argentina (1.148.000 hectáreas)
2) Grupo Benetton (920.000 hectáreas)
3) Integra Lithium (573.000)
4) Cresud S.A (538.822)
5) Estomonte A.G.S.A (404.098)
6) Sominar S.A (328.400)
7) Pluspetrol (320.000)
9) Arauco S.A. (264.334)
10) Grupo Los Grobo (260.000)
Solo 10 propietarios reúnen 5.049.654 (_más de dos veces la superficie total de Israel_)
¿Alguien puede creer que hay verdaderos límites en Argentina? ¿Alguien cree que en cualquier país 10 propietarios -entre ellos extranjeros – pueden tener más de 5 millones de hectáreas? ¿No les alcanza con la legislación que les permitió este abuso en la adquisición de tierras? ¿Quieren más? ¿Por esto el Senado se dispone a discutir la habilitación para que unos pocos compren más territorio argentino?
*Tiene que haber límites.*
La lógica más sencilla nos indica que: si la superficie es limitada, su distribución debe ser equitativa e inteligente. En cada momento histórico podrá adaptarse a las circunstancias. Pero si hay algo inadmisible es la apropiación privada, más allá de las dos funciones de la tierra: *lugar de habitación y medio de producción.* Si hay algo perverso e injusto, es apropiársela para especular. Perverso porque se le niega a muchos que podrían darle un uso mejor, pero carecen de medios para comprarla. Injusto porque los especuladores se quedan con la renta (_mayor valor del terreno_) que no producen como propietarios. La produce la sociedad en su conjunto. *La privatización privada de las rentas sociales, es el parasitismo a desterrar del país.*
La discusión, entonces, no es si un extranjero puede comprar una parcela de tierra. Lo que debemos debatir es si Argentina tiene derecho a preservar el territorio sobre el que se fundamenta su soberanía, la calidad de vida de su población y su futuro desarrollo integral.
La geografía impone límites. Ignorarlos no es una defensa de la libertad; es una renuncia a la libertad de la Nación. Para beneficio de muy pocos y perjuicios de muchos. Ojalá, los representantes del pueblo así lo entiendan.
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