INTERNACIONALES
Guerra en Medio Oriente: el conflicto directo entra en su fase de mayor desgaste
Tras más de un mes de hostilidades abiertas, la guerra en Medio Oriente ha dejado de ser una serie de escaramuzas para consolidarse como un choque frontal y sostenido entre Estados Unidos, Israel e Irán. En la última semana, este enfrentamiento que ya lleva cinco semanas de bombardeos ininterrumpidos alcanzó un nuevo pico de tensión con el derribo de un caza estadounidense y la expansión de la ofensiva israelí en el Líbano. Lejos de una resolución, el escenario de 2026 muestra a las potencias enfrascadas en una guerra de desgaste que busca anular capacidades industriales y militares estratégicas en todo el eje persa.
El hito del F-15 y la ofensiva sobre el acero iraní
La campaña aérea coordinada entre Washington y Tel Aviv continúa su avance sobre centros de investigación y producción de armas. En este contexto, el primer ministro Benjamín Netanyahu destacó la destrucción del 70% de la capacidad siderúrgica de Irán, un golpe directo al financiamiento de la Guardia Revolucionaria. Sin embargo, el costo de mantener esta supremacía aérea quedó en evidencia el pasado viernes.
Por primera vez desde que se inició esta fase de la guerra hace más de un mes, las defensas iraníes lograron derribar un F-15E Strike Eagle estadounidense. Tras una operación de rescate de extrema complejidad que culminó este domingo, la Casa Blanca confirmó la recuperación de los dos tripulantes. Este incidente rompe la relativa «seguridad» de las incursiones aliadas y obliga al Pentágono a recalcular sus tácticas de penetración en espacio aéreo enemigo.
Líbano: el plan para una zona de seguridad permanente
Mientras los misiles y drones iraníes siguen impactando en zonas residenciales de Israel, el frente norte con el Líbano se ha vuelto igual de crítico. Las Fuerzas de Defensa de Israel intensificaron sus ataques navales sobre Beirut y la artillería en el sur, buscando desmantelar la infraestructura de Hezbolá.
El ministro de Defensa, Israel Katz, ha sido claro: el objetivo es establecer una zona de seguridad que llegue hasta el río Litani. Esta maniobra busca alejar definitivamente la amenaza de los cohetes de corto y largo alcance de la frontera norte. Con incursiones a gran escala ya completadas, la estrategia israelí parece replicar modelos de control territorial previos para garantizar la seguridad de sus poblaciones civiles, mientras los aliados de Irán prometen represalias que mantienen la volatilidad al rojo vivo.
Perspectiva de una crisis de largo aliento
Con cinco semanas de conflicto directo a las espaldas, la guerra en Medio Oriente ya no es una «escalada repentina», sino una realidad geopolítica instalada. La capacidad de resistencia de Irán y la determinación de la alianza estadounidense-israelí han creado un equilibrio de terror que afecta directamente a los mercados globales. La comunidad internacional observa con preocupación cómo cada nuevo objetivo militar —ya sea un radar en el Líbano o una acería en Irán— acerca a la región a un punto de quiebre donde los errores tácticos podrían tener consecuencias humanitarias irreversibles.
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