CULTURA
De cantar a Güemes a la Presidencia de México: El video inédito de la infancia de Claudia Sheinbaum
1972, Ciudad de México.
En un auditorio de la Col. del Valle, un grupo de niños grababa un programa que hoy, en 2026, adquiere una densidad política inesperada. Se llamaban Pilcuicatl («Niño que canta» en náhuatl). Entre ellos, una niña de 10 años llamada Claudia Sheinbaum Pardo y un joven Daniel Giménez Cacho (hoy actor consagrado) ponían voz a la «chacarera de la libertad» dedicada al general salteño Martín Miguel de Güemes.
El sello del exilio y la mística: Producido por el legendario ingeniero Víctor Rapoport bajo el sello Nervio, el material es un documento del «Nuevo Cancionero» latinoamericano. Rapoport, un artesano del sonido que grabó a los más grandes del folklore y el tango, capturó esta sesión donde los niños interpretaban temas de alto contenido social como «Camilo Torres» o «Juan Sin Tierra».
La conexión argentina: En el minuto [03:16] del video, Sheinbaum y el grupo arrancan con «Martín Güemes».
Escuchar a una futura presidenta mexicana cantar
«No queremos que nos mande la reina ni el rey / somos libres y tenemos la patria por ley«
no es solo una curiosidad biográfica; es la evidencia de una formación educada en la patria grande.
Elenco de época: El grupo incluía a Eduardo Gamboa, Yuriria Contreras, Andrés Melo e Ildanan Contreras, junto a Julio y Claudia Sheinbaum. El programa fue editado recién en 1977, en plena efervescencia de los movimientos de izquierda en la región.
El General que cruza fronteras
Para el lector argentino, ver a la mandataria mexicana rindiendo honores a los «gauchos fronterizos» que «tuvieron a los godos locos» es un recordatorio de que la identidad regional se tejió en conservatorios y peñas escolares. Mientras el hardware hoy es desplazado por la IA (como vimos en las notas anteriores), este video sobrevive como un registro analógico de la dignidad, grabado por la oreja maestra de Rapoport.
Lo estructural
Pilcuicatl no fue un coro infantil de entretenimiento; fue un proyecto de identidad cultural. En la década del 70, cantar folklore argentino o chileno en México era un acto de solidaridad con las luchas del sur. La trayectoria de Sheinbaum, desde este auditorio escolar hasta la presidencia, explica gran parte de su narrativa actual: una base ideológica que no se construyó en despachos, sino con una guitarra y la memoria de los próceres populares.
¿Es el canto de esos niños una profecía del destino político de la región o el último vestigio de una mística latinoamericana que el algoritmo hoy intenta silenciar?
Puedes escuchar el cancionero completo:
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