CULTURA
El Sable de San Martín: Milei y el capricho de «robarse» la historia
El 3 de febrero, Milei firmó el decreto 81/2026: el sable corvo de San Martín sale del Museo Histórico Nacional y pasa al Regimiento de Granaderos a Caballo (Av. Luis María Campos 554, Palermo). El 7 de febrero, en San Lorenzo, Santa Fe, lo entregará formalmente en el acto por el 213° aniversario de la batalla. La jueza Macarena Marra Giménez rechazó la medida cautelar presentada por los herederos de Manuela Rosas para frenar el traslado, pero habilitó investigación de fondo. La causa sigue. El sable se mueve igual.
El argumento oficial: «Restitución al contexto histórico propio». La realidad: el museo de Granaderos está cerrado por remodelaciones (paga la Fundación Granaderos, preside Bettina Bulgheroni). No hay fecha de reapertura. El sable saldrá de una vitrina pública para ir a un cuartel sin acceso civil garantizado.
Máximo Terrero, esposo de Manuelita Rosas, donó el sable al Estado en 1897 con destino al Museo Histórico Nacional «para siempre a la Nación». Desde entonces, su historia es política: la Juventud Peronista lo robó dos veces (1963, 1965) como acto de resistencia. En 1967, la dictadura de Onganía lo transfirió a Granaderos. En 2015, Cristina Kirchner lo devolvió al museo. Ahora, Milei lo vuelve al ámbito militar. Deroga el decreto 843/2015 de CFK y reactiva el modelo de 1967.
Mover el sable no responde a una necesidad patriótica, sino a un capricho estético y simbólico. Al sacarlo del Museo, Milei le quita el carácter de «objeto de estudio y memoria» para convertirlo en un «adorno de poder». La Justicia, aunque no frenó el traslado, ordenó informes estrictos y medidas de control, reconociendo implícitamente que el objeto corre riesgo fuera de su vitrina original.
María Inés Rodríguez Aguilar, directora del museo, renunció el 3 de febrero. En su carta cuestionó «una interpretación muy original» del legado y advirtió que el traslado vulnera protocolos de conservación. Su antecesor, Gabriel Di Meglio, fue alejado en 2025 por oponerse al movimiento. Los descendientes Terrero-Rosas (asesorados por Rafael Bielsa) argumentan que la donación tenía «cargo»: exhibición permanente en ámbito civil y cultural, no militar.
Milei fue nombrado «granadero honorífico» en 2025. El decreto lo firma con Carlos Presti (ministro Defensa). El sable se moverá en helicóptero presidencial.
La historia no le pertenece a un presidente de turno, sino al pueblo. Intentar «mudarse» con el sable de San Martín es un acto de soberbia que recuerda a las épocas más oscuras, donde los símbolos nacionales eran tratados como propiedad privada de quien ocupaba el sillón de Rivadavia. Milei busca la foto con el acero del Libertador, pero en el proceso, debilita el acceso público a nuestra memoria colectiva.
DÓLAR HOY
-
POLÍTICA4 semanas ago
Alak reunió a la «vieja guardia» peronista en un fuerte homenaje a Duhalde
-
ECONOMÍA3 semanas ago
Plataformas digitales: el nuevo mapa del trabajo y la advertencia de Cuartango
-
CULTURA4 semanas ago
Chologante: el fenómeno de A.CHAL que redefine el orgullo andino
-
ECONOMÍA3 semanas ago
Consumo masivo: caída del 6,3% mensual

Pingback: Homenaje a Rosas en la Recoleta a 149 años de su partida