POLÍTICA
La Resistencia de la Democracia Argentina / Por Ezequiel Beer
El proceso que converge en el triunfo electoral de Raúl Alfonsín el 30 de Octubre de 1983 tiene un vértice de origen desde esas mujeres » inexpertas » que por un instinto maternal decidieron enfrentar en soledad una atroz Dictadura poniendo de relieve la ausencia » inesperada » de sus hijos a los cuales aun están buscando.
La estampida casi fratricida de miles de jóvenes a las gélidas Islas Malvinas y una resolución política que rozo la cobardía militar fueron el golpe de escena de una sociedad que clamaba el fin de un ciclo dictatorial entremezclado con una afamada » libertad económica » que ahora a 40 años eleva un exorbitante candidato presidencial.
El favorito era casi seguro Luder pero algunos corrillos y un fallido evento de fin de campaña hicieron que un grueso de la gente adhiriera a la propuesta radical que fuera ratificada por una previa multitud presente en el Obelisco.
La debilidad económica y política que debió afrontar el reciente Presidente Democrático tampoco fue un impedimento para el país pudiera sentir un respiro de liberación donde la censura fue dejada de lado y un albur cultural fue el insumo básico de esa llamada primavera alfonsinista.
Daria la impresión que luego del abrupto derrocamiento de Juan Domingo Peron en 1955 comenzó un espiral económico descendente cuyo pico fue la extensividad del Proceso de Re Organización Nacional entre 1976 y 1983-
Las coordenadas fueron bien marcadas para el resto del tiempo siendo ese primer gobierno democrático Post Dictadura de poco margen y sometido a inmensas presiones internas y externas que solaparon su precipitado final.
Quizás uno de los pocos méritos de los primeros años del Gobierno de Carlos Menen fueron las políticas de estabilidad macroeconómica y la atención prevista a atenuar los procesos hiperinflacionarios pero el entusiasmo por la formula mágica convertible y una adhesión irrestricta al mandato global fueron mellando un destino final que dio a la luz a finales de Diciembre d e 2001.
Los procesos politicos y sociales de ese periodo entre finales de 2001 y principios de 2003 fueron claramente leídos por ese alto gobernador de la Prov. de Santa Cruz que silenciosamente se convirtió en el Candidato Presidencial y casi de carambola se alzo con un poder presidencial debilitado pero que no le impidió dejar una marca indeleble en la Argentina.
Una nueva revalida democrática y la puesta en marcha de la reivindicación de la lucha por los Derechos Humanos convergió en una esfera económica favorable que fuera hábilmente aprovechada por el y por su Ministro de Economía Roberto Lavagna.
El periodo 2003-2007 fue rico para todos aquellos que durante años hemos creído en la importancia de la militancia como factor de transformación quizás habíamos esperado un » Nestor » hasta que apareció en escena.
Su desaparición física dejo un vacío que aun no ha sido posible de restituir pero sin dudas los Gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner profundizaron el carácter militante de toda una generación que busca un reemplazo posible aun hoy.
Una sucesión de errores posibilitaron la derrota de 2015 lo que significo una profunda involución del largo y anterior camino recorrido que si bien el recambio de 2019 atempero algunas de sus consecuencia el espiral de caída de los ingresos y del poder adquisitivo no ha sido reparado aun siendo una demanda social totalmente genuina.
El Gobierno de Alberto Fernández cierra un periodo de gobierno con una devaluación de casi el 1000 % lo que afecta notoriamente tanto a las clases trabajadoras como a las excluidas.
La Argentina principalmente tiene un problema de ingreso siendo esto la materia pendiente para un nuevo y esperado Gobierno Peronista bajo la conducción de Sergio Massa.
El 75% del Producto Interno se remite al Mercado Interno por lo tanto su revitalización es un lugar ineludible para cualquier gestión económica futura.
Quizás solo una minoría – significativa – puede considerar la inecuación de la Democracia en la Argentina pero su amplificación mediática da lugar a pensar que es un fenómeno masivo que intenta permear.
La radicalidad propuesta solo puede ser acompañada por una severa política educativa que abarque todos sus estamentos para afianzar y profundizar la formación de ciudadanos plenamente democráticos pero ateniendo a sus nuevas demandas probablemente enraizadas en el cuidado del Medio Ambiente, la difusión masiva de las tecnológicas, la ampliación de derechos, la profundización de la agenda de genero y el acceso masivo a la educación entre otras.
Ezequiel Beer
Geógrafo UBA
Analista Político
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