ENTREVISTAS
Enrique Iglesias: “Creo que he sido siempre un chico con bastante buena suerte”
volanta
Tras 20 años en la ruta del pop latino, Enrique logró finalmente dejar de ser el hijo del mítico Julio Iglesias. Acaba de presentar un nuevo disco que lleva el sugestivo nombre de Sex and Love. En una charla exclusiva con Rumbos, nos habla del peso del legado de su padre, de su relación con las musas de la música y de cómo mantener estable la vida de pareja entre dos famosos.
A diferencia de algunos de sus colegas-estrellas del pop latino , más parcos y reacios, Enrique Iglesias es un tipo fluido, divertido y repentista, incapaz de, digamos, tirar la entrevista por la borda. Si la acepta, se brinda a pleno. Y se lo siente sincero, no tiene que «caretearla» y no suena a típico «versero» cuando habla de su relación con la Argentina. “Apenas me dicen Argentina, pienso en las fans, en la deliciosa comida, las noches de parranda con mis amigos…”, exclama el hijo más exitoso del exitosísimo Julio Iglesias, que hace poco lanzó al mercado un disco que no dejó indiferente a sus fans y que lleva el provocador título de Sex and Love.
Eso lo dicen todos… te gusta Argentina como podría gustarte Brasil, Chile o México…
No, sabes que no… Argentina ha sido parte muy importante de mi carrera y que no regrese tan frecuentemente como quisiera me apena… Siempre tengo ganas de cantar allí, no me pasa en todos lados.
Arranquemos con lo estrictamente musical. ¿Por qué le pusiste al disco Sex and Love? Un título “vendedor”, por cierto…
Se me ocurrió cuando estaba componiendo los temas. Era algo muy directo y básicamente está explicado en el disco. Sex and Love, el sexo y el amor, son dos cosas muy prominentes en la vida, esenciales para cualquier persona, y ni hablar cuando se trata de música. Son dos temas supremos, je. Porque, a fin de cuentas, es muy inspirador, algo con lo que me puedo sentir identificado. Yo soy muy sexual y tengo mucho amor. Ahí tienes el título de la nota….
CONFERENCIA DE PRENSA
¿Qué significa este disco para vos? ¿Es uno más o refleja un momento especial de tu carrera?
Nooo, no es uno más. Sex and Love es el más ecléctico de mi carrera y el que mejor acompañado estoy. Me reuní con compositores que provienen de fuentes musicales totalmente diversas a las mías, pero con las que me siento muy compatible. A mí me ayuda, me enriquece que en este décimo disco de estudio tenga invitados como Pitbull, Romeo Santos, Marco Antonio Solís, Jennifer Lopez y Kylie Minogue, con quienes yo me siento cómodo cantando en inglés y en español.
¿Y qué te inspira para escribir? ¿Tenés momentos del día puntuales?
Cuando compongo no tiene que ser de día o de noche, me es indistinto. Las ideas están siempre flotando. A veces es algo que dice un amigo, o una fan, o algo que ves en la televisión… o algo que escuchas en la radio. Es un misterio el de la composición musical. Para mí es el gran enigma que tengo como artista, como cantautor……
¿Por qué?
Porque, a veces, de la nada, aparece una melodía en tu mente que te persigue día y noche. Te acosa. Es un poco traumático. Y cuando quieres trasladarla al papel, esa melodía se hace desear y pueden pasar meses hasta plasmarla. Es muy extraño, porque hay otras canciones que las haces en veinte minutos, como la que hicimos con Coti Sorokin, “¿Dónde están corazón?”, y otras que hice y demoraron añares en salir, como “Cuando me enamoro” y “El perdedor”, que tuve el honor de cantar a dúo con dos de mis grandes ídolos, Don Juan Luis Guerra y su Majestad Marco Antonio Solís…
Estás cerca de los 40 años y camino a los 20 de carrera… ¡Qué números!
Yo no cuento, más bien descuento… La edad, los años, todo es relativo, yo sigo siendo un niño por dentro y como dijo Gardel, “20 años no es nada”. Además, convengamos que los cuarenta de ahora no son los cuarenta de hace tres, cuatro décadas… Hoy la proyección de vida se prolongó.
¿Te asusta el paso del tiempo?
Me asustas más tú con las preguntas… jeje. Por ahora no, estoy entero. Sí creo que todo ha pasado demasiado rápido. Con todo lo hecho, se me vienen imágenes de vértigo, como si me hubiera montado en un cohete rumbo a la Luna. Es como una coctelera, una montaña rusa donde ves a cantidad de gente, visitas infinidad de países, aduanas, aviones de aquí para allá… A veces no sabes ni dónde estás parado. Se pasó todo muy rápido.
¿Lo que lograste hasta aquí es mucho más de lo que soñabas?
Me siento un chaval muy afortunado de haber podido trabajar en lo que me apasiona hasta el día de hoy. Y soy muy feliz por lo logrado, que obviamente da un balance positivo, muy positivo.
¿Sos de analizar los pasos de tu carrera o más de dejarte llevar?
Con los años, aprendes a tomarte un poco más de tiempo para ti, la cuestión es que yo soy un hiperactivo incurable. No puedo estar tranquilo mucho tiempo porque me aburro. Amo estar arriba del escenario y mis fans son mi cable a tierra, mi motor, ellos me inspiran para ser mejor cada día.
¿Qué objetivos te quedan? ¿Qué cosas anhelás todavía?
Creo que me queda mucho por hacer, por crecer como artista y como ser humano. Y anhelo ayudar cuando pueda, porque considero que nuestra voz debe servir para estar presente cada vez que el mundo nos requiera.
En lo artístico, ¿sos muy exigente con vos, muy crítico?
Soy muy perfeccionista pero tampoco me la tomo de manera tan personal cuando algo sale mal. Estoy acostumbrado a cometer errores, son gajes del oficio, je.
¿Tu carácter te puede jugar una mala pasada?
Tengo un carácter fuerte porque sé lo que quiero, en ese aspecto tengo las cosas claras, pero a la vez creo que soy bastante llevadero y ando liviano por la vida.
Te has dado grandes gustos en tu vida artística… ¿Te queda algún colega con quien compartir escenario o estudio de grabación?
Pues uno de los primeros artistas a los que siempre he admirado es Bruce Springsteen. Me parece que es un referente, un símbolo en todo sentido, ojalá tenga la oportunidad de compartir algún trabajo con él. Sería la frutilla del postre, un sueño hecho realidad.
¿Te arrepentís de algo en tu vida o en tu carrera?
La verdad, no me arrepiento de nada. Si volviera a empezar, créeme que lo haría todo absolutamente igual. Siento que he sido un chaval con mucha suerte. Pienso y no me canso de repetirlo que en la vida hay que luchar por tus sueños. Yo he tenido altibajos y en esos malos momentos, que no los cambio, aprendí a valorar muchas cosas.
Desde afuera da la sensación de que todo te resultó sencillo…
Aunque no parezca, a mí siempre todo me costó mucho, yo apelé al empeño y al esfuerzo para optimizar los resultados… Y algo muy importante para mí fue que siempre confié en mi instinto.
¿Cómo recordás tus inicios, allá por mediados de los años 90?
Los recuerdo llenos de sacrificios. Mis primeras canciones las escribí teniendo 15 años y aún hoy me hacen sentir bien, no me sonrojan, cuando puedo las incluyo en mis shows. Muchas imágenes me pasan cuando era un niño… Ese “miedillo” de presentar aquellos primeros demos, aquel viaje a México para firmar un contrato, o ese show en una plaza de toros junto a Marco Antonio Solís. Creo que he tenido mucha suerte.
Insistís con lo de la suerte…
Es que es cierto. Es fundamental en este trabajo. Pero, claro, tienes que tener algo para alimentarla: ganas, talento, sacrificio…
A diferencia de muchos colegas, a vos no te resulta un dolor de cabeza hablar de tu vida personal…
Puede ser, pero a veces me he ido de boca, ¿a quién no? La gente del medio me conoce, los fans me conocen. Yo soy como soy, un bromista empedernido y no me tomo lo que se publica en las revistas del corazón muy en serio. No me pongo el casete para responder y cuando se meten con mi vida privada, más que ponerme a la defensiva, prefiero divertirme y hacer un poco de ficción… Creo que a veces inventan un poquillo aquí y allá, pero lo importante es saber que esto es parte del negocio y el que se enoja pierde.
No puedo dejar de preguntarte sobre tu padre, Julio… Más allá de las diferencias padre-hijo, le “debés” los genes artísticos…
Admiro a mi padre mucho, creo que él junto a otros íconos, nos abrieron el camino a los que vinimos después: Ricky Martin, Shakira, Chayanne y tantos otros. De alguna manera, todos miramos a Julio Iglesias… Creo que somos una generación de chicos muy luchadores, y tuvimos varios espejos, uno de ellos, sin duda, fue Julio Iglesias.
Se sabe que por momentos la relación entre ustedes no fue la mejor.
A la gente le provoca mucho saber de esto, pero no es tan complejo ni tan especial. Si te fijas, somos toda gente normal: padres, hijos, hermanos. Yo siempre fui muy metido en mi mundo, no me va la polémica, el escándalo. En la vida cada cual escoge su camino y yo escogí el mío, sin molestar a nadie. Pero de mi padre no tengo nada que decir más que repetir que es el mejor padre del mundo, más allá de nuestras diferencias.
¿Pesó el apellido?
Además de mi timidez natural, me daba miedo la aprobación de los demás, el saber si estaba a la altura de ese legado. Más que el apellido, que por supuesto pesó toneladas, fue un reto superarlo y mantenerlo arriba con mis trabajos.
ENTRE EL AMOR Y LA SOLEDAD
Más allá de idas y vueltas, de conflictos como cualquier mortal, Enrique Iglesias ha demostrado una estabilidad –infrecuente para el “showbusiness”–con su novia, la ex tenista rusa Anna Kournikova. «No es una relación inquebrantable, ninguna lo es, pero a ambos nos va fenomenal y seguimos juntos, que ya es flor de ganancia. Sabes, le tengo más miedo a la monotonía que a todo lo demás y con Anna hemos construido una relación fuerte, porque con mi oficio no es sencillo. Yo me paso la mitad de mi vida en un avión. Y me gusta estar solo, a veces lo necesito, lo disfruto».
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