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CULTURA

«Angel» invita a descubrir canciones inéditas de Mercedes Sosa

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El disco permite recuperar a Mercedes Sosa desde grabaciones en vivo de canciones poco escuchadas de su repertorio. Entre las novedades de esta semana, también se destaca el tercer trabajo de El Siempreterno, proyecto paralelo de Sergio Rotman y Mimí Maura.

«Ángel», disco que reúne canciones inéditas de Mercedes Sosa, invita a redescubrir a la artista tucumana en todo su esplendor, a partir del registro de diferentes conciertos que dio entre 1992 y 1996 en Europa y Latinoamérica, en donde su voz cautiva en la espontaneidad del vivo y en la profundidad de su canto inmortal.
A cinco años de su muerte, el lanzamiento del álbum resulta una muy buena noticia, ya que de alguna manera vuelve a ubicar en un primer plano a la cantante, quien desde una condición innata, la de su voz, consiguió hacer conocer y trascender un repertorio nuevo y socialmente comprometido.
La calidad sonora de «Ángel» -resultado de un año de trabajo a cargo de su hijo Fabián Matus, quien recuperó estas obras entre sus archivos personales, y de Fer Isella, productor artístico del disco-, permite disfrutar de su talento en piezas como «Zamba del carnaval» de Gustavo «Cuchi» Leguizamón, «El amor después del amor» de Fito Páez y el anónimo japonés «Ni na no», que cuenta con Lucho González como invitado.
Su espíritu inquieto y audaz queda reflejado aquí en un repertorio -también elegido por el coleccionista Fernando Mengani- que engloba una búsqueda ligada a rescatar las nuevas expresiones del folclore, a su ligazón con lo social y a una apertura estética que la llevó a acercarse al rock argentino.
En «Ángel», la cantante está acompañada por su compañero de ruta, el guitarrista Colacho Brizuela -responsable de la mayoría los arreglos-, el tecladista Popi Spatocco – figura importante en su carrera-, Carlos Genoni en bajo, Rubén Lobo en baterí¬a y Beatriz Muñoz en coros.
La canción que da nombre al disco, del rockero alemán Marius Muller-Westernhagen; «Pobre patria», del italiano Franco Battiato; la romántica «Pensando en ti», de Alejandro Lerner; la emotiva «Crónica de un semejante», de Hamlet Lima Quintana y César Isella, son otras de las piezas que se escuchan en este material atravesado por una impronta épica, que refleja una época.
En ese homenaje, también están presentes Víctor Heredia, Teresa Parodi y María Elena Walsh –con la música de Lito Vitale–, a quienes Mercedes canta o recita, redondeando un disco memorable que recuerda porqué es la voz más importante de la música popular argentina.

EL SIEMPRETERNO – “PARA SIEMPRE”
Tercer Disco del combo liderado por el Cadillac Sergio Rotman y por su pareja Midnerely Acevedo, en la que ambos vuelvan su pasión por el punk, la new wave, el post punk, el noise y el shoegaze, con mucha destreza y entregando siempre buenas canciones.
Junto a ellos aparecen el también Cadillac Fernando Ricciardi en batería; Alvaro Ruso Sánchez en bajo y Ariel Minimal en guitarra eléctrica y acústica, a los que se sumo Manza Esaín, de Valle de Muñecas, como co-productor e ingeniero de sonido.
El disco abre con la angustiante y melancólica “Para Siempre no es suficiente”, donde Rotman a dúo con Mimí asume la dureza del paso de los años y considera que “toda la gloria de los años de juventud fueron nada”, marcando una filosofía.
Más allá de ser un Cadillac y de toda la exitosa carrera, Rotman siempre fue un alma inquieta, cargado de proyectos paralelos, fuera de lo comercial y lo radiable, y ese es el camino que reivindica, sin renegar jamás de ser un Cadillac.
“El pánico borro mi sonrisa” es un psichobilly de pura cepa, con las voces de Mimi y Rotman gritando una historia densa y siniestra, mientras Minimal trabaja sobre un riff bien rockabilly y hasta molesto.
“Salvavidas” es más punk, más rápido y movedizo, donde otra vez las voces se mandan al rente casi vociferando una letra que nuevamente se mete en una temática sobre las psicosis urbanas, arreglada por un solo energico de Minimal.
“Qué día es hoy” lo abren un duelo entre la guitarra y la batería, toma el camino de un rocanrol febril urgente, mientras Rotman y Mimí cuentan la historia de un rockstar al que se llevan preso, que no sabe en que día vive y que solo brilla hasta que salga el sol.
“Frío en verano” lo abre Minimal jugueteando con su guitarra de manera grave, mientras Rotman y Mimí se meten de lleno en la melancolía de alguien que vive en una gigantesca urbe con salida al mar, como podría ser Mar de Plata, que esta totalmente vacía y hueca en invierno. En esta canción el Siempreterno se mete en lo dark desde otro lugar y con otro sonido.
“El secadero” es punk puro cruzado por algunos riffs a los Televisión, con las voces de Rotman y Mimí tomando por asalto al interlocutor en una locura donde invitan al neurótico urbano a introducirse en un delirante lugar donde le van a secar los nervios.
“Noches románticas en sótanos húmedos” huele a escena under, a historias de rock en fase embrionaria, cuando las bandas recién comienzan a dar sus primeros pasos, cuando la poesía puebla la música, la cubre y la empapa y todo es pura utopía rockera.
“Habiendo sido nunca nadie” abre como una hermosa gema new wave, con un gran trabajo de la guitarra de Minimal, y con un beat notable de Ricciardi, para un tema en donde prima la melodía y hasta cierto optimismo.
“Periplo cósmico” tiene un tranco más lento, la melodía se lleva el rol principal y Mimí lo guía a Rotman por el camino de un cortavenas caribeño con aire rockero, ofreciendo un oasis, un remanso entre tanta psicosis.
“Esclavo” es un intermezzo en donde vuelve el drama urbano y personal, al que suma una psicodelia sónica y oscura con “Polvo Cósmico”, donde la guitarra de Minimal transporta por mil pesadillas afiebradas, para cerrara otro disco interesante de El Siempreterno.

LUJURIA – “TOXIKILLER”
Cuarto disco de esta banda que cultiva el ala dura del rock alternativo con momentos de killer rock y energía a puro metal, con buenos riffs, una base firme y poderosa y momentos siniestros y de mucho vuelo.
El grupo liderado por el vocalista y guitarrista por Matías Dulbecco transita el camino de cierto grunge con reminiscencias a Alice In Chains y Soundgarden como en “24”, la segunda canción del disco.
Mientras que “Whisky Bar” es puro rocanrol rutero, veloz, urgente, con la voz de Dulbecco vociferando una historia nocturna, apoyado en la base conformada por Charles Monroe en batería y Franco Gravante en bajo y coros.
Con excelente arte de tapa realizado por Diego Valle, que remite a un comic apocalíptico post nuclear, un mundo de tatuajes, iguanas, desiertos, cactus y trenes arrasados.
“Cabaret 11 AM” se abre con un riff juguetón peligroso de la guitarra, que no toma alta velocidad sino que permanece cadencioso, haragán con la voz de Dohko grave, mientras juega con las seis cuerda en forma siniestra, hasta terminar a los gritos.
La cosa se pone más dura y veloz en “Viernes oscuro”, donde la banda pela su lado mas cercano al metal alternativo, que termina con un arranque de furia, mientras que “Ira” se acerca a Queens of the Stone Age, con su cadencia, su groove y Dohko jugando con su voz y buscando mayor versatilidad.
“Cacería” es un rock más lento y cadencioso con la participación del Jauría Ray Fajardo, mientras Dohko pone la voz grave y juega como lo hacía el fallecido Layne Staley, primer vocalista de Alice en Chains, mientras que “V” es mas oscura, siniestra y metalera.
“Autopista” es un killer rock frenético, enloquecido con la guitarra de Dohko machacando con riffs y el aporte de Marcelo Pocavida en voces, una leyendo del punk local.
“Uncle Rodney” abre con unos jugueteos acústicos que remiten inmediatamente a un desierto hasta que las guitarras crujen y todo se electrifica y enloquece, mientras que en “Intravenus” la banda se pone más oscura, más densa y deja la velocidad para ofrecer versatilidad sonora.
“Desertor” es una de las ultimas canciones y muestra a Lujuria metiéndose en terrenos de un rock alternativo más hard, bien poderoso, con jugueteos con el stoner, el rock californiano fiestero de los 80. Mientras que “En la frontera” tiene arreglos de cuerdas y teclados que le dan a la balada un clima sombrío y épico, con una larga intro instrumental hasta que la voz de Dohko se desgarra junto a su guitarra cerca de los 3 minutos y pico.

FLUIDO – “DESDE EL AIRE”
Tercer disco de este cuarteto rosarino que cultiva un pop-rock elaborado con sumo cuidado, con muchos arreglos, desde un cuidadoso y destacado arte de tapa con fotos de un seductor ángel negro.
El disco abre con la bien pop “En Vaivén” que por la voz de Lolo Luciani recuerda a Juanes, mientras que “Lejos del suelo” es un medio tempo en el que la energía va creciendo estrofa a estrofa, acorde a acorde.
“Desde el aire” es una balada bien arreglada, muy cuidada con tintes épicos, donde se mezclan las guitarras acústicas con las eléctricas con buen gusto, mientras que “Tridimensional” es juego esdrújulo con sonidos que remiten al mejor Duran Duran o más cerca a Coldplay.
“Morir y resucitar” tiene una notable profundidad en su letra y va generando diversos climas, siempre en un apacible ritmo, con el aporte del folclorista Franco Luciani en armónica.
La hoguera” es más medio tempo y tiene un interesante trabajo de todo el equipo de Fluido, mientras que “Mundo Ideal” arranca más lenta, más oscura. En “Llama cósmica”, el grupo gana en fuerza y despliega otra variedad rítmica, al igual que en “Trazos ínfimos” y “Demasiado tarde”.

ALMAS PERDIDAS – “PACIENCIA INFINITA”
Primer disco de esta banda del Oeste del conurbano bonaerense que retomo la actividad en 2010 convertidas como un trío, que retoma el rock con variedad rítmica, letras urbanas, con contenido social.
La banda esta integrada por Fer Riga en guitarra y voz, Guille Mielgo en bajo y Damián Merluccio en batería y cuenta con un interesante arte de tapa realizado por Jimena Díaz Ferreira que simula la infinita paciencia con la que una araña teje su telaraña para atrapar mil historias como un atrapasueños.
El disco abre con la rockera “Pampa mia” y la sigue la más lenta y cadenciosa “Siempre va a salir el sol”, que repite como un mantra optimista esa frase. Una guitarra slide y aires ruteros adornan “Tarde gris” que finaliza con un épico solo de guitarra.
“Ciudad Princesa” es un rock con aires caribeños que en su inicio tiene interesantes arreglos de bronces y luego vira a un reggae bien cadencioso, mientras que “Suspiros de noche oscura” tiene más épica barrial, con un buen clima y la compañía de Ale Riga, primer vocalista de la banda.
“Almas Perdidas” y “Richudelo” son rocanroles que el grupo recorrer por caminos diferentes, al igual que en “Caminando” y “Viaje”, donde aparecen otros estilos.

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