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OPINIÓN

Geopolitica de los recursos, por Osvaldo Tosco

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La geopolítica, como relación entre los aspectos geográficos y la política de los Estados está regresando, de la mano del revival de la Guerra Fría, que también se comienza a manifestar en estas latitudes; no sólo en el este europeo y Eurasia o el lejano oriente.

La propuesta de la idea que plantea este escrito no tiene sentido agresivo. Todo lo contrario. Busca un elemento orientador de la acción política a largo plazo: los recursos, en especial el capital humano y los recursos naturales, centro, estos últimos de la atención global de un mundo en expansión, en contexto de limitaciones estructurales, pero también materiales y las impuestas por el cambio climatico.

En tanto orientadora, la idea de la geopolítica de los recursos permite organizar el espacio, planificar el desarrollo interno, las economías regionales, la infraestructura inter e intra estatal. Los mercados externos, la logística de los recursos, el comercio y otro tipo de intercambios. También, los aspectos de Seguridad Internacional relacionados. Es decir, favorece la alineación de visión, fijación de objetivos en el mediano y largo plazo, facilita la formulación de políticas y la acción de gestión consecuente.

Contribuye a clarificar la naturaleza y alcance de las relaciones con la región y el mundo y el control efectivo de los espacios.

Sin dudas, la posibilidad de anticipar escenarios mediante la orientación de los recursos, permitirá formular la política exterior por décadas, y en consecuencia, ordenar las demás políticas, poniendo énfasis en la continuidad de las mismas, con la característica de políticas de estado, que tanto cuestan en un país con dificultades para el trabajo en equipos, duraderos, en su concepto y en el tiempo.

Desarrollo.

De un tiempo a esta parte podemos aseverar sin temor a equivocarnos que la geopolítica está de vuelta, luego de haber caído en desgracia con posterioridad ( 1950/70) a los hechos bélicos que desarrollaron la Segunda Guerra Mundial, y fundamentalmente, la preparación política de los mismos en la Alemania de las primeras décadas del S XX.

Nuevamente la geografía y la política se interrelacionan, en bandos diferenciados y asumimos que opuestos, representados en el terreno de Ucrania y su proceso de partición y anexión de hecho a Rusia de partes significativas de la ex república soviética. También es posible advertir esa contradanza en la atención que Rusia pone y despliega en Venezuela, Cuba o Nicaragua, en el mismo patio trasero de los estados Unidos. En todo caso Cuba está allí con su régimen perenne, para recordarnos que, en todo caso, nunca la geopolítica se fue del todo.

Que entendemos como geopolítica, ya que la mencionamos? Cuál es la pretensión de incluirla en este escrito?.

Vayamos por partes.

“La geopolítica es la ciencia del Estado como organismo geográfico, y significativamente de conocimientos físicos, humanos y políticos”, la define el sueco Rudolf Kjellen, a principios del siglo pasado. Para Jorge Atencio, esta es “…la ciencia que estudia la influencia de los factores geográficos en la vida y evolución de los Estados”.

Para Mckinder “ …es la geografía, combinada con otras ciencias, aplicada a la política o al estudio que la geografía, la historia y otras ciencias relacionadas tienen sobre la política”.

Las definiciones pueden ser múltiples, pero siempre rondan al Estado, el espacio, el poder, la influencia, ciencias (o artes) multidimensionales, presentes en toda actividad humana y como afectan la política.

Cuanto más poder se encuentre involucrado, también veremos como la política interactúa en ese espacio.

En este sentido tiene que advertirse que se pretende, en este breve artículo, establecer una relación entre geografía, espacio, recursos y política, que pudieran orientar el pensamiento político de la dirigencia, aplicable a la República Argentina.

Como “geopolítica de los recursos”, se busca identificar el territorio, nuestro territorio, los recursos que atesora, comenzando por el capital humano, y un espacio proyectado a la región y el mundo, donde tales recursos o el resultado de su transformación en conocimiento o por el conocimiento, permita al país obtener las mejores ventajas comparativas y competitivas, sin abandonar su vocación de cooperación, en el ámbito del intercambio pacifico y complementario, que posibilite la mejor consecución del interés nacional. (1)

La búsqueda de la mejor consecución del interés nacional ha de decantar en relaciones más o menos cooperativas, e incluso en el hallazgo de intereses comunes o, eventualmente, contrapuestos, lo que pone en primer plano la política exterior que promueve tal interés y busca protegerlo, en un marco de paz, como se mencionó; pero no necesariamente exento de conflictos potenciales. Los conflictos son una parte relevante y muy frecuente de las relaciones internacionales; de ninguna manera una rara avis.

La política exterior es la política madre de todas las demás, en tanto comprende a la Nación, su identidad, su proyección, la promoción del interés nacional y sus valores y la protección de los mismos. Ello requiere del contenido, conocimientos, abstracción, prudencia y valor del estadista; el mismo que Peter Drucker menciona en la cita que encabeza este escrito como tomando decisiones difíciles, en el sentido de fundamentales. Esto que parece una apelación algo densa para una sociedad liquida como la actual ya era sabido en los tiempos remotos de la antigüedad.

Argentina tiene fundamentos en su espacio, el octavo en extensión del planeta, su capital humano y sus recursos naturales para articular una política exterior estable por décadas, si de lo que se trata es de la aplicación del conocimiento para su transformación, la definición de la infraestructura necesaria para su movimiento, la complementariedad de la más eficiente logística y la asociación con aquellos otros países y bloques que permitan, en la complementariedad, el mejor beneficio para el pueblo. Beneficio que, en definitiva se traduce en trabajo decente y de calidad, bienestar y capacidad de ahorro interno para afrontar los desafíos con éxito.

Lo que antecede no es una declamación vacía. Es la experiencia exitosa de quienes lo han hecho realidad, con mucho menos recursos naturales, pero con una clara inteligencia en la explotación racional y equilibrada de sus posibilidades y el conocimiento consiguiente. Por caso, los países nórdicos han logrado los índices más altos de desarrollo en todos los campos, con menos habitantes, menos territorio pero, probablemente, más determinación. O con ventajas comparativas y relativas a su ubicación geográfica, como el Reino de los Países Bajos.

Respecto a este último país, debemos manifestar que en 2007, su PBI fue de 792 mil millones de dólares, siendo su superficie siete veces menor a la provincia de Buenos Aires y teniendo un tercio de su territorio por debajo del nivel del Mar del Norte.

El PBI de Argentina, en 2013, o era de 609 mil millones de dólares. Menos que la pequeña Holanda.

Es decir que el territorio y los recursos por si solos no determinan todo. Es más, la rica Potosí del mítico cerro de plata tuvo en su riqueza la razón de su posterior miseria, como el caucho del Mato Grosso que edificó Manaos, para luego perder otra vez su dominio a manos de la selva.

Si consideramos a Canadá, veremos que su PBI en el mismo rango de comparación con Argentina, aunque con menos habitantes, fue de 1.827 billones de dólares. Territorio, más recursos, mas conocimientos, mas interacción con el mundo en el sentido de lo que expresáramos más arriba se expresa en los resultados enunciados.

Cada país tiene particularidades y singularidades que lo hacen único e irrepetible. Ciertamente no es lo mismo la experiencia de Japón que la de Bolivia, ni de Kazajstán con respecto a Singapur. Algunos como Japón, balanceó con dedicación, método, esfuerzo y conocimiento sus notables limitaciones territoriales. Otros, como Bolivia se ve limitada por razones geográficas que fuera de un ámbito de integración cooperativa se tornarían más evidentes.

No existe una sola causa para un efecto. Muchas causas conducen a un efecto, que será, a su vez una causa entre otras para otros efectos posteriores. Eso es el mundo complejo que requiere de una correspondencia compleja con el pensamiento y la acción posterior.

No obstante ello, la conjunción de la geografía, el espacio, los recursos y la habilidad para fijar una política exterior consistente con ellos, es determinante, en gran medida del éxito o el fracaso de los países. Ello sin obviar el contexto político del sistema global que nos contiene a todos en cuyas normas debe el país orientar su accionar. A ese ambiente se le denomina como Seguridad Internacional, condición necesaria para el desarrollo libre de presiones o amenazas inaceptables.

Dentro de los márgenes que la Seguridad Internacional orienta, la mejor aplicación del conocimiento y el aprovechamiento de los recursos , su transformación e intercambio pondrán al país en una senda de desarrollo, necesariamente sustentable y prolongada en el tiempo. Un ejercicio de acumulación positiva, contrario al pendular y cíclico de auges y crisis a repetición a la que, lamentablemente el país se ha acostumbrado.

De existir inconstancia y falta de sentido, estas no serán gratuitas. Argentina tiene altos índices de pobreza estructural, inflación acumulada década tras década, enorme déficit habitacional, trabajo informal, poco apego a la Ley y dirigencias mediocres o aun menos, que no necesariamente son encarnadas en el mérito de los mejores, entendiendo por tales los más talentosos. No los más audaces.

La estructuración de una geopolítica de los recursos, como la idea aquí planteada no es difícil, si se cuenta con una administración pública profesional, formada, idónea y moderna en sus criterios que pueda tornar la visión e ideas políticas en acciones concretas. De ninguna manera es una puja de lo público contra lo privado. Es lo público más lo privado. Pero de ningún modo la improvisación por desbocada que esté, podrá sistematizar una política madre de políticas públicas superadoras. La política de los estados no es fruto de la improvisación, aunque su formulación requiera creatividad.

Si nos atenemos a la geopolítica de los recursos, enfocada al mundo global que nos es contemporáneo, y si el país se propusiera el éxito como meta, sería posible pensar en políticas derivadas, tales como:

– Desarrollo local desde el municipio hacia niveles superiores.
– Descentralización administrativa.
– Desarrollo de un plan de infraestructura de fondo que favorezca la producción y su logística.
– Desarrollo de infraestructura integradora intra e inter regional.
– Especificidad educativa por regiones de acuerdo a sus características.
– Excelencia educativa en la universidad pública y políticas de igualdad de oportunidades.
– Regionalización productiva, como la Emilia Romagna en Italia.
– Aliento al intercambio de bienes y servicios de las entidades subnacionales.
– Incentivos a la innovación.
– Incentivos a la exportación, no todo lo contrario.
– Integración productiva intra e inter regional.

Ello sin olvidar que aspectos como el posicionamiento del país en el concierto de la comunidad internacional y su apego a las normas de la Seguridad Internacional dejarán de zigzaguear detrás de visiones particulares, sectarias, ideologizadas y hasta caprichosas, que quedarían anuladas, puesto que el anclaje de tales posiciones externas no estará sujeto a otra cosa que a los activos tangibles del territorio y a los intangibles de un prestigio que crecerá necesariamente, de la mano de la estabilidad y el equilibrio.

Aspectos tales como institucionalidad, derechos humanos, educación, justicia, seguridad, control de los espacios soberanos, Atlántico Sur, Malvinas o proyección antártica, solo por nombrar algunos, disímiles entre si y en su naturaleza, podrían ser vistos y abordados de una manera particular y diferente, a la luz de la visión de la geopolítica de los recursos, como orientador propuesto en este articulo. Solo es necesario hacer un ejercicio de imaginación.

Quizás, más que en ningún otro momento de la historia argentina reciente, tengamos la oportunidad, nacida de la necesidad, de lograr una perspectiva sobre el devenir de la nación, que tenga un origen genuino en algo tan concreto como nosotros mismos.

Conclusiones.

– La geopolítica de los recursos representa, ante todo, la formulación de una idea orientadora de una visión de la Argentina y su identidad, encarada desde su realidad más evidente.
– Tal concepto, plasmado en visión, en tanto identidad, nos dará una posición clara frente a la comunidad global, en orden a nuestros intereses.
– La visión, el concepto, la identidad y el posicionamiento externo, orientara el resto de las políticas, sus objetivos, y las acciones para su consecución.
– Recursos, conocimiento e innovación son, en definitiva, herramientas para el desarrollo nacional que garantice estabilidad, equilibrio y sustentabilidad en el largo plazo.
– Los recursos naturales ocupan un lugar central en un mundo en desarrollo y demandante de ellos. Lo que permite presuponer un futuro interesante si son debidamente gestionados en orden a intereses a promover, pero también un motivo de atención, pues tales intereses también tienen que ser protegidos.
– En tanto idea, esta geopolítica de recursos, merece un desarrollo amplio y exhaustivo que posibilite la determinación clara e identificación de oportunidades, desafíos, riesgos y amenazas.

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