OPINIÓN
Carlotto: “Macri expresa a quienes desprecian la memoria, la verdad y la justicia”
volanta
Cuando Mauricio Macri habla de «revancha», pone en escena (sin ningún tipo de inocencia) la teoría de los dos demonios; teoría que soslaya el genocidio, la responsabilidad del Estado y las complicidades empresariales. Así, intenta reducir la política de Memoria, Verdad y Justicia a una cuestión instrumental para despojarla de su profunda ligazón con el desarrollo y el futuro de la Argentina.
Lo que expresa el jefe del Pro se da de frente con la realidad: no existe un sólo caso de intento de justicia por mano propia contra los genocidas.
Macri, insisto, no es naif. Cuando dice lo que dice, les habla explícitamente a quienes son los sujetos centrales de su proyecto político.
¿Quiénes son aquellos que abrevan en el proyecto amarillo y que reciben estos «mimos» de Macri? Aquellos que desprecian la política democrática y las herramientas institucionales que permiten desarrollar, en los últimos 11 años, un proceso de juzgamiento a los responsables y los cómplices del genocidio que es ejemplo a nivel mundial. Aquellos que niegan los 400 nietos que aún faltan. Aquellos que añoran la impunidad de antaño.
Los derechos humanos forman parte del contrato social de los argentinos. Son conquistas conseguidas colectivamente que cuentan con el respaldo de la inmensa mayoría del pueblo. Estas afirmaciones del jefe de Gobierno porteño no hacen más que subrayar su miopía política y su «visión» de nuestra sociedad y del país.
Macri expresa a un sector. Minoritario, por cierto. Pero poderoso. Son los que, utilizando a los militares como brazo armado, destruyeron el tejido social y el aparato productivo argentino durante la dictadura, al regreso de la democracia y en los 90. Son los que entregaron a los trabajadores en las mazmorras clandestinas. Los que empujaron la liberalización de la economía, la imposición de la matriz de especulación financiera, los que se hicieron millonarios a costa del Estado, la Nación y la Patria.
Por eso no es casual que Macri ofrezca, en el transcurso de un puñado de días, una enorme dosis de su honestidad bruta. Es que los juicios de lesa humanidad están poniendo luz sobre las complicidades empresariales con la dictadura 1976-83. De esta manera, Macri toma esa bandera y decide postularse como el candidato de esos sectores.
Lo que dice Macri da cuenta de una realidad incontrastable: el desprecio que siente por el proceso de Memoria, Verdad y Justicia. Esa postura filosófica expresa con claridad los límites de su proyecto presidencial y quiénes serían los beneficiados con el.
Habla de los derechos humanos del siglo XXI como si efectivamente fuesen una cuestión instrumental, despojada de la voluntad, la decisión y la capacidad política necesaria para hacerlos efectivos.
Es otra muestra más de su ineptitud para la gestión.
Lo que dice Macri contrasta con lo realizado a nivel nacional (por la determinación de #Néstor y #Cristina) y con el trabajo que llevamos adelante en la provincia de Buenos Aires. Por decisión de Daniel Scioli, los derechos humanos son la concepción rectora que delimita las políticas públicas. Por eso la construcción de 5 Espacios de Memoria; por eso las 35 señalizaciones a ex centros clandestinos; por eso la creación del Equipo de Delitos Sexuales para juzgar esos delitos en el marco del genocidio; por eso las más de 4000 pensiones para reparar.
Y como entendemos que derechos humanos es inclusión abordamos las vulneraciones actuales a los derechos civiles, políticos, sociales, culturales y económicos.
Así de amplio y heterogéneo es nuestro campo de trabajo: desde la construcción de una ley de prevención de la tortura girada a Diputados hasta la conformación del CIPreT (Comisión Interministerial para la prevención de la Tortura) en el ámbito del Ejecutivo. Desde al abordaje de la violencia de género con el Programa AVM hasta Asuntos Indígenas (con una reciente entrega de escrituras a la comunidad QOM, lo que constituye un acto de reparación histórica). Desde violencia institucional, pasando por problemáticas de discapacidad hasta la trata de personas. Desde la formación de ciudadanía y formas de participación política en la juventud hasta una editorial propia para concientizar y crear sentidos.
Este es el legado de los que no están y de quienes recuperaron sus luchas y banderas. Se trata de la reparación, pero también de la construcción de una patria más justa que se asiente en los valores de Memoria, Verdad, Justicia e Inclusión Social.
Nuestras acciones y referencias históricas van en ese sentido. Las palabras y las prácticas de Macri dan cuenta de su voluntad en sentido contrario.
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