OPINIÓN
Balance de un año electoral para América del Sur. Por Lucía Chicatún
volanta
Si tuviéramos que titular el 2014 en América del Sur, podríamos decir que resultó el año de la continuidad. Las elecciones presidenciales de Bolivia, Colombia, Brasil y Uruguay mantuvieron en vilo a los analistas de la región. Pero ¿qué nos dejó este año electoral? ¿Qué continuidad eligieron los ciudadanos?
En junio se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en Colombia, que dieron como resultado la reelección del presidente Juan Manuel Santos por el Partido Social de Unidad Nacional. Luego de una complicada primera vuelta, en la cual Santos perdió por una pequeña diferencia con el candidato del Centro Democrático Mano Firme Corazón Grande, Óscar Iván Zuluaga, logró vencerlo por 5 puntos en un balotaje que requirió del apoyo de la izquierda y del progresismo que adhirieron al sostenimiento de las negociaciones de paz con las FARC apoyado por Santos.
Durante el mes de octubre tuvieron lugar los comicios presidenciales en Brasil, Bolivia y Uruguay.
Luego de un año signado por el mundial de fútbol y movilizaciones sociales, la actual mandataria brasilera Dilma Rousseff, fue a las urnas y tuvo que esperar hasta la segunda vuelta para consagrarse reelecta por el 51,6% de los votos frente a su rival Aécio Neves. El Partido de los Trabajadores consiguió 4 años más en el Palacio del Planalto para profundizar la transformación económica y social que sacó a 35 millones de brasileros de la pobreza.
Diferente resultó el gran triunfo que obtuvo en Bolivia Evo Morales frente al empresario opositor Samuel Doria Medina. Con el 61.36% de los votos, el país eligió hasta el 2020 la continuidad del líder del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Morales se convirtió en el 2006 en el primer presidente de origen indígena de Bolivia y logró poner en la agenda internacional las luchas indígenas regionales. Prácticamente sostuvo el caudal de votantes obtenidos en las elecciones anteriores y fue el único de los candidatos que no tuvo que afrontar una segunda vuelta.
La última y más reciente de las definiciones regionales fue una nueva victoria del Frente Amplio. Tabaré Vázquez, como sus pares de Colombia y Brasil, no llegó con el 47.8% alcanzado en primera vuelta para definir la elección, produciéndose un mes más tarde tras el balotaje. Obtuvo el 53.6% de los votos, mientras que el candidato de centro derecha Luis Lacalle Pou consiguió 41.1%
Vázquez, predecesor y sucesor de Pepe Mujica, posee gran experiencia política e institucional para proseguir con logros alcanzados en términos de regionalización y posicionamiento de Uruguay.
Estos resultados reafirman el camino de reconfiguraron de los gobiernos de la región para dar lugar a nuevos proyectos y visiones de la realidad económica, política y social que se iniciaron a partir del fracaso del modelo neoliberal de los años 90, por las recetas provenientes de organismos internacionales y países ajenos a la realidad de la política latinoamericana.
Los llamados gobiernos progresistas o la “nueva izquierda” siguen conquistando el voto de los hombres y mujeres de la región. Sin embargo, no se encuentran ajenos a los desafíos que propone una ciudadanía que ha conquistado espacios y derechos que no quiere perder y a la vez exige a sus representantes seguir avanzando y progresando. Las millones de personas que hace años reclamaban trabajo, hoy exigen vivienda, mejor educación, mayor integración y una economía más verde.
Parte del tablero de la región ya tiene sus fichas, queda por definirse cómo van a ser jugadas.
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