OPINIÓN
«A cada chancho le llega su San Martín», por Jorge Rachid

De Miguel de Cervantes: referido a San Martín de Tours cuya festividad se hacía matando un chancho
Este viejo dicho nos remite a las esperanzas siempre abiertas de los criollos en la construcción de un destino diferente. No se trata de la espera de un Mesías sino de una reivindicación histórica sobre la necesidad de producir acciones que encuentren un cauce que hagan realidad sus sueños de una vida digna, sin presiones ni extorsiones, menos aún colonizados, lo cual permitió las luchas emancipadoras de la Patria.
Los argentinos somos un pueblo pacífico, nunca hicimos de la violencia un método, exceptuando las dictaduras militares, donde la lucha por la restitución democrática hizo del enfrentamiento una acción dramática. La misma Constitución Nacional llama a defenderla por los medios necesarios, cuando es alterada, arrasada y borrada de un plumazo por la decisión autoritaria de cualquier tipo. Como dice otro dicho criollo “el paisano es agradecido pero no le gusta que lo empujen”, menos aun usando marcos institucionales para arrasar derechos, como sucede hoy desde una Autocracia, cuando se pretende asumir la totalidad del poder.
Éste breve relato nos permite vislumbrar límites a una situación dramática, que borra los aspectos constitucionales, provocando un dolor social inmenso en el conjunto de la población, generada por un Gobierno autoritario, que utiliza instrumentos institucionales como el veto o el DNU, supuestamente legales para alzarse en contra de los demás poderes republicanos.
Pero hay otro dicho criollo que viene a cuento de esta descripción: “hay que pegarle al chancho para que aparezca el dueño”, nunca más descriptivo de la situación actual, donde el ejercicio del Poder Ejecutivo es una simple delegación de poder, del mundo Unipolar que ha decidido apuntalar a sus necesidades estratégicas Latinoamérica, como su última área geográfica de influencia plena y de recursos naturales, con control político y produciendo endeudamiento con privatizaciones que amputan soberanía, colonizando los países.
Es que el mundo se halla en plena disputa de poder entre el hegemonismo guerrerista atlantista, que ha devastado países desde Asia a África, con 33 invasiones militares y múltiples golpes de Estado en nuestra región durante los siglos XlX y XX y el mundo Multipolar que se ha erigido como contrapeso, generando una nueva arquitectura global basada en el respeto a la auto determinación y soberanías de las naciones y un comercio basado en la convivencia pacífica, sin extorsiones ni amenazas, ni bloqueos.
Estamos atravesando un período de gravedad institucional y soberanía, ante una amenaza latente de la división del país, por parte del enemigo que necesita debilitarnos para evitar la reconstrucción del UNASUR y para organizar el saqueo de la Argentina por zonas económicas, siendo el actual Gobierno el vehículo instrumental de dichos objetivos estratégicos, controlados por la OTAN y la lV Flota de EEUU.
De ahí surge la decisión política de renunciar al BRICS desde el inicio mismo y darle la espalda al Oriente, al mismo tiempo de confrontar, insultando a los Presidentes de México, Colombia y Brasil, de acuerdo a las instrucciones recibidas, como el apoyo del Genocidio de Israel en Gaza y el traslado de la Embajada a Jerusalen, órdenes cumplidas como buenos súbditos del Imperio.
Los argentinos debemos comprender el momentos histórico que estamos viviendo, para poder enfrentar los peligros que se ciernen sobre la Patria, que implican una ingeniería social sobre el pueblo argentino, que determinará a futuro un país injusto, con nuevas generaciones sin destino, ni posibilidades de movilidad social. Por esa razón la lucha es junto a la movilización permanente, la manera de defender la democracia y fortalecer nuestra soberanía de Argentina Bicontinental con Justicia Social.
Jorge Rachid
CABA, 4 de octubre de 2024
BIBLIOTECA
Theotonio Dos Santos: La Teoría de la Dependencia Ed. Siglo XXl
Norberto Galasso: Manuel Ugarte Del Vasallaje a la Liberación Ed. EUDEBA
Jorge Bolívar: Que es el Peronismo? Ed. Octubre

DÓLAR HOY
CULTURA
El decreto 941/2025, seria amenaza a nuestros derechos, nuestra libertad individual y la democracia.

- El 31 de diciembre de 2025, entre gallos y medianoche, el Poder Ejecutivo Nacional publicó en el Boletín Oficial, el Decreto de Necesidad y Urgencia 941. Este Decreto es un ataque directo a las conquistas populares y a los derechos que tanto nos costó conseguir.
Como nos enseñó Perón, la soberanía popular no se negocia, y la justicia social no se entrega. Sin embargo, este decreto pretende entregar poder sin control a organismos de inteligencia, alejándolos de la mirada del pueblo.
En primer lugar, un DNU es una herramienta excepcional que la Constitución le permite usar al Presidente solo cuando hay una emergencia tan grave que no se puede esperar a que el Congreso debata y apruebe una ley. Debe ser algo urgente, imprevisto, que no admita demora.
El propio decreto 941 admite que no hay una emergencia real. Dice textualmente que lo hace para evitar «el retraso del trámite legislativo habitual». Es decir, reconoce que simplemente no quiere pasar por el Congreso porque eso llevaría tiempo.
Reorganizar los servicios de inteligencia no es una emergencia. Es una decisión política que debe debatirse democráticamente, con participación del pueblo a través de sus representantes. Usar un DNU para esto es como usar un extintor para apagar una vela: no solo es innecesario, sino que es un abuso de poder.
El decreto establece que todas las actividades de inteligencia son secretas. Sin excepciones. Sin matices. Todo encubierto, todo oculto.
Sin embargo, el principio republicano de gobierno se basa en la publicidad de los actos de gobierno. El pueblo tiene derecho a saber qué hace el gobierno con nuestro dinero, con nuestros recursos, en nuestro nombre. Como decía Perón: «El único privilegiado es el pueblo».
Es cierto que algunas operaciones de inteligencia necesitan reserva temporal por seguridad nacional. Pero hacer que todo sea secreto es crear un poder en las sombras, sin control, sin rendición de cuentas. Es la antítesis de la democracia.
En una democracia real, el pueblo controla al gobierno. Con este decreto, se crea un poder que nadie puede controlar. Eso no es democracia: es una dictadura encubierta.
El decreto les da a los agentes de inteligencia el poder de detener personas. Pueden aprehender a ciudadanos cuando están haciendo «actividades de inteligencia», cuando un juez lo pida, o cuando presencien un delito.
Esta facultad otorgada es muy grave, porque los servicios de inteligencia no son la policía. La Constitución y la propia Ley de Inteligencia separaban estas funciones por una razón histórica muy importante: durante la dictadura militar, los servicios de inteligencia perseguían, torturaban y desaparecían a los trabajadores, estudiantes y militantes populares que luchaban por sus derechos.
Después de recuperar la democracia, se estableció que la inteligencia se dedica a recopilar información para la seguridad del país, pero nunca puede actuar como policía política. Esta separación es una conquista del pueblo argentino, pagada con sangre y sufrimiento.
La Convención Americana de Derechos Humanos, que tiene rango constitucional en Argentina, prohíbe las detenciones arbitrarias. Un decreto no puede crear nuevos casos de detención legal. Solo el Congreso, después de un debate democrático, puede hacerlo.
La Ley de Inteligencia Nacional prohibía terminantemente que los servicios de inteligencia pudieran influir en la vida política del país, interferir en los partidos políticos, manipular la opinión pública, influir sobre medios de comunicación, e interferir en organizaciones sociales, sindicatos o asociaciones.
El decreto mantiene la prohibición en apariencia, pero agrega una excepción gigantesca: todo esto se puede hacer bajo el nombre de «contrainteligencia».
Esto es una trampa. Si bajo el pretexto de «evitar interferencias externas» pueden infiltrarse en medios, sindicatos, movimientos sociales y partidos políticos, entonces la prohibición no existe. Es letra muerta.
Así, el Decreto 941/2025 atenta contra conquistas fundamentales del pueblo argentino:
El General Perón nos enseñó que la soberanía política, la independencia económica y la justicia social son los tres pilares de una patria libre. Este decreto atenta contra los tres.
Perón hablaba de la «comunidad organizada»: un pueblo que se organiza, participa, controla, decide. Este decreto es lo opuesto: concentra poder en pocas manos, sin que la comunidad pueda organizarse para controlarlo. Es el antipueblo.
Como dijo Evita: «Donde hay una necesidad, hay un derecho». El pueblo argentino tiene necesidad y derecho de vivir en democracia, con libertad, con transparencia, sin servicios secretos que actúen como nuevas aristocracias del poder.
Este decreto puede ser rechazado por el Congreso. Es fundamental que nos organicemos y difundamos esta información, exigiendo a nuestros diputados y senadores que rechacen el decreto, cumpliendo la manda popular.
Los derechos no se mendigan, se conquistan. Y cuando están en peligro, se defienden. La historia argentina está llena de luchas populares que vencieron a los poderes concentrados. Esta es una más, y la vamos a ganar juntos.
«Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar»
– Juan Domingo Perón
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INFOSIBERIA, AGENCIA DE NOTICIAS, 12 DE ENERO DE 2026.

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