OPINIÓN
«Traigamos el futuro del pasado», por Félix González Bonorino
Hay que reconocerlo, pocas veces el futuro tuvo un aspecto menos promisorio. Guerras en Europa, el conflicto eterno de musulmanes y judíos, África complicadísima, los norteamericanos se tirotean entre sí todas las semanas liquidándose como patitos de feria, Asia del Sur una manifestación y 80 muertos en Bangladesh, Rusia que iba a ser destruida en un periquete y termina más fuerte que antes, China….. que decir de este gigante que se despereza y temblamos y el racismo que repunta en todas partes, pero en particular en Europa.
Por nuestra casa iberoamericana no andamos mucho mejor, con Venezuela en crisis, igual que el Ecuador y la Argentina. Bolivia, que después de haber tenido el crecimiento más importante de la región hoy se empantana en disputas con el desarrollo y en conflictos palaciegos.
Un pasado reciente tormentoso, un presente huracanado y los meteorólogos de la política sin poder ni imaginar los pronósticos.
La patria chica, nuestra Argentina, como adolescente contradicho, eligió por bronca, rechazo y desprecio a quién prometía castigo para sus padres y padres que no cumplían con sus compromisos, es más le sacaban el desayuno a este pueblo. Y como era de esperar, ya fracasó y pronto se irá. No se va antes porque no hay nadie.
En el 2001 fue el “que se vayan todos”, hoy es “que venga alguien”.
El trabajo nunca fue menos seguro. Primero los robots eliminaron a los cuellos azules de las fábricas y el proceso continúa, luego los sistemas informáticos golpearon sobre el sector servicios y hace varias décadas que múltiples tareas son realizadas por sistemas informáticos automatizados. Hoy la inteligencia artificial está reemplazando puestos que no parecía posible sacárselos al ser humano.
La sociedad comienza a vivir dentro de una virtualidad que Facebook pretendió “colocar” con su primer ensayo “Meta” (que después convirtió en compañía, pero al principio fue realidad virtual).
Dentro de esa realidad virtual no existe el trabajo o las relaciones laborales. No existe sociedad. Solo individuos que interactúan con otros humanos en sus formas de “avatares” y a veces ni siquiera son seres humanos. Son sistemas.
Sin embargo, hay dinero.
Hoy el consumo de sexo virtual parece haber superado en mucho la prostitución de antes.
El micro pago de servicios en plataformas está destruyendo familias y la ludopatía se come la población infantil.
Y TODO ESTO AVANZA SUPER RAPIDO.
¿Cómo podemos imaginar el futuro y organizarlo para el bien de la comunidad?
Buena parte de la sociedad recurre a la negación cuando la esperanza se esfuma. Negación de la realidad, ahí la virtualidad genera un recurso al alcance de los dedos. Un refugio donde estar bien, ser bello como dice la sociedad que hay que ser, delgado y elegante, disfrutar de lujos y excentricidades inalcanzables en la realidad concreta. La endorfina producida en ese camino construye una “autopista actitudinal” en los cerebros. La inmediatez, la falta de esfuerzo, salvo algunas destrezas, facilitan estas conductas. No hacen falta conocimientos previos, los sistemas crean una realidad para vos, exclusiva, perfecta para los gustos que has manifestado a lo largo de tu interacción con el celular y la computadora.
Como telas de araña (Wide world web) te atrapan sin matarte y te inoculan sus huevos en tu interior, para que alimentes algo que aún no entendemos. ¿Una Matrix tal vez?
Todo avanza rápido como en bicicleta, a cada vuelta de la rueda le damos nosotros mismos un nuevo impulso, y vamos en bajada. Nuevos datos que le aportamos, rupturas de relaciones que confirmamos. Individuos, cada vez más aislados.
Chat GPT te pide que la entrenes. ¿Para qué? Cuando procedes a entrenarlo ¿qué haces realmente? No será que al final tendrá las respuestas que “te van a vos”. Con el nivel cultural que te corresponde. Con las obsesiones que te atormentan. Se armó un escándalo cuando el programa priorizaba una mirada occidental, figuras blancas, educación americana, capitalista y de ciertas religiones. El racismo se replicaría en Chat GPT. ¡Guau!
Y no hablé de la droga. Se lo dejo a ustedes. Solo afirmo que no hablar de tráfico cuando se pretende atender la pobreza y un posible futuro es no entender nada.
ESTAMOS A TIEMPO
Creo que sí, o tal vez sea mi optimismo. El que me hace compartir todo esto con ustedes en lugar de encerrarme en una caverna a disfrutar el sol por las mañanas.
Estamos a tiempo si asumimos que no hay tiempo que perder. Que hay que cuidar la descendencia, nuestros hijos y nietos.
El futuro no es una prolongación del pasado, una mejora en las condiciones de trabajo del mundo del S.XX. el futuro no puede ser, no debe ser el resultado de los aportes de un puñado de “influencers” que influencian desde la ignorancia y la falta de experiencia sobre una población desordenada.
Podemos construir un futuro impresionante, pero tenemos que entender la complejidad del desafío, la profundidad material e inmaterial del impacto de la tecnología moderna y aprender de ella.
Hay que unirse entre gente dispuesta a eso, volver a unirse. Por ahora el futuro es el de un mundo egoísta.
Troquémoslo por el de una sociedad empática.
HAY QUE EMPEZAR
🫵🏻🦾*TRAIGAMOS EL FUTURO DEL PASADO*
EL FUTURO NO ES LO QUE FUE
Por Félix González Bonorino
(Si le gusta difunda pué‼️, no sea «aca» dijo el salteño)
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