ENTREVISTAS
Para Storani, formar una mesa de diálogo es «una necesidad imperiosa»
volanta
¿Qué diferencias encontrás entre el político de la década del 70 u 80 y el de hoy?
Lo principal es la formación. Hace 30 años, para el político era fundamental haber leído ciertos libros que luego se citaban en los debates que se hacían en los locales partidarios. También se escribían muchos documentos que luego se discutían en reuniones entre dirigentes. Hablamos de encuentros que podían durar hasta cinco horas. Hoy ese debate se da en las redes sociales y más que intercambiar ideas lo que se hace es descalificar al otro.
Yo era chico, pero recuerdo los grandes debates en el viejo Concejo Deliberante porteño de los 90 y en la Legislatura de principios de los 2000. Algo que hoy se perdió.
Sí, por supuesto. En charlas con Juan Carlos Pugliese, Ricardo Laferriere, César Jaroslavsky, Marcelo Stubrin o Jorge Vanossi, siempre apostábamos que los debates parlamentarios iban a ir mejorando con el avance de la democracia. Nos equivocamos, la mediocridad fue ganando. Hay un disciplinamiento ligado a la conveniencia personal que nunca antes se vio.
También creo que en los 70 u 80 no había en los dirigentes tanta sed por ocupar un cargo como ahora.
No, es verdad. Sucede que nosotros veníamos de luchar contra una dictadura terrible, y lo hacíamos por convicciones, no para luego entrar en un cargo. Uno militaba mucho porque ese era el objetivo, y quizás después te daban un cargo, pero no era el fin. Ahora se quiere el poder por el poder mismo, no hay un proyecto que se contruya a partir de ese poder.
¿Porqué la Argentina hace varios años que no tiene políticas de largo plazo?
Es por la coyuntura que siempre nos tiene en estado de alerta. En mi caso, trato de salir de esa coyuntura y pensar un poco más allá. Propuse la creación de un Consejo Económico y Social, integrado por empresarios, sindicalistas, universitarios, religiosos, entre otros, que se reúnan para pensar políticas de más largo alcance. Se dice que Alberto Fernández lo haría.
¿Porqué pensás que la Argentina, a lo largo de su historia, tuvo pocos momentos de crecimiento económico?
Principalmente, por la falta de continuidad institucional. Los golpes de Estado hicieron muy mal. Arturo Frondizi, un desarrollista, tenía una buena concepción de país con un Producto Bruto Industrial y Agropecuario muy rico. La educación estaba en un lugar de excelencia. Había una sana sintonía con Brasil en sus políticas. Pero bueno, un golpe de Estado lo derrocó. Siempre los argentinos, como te decía antes, atendimos la urgencia. Eso nos hace débiles para el mundo globalizado.
Para finalizar y yendo al país que se viene, ¿sos optimista en que se formará una mesa de diálogo con la política, empresarios y sindicalistas?
Es una necesidad imperiosa. Un poco esa mesa es lo que hablábamos de la conformación del Consejo Económico y Social, así se da un marco institucional al diálogo. Debe ser una mesa muy amplia, comandada por una persona que designe el Poder Ejecutivo.
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