ENTREVISTAS
“Ojalá que algún día se escuche: ‘vamos a ver la peli de Awada’”
volanta
En su búsqueda por relanzar su carrera, Alejandro Awada se coronó encarnando a Arquímedes Puccio, que le dio un salto de popularidad impensado. En Mardel presentó el film “Mecánica popular”.
A lo largo de su carrera trabajó en más de 40 películas, sin embargo, nunca había visitado el Festival de Cine de Mar del Plata. Hasta esta edición, en la que finalmente Alejandro Awada llega al popular encuentro cinematográfico como el gran protagonista de “Mecánica popular”, la película de Alejandro Agresti que compite en la Competencia Internacional. “Estoy acompañando a un director y a una película que amo profundamente. Estoy muy contento de estar acá, estoy disfrutando enormemente este festival. Me parece un hecho cultural muy trascendente. Cine, cine, cine y más cine durante ocho días seguidos… Además está el orgullo de formar parte de este mundo que me fascina”, comenta Awada, que con estos días en La Feliz además se dio el gusto de acompañar a su hija, Nai Awada, en la presentación de “Ónix”, de Nicolás Teté. “Estoy muy feliz por eso también. Vi la película y me encantó. Al igual que ‘Eva no duerme’ y ‘Kryptonita’, las otras que pude ver. La experiencia cinematográfica como espectador me da felicidad. Quisiera ver mucho más, la programación es extraordinaria, pero lamentablemente ya me tengo que ir”, se lamenta Awada, en diálogo con La Razón en el lobby del Hotel Provincial.
En “Mecánica popular”, Awada interpreta a un editor de libros que tiene planeado suicidarse. Esa noche aparece una chica (Marina Glezer) que le trae un libro para que publique. Si no lo hace, se suicida ella. Allí arranca entre ambos un duelo literario que tiene como árbitro al portero del edificio, interpretado por Patricio Contreras. “Es una película sobre las palabras, sobre su valor… Todavía siento en mí el amor por los libros. La literatura no perdió ese misterio que descubrí en mi adolescencia, y bucearlo y combinarlo con el cine me apasiona, me hace feliz”, resumió Agresti en la conferencia de la película que también integran Romina Ricci y Diego Peretti.
¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Agresti?
_Alejandro para mí es un genio. Un artista que corre muchos riesgos desde el punto de vista narrativo. Es un hombre con una gran inteligencia y con gran conocimiento del mundo cinematográfico y del mundo literario. Habla alguien que es un profundo admirador de su obra. Este personaje expresa en términos de vivencias y verbalización una riqueza que a mí me fascinó desde todo punto de vista. Lo disfruté enormemente.
Gracias a su reconocida – tanto por la crítica como por el público- interpretación de Arquímedes Puccio en “Historia de un Clan” (Telefé), la figura de Awada dio un salto en cuanto a popularidad. “Ahora camino por la calle y la gente me dice cosas hermosas. Yo no esperaba esto ni remotamente. Es un fenómeno lo de ‘Historia de un Clan’. Superó ampliamente las expectativas”, cuenta y lo que dice se comprueba afuera del hotel.
¿Sos consciente de que lo que hagas a partir de ahora va a tener otra repercusión?
_Es probable. No sé si llegué a que alguien diga ‘vamos a ver la nueva peli de Awada’. Ojalá algún día suceda eso.
¿Por qué se dio todo este año?
_Ya van 30 años de experiencia, pero hace cuatro o cinco años recién pude aclarar mi deseo. Quería que desde el punto de vista cinematográfico, televisivo y teatral me sucedieran esos proyectos que yo deseaba. Fui coherente con eso, me hice cargo de ese deseo y trabajé en ese sentido. Y bueno, este año sucedió (también está en “El almuerzo”, film donde personifica al represor Jorge Rafael Videla).
¿Por qué sucedió?
_No sabría… pero sí sé que hubo un deseo mío muy profundo de tener acceso a este tipo de propuestas y trabajé en ese sentido, me ubiqué en esa dirección para que las cosas sucedan y sucedieron.
¿Cómo se trabaja para lograr eso? ¿Ofreciéndote?
_Yo no tengo ningún empacho en decirle a un director que valoro cosas como “me encantaría trabajar con vos”. No tengo ningún inconveniente con eso. Pero esto fue algo más interno primero. Luego también hay una disponibilidad, accedés a trabajos de un cierto estilo, que funcionan y hacen creerle al otro que estás disponible para ese tipo de trabajos y no para otros. Supongo que tiene que ver con eso.
Fuente: La Razón
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