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ENTREVISTAS

«Calle y libros por igual»

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Considera Paz Ferreyra, conocida como Miss Bolivia, que son sus “dos grandes maestros” y principales herramientas para “transformar el mundo”. Crece su música y también crece el interés por la artista, que aquí habla, opina y se la juega -como siempre- sin filtro.

Paz Ferreyra se transformó en Miss Bolivia hace nueve años, cuando decidió dejar todo (léase vida académica, profesión, comodidades, estabilidad económica…) para irse a vivir a la cocina de una fábrica abandonada en La Boca, que ella luego convirtió en su habitación-estudio.

“Fui ahí para salir del sistema y dedicarme a la música. Me dediqué exclusivamente a escribir. Dar ese paso fue heavy, pero necesitaba adquirir un montón de herramientas para lo que quería hacer”, cuenta Paz en diálogo con La Razón mientras se toma un café doble con dos porciones de mozzarella. “Mis combinaciones son terribles, jeje”, advierte y continúa: “Ese cambió me lo pidió el cuerpo, la vida, la psiquis… Pasa que yo tuve una vida muy académica. Una beca me permitió terminar el secundario en Nueva York, estudié Letras, después Psicología, me recibí, hice un postgrado en el Conicet, fui docente… Siempre re nerd, jeje. Pero sentí que tuve una sobredosis académica. Sentí que me estaba faltando la parte experimental, la parte de calle, de práctica. Ahí empecé con la música y largué todo lo otro. Aunque todavía lo conservo. Para transformar el mundo hay múltiples herramientas, y yo tengo la música, la psicología… y no reniego de ninguna”.

¿Cómo te definirías?
Yo soy un híbrido de esas dos cosas, el barrio y la universidad. No me gusta el exceso de ninguna de los dos modos. Ni del modo académico ni del modo cabeza. Creo que hay que balancear, más que nada si querés que tu música sea para todos. Pero yo viví las dos cosas: el libro y la calle. Son mis dos grandes maestros.

¿Hacer cumbia sin experiencia de ‘calle’ hubiese sido imposible, hasta incluso ofensivo?
Claro, no basta con ser un turista social. Tiene que haber empatía, hay que contar las cosas desde adentro. Y yo calle tengo. Trabajé como psicóloga en la calle cuatro años. Si ahí no usás el idioma de la calle no podés laburar, porque no podés ir con tu paradigma burgués a tratar de atender a un homeless, ¿entendés? Ahí aprendí mucho el léxico de la calle, que después usé en mis letras. También laburé un tiempo en la cárcel, di un curso para evitar el gatillo fácil a policías… Son cosas de primera mano, en carne propia pasé muchas cosas. Todo eso te permite amplificar tu banco de datos. Yo me siento cómoda en todos lados. No tengo fronteras. Te lo digo de corazón. La gente lo entiende así. Es momento de abrir, soltar, dejarse penetrar por el amor… hay que ser más crisol en todos los aspectos. Yo orgullosamente me siento parte de una generación punta de iceberg que colaboró con hacer la fusión, con derribar prejuicios…

Miss Bolivia, quizás, está atravesando su mayor momento de popularidad. Su hit “Tomate el palo” sigue sonando por todos lados, hace shows en todo el país y su público crece para todos lados. “La música tuvo más acceso a la masividad y por otro lado hay cierto interés en el artista, por cuestiones filosóficas, de militancia, de opinión”, asegura Paz, quien se enorgullece de su público: “En los show levanto la cabeza y veo cumbieros, rastas, mucho público gay, teenagers, chetos, hipster, el otro día vinieron unos gordos en moto. ‘Miss Bolivia a nosotros no nos gusta la cumbia pero te bancamos’, me decían, jeje. Y ahora cada vez hay más niños. Eso no me lo esperaba. Todos los días recibo tres o cuatro videos de niños bailando mis temas. Si mi música hace eso yo me siento feliz, agradecida, porque es un grano de arena en la tolerancia comunitaria.

¿Imaginabas todo lo que pasó con “Tomate el Palo”?
La verdad que no. El tema produjo algún tipo de identificación porque todos, ya sea de un lado o del otro, hemos estado en una historia de traición amorosa. Y eso fue de lo que se apropió la gente. Lo cantan hasta en la cancha. ‘Tomate el palo’ o ‘a la gilada ni cabida’ son frases que quedaron, se instalaron. Y son frases de nuestro idioma.

HABLEMOS DE CUMBIA

Miss Bolivia comenzó rapeando sobre bases de reggae y rap, hasta que un día descubrió la cumbia. “Hubo rechazo porque la cumbia villera estaba muy estigmatizada”. ¿Por qué? “Porque había cosas que nadie estaba contando y la cumbia villera fue un soporte privilegiado para que salgan contenidos vivenciales reales de cierto sector. Si te invisibilizan en todos lados, empezás a generar tu audiencia, tu aparato de difusión, tu aparto industrial… Y así empezás a tener poder y fuerza. Lo contó de frente y nos generó rechazo como sociedad. Hubo rechazo a lo otro. Eso es una dinámica muy común. Yo valoro la cumbia villera. Es un documento zarpado, tanto musical como sociológico.

Fuente: La Razón

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