ENTREVISTAS
Diego Leuco: “Soy adicto al laburo, no conozco el límite entre la vida y el trabajo”
volanta
Gracias a su criterio y ductilidad, Diego Leuco copó la parada en radio y tevé. Pero como todo ‘obse’, está disconforme con su performance. “Igual disfruto este momento, pero intento mejorar”, remarca el eficaz reemplazante de Lanata.
l crecimiento meteórico de Diego Leuco hizo posible que esta página volviera a tenerlo en cuenta -pocas veces sucede- a ocho meses de la entrevista anterior. Es que en el interín, el joven periodista ha copado la parada. Desde que Jorge Lanata está ausente por el ya divulgado trasplante, Leuquito tomó la conducción del matutino ciclo de Mitre, sumó un programa “unipersonal”, vespertino, en la misma radio y alcanzó el sueño del pibe: compartir con su viejo, Alfredo, “Los Leuco”, que se emite una vez por semana en la pantalla de TN. Todo sin contar sus tardes como panelista en “El diario de Mariana”.
¿No temés caer en la voracidad laboral de tipos como Lanata o Nelson Castro?
_Tarde, ya caí -sonríe-. Soy absolutamente adicto al trabajo. La paso muy bien laburando y eso hace que no conozca los límites entre la vida y el trabajo. Por eso me cuesta mucho irme de vacaciones. Por suerte mi novia, Daniela, me ayudó mucho a aprender a disfrutar un poco de otras cosas, porque a mí solo me cuesta. Pero lo intento, eh…
¿Seguís madrugando y llegando tres horas antes a la radio?
_Jaja. Ahora llego más tarde porque me mudé cerca de la radio y leo los diarios en mi casa. De todos modos, sigo llegando mucho tiempo antes para que nada extra de lo que ocurra pueda generar que llegue tarde. No aguantaría un papelón así.
Debés ser muy exigente y autocrítico con tu trabajo… ¿Qué sentís que te falta para ser el conductor que deseás?
_Uy, sí. Soy un inconformista nato. Pocas veces me gusta lo que hago. Cuando termino el programa me quedan en la cabeza muchísimas cosas que no me gustaron y después trabajo mucho para no volver a cometer los mismos errores. Lanata me dijo hace unos días que yo utilizaba mucho la palabra “bastante”.
No es para tanto. El dice “apreto”.
_Pero son ese tipo de cosas las que me molestan, las que le quitan prolijidad al aire. Soy un obsesivo, no puedo con mi manera de ser.
¿En qué suponés que creciste en este último tiempo?
_Creo en la metáfora aeronáutica de “las horas de vuelo”. Cada minuto que estas al aire aprendés, crecés, te van pasando cosas inesperadas que debés resolver. Con tantos y diferentes laburos, vas ganando experiencia y eso es algo muy importante e intransferible.
Sos el más pibe (25) de los conductores radiales de AM. ¿Te lo hacen sentir de alguna manera?
_Todo lo contrario. Tengo mucha suerte de estar en un lugar como Mitre, donde en ningún momento me hacen sentir la edad. Es al revés, me ayudan un montón. Rubén Corda, Jorge Porta y Guido Valeri, que son las autoridades de la radio, se pasean por los pasillos y ellos son uno más entre todos nosotros.
En Mitre, el momento más emotivo que viviste, ¿fue el de días atrás cuando reapareció al aire Lanata luego de la intervención?
_Fue muy difícil. Yo tenía miedo con el trasplante de Jorge. Fue un alivio increíble escucharlo tan bien al toro; ya le quedó el apodo, je. Creo que en un momento no logré mantener la voz firme y me quebré a pesar de que intenté evitarlo todo el tiempo. Fue muy conmovedor ese instante; de hecho, no lo volví a escuchar porque me resulta fuerte. Y lo de Lanata fue valiente, porque se emocionó en una época llena de gente mal intencionada y cruel.
Vos despuntaste el “vicio” con un periodismo “bipolar”, con blancos y negros. ¿Es la mejor escuela practicar el oficio en tiempos de tanto malestar entre el gobierno y la prensa?
_Pienso en eso y será un aprendizaje. Y digo “será” porque yo siempre hice periodismo con esta situación política y social. Yo empecé a trabajar de periodista en esta década. No viví como era antes. ¿Sabés? Me genera mucha curiosidad cómo será todo después del 2015. Antes, los ministros daban entrevistas, los presidentes hablaban por radio, había información oficial sobre las cosas. Todo eso desapareció… Espero que regrese.
¿No se pierde el foco? ¿No se deja de pensar en el lector, espectador u oyente, para responder a los intereses para quien se labura? Vos, ¿estás convencido de todo lo que decís al aire?
_No digo nada de lo cual no esté convencido. Jamás. El Gobierno instaló que los medios son un lugar donde un señor malo y enojado nos ordena lo que tenemos que decir. Y eso no es verdad. Ese discurso es producto del deprecio por el periodismo y de la ignorancia absoluta sobre cómo es un diario, un canal o una radio.
A partir de tus tantas horas al aire, ¿tu relación con la calle cambió? ¿Mimos, halagos, puteadas?
_La gente en general cuando se acerca es para decirte algo lindo. Y es muy emocionante. Siempre hay alguna puteada, pero es parte de esto. Es tan lindo todo lo otro que no me afecta. Yo creo que si insultás a alguien en la calle, el problema lo tiene esa persona, no yo…
Diego, ¿alcanzás a disfrutar este momento, o ni siquiera tenés tiempo para paladearlo?
_Disfruto mucho de todo lo que me pasa, te juro. Todo es para mí como un juego. La paso genial, me divierto, me da alegría conducir un avión como el de Lanata. Mi amigo Nicolás Wiñazki dice que cuando conduzco se me ilumina la cara. Y yo a Nico le creo todo.
Fuente: La Razón
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