ENTREVISTAS
Entrevista a la candidata a diputada ríonegrina por el FPV – Anahí Tappatá
volanta
«Voy a ser legisladora, no operadora política»
Tiene asegurada una banca en la Legislatura rionegrina, un espacio desde el cual Anahí Tappatá sostiene que hay que revisar si Río Negro no tiene exceso de leyes. Afirma que es necesario modernizar
el funcionamiento del Estado y que no transformará
su cargo en mera gestión política.
– ¿Qué línea le bajó Miguel Pichetto cuando le ofreció ser legisladora provincial?
– No se puede definir como línea. Fundamentó su decisión en el hecho que llevo décadas dedicadas al estudio de la economía rionegrina, los déficits de sus políticas públicas.
– En el PJ rionegrino, al menos en las últimas dos décadas, siempre hubo hacia usted planos de resistencia. Que no ha tenido protagonismo en la vida partidaria, que fue baluarte de Domingo Cavallo desde la Fundación Mediterránea… ¿Reconoce esas resistencias?
– Hacen a esa pasión argentina por mitos, conspiraciones, criticar sin argumentar, etcétera. No reniego de nada de lo que hice y he pensado y pienso. Hablo desde mis más de 30 años de publicar artículos, estudios, investigaciones sobre la provincia, su economía, el funcionamiento de su aparato de Estado, su producción. Si se trata de discutirme, quisiera que lo hicieran desde ese plano: el de las ideas. Rotular y estigmatizar es muy fácil.
– Admitamos que llega a legisladora…
– Llego.
– En una oportunidad dijo que los rionegrinos no tenían en claro qué era la fruticultura como viga de la economía. Sabían que era económicamente importante, pero no más. ¿Con qué idea llega a la banca en esta materia?
– No sé si lo habré dicho así. Sucede que no hay mediciones rigurosas sobre la magnitud de su incidencia, porque parte de la fruticultura está catalogada como servicio, lo que implica que en la conformación del PBI no se la mide en su verdadera dimensión. Hay un solo trabajo -y ya tiene muchos años- que procura poner orden de información en esa dirección. Hay, sí, información significativa en cuanto a su incidencia en el mercado laboral, pero más allá de esto hablamos muchos sin ningún respaldo de trabajos con rigor científico sobre la fruticultura.
– ¿Llega a la banca con la decisión de trabajar en procura de mejorar ese nivel de información?
– Entre otras decisiones. Porque la provincia no es sólo manzana, pera y jugos.
– Existe cierto convencimiento -ligero en todo caso- de que sin Banco Provincia desde hace 18 años, la provincia tiene acotado sus resortes de acción directa sobre la fruticultura. Todo depende de Nación: paridad cambiaria, sanidad, política exterior, etcétera. ¿Es así?
– Lo es para muchas economías regionales vinculadas a la exportación. Pero esto no implica déficit para la acción de la provincia. Un caso: trabajar en transporte, formación de cuadros para mejorar el recurso humano ligado a la actividad, cumplimiento de compromisos contractuales, condiciones de trabajo… Hay una avenida muy ancha para la gestión provincial porque, además, la provincia es la que asume el coste social y económico de una crisis, para el caso la fruticultura… Yo voy a la banca también para trabajar sobre esta avenida.
– ¿Qué no será usted en la banca?
– Operadora política. No voy a entrar en el juego del doble estándar. ¡Yo, no!
– ¿Cómo aplica acá lo de doble estándar?
– Voy a ser legisladora. No otra cosa que no tenga que ver con esa realidad. Tengo una formación sustentada en ideas. Mi mundo es el de las ideas destinadas a la cuestión pública… No soy operadora política, trenza, rosca. No.
– Desde su nacimiento en el ’58, la provincia acumuló una cordillera de leyes: más de 5.000. Hace años, usted escribió en este diario sobre el tema. Proponía ponerlo en debate considerando el exceso de leyes en relación a su cumplimiento. Al borde de la banca, ¿mantiene aquella mirada?
– Sí, claro. Trabajé años en revisar todo ese andamiaje. Y probé cómo hay una inmensa cantidad de leyes que no se cumplen ni se han cumplido. Y hay leyes madres -por llamarlas de alguna manera- con agujeros muy grandes. Contradicciones. La ley de salud pública, por ejemplo. La Ley de Contractualización Frutícola, que no se cumple…
– ¿Estamos hablando de ausencia de conductas para con la ley?
– No niego eso. En todo caso Argentina se distingue por su anomia para con lo normativo. Pero para el caso rionegrino, con independencia de la existencia de esas conductas, creo que hay muchos problemas de implementación de leyes. Se imponen sobre una realidad, pero no la transforman. Hay que estudiar las razones de este fracaso. Esa es tarea de la política desde el Poder Legislativo… Una tarea apasionante. Y yo voy luchar a favor de esa revisión.
– Tamaña tarea ¿no?
– Pero imprescindible. Porque no se trata de que la calidad de un Poder Legislativo se mida por el número de leyes que se sancionan por año. Se trata de que quizá tenga que trabajar menos pero con eficiencia. De colocarse a tono con los tiempos, con las miradas de la gente. Me causa mucha gracia la forma en que suele trascender la tarea de una Legislatura, de un legislador…
– «Hiperactividad insustancial de las togas», decía Tulio Halperín Donghi…
– Y algo de eso… «Sacamos tantas leyes», «presenté tantos proyectos»… Es posible que no haya necesidad de leyes y más leyes, sino de revisar lo existente.
– ¿Hay burocracia estatal en la provincia para encarar una tarea como la que usted propone?
– Hay mucha gente con conocimientos acumulados, saberes concretos. Pero con un sistema político que no promueve ese capital de saberes. Y esa es otra tarea pendiente que hay que encarar: modernizar el funcionamiento del aparato del Estado, terminar con que todo ese estamento sea coto de caza del poder de turno.
– ¿Qué garantiza que con Pichetto en la gobernación esa conducta no se repita?
– Pichetto.
– Chocolate por la noticia, es su jefe…
– No, no. También hay un convencimiento en unos y otros, que viene de la política: la gente está alerta… presiona, denuncia, se enoja…
– ¿De estar terminando Carlos Soria su primer mandato, cuán distinta sería Río Negro?
– La diferencia que separa lo eficiente de lo ineficiente. El Río Negro de Carlos no sería el Río Negro que encabeza el mayor gasto en personal que tiene el país, como lo ha determinado el Cippec. No sería la ineficiencia de ARSA ni lo que sucede en educación con, por ejemplo, el transporte escolar…
– ¿Va cantar la marchita cuando asuma en diciembre?
– Si sigo con la bronquitis que tengo ahora, voy a asumir con señales de mano…
Por CARLOS TORRENGO carlostorrengo@hotmail.com
Diario Río Negro
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