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ENTREVISTAS

Boy Olmi: «No persigo el éxito, persigo la felicidad»

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–¿Cuál es el sentido de la vida?
–Es una gran pregunta que me hago desde que soy chico. Creo que tiene que ver con la felicidad. Y tiene que ver con la búsqueda de esa felicidad que tiene valor distinto según la gente, porque hay quien cree que la felicidad tiene que ver con acumular dinero, algo que no sólo no creo sino que adivino todo lo contrario. Yo siento felicidad cuando provoco bienestar a mis allegados pero más en otros círculos, así que cuando más amplio es el espectro de profundo es la felicidad que nos llega.

–¿Qué te apasiona de tu día a día?
–El ser padre me parece uno de los hechos más trascendentes que podemos experimentar los seres humanos, aunque no es el único. Es uno de los hechos que garantizan algo así como la luz de la vida en la tierra. Ser padre me conmueve, me divierte, me apasiona.

–¿Y en el rango de tus actividades?
–Me enorgullece estar usando lo que acumulé en la vida, no materialmente, sino como espacio de comunicación y que tiene que ver con la credibilidad. Me di cuenta de que parte de mi patrimonio tiene que ver con que mucha gente me presta atención cuando hablo. Entonces a eso, en vez de usarlo para dar miedo, lo uso para construir otros contenidos que son diferentes a los que transmiten los medios. Para dar un salto cuantitativo tenemos que comprometernos desde varios lados. En términos ecológicos, hay una mala noticia y una buena: la mala es que estamos en problemas y la buena es que creo que tiene solución.

–¿Qué es lo que menos te gusta de tu actividad?
–Todo lo que tiene que ver con la distracción que el ego genera. Todos acarreamos con nuestro ego, que en el mundo del espectáculo es parte de la materia prima por lo cual todo se pone un poco más tóxico en muchos casos. Ver cómo eso genera ambición y codicia desmesurada es algo que le hace mucho daño a este sistema en el que estamos metidos. Me desagrada eso.

–¿El éxito te da más libertad artística o más bien todo lo contrario?
–El éxito es patrón que también esta bueno repensarlo. El éxito muchas veces presupone el no éxito de otro. El paradigma del éxito está dado en tener más algo que otro que tiene menos seguridad, o más rating o dinero. Esa diferencia, en la que uno tiene más que otros, forma parte de los peligros a los que recién me refería. Yo no persigo al éxito, persigo la felicidad. A veces hay un éxito que es un reconocimiento por algún logro, o es que trascienda algo de lo que hemos hecho en una escala más grande. Por eso creo, como decía antes, que parte de mi felicidad es ampliar el círculo de lo que me hace feliz hacia otras personas.

–¿Qué enseñanza te brindaron tantos años de profesión?
–Que el mayor enemigo que tenemos es el miedo y que ese miedo está en nuestra imaginación. Por lo tanto, para enfrentar a un auditorio o para hablarle a la gente hay que disfrutar la libertad de ser únicos, ser originales y estar vivos. Eso es todo lo que necesitamos para expresarnos, comunicarnos y vivir con la mayor libertad posible.

–¿Qué cosas te indignan y cuáles te agradan de la sociedad en la que vivimos?
–Me indigna cierta cerrazón que está originada por el egoísmo y la inseguridad de las personas. Es gente que cree que salvándose a sí misma ha resuelto todos los problemas. Aquellos que piensan que salvarse es acumular y en todo caso dejarle un departamento a cada uno de sus hijos o una cuenta abultada. Me parece una manera cerrada de no ver el verdadero problema, al mismo tiempo desafío, que es el de estar todos integrados. Y el orgullo para mí pasa por estar trabajando en esa dirección. Me siento muy contento de no estar solo trabajando para mí, sino para el bien común.

–¿A lo largo de tu carrera qué personas te dejaron un legado que al día de hoy continúa con vos?
–He tenido muchos maestros en mi profesión como Hedy Crilla, que fue mi maestra de teatro, una vieja austríaca que murió a las 84 años haciendo teatro. También China Zorrilla, que murió recientemente y fue una gran amiga, a quien pude dirigir en su última película, Sangre en el Pacífico. Muchos otros maestros están vivos y me siguen enseñando cosas.

–¿Qué cosas de tu profesión no se negocian?
–Son algunos principios que no se negocian. Cuando uno se siente cómplice de transmitir algunos valores con los que no está de acuerdo, de varias maneras uno se está traicionando a sí mismo. Yo he hecho todo lo posible por tratar de integrar y de encontrar cómo adecuarme a proyectos que a veces se alejaban aparentemente de lo que quería transmitir, porque siempre encontré la forma de direccionarlo hacia lo que creía que era lo correcto, aun trabajando mucho en televisión, un medio un poco pequeño para decir cosas importantes. Y sin embargo siempre me sentí trabajando muy cómodo trabajando en la televisión.

Jane & Payne es el nombre del reciente film dirigido por Boy Olmi. Se trata de un documental sobre el encuentro entre los conservacionistas Jane Goodall y Roger Payne, filmado íntegramente en la Patagonia. Producido especialmente para televisión, el encuentro entre estas dos personalidades preocupadas por el medio ambiente y todo lo que nos rodea, indaga entre la reflexión y el análisis sobre el devenir del planeta junto a las diferentes alternativas que como población contamos para evitar el deterioro de nuestro planeta.

Fuente: Tiempo Argentino

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