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OPINIÓN

22-11-2015. Dos Modelos en pugna

volanta

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El Debate Presidencial

El domingo 15/11/2015 hemos asistido a un debate inedito en la República Argentina, entre los dos candidatos presidenciales, de cara al balotaje a nivel nacional del domingo 22/11/2015, evento que se dará por primera vez en la historia argentina.

El debate, en mi opinión, y al decir de muchos analistas, tuvo un muy buen temario de preguntas, pero un muy escaso tiempo de los candidatos para contestarlas, y exposiciones más cargadas de retórica que de contenidos, abundantes en chicanas y escasas en propuestas.

El candidato del FPV tratando de despegarse del rol endilgado por su opositor de “continuador del kirchnerismo” –condición ésta que le juega como el abrazo del oso-; y el candidato de Cambiemos acusando constantemente de “mentiroso” a su contrincante, y prometiendo un montón de políticas con participación del Estado, pero que en la práctica sus bloques legislativos del Congreso hasta estos últimos días han venido votando sistemáticamente en contra de dichas políticas, especialmente si se trata de leyes que afectan a los monopolios económicos privados (estatización de AFJP, recuperación de YPF, Aerolíneas y Ferrocarriles, fertilización asistida gratuita, creación de nuevas universidades, gratuidad de las mismas, etc).

En el debate hubo una cuenta pendiente sobre “que” políticas se aplicarán y “como” se llevarán a cabo, especialmente en materia económica; debate éste rehuido por el candidato de Cambiemos, quien se abstuvo de explicitar quienes son sus candidatos al Ministerio de Economía y como impactará en la sociedad sus políticas económicas, toda vez que las empresas demandan insumos a dólar oficial, y un brusco aumento de éste fijando un cambio único si bien dará mayor competitividad a los exportadores, traerá aparejado un inevitable traslado de los mayores costos a los precios en el mercado interno, y por consiguiente una considerable depreciación del poder adquisitivo de la ciudadanía (devaluación encubierta).

Lo que si quedó claro es que en estas elecciones se pone en juego

cuanto “Estado” quiere la gente.

Los dos Modelos económicos en pugna

Los ciudadanos al momento de votar el 22/11, no debemos perder de vista que se ponen en juego dos pensamientos económicos contrapuestos que bien hemos estudiado en la universidad: el de “Intervención del Estado” basado en el pensamiento de John M. Keynes (1936), y el de “No intervención del Estado” basado en el pensamiento liberal de Adam Smith (1784); los cuales en su profundidad, configuran dos Modelos no solamente económicos sino “ideológicos” diferentes:

El “Modelo Interventor”, sostiene que la economía y el capital están al servicio de la sociedad, por lo cual el Estado debe “intervenir” en la economía para corregir las desigualdades del mercado, incentivar la producción y la redistribución de riqueza, y asegurar a la población el acceso a los servicios básicos (educación, salud, trabajo) obteniendo mejoras concretas en las condiciones de vida.

Para este modelo el Estado debe tener un rol activo, con políticas fiscales activas para lograr los efectos deseados en la economía prevaleciendo la protección del individuo.

El Modelo “No Interventor”, es el preferido de los candidatos de derecha; se basa en el pensamiento aristotélico que “por naturaleza hay hombres que nacen amos y otros esclavos (o ricos y pobres)”, sosteniendo que la sociedad está al servicio del capital, imponiendo los principios de “libre mercado y de no intervención del Estado”. En la práctica, significa que la función del Estado solamente es la de proteger al individuo y sus propiedades (Estado-policía), debiendo dejar que la economía se autoregule por la libre fluctuación de la oferta y la demanda (leyes del mercado), librando a la sociedad y a cada ciudadano a sus propias capacidades individuales para satisfacer sus necesidades.

Para este modelo el Estado debe tener un rol mínimo, esto es cumplir solo sus funciones esenciales (emisión de moneda, sanción de leyes, recaudación, seguridad y defensa), dejando la economía y la prestación de servicios públicos (educación, salud, trabajo, etc) al sector privado.

Este modelo, para cuyos economistas el salario del trabajador no es una inversión sino un pesado “costo” y la primer “variable de ajuste”, fue el que se aplicó durante la década de los 90 con el neoliberalismo establecidos por Menem y De La Rúa, con los devastadores efectos económicos-sociales e institucionales que todos hemos vivido.

Conclusión

Este año tendremos un fin de ciclo del gobierno democrático instaurado hace 12 años. Indudable es que cualquiera de los dos candidatos presidenciales tendrá que hacer necesarias correcciones en cuestiones sociales como seguridad, narcotráfico, etc., y especialmente en el control de la inflación y el estancamiento económico, sostenido en el último período con emisión monetaria y de letras del Tesoro.

El candidato del FPV carga sobre sus hombros con el malhumor de parte de la sociedad, cosechado por el gobierno saliente debido a un comportamiento que lejos de buscar el consenso general, estableció como política el sectarismo amigo-enemigo, el cual le termina jugando en contra.

El candidato de Cambiemos, con un discurso que fue migrando en el tiempo según su conveniencia, con slogans de spot publicitario faltos de propuestas concretas, sacó provecho de ese malhumor social, haciendo pie en provincias y municipios donde la ciudadanía estaba cansada de la política tradicional y sobre todo de los gobernantes eternizados en el poder al mejor estilo feudal.

Lo cierto es que otra vez en nuestro país nos encontramos como en los 90 eligiendo entre dos modelos contrapuestos, que tendrán en sus manos los destinos de nuestras vidas. Los argentinos debemos aprender a leer entre líneas, incluso a pesar del malhumor, para evitar ser hechizados como los antiguos navegantes, por el canto de las sirenas.

Medidas democráticas en defensa de la ciudadanía

Al próximo presidente deberemos exigirle algunas sanas medidas en defensa de la democracia y protección de la ciudadanía:

-Acortamiento de los mandatos en todas las provincias y municipios a 2 períodos como máximo.

-Transparencia electoral a través del Sistema de Boleta Unica (electrónica o en papel).

-Obligación de los candidatos presidenciales a presentar sus Plataformas electorales.

-Obligación de los candidatos a presentar los ministros que los acompañarán.

-Obligación de los candidatos a presentar su política económica concreta.

-Instauración de los Debates presidenciales, con propuestas y soluciones concretas.

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