OPINIÓN
María Cash
volanta
Han desaparecido muchas mujeres, también, aparte de la violencia domestica, cosa que realmente no debería pasar, nadie debería pegarle a nadie, ni hombres a mujeres, ni mujeres a hombres, porque también existe una violencia ejercida en el acto de pelea. Existen hombres golpeados que son incapaces de devolver una piña, el que ejerce la violencia, generalmente, la ejerce sobre alguien más débil. Como un hombre atado de pies y manos ante un tortazo de una mujer.
Personalmente creo que es un problema cultural, de FALTA de cultura. Desde imposibilidad de diálogo, etc… Pero vuelvo a preguntar, ¿qué pasa con la gente que desapareció todo este tiempo? Como María cash, filmada bajando de un micro en un peaje.
Hagamos también una marcha contra la burundanga, por ejemplo, que apareció en Argentina. Una mujer, un hombre, cualquiera pierde la conciencia tan solo con que le toquen la piel, y esa persona queda a merced de cualquiera.
¿A dónde fueron a parar las investigaciones? ¿Qué pasó con la gente que nadie sabe dónde está? Mientras nos convertimos en un país en donde debemos tener cuidado por nuestras mujeres, que son vendidas como mercancía, en mercados que tienen que ver con el narco, y no sólo con la prostitución.
¿Quién tiene la obligación de cuidar, proteger y prever que estas cosas no sucedan? Al hombre golpeador con una denuncia lo encuentran, se lo detiene, se lo castiga levemente; en gran cantidad de casos las mujeres retiran las denuncias por miedo a represalias.
¿Pero porqué no dan la cantidad de gente desaparecida en estos últimos diez años?, que producen dolor a muchas otras personas que son familia. ¿Quién tiene la obligación de tener las fronteras cerradas para que no salgan del país, de manera ilegal, bajo amenaza, mujeres que son vendidas? (Todavía me acuerdo de aquel graciosísimo episodio, que parecía una escena de “Rambito y Rambón”, cuando un alto comandante de la Gendarmería se tiraba en el capot de un auto para moler a palos a una persona, que era señalada con el dedo por un coso de inteligencia de no sé qué, que lo tenían escrachado en todos lados, y que encima, creo, que era un coronel retirado.) ¿Dónde tiene que estar la Gendarmería? ¿Cómo se tiene que sentir un gendarme, que lo mandan a una villa donde no puede hacer nada más que acto de presencia, y que está parado horas hasta que venga un compañero? Esa gente debería estar cuidando las fronteras cerradas que deberíamos tener.
¿Por dónde entra el narco? La poca seriedad en las instituciones es un descuido fatal del Estado hacia nosotros.
¿Qué pasó con el papá de María Cash?, que murió yéndola a buscar, siguiendo otra de las tantas pistas.
¿Por qué esta hermosa marcha, en donde todo el mundo se sacó una foto con un cartelito diciendo “Ni una menos”, donde se farandulizó y cada cual contó su historia, en donde todos juntos piden castigo ejemplar para los hijos de puta, perdóneme señora, que rocían a la mujer con alcohol y la prenden fuego, no incluye de alguna manera la cifra oficial de gente que desapareció o murió, o está perdida durante estos últimos años? Aparte de la violencia doméstica que puede matar mujeres, ¿qué pasa con las mujeres que desaparecen? ¿Qué pasa con los hombres que desaparecen? ¿Por qué, si fuimos un país que dijimos “Nunca más”, tenemos que seguir hablando de lo mismo? Yo, personalmente, culpo por desidia al Estado, porque cada uno debe ocupar el lugar que debe ocupar. El gendarme en la frontera, el policía en la calle.
Leyéndolo a lo lejos, el hombre es el victimario, y a mí realmente no me gustaría pertenecer a una minoría peligrosa (ya que hay más mujeres que hombres). Muchos violentos hacen las cosas por odio, y también por incultura.
Si esta marcha significara un bastión sexista en contra de los hombres, terminaría siendo un gran mitin feminista. Pero no, no van a haber más muertos, ni hombres ni mujeres, si exigimos al Estado lo que el Estado debe darnos aparte de la seguridad: CULTURA.
En cuanto a la cosificación, los hombres no tenemos la culpa, ni tampoco tienen culpa alguna las mujeres. Existe una vedette que hace un quilombo mediático, y existe Narda Lepes, que te enseña cómo hacer un risotto. A ninguna de las dos le ponen un revolver en la cabeza para hacer lo que les gusta hacer, ¿quiénes son los cosificadores? Para mí fue rara la marcha. Porque en cada uno de nosotros tendría que estar claro que no le tenés que pegar a una mujer, pero tampoco le tendrían que pegar a un hombre, ni tampoco se tendrían que perder mujeres, ni tampoco niños, ni hombres, ni nadie.
Besos Casero
Fuente: Perfil
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