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POLÍTICA

Río Negro – Conocé a los candidatos a intendente de General Roca

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Los perfiles de Mario Álvarez, Daniel Balduini, Martín Soria y Roberto Zgaib.
Mario Álvarez
Utilizando el arte en cualquiera de sus formas como un cable a tierra, Mario Álvarez encara las últimas semanas previas a las elecciones municipales. «Es una colita rutera espectacular, que a uno lo libera», confesó el candidato cuando hace referencia a las manifestaciones artísticas.

Se reconoce como un amante del teatro y escritor ocasional. Si bien hace tiempo que no pisa las tablas de algún escenario local, debido a que el trabajo y su actual candidatura le consumen gran parte de su tiempo, no deja de recordar con afecto y nostalgia aquellos momentos en los que fue actor de «La Comedia de la Casa de la Cultura».

Esta relación con el teatro empezó lejos de Roca, ciudad a la que llegó con diez años cuando su padre fue trasladado en su trabajo y se mudó junto a su familia desde General Pico. Fue a mediados de la década del 70, en Santa Fe, donde Álvarez estudiaba para ser abogado y repartía su tiempo entre el estudio, la militancia política.

«Durante aquellos años militaba en la agrupación de izquierda Faudi (Frente de Agrupaciones Universitarias de Izquierda), era un momento complicado con mucho lío para militar pero nos la rebuscábamos bastante, nos centrábamos en el centro de estudiante que durante esos años era nuestro, fueron momentos intensos que los mezclaba con el teatro para que sean más leves», recordó Álvarez.

Ya con el título en la mano le tocó hacer el servicio militar, su fecha de ingreso fue un tanto particular: 23 de marzo de 1976, «si justo un día antes del golpe, fue raro pero tuve suerte y no la pasé mal, a diferencia de varios de mis compañeros. Los militares sabían que éramos profesionales y nos querían sacar información», comentó el candidato a intendente.

Después de un año y medio volvió a la ciudad, trabajó en un estudio jurídico, se casó y tuvo su primera hija, Florencia. Años más tarde, después de vivir un par de años en San Juan, se casó por segunda vez con Gabriela, su actual esposa y madre de sus otros tres hijos: Julián (26), Mariano (21) y Juan (13).

Después de varios años trabajando en diversas instituciones de la ciudad, entre ellas la Casa de la Cultura, empezó a involucrarse en la política de la ciudad.

En 2014, el fallecimiento de su hija le enseñó a tener que superar los golpes que da la vida. «Fue y es muy difícil superarlo, es una cuestión de cada persona, son situaciones a las cuales hay que ponerle el cuerpo. Todos los días pienso en ella, pero creo que todos debemos laburar con esos dolores para convertirlos en una pena suave que pueda ser llevada en esa mochila que todos cargamos con amores perdidos, odios no sellados, dolores y alegrías», confesó.

A pesar del gran dolor que le generó, Álvarez recuerda que su hija lo bancaba en esta nueva etapa y piensa que, a su vez, también lo hace por ella.

Daniel Balduini

Hijo de padre comerciante y madre maestra, Daniel Balduini se crió entre las antiguas calles de Roca, jugando al fútbol con amigos en la calle y bañándose en el Canalito cuando era de tierra. Después de haber vivido muchos años en Bariloche regresó a la ciudad que lo vio crecer. «Volví a Roca porque éste es mi lugar», expresó el candidato del partido radical.

Balduini tiene 51 años y es padre de dos hijas, Ana de 23 y Lila de 21. Cuando recuerda su niñez, inmediatamente se remonta en los años y piensa en los interminables «picaditos» con los chicos del barrio sobre calle Sarmiento entre Isidro Lobo y Rohde, justo frente de su casa. «Eran momentos únicos… empezábamos a las 10 y terminábamos a cualquier hora; era lo mejor jugar en la calle», rememoró.

Después de terminar la secundaria en el viejo Colegio Nacional, la vocación lo llevó lejos de la ciudad. Su destino, Córdoba. Allí, mientras estudiaba la carrera de abogacía, empezó a involucrarse en la militancia y desde siempre fue parte del radicalismo.

«Entré a la facultad en el 83, eran tiempos convulsionados, pero todo se hacía con pasión, todo era sentimiento hacia la doctrina y las ideas. Desde un primer momento era amor por la camiseta, fue en aquel entonces y todavía lo sigue siendo el día de hoy», expresó orgulloso.

Seis años después, con el título en la mano, fue el momento de volver a su ciudad, pero no por mucho tiempo. Después de un año, queriendo reinventarse, buscando nuevos caminos, se encontró viviendo en Bariloche. Allí residió 20 años en los que siempre trabajó en el ámbito privado, salvo por aquel año y medio en que se desempeñó como asesor jurídico del municipio cordillerano.

«Me fui a Bariloche buscando nuevos horizontes, soy de los que piensan que siempre se puede estar mejor. Uno nunca llega al techo, siempre puede ir avanzando. Por eso busco reinventarme continuamente, pero minimizando riesgos», indicó.

«Nunca ejercí un cargo público ni electivo, pero eso nunca me alejó el Comité radical, siempre estuve interesado y asistí a cada reunión que pude», comentó.

En el 2010 el amor por la ciudad que lo vio nacer lo trajo de vuelta. Y hoy se encuentra como candidato a intendente.

«Si uno hace algo que lo va a hacer feliz hay que darle para adelante, ésa es la filosofía que tenemos con mi familia y por suerte siempre me apoyaron, esta vez no fue la excepción», finalizó.

Martín Soria

«Puedo decir que tuve la suerte de que, desde muy chico, pude formar parte de este mundo de la política. Ya con ocho años acompañaba a mi viejo a cuanto acto podía; así como hay familias que viven por y para la fruticultura, por ejemplo, yo puedo afirmar que nosotros vivimos por y para la política: nos dedicamos a esto», expresó Martín Soria actual intendente de Roca quien busca renovar su mandato. No le esquiva a la comparación con su padre y aseguró que se trata de una «mochila en positivo».

Con 39 años, busca ser reelecto como intendente de la ciudad que lo vio nacer. Muy apegado a su padre, Carlos Soria, fue mamando la política desde muy pequeño, aunque nunca descuidó la escuela y siempre se hizo un tiempo para poder practicar deporte. «Es mi manera de poder despejarme por un rato de mis problemas, todos los días me hago de una hora para salir a trotar y despejarme», indicó.

A los 16 años formó parte del plantel de básquet del Deportivo Roca que ascendió a la Liga Nacional. «Entrenábamos seis horas por día y gracias al deporte pude conocer casi todo el país de muy chico», recordó. Pero eso nunca le quitó tiempo para seguir haciendo política, mientras cursaba su segundo año de la secundaria en el CEM 16 ganó las elecciones del centro de estudiantes. Ya en 1994 cuando se fue a estudiar a Buenos Aires se metió de lleno en la militancia, donde fue parte del «Peronismo Universitario Nacional».

La vida en Buenos Aires lo llevó a adentrarse aún más en el mundo político, sus días libres lo pasaba en la Cámara de Diputados acompañando a su padre. «Pude presenciar debates hermosos entre grandes referentes de la política nacional, eso fue algo impagable», acotó el intendente.

Con el titulo de abogado en la mano no dudó en volver a su ciudad y tiempo más tarde ocupó su primer cargo político como legislador provincial entre 2007 y 2011, año en el que asumió como intendente de Roca, sucediendo a su padre.

Pero la muerte de su padre fue un golpe muy duro para él y toda su familia. «Por suerte tengo una mujer de fierro, Leila siempre está, me da una mano en todo y fue ella quien me apuntaló y apoyó en los momentos donde lo único que recibíamos eran cachetazos», comentó Soria.

«La partida de mi viejo agigantó el mito sobre él. Eso que hizo que se depositará en mi una mochila con una carga muy pesada, pero yo no veo esa carga como negativa ni mucho menos, para mi es algo positivo que no hace encarar todo de otra manera. Hoy me comparan con la persona que más quise y si hoy estoy acá no es para ser menos que él: es para igualarlo o superarlo. Aunque lo único que espero que la gente pueda decir que soy un digno hijo de mi padre», expresó el candidato.

A su vez señaló que todo el tiempo piensa en como renovar la ciudad o en que cosas hacen falta cambiar. Pero insistió en la importancia de «no comerse el personaje todo el tiempo porque vas frito y no llegas a ningún lado y siempre hay que recordar que atrás tenemos una familia a la cual cuidar y es por quien nosotros hacemos las cosas».

Roberto Zgaib

Hijo de padres libaneses, Roberto Zgaib llegó a la ciudad con sólo cuatro años desde Maquinchao, cuando toda su familia se mudó a Roca para que sus hermanos mayores puedan ir al colegio secundario.

«Pasábamos horas y horas jugando al fútbol en la zona que hoy es el barrio Frank, a un par de cuadras de mi casa. Terminaba de almorzar y enseguida le avisaba a mi mamá que salía y obviamente no volvía hasta que se hacía de noche», rememora el candidato.

Zgaib cuenta que ante cada decisión importante en su vida no duda en consultar primero con su esposa y luego con sus dos hermanos y sus padres. «Lo que me sostiene desde siempre es mi familia, cada vez que encaro un proyecto nuevo les pido consejos», afirma. La relación con sus hermanos es tan estrecha que hoy es socio de ambos en los negocios familiares. «Siempre que tengo un tiempo libre busco organizar un asado con toda la familia y, cuando pasa el tiempo y no lo hago, es mi hijito Santiago el que me lo exige, y por más cansado que esté siempre cumplo», dice el hombre del Pro en Roca.

Cursó toda la primaria y la secundaria en el Domingo Savio. Fue allí donde empezó a conocer el «bichito» de la política. Su militancia empezó cuando creó el centro de estudiantes en el colegio con colaboración de algunos profesores y esa tarea se hizo más fuerte durante sus años de universitario.

«Estudié farmacia en San Luis y ahí me involucré fuertemente en política. Militaba para la Franja Morada y tuve la suerte de ocupar todos los cargos en el Centro de Estudiantes, salvo el de presidente. Yo estaba ahí para hacer, que es la manera en la que hay que hacer política: haciendo y no diciendo».

Pero la fiebre de la política se aplacó con su vuelta a la ciudad en 1993, ya recibido. Y no fue hasta la crisis del 2001 que pensó en volver. «Después de todo ese lío me volví a interesar en la política y decidí meterme en los barrios y hacer algo con los vecinos. Eso fue disminuyendo hasta que en 2013 me hice cargo de la Cooperadora Policial. Cuando la intervinieron me dio mucha bronca porque estábamos haciendo bien las cosas y ahí me quedó picando la idea de presentarme. Bastó que venga la gente del Pro para ofrecerme la candidatura y acepté gustoso con la idea de poder cambiar cosas», finalizó Zgaib.

Diario Río Negro

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