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Aseguran que la venta de inmuebles es la más baja desde la crisis de 2001

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El cierre de 2014 confirmó lo que venía ocurriendo mes a mes: el mercado inmobiliario se mantiene en los peores niveles en más de 20 años. Y aunque a nivel interanual el ritmo de caída disminuye, las comparaciones aún resultan odiosas y la tendencia no cambia en enero. Se efectuaron un total de 1.723 actos de escritura de compraventa en la ciudad de Buenos Aires, lo que equivale a un descenso del 15% con respecto al mismo período de 2014.

El monto involucrado fue de $1614,8 millones, según el Colegio de Escribanos de la ciudad de Buenos Aires. El descenso llega casi al 56% cuando se compara al primer mes del 2015 contra diciembre del año pasado. La cantidad de actos de compraventa cayó mayormente en los segmentos inferiores a los 500.000 pesos. El mayor descenso se dio en las escrituras de hasta $150.000, que cayeron un 52,9 por ciento.

La presidente del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, María Cecilia Herrera de Pratesi, destacó en diálogo con InfobaeTV que «las escrituras de enero son usualmente bajas, pero fueron las menores en 17 años. En perspectiva se observa un año de incertidumbre, en un año electoral, no se generan urgencias por desprenderse de las unidades y no se ve la intención de los propietarios de desprenderse, porque no logran ponerse de acuerdo compradores y vendedores en los precios en dólares de las propiedades, en particular en lo que respecta al segmento de usados. En el caso de las viviendas a estrenar, que se venden desde el pozo, los valores se pactan en pesos y no se advierte ese problema».

A contramano, la cantidad de escrituras subió un 2,1% en las franjas superiores de hasta 900.000 pesos, y avanzó un 12% interanual en aquellos actos que superaron ese valor. «Las escalas inferiores perdieron 11 puntos porcentuales de relevancia respecto de un año antes», especificó el reporte mensual, al que accedió Infobae.

La actividad ajusta de forma negativa en las cantidades porque los precios de las locaciones aún se vinculan con el tipo de cambio y las propiedades. En este sentido, se amplía la brecha entre lo que pretende el vendedor y una creciente expectativa de baja en dólares por parte de los compradores.

José Azpiroz Costa, directivo de la Inmobiliaria Bullrich, habló sobre la realidad del sector inmobiliario que se viene extendiendo en estos últimos años. «El momento es muy malo, es uno de los peores de los últimos 30 años», afirmó.

Según reveló en declaraciones a Radio Continental, «desde el 2003 hasta el 2011 –cuando se instaló el cepo cambiario- se construyeron alrededor de 12 millones de metros cuadrados, con una inversión de 17 mil millones de dólares. A partir de ese momento comenzó una caída drástica que hoy llega al 25% de aquel total».

Para ser práctico y a manera de ejemplo, Costa explicó que mientras en 2001 se necesitaban 33 sueldos de un gerente de una sucursal bancaria para comprar un departamento de 3 ambientes, «hoy se necesitan 75 salarios».

Costa exhibió número concretos. «El PBI de la Capital Federal tenía (antes del cepo) un 16% correspondiente a la construcción, y hoy ese número está en 3,7%; además, de la mano de obra que llegaba a trabajar a la Ciudad el 8% lo hacía en obras y ahora eso cayó al 2,6%».

El ejecutivo advirtió también sobre el déficit de préstamos bancarios para acceder a la primera vivienda: «No hay créditos hipotecarios y alquilar es caro». «Argentina tiene el 1,3% del PBI en créditos hipotecarios, cuando, por ejemplo, Perú tiene el 5,3%, Brasil 5.6% y Chile 17,8%, sin hacer mención a países como España, Francia o Nueva Zelanda con una participación en el PBI de entre el 35 y 40%», explicó.

Otro parámetro para medir la actividad era la cantidad de volquetes que había en la Capital. Según Costa, «hoy esa cantidad es el 19% sobre el 100% que había en 2009». «El plan ProCreAr puede ser una cantimplora en el desierto, pero la realidad es que el sector está parado. Los precios solamente bajaron 2% en cuatro años porque nadie vende», agregó.
A su criterio, una posible solución sería «generar mejores expectativas». «Nadie bajó los precios y nadie ha comprado. Un consejo: el que tiene dinero, compre. Y al que quiera vender esperando que esto se deteriore, no venda», concluyó.

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