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La UNLP entregó el Honoris Causa a sobrevivientes y víctimas de la Noche de los Lápices a 50 años del hecho

La universidad distinguió a los tres sobrevivientes con vida —Emilce Moler, Gustavo Calotti y Pablo Díaz— y, post mortem, a los siete estudiantes secuestrados y desaparecidos en 1976.

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La Universidad Nacional de La Plata entregó este martes el Honoris Causa a la Noche de los Lápices, en un acto realizado en el Patio Julieta Lanteri del edificio de Presidencia, sobre calle 7, a 50 años de uno de los episodios más brutales del terrorismo de Estado en la ciudad. La distinción alcanzó a los tres sobrevivientes con vida —Emilce Moler, Gustavo Calotti y Pablo Díaz— y, de manera póstuma, a los siete estudiantes secuestrados que permanecen desaparecidos: Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ungaro, Daniel Alberto Racero, Víctor Treviño y María Clara Ciocchini.

El acto estuvo encabezado por el presidente de la UNLP, Fernando Tauber, y contó con la participación de autoridades de la Secretaría de Derechos Humanos y Políticas de Igualdad de la universidad y de representantes de los cinco colegios preuniversitarios dependientes de esa casa de estudios. Según remarcaron las autoridades universitarias, la distinción constituye «un reconocimiento a quienes, desde sus distintas trayectorias, representaron la militancia estudiantil secundaria de los años setenta».

Por qué la UNLP entregó el Honoris Causa a la Noche de los Lápices

En septiembre de 1976, once estudiantes secundarios platenses fueron secuestrados por las fuerzas de seguridad de la última dictadura militar por su participación en el reclamo por el Boleto Estudiantil Secundario. Siete de ellos continúan desaparecidos. El episodio, conocido como La Noche de los Lápices, se convirtió con el correr de las décadas en uno de los símbolos más recordados de la represión ilegal sobre el movimiento estudiantil y en un capítulo central de la memoria colectiva de La Plata.

El homenaje se enmarcó en una serie de actividades organizadas por la UNLP para conmemorar el aniversario, entre las que se incluyó el concierto «Y seguí cantando…», que reunió por primera vez a los cinco elencos musicales estables de la universidad sobre un mismo escenario. Las autoridades universitarias sostuvieron que mantener viva esta memoria constituye «un imperativo ético para que las trágicas vivencias del pasado no vuelvan a repetirse jamás», en un año en el que distintos organismos de derechos humanos vienen advirtiendo sobre discursos que buscan relativizar lo ocurrido durante la última dictadura.

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