ECONOMÍA

El consumo de carne cayó 9,5% en el último año y tocó su nivel más bajo desde 2005

Un informe de CICCRA reveló que en agosto cada argentino comió 46 kilos de carne vacuna, casi 5 kilos menos que un año atrás, en medio de una suba de precios que superó el 50%.

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La caída del consumo de carne en Argentina volvió a profundizarse: según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), en agosto cada habitante comió en promedio 46 kilos de carne vacuna, un 9,5% menos que en el mismo mes de 2025, cuando el consumo había sido de 50,9 kilos. Se trata del nivel más bajo desde 2005, cuando el promedio anual superaba los 60 kilos por persona.

El retroceso no es un dato aislado de un mes puntual: en el acumulado de enero a agosto, el consumo interno llegó a 1,377 millones de toneladas res con hueso, un 11,3% menos que en igual período de 2025, lo que representa una caída de 175,6 mil toneladas. La producción también se resintió, con una baja del 6,8% interanual, mientras que la faena retrocedió 9,9% hasta los 8,13 millones de cabezas.

Precios en alza y más exportación en la caída del consumo de carne

Detrás de la retracción aparece una combinación de factores: los precios de los cortes vacunos subieron 51,2% interanual en agosto, muy por encima de la inflación general, mientras que la producción ganadera redirige cada vez más volumen hacia el mercado externo. Las exportaciones crecieron 6,5% y alcanzaron las 567,4 mil toneladas, con lo que la participación de la carne argentina que se vende afuera trepó al 29,2% del total producido, frente al 25,6% de un año atrás. En el mismo movimiento, la porción que queda para el consumo interno bajó del 74,4% al 70,8%.

El fenómeno, que combina el impacto de la inflación en el poder adquisitivo de los salarios con el mayor atractivo de las exportaciones para el sector ganadero, viene marcando un cambio de hábito en la mesa de los argentinos: la carne vacuna, tradicionalmente el corazón de la dieta local, cede terreno frente a proteínas más baratas como el pollo y el cerdo. Los datos de CICCRA confirman una tendencia que se viene profundizando mes a mes desde comienzos de 2026 y que golpea de manera directa el bolsillo de las familias bonaerenses, en un año donde los salarios corren detrás de los aumentos de los alimentos básicos.

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