INTERNACIONALES
Un ataque ruso contra depósitos agrícolas en Chernígov dejó al menos tres muertos en el norte de Ucrania
La policía ucraniana calificó el bombardeo sobre la ciudad de Priluki como «un crimen de guerra», en medio de un repunte de ataques cruzados pese a las gestiones diplomáticas impulsadas por enviados de Donald Trump.
Al menos tres personas murieron y otras siete resultaron heridas tras un ataque ruso en Chernígov, en el norte de Ucrania, que tuvo como blanco los depósitos de una empresa agrícola en la ciudad de Priluki. El bombardeo se produjo en medio de un repunte de los ataques cruzados entre ambos países, justo cuando enviados del presidente estadounidense Donald Trump intentaban reactivar las negociaciones diplomáticas para poner fin al conflicto.
La Policía de Chernígov confirmó el hecho con un comunicado en el que no dejó margen para la ambigüedad: «Los rusos han atacado almacenes de una empresa agrícola en la ciudad de Priluki», señalaron las autoridades locales, que calificaron directamente el bombardeo como «un crimen de guerra».
Un ataque ruso en Chernígov en medio de gestiones diplomáticas
El episodio se enmarca en la guerra que Rusia desató sobre Ucrania en febrero de 2022, por orden del presidente Vladimir Putin, y que más de cuatro años después sigue sin una salida negociada a la vista. Los días previos al ataque habían mostrado un repunte de los cruces militares entre ambos bandos, justo cuando distintos enviados de Trump viajaban por la región en un intento de destrabar alguna forma de acuerdo que permita detener las hostilidades.
El bombardeo sobre instalaciones civiles vinculadas a la producción agrícola —lejos de objetivos estrictamente militares— volvió a poner en el centro del debate internacional la discusión sobre los límites que Rusia está dispuesta a cruzar en su ofensiva, incluso en momentos en que la diplomacia estadounidense busca un gesto de distensión. Por el momento, ni el Kremlin ni el gobierno ucraniano confirmaron avances concretos en esas gestiones, mientras la población de las zonas fronterizas con Rusia continúa conviviendo con ataques que, como el de Priluki, dejan víctimas civiles y golpean directamente a la actividad económica de la región.