ECONOMÍA

El Gobierno prioriza la estabilidad del dólar y de la inflación aunque la economía crecería menos de 2% este año

Con la inflación de agosto en 1,7% y el riesgo país por debajo de los 500 puntos, en Washington y en el equipo económico celebran la calma financiera, pero las proyecciones de crecimiento se derrumban frente a lo previsto meses atrás.

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El equipo económico del Gobierno nacional consolidó en las últimas semanas una fotografía de estabilidad financiera: el riesgo país se ubicó por debajo de los 500 puntos básicos, la inflación de agosto fue del 1,7% y el dólar se mantiene sin sobresaltos. Sin embargo, ese mismo esquema de estabilidad cambiaria empieza a mostrar un costo cada vez más visible sobre el nivel de actividad, con proyecciones de crecimiento para 2026 que se revisan a la baja mes a mes.

Según trascendió, el crecimiento del Producto Bruto Interno para este año se ubicaría por debajo del 2%, muy lejos del 3,5% que había estimado el Fondo Monetario Internacional a comienzos de la gestión. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central había calculado una suba del 2,1%, pero los datos de julio de la industria y la construcción, que mostraron una caída superior al 5%, obligaron a nuevas correcciones a la baja entre los analistas privados.

Una recuperación con forma de «K»

El patrón que describen los economistas consultados es el de una recuperación con forma de «K»: mientras los sectores energético, agropecuario y minero muestran un desempeño sólido y hasta exportador, la industria manufacturera y la construcción languidecen sin señales claras de repunte. «Tenemos un tipo de cambio atrasado porque el Gobierno mantiene una política monetaria excesivamente restrictiva», planteó un economista consultado, en referencia al esquema de tasas altas que el equipo de Economía sostiene para contener cualquier salto inflacionario.

El Tesoro nacional, de hecho, renovó el viernes pasado el 103% de los vencimientos de deuda en pesos, evitando de manera deliberada una inyección adicional de moneda al mercado. La lectura oficial es que ese comportamiento demuestra el compromiso de la administración con la estabilidad financiera por sobre cualquier estímulo de corto plazo a la actividad, aun a costa de un crecimiento más magro.

El dato político no es menor: la imagen del presidente Javier Milei se mantiene estancada en el 35% de aprobación, con un rechazo que ronda el 61%, de acuerdo con un relevamiento de la Universidad de San Andrés. La combinación de baja inflación con estancamiento económico y desaprobación sostenida configura un escenario que el Gobierno deberá administrar de cara a la discusión presupuestaria y a la relación con los gobernadores, entre ellos el bonaerense Axel Kicillof, que viene reclamando en distintos foros una mayor distribución de recursos hacia las provincias.

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