INTERNACIONALES
Con banderas gigantes y los nombres de las víctimas, Estados Unidos conmemoró los 25 años del 11 de septiembre
Donald Trump encabezó el acto central en el Pentágono junto a Melania Trump, mientras JD Vance participó de la ceremonia en Nueva York y otros funcionarios lo hicieron en Shanksville, Pensilvania, los tres escenarios de los atentados de 2001.
Estados Unidos conmemoró este jueves los 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001 con actos simultáneos en los tres escenarios de la tragedia: el Pentágono, en Virginia; la zona cero de las Torres Gemelas, en Nueva York; y el campo de Shanksville, en Pensilvania, donde cayó el cuarto avión secuestrado aquel día.
El acto en el Pentágono por los 25 años del 11 de septiembre
El presidente Donald Trump encabezó, junto a la primera dama Melania Trump, la ceremonia central en el Pentágono, donde se leyeron en voz alta los nombres de las 184 personas que murieron en ese edificio tras el impacto de un avión secuestrado. Antes del amanecer y bajo lluvia, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, junto a altos oficiales militares, desplegó una bandera estadounidense de grandes dimensiones sobre la fachada del edificio que fue blanco del ataque hace un cuarto de siglo.
En paralelo, el vicepresidente JD Vance participó de la ceremonia realizada en Nueva York, en el sitio donde se erguían las Torres Gemelas, mientras que otros funcionarios de la administración encabezaron los actos de conmemoración en Shanksville, Pensilvania.
Un cuarto de siglo después del atentado que «dividió la historia en un antes y un después»
Trump había adelantado días atrás, en un discurso previo a esta conmemoración, su compromiso de «never forget» (nunca olvidar) a las víctimas de los atentados, y había definido al 11 de septiembre de 2001 como uno de los pocos hechos históricos que «dividen el tiempo en un antes y un después».
Los atentados del 11 de septiembre de 2001, perpetrados por la red terrorista Al Qaeda contra las Torres Gemelas, el Pentágono y un cuarto objetivo frustrado por los propios pasajeros del vuelo, dejaron cerca de tres mil muertos y marcaron el inicio de dos décadas de intervenciones militares estadounidenses en Medio Oriente, un legado que sigue condicionando buena parte de la política exterior de Washington hasta la actualidad.