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Murió Chiche Gelblung, la leyenda del periodismo argentino que decía encarar cada día «como si fuera a vivir 200 años»

El histórico conductor y cronista falleció a los 82 años en el Sanatorio Mater Dei. Desarrolló una carrera de más de cinco décadas en la prensa escrita, la radio y la televisión.

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Este miércoles se confirmó la muerte de Chiche Gelblung, uno de los periodistas más reconocidos de la televisión argentina, a los 82 años, en el Sanatorio Mater Dei de Palermo, donde permanecía internado. Samuel «Chiche» Gelblung había nacido en 1944 en Buenos Aires, en el seno de una familia de clase media de Villa Devoto, y construyó una carrera de más de cinco décadas repartida entre la prensa escrita, la radio y la televisión.

Su apodo tuvo un origen familiar que él mismo contaba con humor: «Era un bebé tan lindo que me consideraban el chiche de la familia». Con apenas 14 años dejó la casa paterna y desde entonces forjó un estilo de cronista viajero, siempre atraído por la primera línea de los hechos. «Hay que estar donde hay que estar. Roma, París, Vietnam, Biafra…», solía repetir para explicar su vocación por cubrir en persona los grandes acontecimientos internacionales.

La muerte de Chiche Gelblung conmovió al ambiente periodístico

Gelblung supo definir su propia filosofía de vida con una frase que hoy sus colegas recuerdan especialmente: «Encaro mi día como si fuera a vivir 200 años». Casado desde 1977 con Cristina Seoane, con quien compartió más de 45 años, tres hijos —Maggie, Mary y Federico— y siete nietos, solía decir sobre su matrimonio: «Por la única que luché fue por ella».

Distintas figuras del periodismo y el espectáculo recordaron su trayectoria en las últimas horas. El locutor Raúl Urtizberea rememoraba una charla de los comienzos del conductor, cuando le dijo: «No sé si te irá bien en la letra, pibe. Pero vos tenés la música», en alusión a su capacidad para manejar el vivo. El recordado Roberto Galán, por su parte, le había transmitido en aquellos años una definición del oficio televisivo que Gelblung repetía: «Cuando se prende la luz, vos sos Dios; cuando se apaga, volvés a ser igual».

Con una impronta inconfundible, Gelblung fue una de las caras más reconocibles de la pantalla argentina durante décadas y dejó huella tanto en el periodismo de investigación como en los formatos de interés general y espectáculos. Su fallecimiento generó una ola de mensajes de despedida entre colegas de distintas generaciones, que coincidieron en destacar su curiosidad inagotable y su pasión por el oficio, sostenida hasta sus últimos años en el aire.

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