ECONOMÍA

La industria y la construcción profundizaron su caída en julio y encienden alarmas en el corazón productivo del país

El INDEC informó que la industria manufacturera retrocedió 4,9% interanual y la construcción cayó 4,5% en julio. La retracción golpea de lleno a las pymes y al empleo formal.

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La caída de la industria y la construcción volvió a profundizarse en julio, según los últimos datos difundidos por el INDEC. El Índice de Producción Industrial mostró una contracción del 4,9% interanual, mientras que el indicador de la actividad de la construcción retrocedió 4,5% frente a igual mes de 2025, en un año que ya acumula meses de estancamiento para dos de los principales motores del empleo formal en el país.

En la comparación mensual desestacionalizada, la industria manufacturera bajó 5% respecto de junio y la construcción cedió 4,6%, lo que confirma que la retracción no fue un dato aislado sino una tendencia que se sostiene en el tiempo. En el acumulado de los primeros siete meses del año, la industria arrastra una caída del 2,6%, mientras que la construcción todavía exhibe una mejora del 1,7% respecto del mismo período de 2025, aunque con una marcada desaceleración mes a mes.

La caída de la industria y la construcción, en el centro del debate económico

Los números del organismo estadístico llegan en un momento en que la discusión sobre el rumbo de la política productiva nacional ocupa un lugar central en la agenda pública. Distintos sectores fabriles y de la construcción vienen advirtiendo desde hace meses sobre el impacto de la apertura importadora, el retroceso del consumo interno y las altas tasas de interés sobre la actividad de las pymes, muchas de las cuales redujeron turnos de trabajo o directamente discontinuaron líneas de producción.

El deterioro golpea de manera desigual según el rubro: los sectores vinculados a bienes de consumo durable y a la obra pública son los que más sufrieron la contracción, mientras que algunas ramas exportadoras lograron sostener niveles de actividad más estables. De todos modos, el promedio general confirma que la recuperación anticipada para la segunda mitad del año todavía no se refleja en los indicadores fabriles ni en la obra civil.

El dato se suma a otros indicadores de la economía real que en los últimos meses mostraron señales de fragilidad, en un cuadro que las provincias productivas —entre ellas Buenos Aires, que concentra buena parte del entramado industrial argentino— vienen señalando como una de las principales urgencias a resolver antes de que el impacto se traslade con más fuerza al mercado de trabajo.

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