CULTURA
GRATUITO, INIMAGINABLE E INCIVILIZADO AGRAVIO.
Ariel Dulevich Uzal.
23/07/26
Asistimos a otro capítulo de inaudita intolerancia, en el marco de la profuna crisis postmoderna de valores humanistas que afecta al mundo.
A su amparo proliferan preconceptos racistas, instalados por la falasia sistemática de intencionadas usinas mediáticas, que tragicamente penetran subliminal, colectiva y masivamente la opinión general; enancado -diríamos en nuestra jerga crioĺla-; en el odio al «diferente»: «negro», «judío», «amarillo», «sudaca».
Ahora agregado el vocablo «argentino»; según la inverosímil e ignorante maledicencia que nos llega post mundial desde el hemisferio Norte.
Cuesta creer que provenga de la admirada cultura y civilización europea que nutrió nuestros ancestros, en el crisol multicolor de la liminar inmigración y surja de actores, periodistas y hasta escritores que desvirtuando el sentido universalista y fraternal del deporte; pronuncian impunemente, expresiones acusatorias de «racismo», atribuyéndonos
un inexistente disvalor en que sostienen su insólita diatriba; acusándonos -entre otros denuestos-; de no contar con jugadores de color en nuestra selección. ¡Por favor seamos serios!
¡Cabal demostracion de una superlativa ignorancia histórico-demográfica, que descalifica absolutamente a sus autores!
Comparto claro; las sólidas reflexiones expresadas por algunos de nuestros pensadores e intelectuales, que han reaccionado en legítima indignación, pronunciándose mediante elocuente e irrefutable
fundamentación; poniendo a los gratuitos y calumniosos detractores y a la verdad en su lugar.
Me permito sin embargo, apostillar sus aseveraciones, con una modesta digresión.
Huelga señalar que Argentina fue vanguardia continental; de la adopción de una filosofía humanista; inspirada tanto en la libertad como en la igualdad; que irradió a los demás
pueblos hermanos continentales, cual venero de sabiduría y virtuosismo ético. Basta mencionar el formidable legado de nuestros próceres, consagrando desde la Nación -constituída en moderno y progresista Estado-; los valores universales de la civilización sepultando la barbarie, en el apotegma sarmientino que nutrió el espíritu ejemplar de nuestra Educación;
signando generaciones de argentinos en el
contexto sempiterno de la igualdad, el respeto al prójimo y la convivencia pacífica.
No ignoro los eclipses en que, durante nuestro devenir histórico, congelamos aquellos valores; sin embargo supimos emerger de las crisis y retornamos; resilientes a las fuentes.
Hoy ante la flagrante injusticia de las voces de quienes desde el Viejo Mundo pretenden sojuzgarnos; cabe recordar los crímenes de lesa humanidad de la «conquista» ibérica; sepultando las magnifícas civilizaciones originarias; y los delitos perpetrados en nombre de la codicia extrema y la blasfemia de la sangrienta «catequización» de los «salvajes». Tanto como la suprema ingratitud del intencionado olvido respecto de que nuestro país y el Continente en su extensión; fueron refugio de quienes huyeron de los excesos de oprobiosos de regímenes totalitarios de sus ancestros; que por siglos impusieron la más execrable forma de racismo, a través de la esclavitud de seres humanos a quienes capturaron y erradicaron de sus hogares, en lejanas latitudes. Ése horror permanecía plenamente vigente en sus países, cuando nuestros primeros gobiernos patrios abolían aquella abominable sujeción y aún cuando la igualdad era columna vertebral en nuestro sabio texto constitucional de 1853.
La más cruel y horrorosa discriminación racial surgió en la Europa de la «vanguardista» Alemania hitleriana que proclamó la superioridad de la raza aria y ejecutó el Holocausto, masacrando millones de judíos en los hornos crematorios, solo por serlo; ante el silencio cómplice de otros Estados del Continente.
Así mismo, generaron potencias europeas los más abyectos regímenes absolutistas, basados precisamente en la desigualdad, tanto como en la supresión de la libertad y la autodeterminaciónde los pueblos. Falangismo en España, fascismo en Italia y nazismo en Alemania.
Aún hoy, en estos países han proliferado vertientes políticas que reivindican aquellos extremismos ideológicos y niegan la democracia igualitaria; en exacerbados odios xenófobos, persiguiendo con saña a refugiados hambrientos y exhumando expresiones de discriminación racial y antisemitismo superlativos.
Carecen de respaldo moral, aquellos que se erigen en sensores de nuestra personalidad nacional y se atreven a agraviarnos con motes y apodos propios de una malquerencia y resentimiento que por inconsistentes, falaces e infundados; ponen de resalto graves falencias éticas; que colisionan con elementales códigos de la razón y el buen juicio que demanda la urbana convivencia y el respeto entre pueblos y Naciones del orbe.
Máxime en tanto disparan su resentimiento, inspirados maliciosamente en la conducta de nuestros futbolistas; que en este mundial han dado un magnífico ejemplo de alto espíritu deportivo; haciendo gala del talento y la aptitud excepcional que revalida su condición de Campeones del Mundo y conquistando hoy el digno galardón de Subcampeones
Mundiales.
¡El país acompañó a su selección y celebró jubilosamente el magnífico desempeño de éste conjunto de argentinos; que inscribió, con gallardía y nobleza, una maravillosa página en la historia grande del Fútbol Argentino!